Fernando Schwartz: Una Vida de Diplomacia, Letras y Televisión

02.11.2025

Fernando Schwartz (Ginebra, 1937) es un hombre de múltiples facetas: diplomático, presentador de televisión, escritor, familiar, amante y amigo. Él dice que el motto que le define, ahora que le busca un sentido a lo vivido, “es que siempre me tomé en serio mi trabajo y nunca me tomé en serio a mí mismo”.

Con una prosa fresca, sencilla y efectiva, Schwartz ha repasado sus andanzas en sus memorias anárquicas, Una vida con suerte, publicadas por la editorial Galobart.

Una Carrera Diplomática Singular

El currículum diplomático y político de Schwartz es vasto. Ha sido embajador en Kuwait y en los Países Bajos, así como portavoz de Exteriores. En su juventud extrema, al hacer balance de sus viajes, solían reseñar como válida la visita a un punto geográfico cualquiera aunque solo fuera de paso: el aeropuerto de Panamá, por ejemplo, contaba como país recorrido. Bueno, de acuerdo, he estado en los cinco continentes. Y con parada y fonda en muchos lugares.

En los años ochenta, llegó a despegar y aterrizar 120 veces en un año, viajando de Madrid a Bruselas cuando España negociaba su ingreso en la Unión Europea, siendo un cargo menor en el Ministerio de Asuntos Exteriores acompañando al ministro.

Pero Schwartz ha señalado que la profesión de embajador está idealizada, y no cree que como se dice que "hagan poco y trabajen menos". Algunos de los lugares en los que trabajó Schwartz fueron Costa Rica, Londres, Nueva York, Kenia o Kuwait. Países que a nivel diplomático se consideran de primer rango y otros de rango inferior. Algo que apunta que hay que ganarse, con años y experiencia. En su caso se trasladó de Nueva York a Kuwait, de la gran manzana a trabajar en medio del desierto. Lo que ha precisado que no tuvo mucha gracia. Y que la misión en función del destino es diferente. "En Kuwait no era tanto la defensa de los españoles, sino la defensa de los intereses nacionales”, explica.

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Momentos de Angustia y Orgullo

Schwartz recuerda momentos terribles durante el franquismo, como el día del entierro de los cinco laboralistas. También recuerda el desaire del ministro de Exteriores danés tras la ejecución de miembros del FRAP y ETA, lo que le hizo cuestionar por qué tenía que hacer ciertas cosas en el servicio al Estado.

En contraposición, se sintió orgulloso durante las elecciones siguientes al golpe de Estado, al ver a dos millones de personas exigiendo una democracia.

De la Diplomacia a la Televisión: Lo + Plus

Tras dejar la carrera diplomática, Schwartz incursionó en el mundo de la comunicación. Junto a Máximo Pradera, comenzó a presentar en 1995 Lo + Plus, de Canal +. Un magacín de tono informal, realizado en directo, donde se combinaban varias secciones con entrevistas a personajes relevantes de la cultura, la política, etc, y en el que también participaba como colaboradora y posterior presentadora Ana García-Siñeriz.

Lo+Plus fue un pelotazo. Tampoco hubiera ganado el Planeta, ni hubiera escrito los libros que ha escrito. Seguro que no. Te vas a Zarzuela a dirigir el cotarro y se acaba tu vida… hasta que te liberas.

Pedro Almodóvar, Mario Vargas Llosa, Anthony Hopkins, Constantino Romero, Sigourney Weaver... fueron solamente algunos de los muchos rostros conocidos que pasaron por el programa, consiguiendo grandes datos de audiencia, reconocimientos y hasta un premio Ondas.

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El Éxito Literario: Premio Planeta y Más Allá

En lo que respecta a premios, sin embargo, Fernando Schwartz debe estar acostumbrado porque en su haber figura un premio Planeta por su novela 'El desencuentro', un premio Primavera de Novela por 'Vichy 1940' y otro casi-premio Planeta cuando, en 1982, quedó finalista con su obra 'La conspiración del Golfo'. Su faceta como escritor le ha otorgado grandes alegrías, sin duda, y le ha llevado a conformar un nutrido grupo de fieles seguidores que no se pierden ninguno de los libros que lanza al mercado.

En 1996, Schwartz ganó el Premio Planeta con El desencuentro. También recuerda una anécdota con el director general de publicaciones de Planeta, Carlos Revés, quien le aseguró que un Premio Planeta nunca deja de publicar en Planeta.

He escrito varias novelas con Espasa y me llevaba bien con la gente de allí. Creo que Ana Rosa Semprún es de amores… y de desamores. Y creo que hubo un momento en el que, de repente, le dejé de interesar. Me dijo una vez: “Te advierto que muchos autores, muy célebres, a quienes no publicamos los trabajos que nos mandan”. Debí haber comprendido por dónde iban los tiros. “¿De verdad?”, le pregunté. “Sí, claro. Incluso a algún Planeta”.

Un Personaje Inolvidable: Patricio Meneses

Schwartz ha creado personajes memorables, como Patricio Meneses. No se me puede reconocer en Patricio Meneses por muy atractivo que resulte el personaje. No hay gente así de cínica y divertida campando a sus anchas por el mundo de la política y la violencia internacionales.

En un diálogo entre Atumu Kokomo y Meneses, el primero le dice al segundo: “Sois unos sinvergüenzas, Patrís”. Responde el español: “No. Es la realpolitik”.

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Reflexiones Sobre el Poder y la Vida

Schwartz ha tratado a reyes, a primeros ministros, a presidentes, y siempre les ha tenido poco respeto, en el sentido de temor, porque siempre les veía, por debajo, los mecanismos de la ambición. Menos, tal vez, aunque también, a Felipe González, que siempre me ha parecido un gran hombre de Estado. Sí, se les veía las costuras. O yo, al menos, les veía las costuras. Y eso, a mí me producía cierta hilaridad. El poder no ha conquistado mi respeto.

A lo largo de su vida, Schwartz se ha tomado a coña la mayor parte de las cosas que le inspiraban a su alrededor. Él considera que si no hay un poco de humor en la vida, esta no tendría sentido.

La Familia Schwartz

Es en Mallorca donde tiene fijado uno de sus lugares de residencia. Allí acude a visitarle siempre que puede su hija, Mónica Schwartz, tal y como ella misma contaba en una entrevista para 'Fuera de Serie', de 'Expansión'. "Adoro Estocolmo, París y algunos fines de semana vuelo a Mallorca, a casa de mi padre. Todo lo que sea calor y mar es mi patria". La empresaria y deportista parece haber heredado algunas de las aficiones de su padre como viajar o leer, que, a buen seguro, disfrutan juntos.

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