Famosas y la Placentofagia: Beneficios, Riesgos y la Opinión de los Expertos
En los últimos años, la práctica de la placentofagia ha ganado notoriedad, especialmente desde que celebridades como Kim Kardashian contaron públicamente que la habían consumido encapsulada tras dar a luz, con la esperanza de evitar la depresión posparto. El parto de Índigo, el bebé de Camilo y Evaluna, ha vuelto a poner en el centro de la polémica un acto que llevan siguiendo algunas personalidades famosas desde algunos años: comerse la placenta.
¿Qué es la Placentofagia?
La placentofagia es la ingesta de la placenta por parte de la madre después del parto. Aunque la placentofagia es un instinto maternal bastante común entre los mamíferos no humanos (Adanu y Boama, 2011), la placentofagia humana, comer la placenta para ingerir hormonas es más polémico. Esta práctica se ha venido recomendado desde el año 1500, cuando en China se mezclaba con leche humana para tratar el agotamiento.
Sin duda, la placentofagia -que así es como se llama esta rara experiencia culinaria- no es apta para todos los bolsillos. Convertir en cápsulas una placenta puede costar hasta 400 euros y, para ello, hay que cocer, deshidratar y moler este órgano.
Evaluna, Jennifer López o Juana Repetto son algunas de las famosas que han reconocido haber realizado esta práctica tras dar a luz. Tanto ella como las demás celebridades que han decidido tomar este camino después de dar a luz, lo han hecho por las mismas razones: mejorar y evitar riesgos en su recuperación posparto.
Beneficios Alegados de la Placentofagia
Quienes se meriendan la placenta sostienen que ayuda a combatir la depresión post parto y ayuda a la lactancia. Según algunos estudios, esta práctica es beneficiosa para la salud de la madre, pues aporta gran cantidad de vitaminas y nutrientes, además de contribuir a la lactancia, a sobrellevar de mejor manera el postparto, entre otras cosas.
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Algunas mujeres han declarado la ausencia de efectos negativos al consumir su placenta. Anemia prevenida o curada, recuperación acelerada, apego con el bebé, mejoría de la duración y calidad del sueño.
De hecho, Kim afirmó que ella lo hizo para evitar la depresión: “Nada podía salir mal tomando una pastilla hecha de mis propias hormonas, hecha por mí, para mí”, dijo. Tiempo después volvió a hablar de ello para afirmar que estaba consiguiendo muchos resultados.
La investigación ha reportado beneficios potenciales para la placentofagia en mamíferos no humanos, tales como mejora en la unión entre la madre y la cría, aumento neuroquímico del umbral dolor y mejora del comportamiento maternal (Kristal et al. 2012).
Riesgos Asociados con la Placentofagia
Sin embargo, la ciencia dice que ni tiene beneficios probados ni es seguro comérsela, ni siquiera en cápsulas. Además, alertan de los posibles riesgos que tiene esta práctica, ya que la placenta actúa como un filtro para absorber y proteger al feto en desarrollo de las toxinas y contaminantes.
Los posibles peligros de ingerir la placenta fueron uno de los temas de los que más se habló en el conocido ‘Informe Doulas’ que presentó el CGE. En él, las matronas denunciaban que las doulas recomiendan la ingesta para recuperarse del parto y propiciar la subida de la leche.
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En su estudio hablan de varios riesgos:
- Riesgo potencial de exposición del bebé a infecciones de transmisión vertical (a través de la lactancia)
- Riesgo de que la madre desarrollo un tromboembolismo debido al contenido de estrógenos de este órgano o a su acumulación de metales pesados y toxinas ambientales, los cuales pueden llegar a ser venenosos para la mujer y su hijo
Una vez son expulsadas, es fácil encontrar que las placentas contienen bacterias que pueden llegar a ser peligrosas para la salud si se consumen. La placenta no es estéril y hay elementos como el selenio, cadmio, mercurio y plomo, que junto con bacterias, han sido identificados en tejidos de placenta tras el parto.
Se ha expresado preocupación por el riesgo de contagio de enfermedades tales como SIDA, hepatitis y otras enfermedades transmitidas por la sangre (Hayes, 2016). Además, un riesgo que no se ha considerado es la seguridad de la placentofagia para los fumadores.
Hace algunos años emitieron un comunicado desaconsejando por completo esta práctica después de que un bebé de apenas semanas se infectase con estreptococo del grupo B a consecuencia de que su madre había tomado la placenta en cápsulas: se lo trasladó a través de la leche materna, que estaba infectada por esta bacteria.
Clark, que es profesora de Psiquiatría de la Escuela de Medicina Feinberg, de la Universidad de Northwestern, en Chicago, se interesó en este tema tras recibir a algunas pacientes que le preguntaban si la ingesta de placenta podría interferir en su tratamiento antidepresivo. Después de realizar esta investigación, publicada en la revista Archives of Women’s Mental Health confirma que la placentofagia supone un riesgo desconocido para las mujeres y para los hijos que son amamantados. Para ella, es una irresponsabilidad por parte de las madres porque realmente no saben lo que están comiendo.
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La Opinión de los Expertos
Tres meses después, un estudio de la Universidad Northwestern, de Estados Unidos, en el que se han revisado 10 investigaciones publicadas recientemente sobre la placentofagia ratifica la postura de la Organización Colegial y apunta que no existe ninguna evidencia científica para apoyar esta ingesta, ya sea cruda, cocida o encapsulada.
Muchos obstetras del oeste no recomiendan la placentofagia, defendiendo la teoría de que no aporta beneficios. No hay evidencias de que comer la placenta tenga beneficios para la salud. Así que, no, no hay ninguna evidencia científica que asegure que ayuda a prevenir la depresión posparto, ni el sangrado, ni a sentirse de mejor humor, ni tampoco a tener más energía. Y, muchísimo menos, existe evidencia que afirme que ayude al bebé.
De acuerdo a ellas se posiciona la doctora especialista en ginecología y obstetricia Silvia Campos Pereiro, ginecóloga y obstetra en el Hospital Vithas Madrid Aravaca, quien en declaraciones directas a Ser Padres asegura que "no existe ningún ensayo de calidad que soporte la creencia de los beneficios de la placentofagia y, por el contrario, sí que existen casos reportados de infección derivada de su consumo".
Todavía existen muy pocas investigaciones científicas del efecto del consumo de placenta en nuestra salud y, de momento, no convence a los expertos. La depresión post parto se puede remontar con tratamiento psiquiátrico y la lactancia puede verse empeorada por las hormonas que contiene la placenta. Por tanto, no hay razón científica para consumirla.
Preparación y Consumo de la Placenta
Después del parto, una forma de preparar la placenta para ingerirla es colocarla dentro de una cápsula, que es como una píldora. Para crear la cápsula, se vaporiza y deshidrata la placenta, o bien se la procesa cruda. Es un procedimiento que ronda los 400 euros y, puede llevar riesgos, como el de no filtrar bien los residuos.
“La preparación más común de la placenta (la cápsula) se realiza al vaporizar y deshidratar la placenta o procesarla de forma cruda, porque algunas personas la comen cocida, en batidos u otros extractos líquidos, pero estas preparaciones no eliminan por completo las bacterias y los virus infecciosos que podría contener este órgano”, asegura la web especializada Mayoclinic.
Los mamíferos se comen la placenta cruda, pero es cierto que en humanos esto no es tan común. La forma más conocida es la que siguió la mayor de las Kardashian: someter a la placenta a ciertos tratamientos de desinfección y deshidratación para, posteriormente, encapsularla y tomarla de esta manera durante tres veces al día hasta terminar.
Alternativas a la Placentofagia
"Creo que la placentofagia en humanos se ha hecho popular en los últimos tiempos más por lo que representa la placenta como órgano de unión entre el bebé y la mamá, que por el simple hecho de comérsela", asegura la doctora Campos Pereiro a este medio. "En este sentido me gustaría destacar que existen otras formas de honrar a la relación entre placenta y unión que no implican riesgos para la salud".
Habla, por ejemplo, de enterrar la placenta en la tierra, pintarla para plasmar un dibujo con su forma y otras alternativas que te contamos en este artículo. La asociación sin ánimo de lucro El parto es nuestro recoge en su página web que en la sociedad malaya es costumbre enterrar la placenta en el jardín de casa porque se considera parte del recién nacido.
Disparidad Legal en Europa
En lo que refiere a esta práctica, en Europa hay disparidad legal. En Francia, por ejemplo, está prohibido. Tras el parto deja de ser propiedad de la madre y, o se destruye como material de riesgo biológico o se emplea para la investigación, previa autorización escrita. En España existe un vacío legal al respecto.
Tabla Resumen de Riesgos y Beneficios Alegados
| Beneficios Alegados | Riesgos Potenciales |
|---|---|
| Mejora del estado de ánimo | Infecciones por bacterias y virus |
| Aumento de energía | Exposición a toxinas y metales pesados |
| Mayor producción de leche materna | Riesgo de tromboembolismo |
| Recuperación post-parto más rápida | Transmisión de infecciones al bebé a través de la leche materna |
| Prevención de la depresión posparto |
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