Glándulas Mamarias y Leche Materna: Desarrollo, Fisiología y Beneficios

01.11.2025

La leche materna es la primera fuente de alimento y bebida para el bebé, conteniendo nutrientes, hormonas, defensas, factores de crecimiento, células madre, probióticos y prebióticos.

Desarrollo y Crecimiento del Pecho

La mama es el único órgano que no está plenamente desarrollado al nacimiento. Es una glándula exocrina que alcanza su desarrollo completo durante el embarazo. Alrededor de la cuarta semana de gestación, aparece en el embrión una zona de crecimiento del ectodermo hacia el mesodermo, lugar de las futuras glándulas mamarias. Hacia las dieciocho semanas surge la llamada línea de la leche, que luego desaparece, y bajo la epidermis se forma un sistema de conductos rudimentario.

Por estímulo de la prolactina materna, los recién nacidos pueden secretar la llamada “leche de brujas” durante las primeras semanas tras el nacimiento, de forma fisiológica. La mama se localiza entre la segunda costilla y el sexto espacio intercostal, sobre el músculo pectoral. Se compone de tejido adiposo, tejido conectivo y tejido glandular. El tejido conectivo y los ligamentos de Cooper le dan sostén y forma, junto con el tejido adiposo. El tejido glandular se encarga de producir y transportar leche.

Los alveolos son las unidades donde se produce la leche, formadas por células secretoras y células mioepiteliales, que ayudan al transporte de la misma. Cada agrupación de alveolos forma un lobulillo y varios lobulillos forman un lóbulo mamario. Desde allí, los conductos galactóforos conducen la leche al pezón. El pezón está formado por fibras musculares, terminaciones nerviosas, glándulas sebáceas y apocrinas. Está rodeado por la areola, la cual se oscurece y crece durante el embarazo. Los tubérculos de Montgomery se encuentran en la areola.

El mayor aporte sanguíneo se da por parte de la arteria mamaria interna. De la inervación se encargan las ramificaciones del cuarto, quinto y sexto par intercostal. El complejo areola-pezón está inervado por el cuarto par intercostal, el cual llega a los pechos por sus zonas inferiores externas.

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Fisiología de la Lactancia

La mama es una glándula mamaria cuya misión es fabricar leche. Dentro de cada mama hay una glándula (se parece a racimos de uvas) suspendida en una red (tejido conjuntivo) en la que se entremezcla con grasa, arterias, venas y nervios. La glándula se divide en lóbulos, estos en lobulillos y estos en alveolos. Los alveolos son saquitos que desembocan en conductillos. Las paredes del alveolo contienen los lactocitos que fabrican la leche, capilares que llevan la sangre a los lactocitos (con los nutrientes para fabricar la leche), células musculares y nerviosas. Durante la lactancia, cada alveolo se va llenando de leche. En respuesta a la succión del bebé, los nervios estimulan los músculos de la pared, y estos exprimen el alveolo que expulsa la leche por los conductillos. Estos forman una red de canalículos que se unen entre sí haciéndose cada vez mayores desembocando finalmente en el pezón (cada mujer tiene entre 6 y 20 conductos).

Las etapas del desarrollo mamario van desde la vida embrionaria hasta el retorno a la glándula no secretora tras el amamantamiento. Con la reactivación del eje hipotálamo-hipófisis-ovario en la pubertad, aumenta la secreción de estrógenos y hormona del crecimiento en las mujeres. Esto produce el crecimiento de los brotes epiteliales anteriormente formados y la maduración de la glándula, es lo que llamamos la telarquia. La hormona gonadotropina coriónica (HCG) y la prolactina (PRL) son responsables del crecimiento y diferenciación de la mama al inicio del embarazo. El inicio de la producción láctea requiere también del efecto de la insulina y el cortisol.

La prolactina secretada por la hipófisis es regulada por el factor inhibidor de la prolactina (PIF) secretado por el hipotálamo. A partir de las dieciséis semanas de gestación existe calostro en la mama. En la etapa final de la gestación ocurren cambios hormonales que preparan al pecho. Se da un importante descenso de estrógenos, progesterona y lactógeno placentario tras el alumbramiento. La lactogénesis II es la conocida “subida de la leche” y precisa del aumento de flujo sanguíneo y de oxígeno, así como del consumo de glucosa. Se suele dar alrededor del segundo o tercer día posparto. Si se demora más allá del quinto al séptimo día hablaríamos de un retraso en la lactogénesis II.

La prolactina (PRL) es la principal encargada de producir la leche y está influida por numerosas hormonas tales como estrógenos, progesterona, glucocorticoides, insulina, oxitocina, hormona tiroidea y paratiroidea. El factor inhibidor de la prolactina (PIF) está controlado por las catecolaminas. La regulación de la producción de leche por la prolactina se basa principalmente en la succión del recién nacido, que estimula su síntesis y secreción. La secreción de prolactina es mayor durante las horas nocturnas.

Lactogénesis III o Galactopoyesis

La integridad del eje hipotálamo-hipofisario regulando la secreción de prolactina y oxitocina es esencial para el inicio y mantenimiento de la lactancia. La estimulación del pezón es fundamental tras el parto, es el mecanismo principal de secreción de prolactina. A mayor y más temprana estimulación inicial, mayor número de receptores de prolactina y mayor éxito de la lactancia. Cuando hay succión se libera oxitocina, y su acción sobre los receptores de la misma hormona en las células mioepiteliales produce la eyección de leche desde los alveolos hasta los conductos lactíferos y al exterior. La secreción de oxitocina es más continua.

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A nivel local la producción de leche está regulada por el aumento de la presión intraalveolar y el factor inhibidor de la lactogénesis. Cuando la leche no es removida aumenta la presión en la mama y disminuye el flujo sanguíneo, comprometiendo la llegada hormonal e incluso provocando la involución de la glándula. Se trata del cese del amamantamiento. Los cambios en la mama son progresivos y puede permanecer leche hasta varias semanas tras el destete. Se produce la apoptosis celular del tejido que había crecido para producir la leche.

La Acción de las Hormonas en la Lactancia

En el recién nacido, los pechos pueden llegar a producir leche bajo la influencia de las hormonas maternas. Después quedan dormidos en la infancia hasta que, en la adolescencia, las hormonas sexuales femeninas (estrógenos y progesterona) estimulan su crecimiento en las niñas. Los pechos crecen y areola y pezón se hacen más oscuros. La glándula mamaria crece, se desarrolla y las mamas acumulan grasa. En cada ciclo menstrual las hormonas estimulan nuevo desarrollo (algunas mujeres notan tensión mamaria). Si no hay embarazo, baja la regla y los cambios desaparecen. La glándula mamaria sigue madurando y creciendo hasta los 35 años. Después disminuye lentamente hasta involucionar durante la menopausia.

Si hay embarazo, estrógenos, progesterona, prolactina y lactógeno placentario preparan el cuerpo para amamantar. Los pechos crecen, areola y pezón se hacen más oscuros (para que el bebé los vea mejor), las glándulas de Montgomery (bultitos en areola) se desarrollan (fabrican grasita para lubricar el pezón) y la glándula crece mucho desarrollando más lobulillos. El cuerpo acumula grasa de reserva para fabricar la leche. El cerebro aumenta su sensibilidad a las hormonas de la lactancia (oxitocina y prolactina).

Oxitocina

La proximidad de las personas a las que queremos y su contacto provoca la producción de oxitocina en el cerebro de hombres y mujeres y nos ayuda a establecer relaciones (vínculos). Por eso se la llama la hormona del amor. Los niveles más altos de oxitocina se producen en la mujer durante el parto para ayudar al bebé a nacer contrayendo el útero. Después del parto, cada vez que la madre toca, huele, ve o piensa en su bebé, pero sobre todo cuando este mama, produce oxitocina. Alrededor de 30 segundos después de que el bebé empiece a mamar, la oxitocina aumenta rápidamente y la leche empieza a fluir por los conductos. La madre nota como hormigueo y tensión: es la “subida” o “bajada” de la leche. A la vez, la oxitocina actúa sobre el útero que se contrae (los entuertos). Además, la oxitocina mueve la grasa de los depósitos ayudando con la producción de leche (junto con otras hormonas como la insulina, la tiroxina o la hormona de crecimiento). En el cerebro, la oxitocina favorece el vínculo madre-hijo y estimula el comportamiento maternal (ganas de cuidar al bebé, necesidad de su contacto, alerta y defensa ante cualquier posible riesgo).

Prolactina

También se produce en el cerebro cuando el bebé mama. Su misión es estimular los lactocitos para que produzcan leche. Cuanto más se vacía el pecho más prolactina se produce. La producción de prolactina es mayor entre media y una hora después de la toma y especialmente en las tomas nocturnas. Además, la prolactina produce sobre el cerebro materno un efecto calmante y relajante y favorece un sueño más reparador.

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Factor Inhibidor de la Lactancia (FIL)

Es una proteína de la leche que ayuda al pecho a regular la cantidad de leche que debe producir. Si queda leche en el pecho, queda también más FIL que señala al pecho que haga menos leche. Por el contrario, si el pecho se vacía con frecuencia, queda poco FIL señalando al pecho la necesidad de fabricar mayor cantidad de leche. Por eso, cuando un bebé mama muchas veces o la madre se vacía el pecho con sacaleches, se produce más leche. Sin embargo, si el bebé no vacía los pechos con frecuencia, baja la cantidad de leche. La cantidad se ajusta, pero el efecto no es inmediato. Puede parecer que si el bebé toma menos veces el pecho está más lleno en cada toma y el bebé toma más. Pero es un efecto engañoso y en pocos días el pecho produce menos leche. Cuando un bebé mama más de un pecho que de otro, ese pecho acaba teniendo mucha más leche que el otro.

Tipos de Leche Materna

La leche de los primeros días se llama calostro. Es escaso, denso y muy rico en proteínas y defensas. Es justo lo que el bebé, que no ha comido nunca, necesita en esos primeros días. Entre el 2º y 4º día tiene lugar la “subida de la leche”. Aparece leche más fluida en mucha mayor cantidad (leche de transición). A partir de los 15 días y durante 4-6 semanas el pecho sigue desarrollándose y se ajusta a la necesidad del bebé (leche madura). Hacia los 2 meses los pechos no se sienten tan llenos como al principio, pero hay subidas cuando el bebé mama. Si el bebé mama cuando lo necesita para comer o para tranquilizarse, el pecho producirá la leche que necesite para crecer.

La leche cambia a lo largo de la toma (más aguada al principio, más densa al final de la toma), a lo largo del día, de madre a madre y según la edad del bebé. Las madres de bebés prematuros tienen leche diferente. Pero la leche materna siempre es de buena calidad. Algunas madres pueden almacenar mayor cantidad de leche en sus pechos que otras.

Composición del Microbioma Humano y la Leche Materna

El término ‘microbioma’ se refiere al “número total de microorganismos y su material genético”, y ‘microbiota’ es la “población microbiana presente en los diferentes ecosistemas en el cuerpo”. En el ser humano, se han identificado microbiotas en varios sitios del cuerpo que están colonizados por diferentes grupos de bacterias. Se clasifican en filos, donde se destacan diferentes especies y géneros, con predominio de Firmicutes, Actinobacteria, Proteobacteria y Bacteriodetes. A este grupo de bacterias se les atribuye un papel determinante en el desarrollo de la inmunidad y la capacidad para responder frente a diferentes microorganismos; se considera la primera línea de defensa contra agentes patógenos.

Hace algunos años se creía que la leche materna era un fluido estéril. Sin embargo, desde 2003 empezaron a verse estudios sobre una posible microbiota en la leche materna de mujeres sanas, lo cual despertó interés para investigar la diversidad bacteriana en la leche materna. Así, se han identificado en diferentes géneros, como Staphylococcus spp., Streptococcus spp., Lactococcus spp., Leuconostoc spp., Weisella spp., Enterococcus spp., Propionibacterium spp., Lactobacillus spp. y Bifidobacterium spp., que por medio de la lactancia, colonizan el intestino neonatal.

Los factores que influyen en la colonización de la microbiota de la leche materna, pueden ser extrínsecos, como área geográfica materna, ambiente bacteriano circundante, tipo de parto, medidas de higiene, hábitos alimentarios y tratamientos con medicamentos. Los factores intrínsecos incluyen genética neonatal, receptores de mucosa bacteriana, pH intestinal y respuesta inmunitaria.

Se discute el origen de estas bacterias benéficas. En varios estudios se han encontrado dos teorías para justificar la presencia de bacterias en la leche materna. La primera, tradicionalmente aceptada, exponía que la microbiota encontrada en la leche materna era debida a contaminación, con la piel alrededor de la glándula mamaria, con la cavidad oral del neonato asumiendo un paso de bacterias desde la boca del niño a la glándula mamaria y a la leche materna, favorecido por un flujo retrógrado entre los conductos mamarios, obtenidas desde el intestino materno, además de inoculación durante el paso por el canal del parto, este último conocido como “trasplante natural de bacterias”.

La segunda teoría, conocida como ‘migración activa’, postula una ruta entero-mamaria endógena. Se considera que, de alguna forma, las bacterias del intestino materno colonizan la glándula mamaria y, finalmente, pasarían por medio de la lactancia al neonato, confiriendo múltiples beneficios, previniendo enfermedades infecciosas y contribuyendo a la maduración del sistema inmunológico. Aún no se ha establecido claramente el proceso por el cual las bacterias eluden el escudo protector del huésped sano, evitando ser fagocitadas.

Se postula que las bacterias propias de la microbiota intestinal se unen a las células dendríticas o macrófagos en el intestino materno, acceden al epitelio intestinal sin cambiar la estructura de la barrera epitelial, transportando estos microorganismos desde las placas de Peyer a los ganglios linfáticos mesentéricos. De allí, acceden a otros tejidos del sistema linfoide asociado a mucosas, entre las que sobresalen, la respiratoria y la genitourinaria, y las glándulas salivales y lacrimales, incluyendo la misma glándula mamaria.

La microbiota de la glándula mamaria está formada por bacterias benéficas que acceden a la glándula a través de una ruta interna. Una vez iniciada la lactancia, son transferidas al intestino de los niños que son amamantados. Un mecanismo que lleva a la conformación de la microbiota intestinal neonatal, es la modulación neuroendocrina; se postula una comunicación bidireccional entre el sistema nervioso entérico y el sistema nervioso central, conocido como eje microbiota-intestino-cerebro. Se considera que el cerebro influye en la microbiota intestinal, liberando neuropéptidos y hormonas; asimismo, la microbiota intestinal influye en la función cerebral, el comportamiento y el desarrollo. Se ha encontrado que los lactobacilos de la leche materna son indispensables para una función adecuada de este eje; se podrían utilizar en intervenciones nutricionales para promover una microbiota más eficiente.

Probióticos Derivados de la Leche Materna Utilizados en Pediatría

En la medicina pediátrica, se encuentran tres probióticos utilizados para mejorar la microbiota intestinal de los niños.

Lactobacillus reuteri DSM 17939

Este lactobacilo resulta de la manipulación genética del Lactobacillus reuteri ATCC55730 pues este trasmitía resistencia para las tetraciclinas y...

Beneficios de la Leche Materna

Además de alimentar al bebé, igual que haría una leche de fórmula, la leche materna tiene cualidades únicas pues contiene enzimas que han sido especialmente diseñados para digerir la leche humana y de los que carece la leche de vaca, de la que se originan las leches de fórmula. Y, lo que es más importante, contiene inmunoglobulinas maternas, esos anticuerpos que nos protegen de las infecciones que ha pasado la madre, que mientras lacte protegerá también al lactante.

Además, la leche materna se adapta a la edad del bebé, cambia su composición en función de los días del recién nacido llamándose calostro los primeros días y convirtiéndose progresivamente en leche madura a la vez que aumenta de volumen para adaptarse a las necesidades de un niño o niña cada vez mayores.

Alternativas a la Leche Materna

Cuando la lactancia materna no es posible o es insuficiente existen fórmulas adaptadas a cada etapa del lactante que permitirán que se desarrolle con normalidad y no hay que fanatizar sobre el tema.

En la cultura popular se nombran distintas sustancias como estimulantes de la producción de leche, pero no hay ninguna que tenga efectos demostrados sin tener sus efectos secundarios, así que no son aconsejables.

El mejor consejo para una buena lactancia es una buena alimentación con suficiente aporte de nutrientes que podamos convertir en leche, buen aporte de líquidos y sobre todo una buena técnica de amamantamiento con adecuado estímulo tanto en cantidad como en calidad, es decir, que el recién nacido succione de la areola y el pezón de la manera idónea y con suficiente frecuencia. En la inmensa mayoría de casos el concepto “querer es poder” se adapta a la lactancia, con una buena confianza y buen asesoramiento.

Anatomía Mamaria

La anatomía mamaria se compone en su porción externa por dos mamas. Se sitúan entre el segundo y el sexto espacio intercostal de la pared torácica, ubicadas en un lugar estratégico para la fisiología y colocación del lactante. Por tanto, se localizan entre el borde esternal y la línea axilar media en ambos lados. La mama está formada por tejido glandular, tejido de soporte y grasa. Las mamas suelen tener forma y aspectos diferentes según las características individuales de la mujer. Cada mama o pecho se divide en 4 cuadrantes. El área que se ubica en la porción superior, pero externa que se extiende hacia la axila se denomina “prolongación axilar” o cola de Spence. La areola se trata de una zona pigmentada cutánea y que le sirve al bebé como marca visual. El pezón que es la porción que protruye dentro de la areola, es realmente el punto de referencia para el bebé. Además, es por donde la leche se excretará ya que aquí se encuentran unos canalículos conectados a orificios que conectan desde el interior de la mama hacia el exterior. El bebé puede conseguir mediante la succión que se alargue hasta el doble de su tamaño. También muy cerca en esta localización sobre la areola y el pezón, encontraremos los tubérculos de Montgomery que excretan sustancias antibacterianas que protegen al bebé.

La mama tiene una estructura arbórea internamente. Contiene unos 15 a 20 lóbulos mamarios y cada uno de ellos desemboca en un conducto, denominado conducto galactóforo que llega al tejido cutáneo del pezón de forma independiente. A su vez cada lóbulo principal se divide en lobulillos más pequeños. Bajo la areola, estos mismos conductos se ensanchan formando los denominados senos lactíferos donde se almacena la leche. Las ramificaciones de los conductos terminan en conductos cada vez más pequeños, terminando en alvéolos, donde se encuentran las células alveolares, que son las que participan en la síntesis y producción de la leche.

La mama de una mujer adulta se encuentra entre la 2ª y la 6ª costilla en el eje vertical y entre el esternón y la línea media axilar en el eje horizontal. Por término medio mide de 10 a 12 cm y su diámetro ántero-posterior es de 5 a 7 cm. La glándula mamaria tiene como principal función la producción y secreción de leche para la lactancia. La leche es producida en unas pequeñas glándulas denominadas bulbos que se agrupan para formar lobulillos y éstos, a su vez, constituirán los lóbulos, verdaderas unidades funcionales.

Tabla resumen de los componentes de la leche materna y sus beneficios:

Componente Beneficios
Proteínas, grasa, lactosa, vitaminas, calcio, minerales Nutrientes esenciales para el crecimiento y desarrollo del bebé.
Hormonas Regulan diversas funciones fisiológicas en el bebé.
Defensas (Inmunoglobulinas) Protegen al bebé de infecciones.
Factores de crecimiento Promueven el desarrollo de tejidos y órganos.
Células madre Contribuyen a la reparación y regeneración de tejidos.
Probióticos Favorecen una microbiota intestinal saludable.
Prebióticos Estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas en el intestino.

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