Remedios Caseros Llavoretes para los Cólicos en Bebés

27.10.2025

El cólico del lactante es un episodio de lloro de gran intensidad en bebés sanos cuando se encuentra en sus primeros 3-4 meses de vida.

¿Qué es el Cólico del Lactante?

El cólico del lactante es un episodio de lloro de gran intensidad en bebés sanos cuando se encuentre en sus primeros 3-4 meses de vida. Por ello, hay quienes denominan a los cólicos del lactante también como cólicos del primer trimestre.

Normalmente, este síndrome comienza a partir de los 15 días de vida. La duración de estos cólicos en el lactante suele ser superior a 3 horas, ocurre al menos 3 veces por semana y se extiende más allá de las 3 semanas. Esto es lo que se conoce como regla del tres establecida por Wessel.

Pese a ello, se ha visto que los criterios de Wessel están desactualizados y son poco prácticos. Por ello, se hizo una actualización donde se modifica la duración del llanto de 3 semanas a al menos una semana.

Existen cuatro características fundamentales que definen el llanto de los bebés con cólicos:

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  • Paroxístico, es decir, el llanto tiene un inicio y un final marcado.
  • Llanto intenso y tono elevado.
  • Hipertonía o crisis de contracciones tónicas.
  • Inconsolable.

A diferencia de cuando el bebé llora porque tiene hambre o el pañal sucio, el llanto de los cólicos no se puede consolar. Por ello, no todos los llantos del bebé son cólicos.

Los bebés adoptan una posición característica cuando sufren un cólico, flexionando los muslos sobre el abdomen, apretando los puños, la cara enrojecida y el abdomen tenso. Parece obvio que sufren de algún dolor abdominal agudo.

Causas del Cólico del Lactante

En la actualidad, la causa exacta de los cólicos del lactante no se conoce, de hecho se considera que existen múltiples factores implicados: inmadurez estomacal, alergias, factores sociales, psicológicos, etc.

A continuación, se detallan cada una de las posibles explicaciones para los cólicos infantiles.

Problemas Estomacales y Digestivos

Esta es la explicación clásica que se le ha dado a este trastorno infantil. Esta teoría considera que la causa del llanto radica en contracciones espasmódicas del músculo liso del intestino, favorecidas por la inmadurez del aparato digestivo de los lactantes.

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La acumulación de gases estomacales y alteraciones en la microbiota intestinal también podrían desencadenar el dolor. Hay estudios que parecen indicar que los bebés que sufren cólicos durante el periodo de lactancia tienen más cantidad de bacterias Klebsiella y E. Coli.

Sin embargo, este estudio no es concluyente y su importancia a nivel clínico es incierta. Otra de las teorías que se barajan y que está relacionada con las alteraciones digestiva es la de una alergia o intolerancia a las proteínas de la leche de vaca, como la betalactoglobulina y la caseína.

Los bebés reciben estas proteínas bien a través de la leche materna o bien a través de la leche de fórmula. Además, la ingesta por parte de la madre de ciertos alimentos como: cebolla, leche de vaca, verduras crucíferas (brócoli, coliflor, repollo) y chocolate, aumenta el número de casos de cólicos del lactante entre las madres que amamantan.

Factores Sociales y Psicológicos

Esta teoría considera que someter al niño a mucha estimulación (exceso de luz, ruido...) puede provocar miedo y frustración en el bebé y la aparición de los síntomas del cólico. Esto explicaría la mayor ocurrencia en primogénitos de padres primerizos.

Cuando otras personas alrededor del bebé están preocupadas, ansiosas o deprimidas, los bebés podrían llorar más. Además, algunos neonatos tiene un umbral sensorial más bajo, por lo que acusan más los cambios descritos arriba, y el nerviosismo de los padres.

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Si no se sienten entendidos, o las respuestas de los padres no son las correctas se desencadenaría el cólico. Por último, el hecho de que sean más frecuentes por la tarde y la noche, se interpreta por algunos autores con un mayor cansancio de los padres al final del día y su menor capacidad de respuesta.

Cómo Calmar el Cólico del Lactante

No existe ningún tratamiento específico para hacer remitir los cólicos durante los primeros meses de vida del recién nacido. Tampoco hay remedios universales frente a los cólicos infantiles.

Sin embargo, existen algunos consejos que pueden favorecer el bienestar del bebé y ayudar a aliviar el cólico del lactante en la medida de lo posible:

  • Mantener al bebé en posición erguida.
  • Aplicar calor sobre la barriga del bebé mediante una bolsa de agua templada o una mantita.
  • En caso de estar amamantando, revisar la dieta por si algún alimento pasa a la leche materna y el bebé es sensible a él.
  • Revisar la leche de fórmula y, en caso de ser la causante, consultar con el pediatra el posible cambio.
  • Mover al bebé suavemente con la cabeza cerca al corazón para que escuche los latidos como hacía dentro del vientre materno.
  • Probar a ponerle al bebé música relajante.
  • Dar un masaje al bebé en la barriga para ayudarle a que salga el gas o flexionar los muslos del bebé sobre su tripa.

Cabe destacar que hay que tener cuidado con los remedios caseros frente a los cólicos infantiles. Por ejemplo, las infusiones de anís tiene propiedades digestivas, pero en elevadas dosis, esta infusión es tóxica.

En cambio, la manzanilla o el hinojo reducen los síntomas del cólico del lactante sin provocar efectos secundarios.

Cómo Evitar el Cólico del Lactante

Los cólicos infantiles durante los cuatro primeros años de vida no se pueden evitar totalmente, aunque sí se pueden seguir ciertas recomendaciones para reducir, en la medida de lo posible, que ocurran.

A continuación, se enumeran algunas de estas recomendaciones para evitar al máximo los cólicos del lactante:

  • Revisar el biberón para controlar que no traga demasiado aire y evitar los problemas estomacales.
  • Mantener al bebé incorporado mientras es alimentado para evitar que se cuele aire junto a la leche, ya que es más probable que esto ocurra si el bebé está acurrucado o doblado hacia delante.
  • Alimentar al bebé antes de que tenga mucha hambre para prevenir que el bebé coma con ansia.
  • Hacer eructar a menudo para eliminar las burbujas de aire que hay en el estómago del bebé, cuanto antes mejor, es decir, al cambiar de pecho o a los pocos minutos de la toma del biberón.

Muchas veces no se consigue que el bebé deje de llorar, incluso hay ocasiones que el bebé necesita precisamente llorar y lo mejor es respetarlo y darle todo el cariño posible.

Infusiones y el Embarazo

La salud del bebé y de la madre es lo más importante en el periodo de gestación. Muchas personas se preguntan si se pueden tomar infusiones durante el embarazo, pues al ser naturales llevan a la confusión.

Infusiones No Recomendadas Durante el Embarazo

Entre las infusiones que no se deben tomar durante el embarazo se encuentra la salvia, pues tiene sustancias abortivas extremadamente peligrosas. El anís en el embarazo también es perjudicial, ya que contiene trans-anetol asociado a efectos tóxicos durante el periodo de gestación.

Evita también el ginkgo biloba, el cual puede afectar al corazón del feto, y el boldo, tanto durante como en el periodo de lactancia.

Infusiones Seguras Durante el Embarazo

Tranquila si te has desanimado con el apartado anterior, aquí te contamos qué infusiones puede tomar una embarazada sí o sí, ¡y no están nada mal! La manzanilla sola, aunque no está recomendada de forma habitual, si lo está de forma ocasional, pues ayudan a la digestión y a combatir el insomnio, las náuseas y la ansiedad.

Al igual que ésta, la tila también puede favorecer la relajación, pero no la tomes como costumbre. Por otra parte, si te preguntas “¿qué té puedo tomar en el embarazo?”. Entre los aspectos positivos que estos te aportan son la regulación de azúcar y también el desarrollo de diabetes gestacional.

Infusiones para Bebés: Consideraciones Importantes

Es importante elegir infusiones específicas para bebés, elaboradas con hierbas suaves y adecuadas para su edad, y que procedan de un laboratorio especializado en estos productos. Las más habituales son la manzanilla, la tila, el hinojo y la melisa.

Los bebés son muy sensibles a las hierbas y especias. Incluso pequeñas cantidades pueden tener efectos adversos en ellos. Algunas infusiones, además, pueden interactuar con medicamentos, por lo que es importante consultar siempre con el pediatra antes de dárselas al bebé.

También pueden causar reacciones alérgicas o intolerancias. “Es importante observar si el niño presenta alguna reacción alérgica después de tomar una infusión por primera vez. Por último, Marqués señala que los riñones de los bebés “aún no están lo suficientemente desarrollados para procesar grandes cantidades de líquido.

A partir del año de edad los niños pueden tomar ciertas infusiones específicas para bebé.

Recomendaciones Adicionales

No podemos negar a las abuelas el conocimiento que otorga la experiencia en lo que al cuidado de bebés se refiere. Sin embargo, es importante recordarles que la medicina y la nutrición infantil han avanzado mucho en los últimos años.

Por eso, Marqués aconseja hacerles saber, desde el cariño y el respeto, que las recomendaciones actuales se basan en evidencia científica sólida.

  • Si tu abuela (o madre/suegra) sigue preocupada, sugiérele acompañarte al pediatra con el bebé.
  • A partir de los seis meses ya puede dar agua a tu bebé, siempre que no interfiera con la lactancia materna.
  • Recuerda mantener limpias las tetinas, vasos u otros recipientes.

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