Glándulas de Montgomery y Lactancia: Información Esencial

16.11.2025

Durante el embarazo y la lactancia, el cuerpo de la mujer experimenta numerosos cambios. Uno de los más evidentes ocurre en los pechos, donde las glándulas de Montgomery se vuelven más prominentes. Estas glándulas juegan un papel crucial en la lactancia materna, y es importante entender su función y cómo cuidarlas adecuadamente.

¿Qué son los tubérculos de Montgomery?

Los tubérculos de Montgomery, también conocidos como glándulas areolares, son pequeños bultos situados en la areola, alrededor del pezón. William Fetherstone Montgomery, un obstetra irlandés, las describió clínicamente por primera vez en 1837.

Antes del embarazo, estas glándulas se denominan tubérculos de Morgagni. Durante el embarazo, adquieren un tamaño mayor y se elevan sobre la superficie de la areola. Las glándulas de Montgomery son fácilmente localizables durante la lactancia porque conforman puntitos abultados por toda la superficie de ambas areolas, alrededor de los pezones, que suelen destacar también por tener un color más clarito que el resto de la piel de esta parte del cuerpo.

Según el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria en España, se encuentran entre 10 y 20 glándulas o tubérculos de Montgomery por cada areola, aunque el número puede variar entre 4 y 28.

Cambios en las mamas durante el embarazo

Casi desde el inicio del embarazo las mamas empiezan a cambiar. Uno de los primeros síntomas del embarazo es el aumento de tensión en las mamas, acompañado de una sensación de calor.

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Durante las primeras semanas de embarazo aumentan en sangre diferentes hormonas femeninas como son los estrógenos y la progesterona. Estas hormonas presentan una acción sobre el tejido mamario estimulando el crecimiento del mismo, la denominada mamogénesis.

Durante este proceso crecen las estructuras que forman el interior de la mama, estimulando al inicio el desarrollo de los conductos mamarios y fomentando su ramificación, y posteriormente aumentando la celularidad de las glándulas. Este aumento de tejido glandular y ductal disminuye el tejido graso de la mama, lo que conlleva un aumento de su densidad. Además, la areola y el pezón mamario aumentan de tamaño y coloración, por el aumento de la melatonina en la zona.

Cambios en la pigmentación de la piel: Durante la gestación se oscurecen zonas específicas del cuerpo de la mujer. Este aumento de la pigmentación se debe a un incremento de la actividad de la hormona melanoestimulante, responsable de la formación de la melanina provocada por la progesterona.

Funciones de las glándulas de Montgomery durante la lactancia

Los tubérculos de Montgomery tienen una función muy específica e importante durante el embarazo y la lactancia. Los tubérculos de Montgomery tienen una doble función de gran importancia en la etapa de la lactancia materna.

  • Lubricación y Protección: Una de sus funciones principales es secretar un líquido lubrificante que forma una película protectora sobre las areolas, protegiéndolos así de cualquier ataque microbiano, de la sequedad o de la posible aparición de grietas. Son glándulas sebáceas que producen secreciones de una sustancia cuyo objetivo es mantener el pezón lubricado y protegido ante el desgaste al que es sometido por la lactancia materna.
  • Estímulo Olfativo: Muchos expertos aseguran que el olor que desprenden es el que atrae a los bebés a buscar el pecho de la mamá. De esta forma, los tubérculos de Montgomery servirían de estímulo olfativo para el apetito de los recién nacidos. Al mismo tiempo, la sustancia que emiten es una pista olfativa para el bebé, ya que estimula su apetito y les ayuda a localizar mejor el pecho de su mamá en una etapa en la que todavía su vista es un sentido muy secundario al apenas estar desarrollado.

Además, es por donde la leche se excretará ya que aquí se encuentran unos canalículos conectados a orificios que conectan desde el interior de la mama hacia el exterior. También muy cerca en esta localización sobre la areola y el pezón, encontraremos los tubérculos de Montgomery que excretan sustancias antibacterianas que protegen al bebé.

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En resumen, las glándulas de Montgomery son esenciales para una lactancia materna exitosa, facilitando la comodidad del bebé y protegiendo la salud de la madre.

¿Cómo tratar las glándulas de Montgomery?

Las glándulas de Montgomery tienen más trabajo en la etapa del embarazo y lactancia, y la prueba de ello es que los puntos se aprecian mucho menos cuando la mujer no está esperando un bebé o no da el pecho. No todas las mujeres tienen las mismas glándulas de Montgomery; de hecho, el número puede variar muchísimo, desde las 4 hasta las 28 por areola.

Independientemente del número que tengas, lo que no debes hacer jamás en entorpecer su función. Es por esto que los expertos recomiendan que para preservar su función antibacteriana, las mamás las enjuaguen con agua limpia en la ducha, y a su vez indican también que no se utilice jabón para hacerlo, puesto que podría eliminar los aceites que secretan la sustancia lubricante y protectora, así como resecar la piel. Asimismo, nunca deben utilizarse soluciones desinfectantes u otros productos que puedan resecar o dañar más el área.

Algo que todavía hacen muchas mujeres es lavarse el pecho antes de cada toma y después de estas, pero ni esto es efectivo ni tampoco echarse continuamente cremas y pomadas, porque todo ello anula o limita el efecto de las glándulas de Montgomery.

Si hay grietas o cualquier otro problema que haya llevado al médico a recomendarte un tratamiento con alguna crema, haz caso de sus consejos puesto que es la voz experta en la materia. Pero si no lo hay, lo recomendable es dejar que estas trabajen de forma natural, por lo que no es necesario mantener una higiene mayor de la habitual en la zona.

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Estas dos funciones son fundamentales para facilitar la lactancia materna, por lo que un lavado demasiado frecuente del pecho antes y después de las tomas puede anular o limitar el efecto de las glándulas de Montgomery, entorpeciendo su función. Igualmente no hay que echarse cremas y pomadas que puedan reducir sus efectos, a no ser que las grietas ya hayan aparecido o surja algún otro problema y el médico indique algún tratamiento a seguir.

Tubérculos de Montgomery en mujeres no embarazadas

Cabe mencionar que los tubérculos de Montgomery no solo aparecen con el embarazo. En una mujer no lactante, los tubérculos de Montgomery pueden aparecer debido a un desarreglo hormonal, el cual podría aumentarlas o hacerlas más visibles. Más adelante, cuando los niveles hormonales se hayan estabilizado, volverán a la normalidad.

Conclusión

Si estás embarazada y das el pecho, te informamos de que dar el pecho no provoca ningún problema durante el embarazo. Las glándulas de Montgomery son unos pequeños puntos que se encuentran en las areolas y que producen una secreción que hace que la zona esté hidratada. Así, son esenciales para que la zona no se reseque y, sobre todo, durante la lactancia. Por tanto, se desaconseja lavar los pezones antes y después de cada toma y echarse pomadas que no sean recomendadas.

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