Desarrollo Fetal: El Fémur a las 28 Semanas
Durante las 40 semanas de embarazo, el bebé atraviesa distintas etapas de desarrollo, desde la concepción hasta el momento del parto. El desarrollo fetal es un proceso fascinante que ocurre de manera gradual durante las 40 semanas de gestación.
Etapas clave del desarrollo fetal:
- Semana 2 - 8: Periodo embrionario.
- Semana 8: Comienza la etapa fetal.
- Semana 12: Se completa la formación de los órganos y empieza su evolución para el desarrollo postnatal.
- Semana 16: El bebé mide unos 11 cm y pesa entre 80 y 100 g.
- Semana 20: Se realiza la ecografía morfológica Doppler, la más importante del embarazo, para evaluar el desarrollo de los órganos.
- Semana 26: Inicio del tercer trimestre.
- Semana 32: Peso de 2 kg.
- Semana 36: Peso de 2,5 kg.
En términos generales, un feto pesa 1.000 gramos en la semana 28, 2.000 gramos en la 32, y 2.500 gramos la semana 35. Es posible hacer una estimación aproximada de su peso. Para ello existen diferentes fórmulas, las más habituales tienen en cuenta la medida del diámetro biparietal (DBP), la circunferencia del abdomen (CA) y la longitud del fémur (LF). Se trata por tanto de una estimación.
El margen de error puede llegar a ser de más menos del 15 al 20 por ciento. Además, tenemos la ecografía Doppler, que nos da información sobre las características del flujo sanguíneo a través de los vasos. Para el control del bienestar fetal los vasos más estudiados son la arteria umbilical y la arteria cerebral media.
Mediciones y Estimaciones
Para poder estimar el peso del feto se realizan una serie de medidas que incluyen la circunferencia y el diámetro de la cabeza, el diámetro del abdomen y la longitud del fémur.
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En la ecografía 2D del tercer trimestre de embarazo se puede hacer la medición del diámetro biparietal, que es la distancia que existe entre los huesos parietales del cráneo. Esta medida es una buena referencia del crecimiento fetal.
Ecografía de la medición del perímetro del abdomen fetal en el tercer trimestre de embarazo Corresponde al contorno del abdomen fetal ligeramente por encima del ombligo. En esta imagen podemos ver con claridad ese perímetro, enmarcado en el círculo blanco.
Además, es importante recordar, que en estas semanas a veces cuesta localizar el latido cardiaco debido a los movimientos del feto y a las diferentes posturas que éste adopta. A partir de estas semanas, los párpados del feto se empiezan a abrir y cerrar, y ya tienen pestañas.
A continuación se muestra una tabla de equivalencia para la medición del diámetro biparietal, el perímetro abdominal y el fémur. P50 significa percentil 50 y equivale a la media del valor para una determinada semana de embarazo. P10 y P90 son los percentiles 10 y 90, respectivamente. La medición se expresa en milímetros (mm).
Preocupaciones y Diagnósticos
Para considerar que un feto es pequeño para la edad gestacional o tiene un crecimiento restringido nos basamos en un peso fetal estimado inferior al percentil 10. Si realmente el bebé es pequeño (peso inferior al percentil 10), el siguiente paso es buscar la causa. Para ello, se hace una analítica para descartar infecciones y tóxicos, una ecografía completa repasando toda la anatomía, y en algunos casos se valora la amniocentesis según el riesgo de sindrome de Down calculado en primer trimestre. También es importante valorar como funciona la placenta mediante Doppler.
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Con todas estas pruebas podremos saber si el bebé es constitucionalmente pequeño (sano pero bajito como los padres), hay una causa placentaria (la placenta no alimenta bien al bebé) o hay otro problema como una infección o sindrome genético detrás. Sobre el parto, dependerá de la causa.
Cuando se detecta que un bebé es más pequeño de lo habitual, se suelen descartar causas externas que pudieran explicarlo como infecciones, tóxicos, otras malformaciones o problemas genéticos. Las infecciones y tóxicos se suelen valorar en una analítica de sangre y orina convencional, asi que quizás no te han pedido ninguna prueba adicional porque en el analisis de control del embarazo ya estaba correcto. La valoración de malformaciones se hace con una ecografía más detallada. La valoración genética se hace con amniocentesis, pero si es un caso leve y riesgo de sindrome de Down en primer trimestre fue bajo, es habitual no realizar la amniocentesis. Asi que con una analítica de sangre y orina, y una buena ecografía, su todo sale correcto, ya estaria el estudio completo.
Respecto al desarrollo posterior, la media de los bebés que son pequeños dentro del útero suelen ser también más bajitos (aunque dentro de la normal) después del parto. Pero esto es la media, o sea que no pasa siempre. También hay bebés pequeños en el útero que después hacen un 'catch up' y son de talla alta. Asi que de momento tranquilos y lo de la talla ya se verá. Espero que el parto vaya muy bien.
El diagnòstico de acondroplasia o enanismo sólo puede hacerse con una prueba genética (con amniocentesis o después del nacimiento). La ecografía sólo puede dar una sospecha que no siempre se cumple. Lo importante es ver si hay alguna causa que explique porque el bebé es pequeño o con extremidades cortas (infecciones, tóxicos y problema placentario) mediante un análisis a la mamá y ecografía Doppler. Si se encuentra alguna causa externa, la probabilidad de enanismo es muy baja. De todas formas, en la gran mayoría de casos la amniocentesis suele ser normal, y por lo tanto lo más probable es que sea un bebé pequeñito normal.
En la mayoría de casos que el fémur es un poco más cortito de lo normal y el resto de ecografía es normal, el bebé no suele tener ningún problema o tan sólo es un poco más bajito o pequeño. La medición del tamaño de los huesos tiene un cierto grado de variabilidad y de error en una sola ecografía y por lo tanto, es correcto hacer una nueva valoración en 2-3 semanas para ver la curva de crecimiento del bebé y de los huesos. A veces en este control, los valores ya están dentro de la normalidad o siguen en el límite de la normalidad. Entonces probablemente es un bebé normal y tan sólo hay que ir haciendo controles.
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En algunos casos excepcionales, en el control se objetiva que el crecimiento de los huesos se ha estancado y en este caso sí se recomendaría el estudio genético del bebé, idealmente una amniocentesis con QF-PCR, array genético y estudio de mutaciones de acondroplasia e hipocondroplasia.
Deficiencia Femoral Focal Proximal
La deficiencia femoral focal proximal es una anomalía esquelética poco frecuente, con una incidencia estimada en 1 por 50.000 nacidos vivos. Las displasias esqueléticas constituyen un grupo heterogéneo de alteraciones que afectan al desarrollo y crecimiento del sistema músculo esquelético. La prevalencia de las displasias esqueléticas diagnosticadas de forma prenatal o en el periodo neonatal inmediato es de 2,4-4,5 por 10.000.
La deficiencia femoral focal proximal ocurre en 1 por cada 50.000 nacidos vivos. La forma unilateral representa el 85-90% de los casos.
El hallazgo de un fémur corto en la ecografía del segundo o tercer trimestre debe seguirse por un estudio ecográfico que excluya malformaciones fetales. Cuando se excluyen otras malformaciones y/o el fémur es muy corto, debe sospecharse una displasia esquelética, como en nuestro caso.
En la mayoría de los casos consiste en un defecto esquelético parcial del fémur proximal con una inestabilidad variable de la articulación de la cadera, acortamiento y otras anomalías. La evaluación radiológica inicial es fundamental no sólo para la identificación y descripción de la anomalía, sino también para evaluar otros defectos asociados.
La hipoplasia femoral cuando se asocia con la «fascies sindrómica inusual», habitualmente es bilateral, con herencia autosómica recesiva. Aunque la mayoría de los casos son esporádicos, se han descrito unos pocos casos familiares. Como posible factor etiológico se ha descrito el mal control metabólico en madres diabéticas.
El tratamiento ha de individualizarse en cada caso y la meta es compensar el déficit funcional. La mayoría de los tratamientos deben retrasarse hasta que el niño cumpla 3 años; sin embargo, alrededor de esta edad debe tomarse una decisión basándose en la discrepancia de tamaño que se predice para la madurez, la estabilidad de la cadera y las características del pie, el tobillo y la rodilla.
Síntomas y Cambios en la Madre en la Semana 28
La semana 28 del embarazo forma parte del tercer trimestre de gestación, por lo que el desarrollo fetal está bastante avanzado. Por ello, el útero de la mujer continúa estirándose. La altura del útero a las 28 semanas de embarazo oscila entorno a los 23-27 cm aproximadamente.
Una de las molestias más típicas de las embarazadas con 28 semanas de gestación es una hinchazón en pies y tobillos por la acumulación de líquido. Un consejo para mejorar esta molestia es beber grandes cantidades de agua y activar la circulación con un paseo diario de al menos 30 minutos.
Además, la mujer continúa ganando peso y cada vez presenta más fatiga. También puede ocurrir que el estómago no acepte grandes cantidades de comida y surjan ardores. Otros síntomas en la embarazada al final del séptimo mes de embarazo son las estrías, los dolores de espalda, la ciática, las hemorroides, las varices, los calambres y edemas en las piernas, etc.
Consejos en la Semana 28 de Embarazo
Como ocurre a lo largo de todo el embarazo, seguir una dieta equilibrada y saludable es fundamental para aportar al feto los nutrientes necesarios. Además, hay que mantener una buena hidratación. Beber grandes cantidades de agua disminuirá la retención de líquidos, favoreciendo así la reducción del hinchazón en los pies.
Practicar actividad física adaptada al embarazo como, por ejemplo, caminar diariamente mejoraría la circulación sanguínea. En el caso de que la embarazada presente pérdidas de orina sería recomendable comenzar a hacer ejercicios de Kegel. Gracias a estos ejercicios es posible fortalecer el suelo pélvico, mejorando la incontinencia urinaria.
También se pueden utilizar cremas para evitar la aparición de estrías en la zona de la tripa o tomar infusiones relajantes de tila o melisa para combatir el insomnio gestacional.
¿Cómo es el bebé en la semana 28 de embarazo?
Al final de la semana 28, el feto mide alrededor de 38 cm de longitud desde la cabeza a los pies. Su peso oscila entorno a unos 1.050 gramos de media. Si el peso del bebé está entre 700 y 1.230 gramos no hay que preocuparte, ya que se encuentra dentro de los valores considerados normales.
Los pulmones del bebé en la semana 28 de gestación prácticamente han finalizado su desarrollo. Por ello, en caso de nacimiento, el bebé prematuro tendría posibilidades de sobrevivir, aunque necesitaría recibir cuidados especiales como son la respiración asistida, alimentación e incubadora.
El principal problema en los bebés pretérmino de 28 semanas suele deberse a que los pulmones aún no han producido el surfactante, una sustancia que evita el colapso pulmonar completo entre cada dos respiraciones. Además, existe muy poca grasa bajo la piel, por lo que aún no funciona con eficacia el sistema de control térmico. Precisamente a partir de esta semana se acumula la grasa en su cuerpo, por lo que su piel arrugada empieza a estirarse.
Otro de los cambios que ocurren en la semana 28 de embarazo es que los ojos del bebé se abren y las pestañas comienzan a crecer.
Control Prenatal en la Semana 28
Aunque depende un poco del protocolo que siga el médico, es probable que durante la semana 28 de embarazo se realice un análisis de orina que detecta la concentración de azúcar y albúmina.
La prueba de la glucosa es recomendable realizarla entre la semana 24 y la 28. A través de este estudio se observa si hay riesgo de padecer diabetes gestacional. Muchas mujeres durante la gestación experimentan un aumento de los niveles de azúcar en sangre. Por ello, si se detectan niveles elevados de glucosa en el análisis, entonces se realiza otra prueba más precisa denominada curva de la glucosa.
En esta semana gestacional también está indicada la aplicación de la vacuna Anti-D en mujeres con un Rh negativo para prevenir la incompatibilidad con el bebé.
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