Embarazo después de un aborto: Estudios y consideraciones

26.09.2025

Llamamos aborto espontáneo a la pérdida del embarazo antes de las 20 semanas. La mayoría de los abortos espontáneos no son causados por algo que la madre haya hecho o dejado de hacer, sino que son situaciones imprevisibles y, con mucha frecuencia, inevitables.

Causas del aborto espontáneo

El bebé obtiene la mitad de su información genética (en forma de cromosomas) del óvulo y la mitad del espermatozoide. Esa foto de material genético se conoce como cariotipo y consta de 46 cromosomas. Cuando alguno de los dos gametos -óvulo o espermatozoide- aporta un exceso o defecto de cromosomas, se producen problemas.

Esos problemas de cariotipo suelen derivar en abortos precoces. Cuando se realizan estudios por abortos de repetición, en aproximadamente un 5% de las parejas encontramos que uno de los miembros es portador de una alteración en sus cromosomas que no conocía. Cuanto mayor sea la edad del hombre o de la mujer no determina alteraciones en sus cromosomas ya que esta información es igual desde el nacimiento.

Las alteraciones hormonales pueden ser también causa de abortos espontáneos. El ciclo menstrual funciona con una precisión de relojero gracias a un eje hormonal. Cualquier alteración de ese eje hace que el reloj se pare o funcione mal. Hay determinadas infecciones o enfermedades crónicas mal controladas que también pueden dar lugar a abortos espontáneos. Dentro de las primeras, la más frecuente es la vaginosis bacteriana, que es una alteración del equilibrio de la flora bacteriana de la vagina.

Aborto provocado (IVE)

Después de haber tenido un aborto provocado, a muchas mujeres les preocupa si podrán volverse a quedar embarazadas con normalidad o si el aborto puede haber afectado a su fertilidad. Cuando hablamos de aborto provocado, nos referimos a la interrupción voluntaria del embarazo (IVE). Las causas que pueden llevar a una mujer a querer realizar una IVE son muchas.

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En algunas ocasiones, se trata de un embarazo no deseado porque no se ha buscado y no es un buen momento para ser madre, por ejemplo por motivos de inestabilidad sentimental o económica. Otras mujeres deciden optar por el aborto inducido debido a cuestiones médicas, como que el embarazo suponga un riesgo grave para su vida, se haya detectado una anomalía fetal o alguna enfermedad grave.

El hecho de que un aborto tenga consecuencias para las futuras gestaciones dependerá fundamentalmente del tipo de aborto que se haya realizado, ya que es más probable que haya complicaciones en los abortos quirúrgicos. Además, hay que tener en cuenta que cuanto antes se realice el aborto, menores serán sus consecuencias, tanto físicas como psicológicas.

En algunas situaciones, como por ejemplo después de tener un embarazo ectópico, será recomendable esperar al menos un ciclo menstrual para quedarse embarazada de nuevo. De esta manera, se minimizará el riesgo de que haya complicaciones en el futuro embarazo.

Consideraciones sobre la fertilidad después de un aborto

Después de un aborto voluntario, es posible quedar embarazada nuevamente tan pronto como el cuerpo reanude su ciclo normal de ovulación, lo cual puede ocurrir en unas pocas semanas. En primer lugar, sobre el uso de medicación para la interrupción del embarazo: si se utiliza bajo supervisión médica y siguiendo correctamente las indicaciones, por lo general no debería tener efectos negativos a largo plazo sobre tu fertilidad.

La gran mayoría de las mujeres que han tenido abortos inducidos pueden concebir en el futuro sin problemas, siempre que no haya complicaciones durante el procedimiento. Sobre la preocupación general de tener dificultades para concebir: hay múltiples factores que pueden afectar la fertilidad, y un aborto farmacológico en sí mismo no suele ser una causa directa de infertilidad.

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El avance de la edad femenina es la principal causa de esterilidad (ausencia de gestación) y de infertilidad (gestación, pero aborto espontáneo). A partir de los 35 años, la probabilidad de gestación disminuye drásticamente. A partir de los 40, la probabilidad de gestación baja por debajo del 10%. A los 42 años, en caso de gestación, la probabilidad de aborto espontáneo es superior al 75%.

Recomendaciones

  • Es importante restablecer un método anticonceptivo para evitar un embarazo no deseado.
  • Si estás preocupada por la posibilidad de estar embarazada nuevamente, te recomendaría realizar una prueba de embarazo para obtener una respuesta más clara.
  • Para comprobar que todo está bien después de un aborto es recomendable realizar una ecografía.
  • Te recomendamos que consultes a tu ginecólogo para realizar una revisión.
  • Debes seguir los consejos de tu ginecólogo.
  • Te recomiendo hablar con un especialista en salud reproductiva para discutir tus preocupaciones y opciones en detalle.
  • Considerar consultar a un especialista en reproducción asistida para evaluar tu situación específica.

Estudio sobre el tiempo para intentar un nuevo embarazo

Las parejas que buscan un hijo tras haber sufrido un aborto espontáneo precoz tienen más probabilidades de tener éxito si lo intentan en los tres meses posteriores, en comparación con las que esperan más tiempo, según los resultados de un estudio publicado en la revista Obstetrics and Gynecology.

El trabajo fue realizado por investigadores del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver en Rockville (Estados Unidos), que siguieron a casi mil parejas después de haber perdido a sus hijos de forma precoz cuando todavía estaban en el útero materno. Y en quienes volvieron a intentarlo dentro de los tres meses posteriores las probabilidades de embarazo eran un 71 por ciento mayores.

En concreto, de las 765 parejas que intentaron quedarse embarazadas apenas un trimestre después, incluso antes, el 77% lograron ser padres, frente al 23% de las 233 parejas que esperaron más tiempo. Tras cruzar datos por edad, raza, peso, nivel educativo y problemas de fertilidad, vieron que no había diferencias en el riesgo de complicaciones como hipertensión arterial o diabetes durante el embarazo, siempre que se produjera en las primeras tres semanas.

Tipos de aborto y su impacto en la fertilidad

El aborto es la pérdida del embarazo antes de la semana 20 de gestación. Esto puede ocurrir de forma espontánea (aborto involuntario) o inducida (aborto voluntario). En función de ello, el efecto del aborto sobre la fertilidad y el organismo de la mujer puede ser de mayor o menor gravedad.

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Aborto involuntario o espontáneo

Este tipo de aborto se produce de manera natural. La paciente, en muchas ocasiones, es consciente de que está sufriendo un aborto porque empieza a tener sangrado y dolor abdominal intenso. Lo más habitual es que el aborto espontáneo ocurra en las primeras semanas de gestación. Cuanto antes se produzca la pérdida del embarazo, menores serán las posibles consecuencias sobre la fertilidad femenina.

En muchos casos, especialmente en abortos más avanzados, se requiere realizar lo que se conoce como legrado. Se trata de una técnica ginecológica que consiste en practicar un raspado de las paredes uterinas para eliminar posibles tejidos embrionarios que hayan quedado en útero. Al ser una intervención quirúrgica, el legrado uterino podría comprometer la fertilidad de la mujer si no se realiza correctamente.

Sin embargo, realizar un legrado no es necesario en todos los casos y no siempre va a afectar a la fertilidad de la mujer. Muchas mujeres pasan por un aborto espontáneo (con o sin legrado) sin que ello afecte a futuras concepciones. Si se producen abortos recurrentes, habrá que analizar la situación de la mujer para tratar de determinar la causa y buscar una solución que permita el embarazo evolutivo. Este tipo de abortos están asociados a problemas como alteraciones cromosómicas, edad avanzada, etc.

Aborto voluntario o inducido

El aborto inducido es lo que se conoce como interrupción voluntaria del embarazo, pues es la propia mujer la que decide poner fin a la gestación. En estas situaciones, el desarrollo embrionario se suele detener mediante pastillas, lo que se llama aborto químico. Sin embargo, si ocurre más allá de las ocho primeras semanas de embarazo, habrá que realizar una cirugía y recibirá el nombre de aborto quirúrgico.

Cuando es necesario practicar una cirugía para detener el embarazo, se pueden aplicar dos métodos:

  • Aspiración: Es lo más común si el aborto se provoca antes de la semana 12. El aborto quirúrgico por aspiración consiste en eliminar el embrión/feto por succión mediante una jeringa o una bomba de vacío. Esta intervención requiere anestesia local o general.
  • Dilatación y curetaje: Se realiza cuando la aspiración no es posible. Se trata de provocar la apertura del cuello uterino y eliminar parte del revestimiento de la cavidad uterina mediante raspado (curetaje o legrado). El procedimiento es muy similar a los casos de legrado tras aborto espontáneo.

Al igual que en el aborto involuntario, cuanto más temprano se realice, menor riesgo supondrá. También es fundamental que lo lleve a cabo un profesional experimentado para evitar posibles consecuencias negativas.

Riesgos del aborto

La mayoría de profesionales sanitarios califican el aborto como un procedimiento de bajo riesgo y sin efecto grave sobre la fertilidad y la consecución de futuros embarazos. De hecho, si el aborto ha sido normal y sin complicaciones, en una exploración ginecológica no debería ni siquiera reconocerse que la mujer ha pasado por esta situación.

A pesar de ello (a excepción del aborto espontáneo completo y del aborto químico), no deja de ser una intervención quirúrgica y, como tal, tiene sus riesgos. Los principales efectos secundarios de un aborto que pueden derivar en infertilidad son:

  • Rasgado de las zonas del aparato reproductor femenino.
  • Hemorragia vaginal.
  • Infección del tracto genital.
  • Daño en el cérvix.
  • Desgarro en el útero.
  • Perforación en el útero.
  • Absceso dentro del abdomen: si no es tratado, puede provocar enfermedad inflamatoria pélvica (EIP).

Ciclo menstrual después del aborto

La pérdida de un embarazo provoca sangrados que pueden durar más o menos tiempo en función de las semanas de embarazo. Si el aborto ha sido incompleto, el ginecólogo deberá practicar un legrado para eliminar todos los restos del útero. Después de esta intervención, es normal que la mujer también manche durante unos días.

Después del aborto, la recuperación de la función ovárica y del ciclo menstrual suele tardar entre uno y dos meses. Durante este tiempo, tienen lugar alteraciones hormonales que afectan de manera diferente a las mujeres. Es completamente normal que exista un retraso menstrual y que la primera regla tarde en llegar después de sufrir una pérdida gestacional.

Síndrome del gemelo evanescente

El síndrome del gemelo evanescente o síndrome del gemelo desaparecido, se produce cuando uno de los embriones de un embarazo múltiple desaparece en el útero durante el embarazo como resultado de un aborto involuntario y es reabsorbido total o parcialmente por la madre o la placenta.

Este síndrome puede ocurrir en la fase inicial de la gestación, cuando se observan dos o más fetos que crecen acorde con lo esperado. Sin embargo, al cabo de unas semanas sólo uno de ellos continúa vivo y con latido cardíaco, mientras el otro ha desaparecido por completo. Embrión y placenta han sido reabsorbidos sin que la madre haya tenido ningún síntoma. Tampoco aumenta el riesgo durante el embarazo del feto vivo.

Causas del síndrome del gemelo evanescente

En la mayoría de los casos se desconoce la causa de la pérdida de uno de los fetos. En algunas gestaciones bicoriales, con material genético distinto en los dos fetos, se ha podido realizar un estudio genético de cada uno de los fetos. Gracias a ello se ha visto que el feto perdido tenía alteraciones cromosómicas, que en muchos casos son incompatibles con la vida y en cambio el feto que ha llegado a término tiene material genético normal.

Consecuencias según el trimestre de embarazo

  • Primer trimestre: Cuando la desaparición del gemelo ocurre en el primer trimestre no suele tener ninguna consecuencia para el feto superviviente. El embarazo se desarrolla de forma normal y no se precisan más controles que los habituales en un embarazo de un solo feto, ni precisan nada especial en el parto.
  • Segundo o tercer trimestre: Las consecuencias pueden ser más graves. La gravedad de las consecuencias dependerá de las placentas. Los embarazos gemelares los denominamos monocoriales si comparten placenta o bien bicoriales si las placentas son distintas.

Feto papiráceo

Cuando la muerte de uno de los fetos en vez de ser precozmente en el embarazo lo hace más tarde, segundo o tercer trimestre, este feto no es absorbido como en primer trimestre. El feto fallecido se irá comprimiendo hacia las paredes de la placenta, perderá el líquido amniótico y quedará como deshidratado, se denomina entonces feto papiráceo. Este feto se expulsa en el parto bien aislado o bien junto con la placenta, tanto en un parto vaginal como en una cesárea.

Consideraciones finales y recomendaciones

  • Es apropiado acudir a una consulta ginecológica tras el aborto en la que plantear todas las dudas que hayan podido surgir y poder valorar si es recomendable completar algún estudio o prueba adicional antes de una nueva gestación, comenzar con la toma de ácido fólico preconcepcional y mantener unos hábitos de vida saludables.
  • Si el duelo se prolonga o intensifica más de lo esperado, no dudes en consultarlo.
  • Lo más aconsejable es esperar un tiempo prudencial, al menos dos o tres meses, para asegurar una recuperación física y psicológica completa, aunque es algo orientativo, ya que cada pareja, como hemos visto, necesita su propio tiempo.

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