Fiebre en el Embarazo: Causas, Síntomas y Tratamiento

01.11.2025

En el apasionante camino de la maternidad, cada experiencia y síntoma merecen una atención especial. Algunas situaciones comunes como tener fiebre pueden resultar una complicación durante el embarazo. En este artículo, nos sumergiremos en un aspecto crucial que puede generar preocupación en las futuras mamás: las fiebres en el embarazo. Exploraremos las causas, síntomas y cuidados esenciales relacionados con las fiebres durante este periodo único.

¿Es normal tener fiebre durante el embarazo?

Sí, esto es así debido a los cambios hormonales y metabólicos que se producen durante el embarazo. Durante el embarazo, la temperatura corporal suele aumentar las primeras semanas por el aumento de la progesterona, por lo que es normal que ésta aumente entre 0,3 y 0,4ºC pudiendo llegar la temperatura a 37ºC. De hecho, tal como explica el Dr. Pascual “hay un aumento de la misma de entre medio grado a un grado, sin que esto suponga ningún problema”. Es decir, si tu temperatura basal habitual era de 36,1 ºC, durante el embarazo puedes estar en 36,6 ºC sin que haya fiebre. Es todo efecto de las hormonas, y durante estos nueve meses se quedará así, más o menos alta, dependiendo también de la época del año.

¿Cuándo se considera fiebre?

Los rangos para medir la fiebre en el embarazo son los mismos que cuando la mujer no está embarazada. Al igual que para el resto de la población, se considera fiebre cuando pasa de 38 ºC y febrícula, cuando es más alta de 37,5 ºC. Se considera fiebre a partir de los 38 grados, por debajo sería febrícula. Así, si es más alta de 38 ºC podemos hablar de fiebre (no sería un efecto de las hormonas) y la mujer tendría que vigilar estrechamente cómo evoluciona, con el objetivo de evitar que sea una fiebre mantenida a lo largo de varios días y que suba mucho.

Causas de la fiebre durante el embarazo

La presencia de fiebres en el embarazo puede derivarse de una variedad de causas, cada una con su propio conjunto de desencadenantes. Explorar estas razones es fundamental para que las futuras madres comprendan y aborden eficazmente este síntoma. La fiebre durante el embarazo se puede presentar por problemas propios de la gestación o por otros comunes que también sucedan en estos nueve meses. A lo largo del periodo gestacional la embarazada puede estar baja de defensas en algún momento, cosa que la hace propicia a contraer catarros o procesos gripales.

Las infecciones virales, como la gripe, y bacterianas, como las del tracto urinario, son factores desencadenantes significativos de fiebres en el embarazo. Entre estos últimos puede haber un catarro, un resfriado o una gripe, como podría tener el resto de la población, que curse con fiebre. También infecciones renales o de orina, que son muy frecuentes en la mujer gestante. La respuesta del sistema inmunológico de la madre a estas infecciones puede elevar la temperatura corporal, generando fiebre.

Lea también: Lactancia materna y fiebre materna

Además de las infecciones, los cambios hormonales característicos del embarazo también pueden contribuir a la aparición de fiebres. Alteraciones en las hormonas pueden afectar la regulación térmica del cuerpo, haciendo que la futura madre sea más propensa a experimentar episodios febriles.

Con respecto a las causas que, directamente derivadas del embarazo, pueden causar fiebre estaría, por ejemplo, un aborto que haya dejado restos, provocando una infección. Y también una coriamnionitis, que es una infección de la placenta o del líquido amniótico, cuando la bolsa amniótica lleva rota un tiempo y esto ha pasado inadvertido. La coriamnionitis se puede presentar en el tercer trimestre y muy próxima al momento del parto. Así, la mujer rompería aguas y no es consciente de ello (al haber poco líquido amniótico que va saliendo muy poco a poco), lo que provocaría finalmente esta infección.

Debemos descartar la existencia de un origen de la infección, lo que llamamos foco. Es decir descartaremos apendicitis, infección de la placenta (corioamnionitis) realizando una amniocentesis y estudiando si hay infección en el líquido amniótico, infección de la orina, salmonella, shigella, yersinia, aeromonas o campylobacter fundamentalmente.

Os comento el caso de una paciente que ingresó gestante de 25+2 semanas por referir desde hacía unos días vómitos, diarreas, dolor abdominal, malestar general y fiebre alta de 39.4º. Se le realizó ecografía obstétrica observándose un feto vivo y aparentemente todo normal. Se aprovecho para hacer la amniocentesis y remitir el líquido a microbiología para que hiciesen los análisis y cultivos necesarios para descartar la existencia de alguna bacteria. Y además se solicitó analítica completa, observándose unos leucocitos muy elevados de 20.000 con un 84% de neutrófilos y una PCR también elevada de 7.1 mg/dl. Al día siguiente y a pesar del tratamiento antibiótico la paciente seguía con manifestaciones digestivas, sobre todo con dolor abdominal, por lo que solicitamos una interconsulta con cirujanos para descartar apendicitis. Indicaron la realización de ecografía abdominal para descartarla, observando al realizarla que el feto había fallecido. Al día siguiente nos llegó el resultado del cultivo del líquido amniótico con la existencia de una bacteria que se llama "Listeria Monocytógenes".

Como veis la Listeria Monocytógenes no es ninguna broma: se trata de una bacteria flagelada Gram + anaerobio facultativo e Intracelular. Provoca infecciones por alimentos muy agresivas con una tasa de mortalidad fetal del 40-50%. Se ha observado un aumento significativo de la incidencia en los últimos años (0,8 por cada 1.000 partos) y sobre todo en verano. Prolifera entre 1º-45ºC y no se destruye con la congelación ni con conservación en sal, únicamente se destruye >50ºC. Se ubica en muchos sitios por lo que es muy difícil su prevención.

Lea también: 37°C: ¿Es fiebre en recién nacidos?

Suele estar presente en: suelo, agua fresca, agua residual, vegetación, animales domésticos, productos alimentarios como leche y productos lácteos no pasteurizados, productos cárnicos precocinados, marisco.

Riesgos de la fiebre alta en el embarazo para el bebé

Las fiebres en el embarazo no solo afecta a la madre, sino que también puede tener implicaciones en el desarrollo fetal, requiriendo atención y precauciones adicionales. Cuando una futura madre experimenta fiebre, el aumento de la temperatura corporal puede generar preocupaciones sobre su impacto en el desarrollo fetal. Se ha observado que elevaciones prolongadas y significativas de la temperatura corporal, especialmente durante el primer trimestre, pueden asociarse con un mayor riesgo de malformaciones congénitas y otras complicaciones.

Las consecuencias de la fiebre alta en el embarazo pueden ser graves. Así, “ al comienzo del embarazo puede haber un aborto o producirse alguna malformación fetal”, advierte el Dr. Los investigadores han sabido durante décadas que las fiebres en el primer trimestre del embarazo aumentan el riesgo de algunos defectos cardíacos y deformidades faciales como labio leporino o paladar hendido. El tipo de defecto depende de si la fiebre ocurre durante el desarrollo del corazón o el desarrollo de la cabeza y la cara en el embrión.

Síntomas de la fiebre en el embarazo

Es fundamental que las mujeres embarazadas estén conscientes de los posibles síntomas y señales que indican la presencia de fiebre durante la gestación. Reconocer estos indicios tempranamente permite una intervención rápida y eficaz, salvaguardando tanto la salud de la madre como la del feto:

  • Aumento de la Temperatura Corporal: Uno de los signos más evidentes de fiebre es el incremento de la temperatura corporal.
  • Malestar General y Fatiga: Las fiebres a menudo van acompañadas de malestar general y fatiga.
  • Escalofríos y Sudoración Excesiva: La fiebre puede desencadenar escalofríos y sudoración excesiva.
  • Dolores Musculares y Articulares: Las mujeres embarazadas con fiebre pueden experimentar dolores musculares y articulares.
  • Cambios en el Comportamiento y Estado de Ánimo: La fiebre también puede influir en el comportamiento y el estado de ánimo.
  • Otros Síntomas Relacionados con la Causa Subyacente: Dependiendo de la causa de la fiebre, pueden aparecer otros síntomas específicos relacionados con la infección o condición subyacente.

Tratamiento y recomendaciones para la fiebre en el embarazo

El manejo efectivo de las fiebres en el embarazo es crucial para garantizar la salud tanto de la madre como del bebé en desarrollo. Proporcionar a las futuras madres orientación práctica sobre cómo abordar las fiebres de manera segura es esencial.

Lea también: Síntomas de la fiebre en bebés

  • Monitoreo de la Temperatura: Utilizar un termómetro para realizar un seguimiento regular de la temperatura corporal es fundamental.
  • Consulta Médica Inmediata: Ante la presencia de fiebre, es crucial buscar atención médica de inmediato.
  • Evitar Automedicación: Evitar la automedicación es esencial durante el embarazo.
  • Comunicación con el Obstetra: Mantener una comunicación abierta con el obstetra es fundamental.

La recomendación cuando una mujer tiene fiebre durante el embarazo es que lo comunique a su médico. El objetivo principal es averiguar cuál es el foco y poner el tratamiento adecuado.“Una infección de orina sin tratar puede derivar en un cuadro muy grave como una sepsis, por lo que conviene que la embarazada acuda a su médico si tiene fiebre y no sabe de dónde puede venir”, insiste el especialista de Clínica de Fertilidad Equipo Juana Crespo. Esto es importante sobre todo cuando no se conoce dónde está la causa que provoca la fiebre para ir descartando problemas. Si la mujer se vacuna y tiene fiebre los días posteriores, “no hay que preocuparse; es efecto de la vacuna y bastará con que tome paracetamol; eso sí, evitando que la fiebre suba mucho”, aconseja el Dr. Pascual.

Una vez que esté diagnosticada la causa, el ginecólogo prescribirá el tratamiento más adecuado, que en caso de infección bacteriana, como la de orina, puede ser un antibiótico, pues los hay totalmente compatibles con la gestación. Para cuadros más leves que pueden cursar con algo de fiebre, como un resfriado, lo habitual será que la mujer tome paracetamol “que es el más seguro y muy efectivo en el embarazo”.

La fiebre se trata, primero tratando la causa que lo provoca, con una correcta hidratación de la madre, ropa adecuada, ambiente ventilado; y, por otro lado, con los fármacos denominados antitérmicos. El paracetamol y el metamizol son fármacos permitidos durante el embarazo y que palían de forma eficaz la fiebre. «Aunque los médicos aconsejan a la mayoría de las mujeres que eviten cualquier medicamento durante el embarazo, puede haber beneficios de tomar acetaminofeno para reducir la fiebre. Benner advierte que los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno y la aspirina, también reducen las fiebres, pero no se debe usar aspirina, naproxeno o ibuprofeno durante el embarazo. «Sin embargo, su uso juicioso para un problema agudo como la fiebre se considera seguro.

Durante los procesos febriles en el embarazo no se puede actuar como de manera habitual. Lo primero que debemos hacer es acudir al médico. Mientras tanto, podemos tratar la fiebre con remedios naturales, dejando los medicamentos como último recurso.

  • Darse una ducha con agua tibia.
  • Librarse del exceso de ropa. Ir demasiado abrigada puede provocar aumento de la temperatura corporal.
  • Ingerir mucha agua para mantenerse hidratada.
  • Reposar y descansar, incluso después de que los síntomas febriles remitan.

Si tienes que recurrir a algún fármaco, lo más indicado es tomar paracetamol en el embarazo, pero siempre con la prescripción médica pertinente.

tags: #fiebre #embarazo #causas #y #tratamiento

Publicaciones populares: