Cólicos después del parto: causas y tratamiento
El posparto supone grandes cambios en la mujer a nivel físico y psico-emocional; así como en su estilo de vida, sus rutinas y el descanso. Es una etapa llena de dudas, de miedos e incertidumbre que llevan al pensamiento de “si es normal pasar por todos esos cambios” y “si conseguiré volver a ser la misma de antes”. La realidad es que cada mamá vive un proceso de posparto diferente.
Cambios y síntomas comunes en el posparto
Una vez la mujer ha dado a luz se inicia un periodo de aproximadamente cuarenta días conocido como puerperio o ‘cuarentena’. Los órganos vitales irán volviendo a la normalidad de forma progresiva, así como el estado general de la madre. No obstante, cómo se desarrollen estas primeras semanas después del parto dependerá, en gran medida, de la tipología específica del mismo.
Después de un parto vaginal, la zona perineal puede presentar inflamación o hinchazón. Como consecuencia de esto, la mujer puede sentir molestias al sentarse o al orinar. Asimismo, la lactancia está asociada a cambios hormonales de diferente intensidad. Existen probabilidades de que aparezcan dolores intermitentes o ‘entuertos’ debido a las contracciones del útero durante la lactancia. Los problemas circulatorios también son muy comunes y se traducen en hinchazón en las piernas. La aplicación de tratamientos preventivos o paliativos ayudará a reducir el riesgo de trombosis venosa. Tanto los escapes repentinos de orina como los retrasos en el vaciamiento de la vejiga pueden darse como consecuencia de la inflamación de toda la región. Poco a poco algunos de los malestares digestivos asociados al embarazo, tales como el estreñimiento, el ardor y los vómitos, irán desapareciendo.
Las estructuras óseas y musculares que han sufrido cambios durante el embarazo también irán recuperándose paulatinamente. Conviene destacar que, en el caso específico de la zona abdominal, el tono será mínimo. Precisamente por este motivo, no se recomienda cargar pesos o realizar esfuerzos en los que esta musculatura o la de la espalda estén implicadas. En último lugar, la influencia hormonal del embarazo modifica de igual manera las propiedades elásticas de los ligamentos de la pelvis y la columna.
Dolor perineal: causas y diagnóstico
Uno de los motivos más frecuentes que generan un dolor agudo en la zona perineal es el parto. El cuerpo de la mujer está preparado para los cambios que un embarazo y parto suponen, sin embargo, es una situación especial que favorece desgarros en la zona, falta de lubricación, lesión de los músculos o daño en los nervios. Estas pueden ser ocasionadas por el sufrimiento de la zona tras el parto, traumatismo provocados por caídas, presión continua en la zona (práctica habitual de ciclismo) o sobrepeso. El dolor perineal puede comenzar con problemas para permanecer sentada, es decir, el contacto de la zona con un asiento produce dolor o incomodidad que se alivia cuando se está de pie.
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Para realizar un diagnóstico del dolor perineal es necesario que acuda a un ginecólogo, urólogo o especialista en suelo pélvico. Lo primero es realizar una exploración y conocer el comportamiento del dolor. Esta primera aproximación se suele complementar con una resonancia magnética del suelo pélvico. Esta prueba permite conocer la causa del dolor para poder establecer un tratamiento adecuado. El dolor puede tener varios grados de intensidad, generalmente, los casos más graves son tratados en las Unidades de Dolor.
Incontinencia rectal después del parto
Una de cada diez mujeres sufre después de un parto escapes de gases, heces o ambas cosas, sobre todo si este ha sido complicado y queda dañado el esfínter del ano. Estas pérdidas involuntarias e inoportunas, suponen para la mujer un importante deterioro de su calidad de vida afectándole no solo física sino psicológicamente. Muchas veces no se atreven a contarle ni a sus parejas lo que les está pasando.
Causas de la incontinencia rectal
Esto es bastante más frecuente en mujeres que han tenido varios partos vaginales. También los partos complicados con fórceps, ventosa, episiotomía, desgarro, expulsivos prolongados…son, la mayoría de las veces, la causa directa de lesiones en los músculos y nervios de la parte final del intestino.
Cuando estas estructuras se dañan, no son capaces de contraerse correctamente y sujetar la materia fecal, provocando la salida de gases, de heces o ambas cosas. Estas estructuras son reparadas en el paritorio pero además tenemos que saber que requieren siempre de rehabilitación posparto para prevenir la incontinencia rectal.
Contracciones uterinas en el posparto
Los entuertos son las contracciones del útero tras el parto. Pueden ser muy molestos y llegar a provocar dolor, sobre todo en el segundo y siguientes embarazos, y también cuando la mamá da de mamar a su bebé. Los entuertos son contracciones uterinas muy similares a las del parto: Es un dolor agudo que dura unos segundos o minutos y luego desaparece.
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Salud mental y emocional en el posparto
Una de las consecuencias derivadas de un dolor continuo o crónico de la zona perineal son los problemas emocionales. Estas situaciones le pueden provocar aislamiento social, sentimiento de culpabilidad, ansiedad, estrés e incluso depresión.
Tras dar a luz, tu cuerpo deja de segregar una gran cantidad de hormonas que eran necesarias para el embarazo. Esa caída hormonal puede provocarte un bajón emocional: tu sensibilidad estará a flor de piel. A eso se une la responsabilidad y el agobio de tener que cuidar a un recién nacido. Es normal. Pero si estos sentimientos perduran durante más de dos semanas y están acompañados de tristeza (ganas de llorar sin motivo aparente), ansiedad, somnolencia o insomnio, con sentimiento de culpa o desesperación quizás se trate de una depresión posparto.
Tratamientos y rehabilitación
La incontinencia rectal tras el parto es frecuente pero se puede rehabilitar. Es muy importante saber acompañar emocionalmente a las mujeres, ya que no se sienten seguras, tienden al aislamiento y a la depresión.
Ejercicios y dispositivos para la rehabilitación
- Realiza 30 ejercicios hipopresivos diarios con contracción voluntaria del suelo pélvico.
- Dispositivo Boltex Inertial. Los primeros días de uso del dispositivo te van a orientar cómo tienes que comenzar a usarlo. Tras lavarlo, colócalo mojado al fondo vaginal y ponte en movimiento durante media hora en casa. Esto repítelo varios días seguidos para observar lo que sucede. Si el dispositivo desciende y sale al exterior, comienza con los ejercicios de la FASE UNO. Esto sucede cuando los músculos del suelo pélvico están muy relajados. Si el dispositivo desciende pero no sale al exterior y solo requiere empujarlo de nuevo al fondo vaginal, comienza con los ejercicios de la FASE DOS.
Terapia manual y acondicionamiento físico
En cuanto a las técnicas para mejorar los síntomas a nivel local, podemos usar la terapia manual. Y por supuesto, no nos podemos olvidar del acondicionamiento de todas aquellas estructuras que tienen relación con el suelo pélvico.
Consideraciones adicionales
Tener en cuenta como ha sido el parto es fundamental ya que nos ayudará a tratar al bebe y posibles problemas que sufra la madre.
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