Matet: Un Refugio en la Sierra de Espadán y Origen de la Fuente que Nace

08.01.2026

Matet es un municipio castellonense situado en la comarca del Alto Palancia, en las estribaciones occidentales de la sierra de Espadán, en el dominio montañoso del Sistema Ibérico, por lo tanto, predomina la orientación NO-SE de sus relieves.

El término tiene una extensión de 14,89 km2 y limita al Norte con Pavías; al Este con Villamalur y Alcudia de Veo; al Sur con Algimia de Almonacid y Vall de Almonacid; y al Oeste con Gaibiel. Es uno de los municipios de la Ruta 99 de la Agencia Antidespoblación de la Generalitat Valenciana.

Enclavado en la comarca del Alto Palancia, a 68 kilómetros de Castellón y a escasos 14 kilómetros de Segorbe, Matet se abre sencilla y singular entre la frondosidad del bosque mediterráneo del Parque Natural de la Sierra de Espadán. Su acceso es fácil y directo por Segorbe, a través del valle del río Palancia, dejando a su paso las localidades de Vall de Almonacid y Algimia de Almonacid.

Otra vía de enlace es la que parte de Navajas y Gaibiel, mientras que por Villamalur, Matet se descubre a través del centro del Parque de Espadán y por una pista asfaltada con Pavías. Para quienes dependan del transporte público, una línea de autobús conecta cada semana Matet con Segorbe.

Historia de Matet

Matet liga sus orígenes a la historia musulmana. Con una población sujeta administrativamente al castillo de Almonesir, no fue hasta 1245 cuando las tropas del rey Jaume I reconquistaron el municipio al entonces rey Zeit Abu Zeit.

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A partir de esta fecha, Matet perteneció al Duque de Sessa, a los Urrea y posteriormente fue confiscado por el rey. Sería en 1582 cuando los Condes de Aranda, señores de Matet, otorgan la Carta Puebla al municipio.

De origen árabe, después de la Conquista perteneció al Duque de Sessa y posteriormente pasó en confiscación al Rey. Luego lo vendió al Conde de Aranda y últimamente al dominio de D. Pedro de Urrea.

Posteriormente fue reconquistada, de manos de Zayd Abu Zayd, por Jaime I en 1238 quien la dónó el 22 de mayo del mismo año a Berenguer de Palou, obispo de Barcelona y en 1280 pertenecía a don Pedro Cornell. Más adelante formó parte del patrimonio del Duque de Sessa hasta que la posesión llegó a manos de Sancha Ferrandis, como sucesora del primer dueño de la localidad, quien se casó con Jaime Pérez, hijo de Pedro IV, para el cual había creado el Señorío de Segorbe por lo que ambos señoríos quedaron unidos.

Dicha unión permaneció hasta 1430 debido a que Alfonso V se anexionó las posesiones de Fadrique, Conde de Luna debido a su traición en la guerra que había mantenido contra Castilla. Tras diversas herencias, el castillo de Almonacir recayó en manos de la casa ducal de Cardona, que estaba unida al ducado de Segorbe desde 1562.

Patrimonio de Matet

Un casco urbano tejido por calles estrechas y sinuosas, adaptadas y modeladas por las curvas de nivel, nos devuelven a los orígenes árabes que tienen en el Pilón su máximo estandarte -una torre árabe del siglo XI corona una sencilla colina en cuya falda se extiende Matet-.

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Y lo hace imponente y orgulloso, porque tras siglos de historia la localidad ha puesto en valor este vestigio patrimonial, reflejo de sus orígenes musulmanes. La Torre del Pilón corona el casco urbano de Matet y es una torre vigía. Posee forma cilíndrica, con un base de 6 m de diámetro y 13 m de altura. En la última década del siglo XX fue restaurada, mediante la consolidación de los elementos que conserva y con la rehabilitación de unas escaleras interiores.

Árabes y cristianos dejaron su huella en este pequeño municipio que también ofrece al visitante la oportunidad de disfrutar del patrimonio sacro cristiano del siglo XVII en su iglesia parroquial de San Juan Bautista. Enclavada en la plaza de la Iglesia, el templo consta de una sola nave rectangular y cuatro capillas laterales.

El campanario arranca de la primera capilla para conducir al visitante hacia el altar mayor que acabó de completarse en el siglo XVIII. Madera policromada y plata, con profusos adornos y alegorías a San Juan Bautista, confieren al complejo arquitectónico una sencillez no exenta de valor.

La ermita de Santa Bárbara, situada en la cima de la colina y próxima a la Torre del Pilón, es otra buena muestra de la herencia cristiana que ocupó estas tierras tras la reconquista del rey Jaume I.

Llegando al municipio encontramos el monumento a la Almacera. Siguiendo la calle de San Miguel hacia abajo, llegamos a la Plaza de la Fuente y enfrente la Iglesia de San Juan Bautista, C/San Miguel, C/ San José y C/ La Purísima.

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El escudo de armas es una flor de cuatro hojas cuadradas, y entre ellas irradian desde el centro unos resplandores o rayos de luz.

Naturaleza Viva

Matet respira el aire de Espadán, el Espacio Natural Protegido más extenso de la provincia de Castellón y el segundo de la Comunitat Valenciana. Un privilegio que ofrece al visitante paseos por pinares de pino rodeno, bosque de ribera, encinas, pinos carrascos y alcornocales.

El paisaje de Matet es muy montañoso pese a estar cerca del Mediterráneo, con una altitud aproximada de 574 m sobre el nivel del mar. Predominan los materiales del Triásico inferior y medio y, en menor medida, los del Jurásico. Destaca por su gran complejidad tectónica, lo que repercute en una geomorfología donde se alternan las crestas abruptas con cerros más suaves.

Las principales elevaciones son La Rastra (1.030 m) y el pico de Molina (936 m), ambos en el límite con Algimia de Almonacid, seguidos del Morterico (863 m), El Rector (855 m) y El Carro (847 m).

La vida a los pies del bosque está íntimamente ligada al agua, la fuente de vida que brota en parajes como la Fuente que Nace, en la que la localidad exhibe con orgullo una imagen de San Antón. Próximo al paraje, el recorrido nos lleva hasta la Fuente de los Burros, con un merendero que invita a disfrutar del agua fresca.

El origen de los regadíos tradicionales es la Fuente de San Antonio Abad, que surge del contacto entre las dolomías del Muschelkalk y los materiales plásticos del Keuper. Unos 25 m aguas abajo de la fuente se sitúa el Azud de San Antonio, en la rambla del Perrudo, que recoge el caudal del manantial.

Y a quienes deseen continuar el camino, pueden hacerlo en dirección a Algimia de Almonacid, donde encontrarán la Fuente de Carro, que premia con unas vistas impresionantes. La fuente del Lentisco y la de Panoja completan este recorrido que además de refrescante asombra por la impresionante belleza de sus bosques.

Matet ofrece al visitante la posibilidad de adentrarse en la montaña, con imponentes picos como los de Monterico (862 m), el Rector (855 m) y el Carro (835 m). Y descubrir la historia de minas hoy abandonadas, de azogue y yeso, que bien merecen un desvío como el del antiguo depósito de nieve cerca de Cuatro Caminos.

Completar el recorrido con la visita al barranco de la Argotalla permite visualizar la abundancia de una vegetación mediterránea, propia de Espadán. Descubrir la armonía entre los bosques y los cultivos, e identificar otros barrancos que se abren entre bancales.

Economía Rural

La actividad económica de Matet se basa en la agricultura, especialmente de secano. El principal cultivo es el olivar para la producción de aceite, con 114 Ha, seguido del almendro con 55 Ha y del cerezo con 6 Ha. En la localidad existe una almazara.

La actividad predominante es la agricultura, ya que la mayoría de habitantes es gente mayor. Hay un bar, una tienda y una panadería, una farmacia y una almácera para hacer aceite.

Fiestas y Tradiciones

Matet recibe el año con fiesta. Las fiestas de San Antón, como popularmente se les conoce, se celebran cada mes de enero en el fin de semana más próximo al día 17, festividad del patrón.

La fiesta reivindica una tradición que forma parte del ADN de los matetanos. Abrazar al visitante y ofrecerle la solidaridad de un pueblo que planta cara a la despoblación con generosidad y espíritu de concordia. El programa de fiestas, que arranca el sábado por la tarde, se compone de actividades cien por cien gratuitas, abiertas a la población y al visitante.

Con el encendido de las hogueras, Matet recibe la noche con una cena de hermandad que congrega a toda la población. La festividad se prolonga durante la jornada dominical, con una santa misa a la que continúa la bendición de los animales, los campos y las fuentes, y que culmina con una comida de hermandad en la Fuente que Nace y el tradicional reparto de congretes, pasta dulce típica.

En agosto, la localidad disfruta de las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Asunción y a San Juan Bautista. Durante quince días, la población se sumerge en actos religiosos, espectáculos taurinos, verbenas… y tiene lugar la multitudinaria romería a la ermita de Santa Bárbara, que congrega a toda la población.

Por último, en octubre, la Virgen del Rosario es motivo de fiesta en Matet. Una misa y una comida hermandad coronada por una serenata nocturna completan el calendario festivo del municipio.

Gastronomía Local

El aceite de oliva virgen que de forma tradicional se produce en la almazara del pueblo vertebra la gastronomía de Matet. Es el oro líquido que está presente en un guiso típico, el conocido como Rustido, que se cocina con pollo y conejo.

La contundencia de la gastronomía local, propia de una sociedad agrícola, se muestra también en los bollos de sardinas y panceta, así como las gachas y la olla. Platos especialmente calóricos que garantizaban fortaleza a quienes pasaban el día en el campo garantizando el sustento de las familias.

Los postres que acompañan estos platos también parten de esta base.

Tabla de Datos Relevantes de Matet

Dato Valor
Extensión del término 14,89 km2
Altitud aproximada 574 m sobre el nivel del mar
Población (aproximada) 84 habitantes
Cultivo principal Olivar (114 Ha)

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