Granitos en la Areola del Pezón: Causas y Soluciones

28.10.2025

La aparición de granitos en la zona de los pezones es algo más común de lo que se piensa y no es para nada síntoma de ninguna enfermedad. En la mayoría de los casos estos granitos son glándulas propias de los senos conocidas como glándulas areolares o Montgomery.

Glándulas de Montgomery

Si alguna vez te has preguntado ¿por qué tengo granitos en el pezón? En la mayoría de los casos, tanto mujeres como hombres, cuando notamos granitos en la zona de la areola no se trata exactamente de pequeños granos sino de las glándulas de Montgomery. Son pequeñas glándulas sebáceas y mamarias presentes en la zona de la areola y, en ocasiones, también en el pezón que tienen la tarea de producir secreciones sebáceas para que tanto la areola como el pezón se mantengan bien lubricados. También son conocidas como tubérculos de Montgomery debido a su forma y aparición en el exterior de la piel.

La función de las glándulas de Montgomery es antibacteriana. Producen grasa o aceite y así secretan una sustancia que lubrica y protege, alterando el pH de nuestra piel y de este modo evita que las bacterias crezcan y proliferen. Es recomendable que cuando te duches no laves tus pezones con jabón, simplemente con agua limpia para así preservar su función antibacteriana. El jabón podría alterar su pH además de eliminar estos aceites de protección y resecar la piel de la zona.

Los desarreglos hormonales pueden alterar estas glándulas y hacerlas más visibles. Por eso en algunas ocasiones puedes verlas más marcadas o pensar que hay algún tipo de desajuste, pero no hay por qué preocuparse. Cuando los niveles hormonales se regulan y estabilizan estas glándulas vuelven a su tamaño normal.

El tamaño de las glándulas se aprecia mejor cuando se estimula el pezón, por ello es común que si te frotas o durante la lactancia estos bultitos sebáceos sean más notables, pensando que tenemos granitos en el pezón que han aumentado. Puede que de normal no las veas y solo sean visibles cuando haya algún cambio hormonal o se haya estimulado el pezón pero si te observas con detenimiento la zona los verás siempre. El número de estas glándulas puede variar según cada persona aunque de forma general hay entre 4 y 28 glándulas por cada areola.

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No son una enfermedad mamaria, son simplemente glándulas normales. Lo que ocurre es que muchas veces crean confusión y dan lugar a visitas al ginecólogo por precaución y preocupación. Sin embargo, en ocasiones pueden inflamarse o producir infecciones aunque no son muy comunes.

Cuando las glándulas se inflaman pueden producir dolor o parecer como espinillas blancas. Es muy importante que no las toques ni intentes extraer el líquido ya que no deja de ser este aceite o sebo acumulado que hace que mantenga limpio el pezón y la areola. La inflamación sucede debido a que, a veces, se bloquea la vía de salida de la glándula sebácea y hace que se inflame y duela o se ponga roja.

Los senos cambian durante el embarazo en varios aspectos, por ejemplo las areolas se agrandan y se oscurecen y las glándulas de Montgomery aumentan de volumen. Además, como hemos visto, cuando el pezón se estimula se notan más por lo que dar de mamar al bebé puede causar que estos bultitos sean más notorios.

Además, estos tubérculos de Montgomery fabrican una serie de sustancias que pueden servir de estímulo olfativo para el apetito del bebé recién nacido. Estas glándulas también secretan pequeñas cantidades de leche que ayudan a que la piel de la areola se mantenga elástica y sana.

Glándulas de Montgomery y Lactancia

Estas protuberancias de forma redondeada -que suelen encontrarse en la areola, aunque también es normal que aparezcan en el propio pezón- se desarrollan durante la pubertad y aumentan de tamaño durante el embarazo. Durante la lactancia, las glándulas se activan y permiten alimentar al recién nacido con calostro.

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Se ha demostrado que incluso una pequeña cantidad de calostro puede ser beneficiosa para los recién nacidos, por lo que se aconseja a las madres que puedan hacerlo, que amamanten a sus bebés con frecuencia durante las primeras horas de vida.

Función Endocrina de las Glándulas Areolares

Según un estudio llamado 'Relaxin signalling in the mammary gland and breast cancer' -publicado en la revista Journal of Mammary Gland Biology and Neoplasia en 2019-, las células de las glándulas areolares segregan hormonas como la relaxina, que puede tener un papel en la regulación del crecimiento celular en la mama e influir en el desarrollo y progresión del cáncer de mama.

Otro texto, publicado en la revista Breast Cancer Research, sugirió que la presencia de células atípicas en las glándulas areolares pueden estar asociadas con un mayor riesgo de cáncer de mama. Sin embargo, se necesita más investigación para comprender mejor la relación entre las glándulas areolares y el cáncer de mama.

Problemas de Autoestima

Por otro lado, algunas mujeres experimentan cambios en el tamaño y la forma de las glándulas areolares durante el embarazo y la lactancia, o en épocas de estrés o cambios hormonales. Estos cambios pueden afectar a su autoestima, pues no se encuentran cómodas con su apariencia física.

En este sentido, existen varias operaciones estéticas que se pueden llevar a cabo, como la reducción o la reconstrucción de la areola o la elevación de los pezones. Es importante recordar que si te estás plateando hacerte una operación estética en las glándulas areolares, pidas información a una clínica con cirujanos experimentados y con licencia.

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Espinillas en los Pezones

Si lo que tienes son granitos tipo espinillas pueden ser dos cosas, una es que las glándulas se hayan inflamado, como hemos visto antes y la segunda es que realmente lo que tengas sea una espinilla. Se diferencian bastante, la espinilla duele igual que cuando aparece en otra zona del cuerpo y se forma una bolita de pus. Cuando la glándula está inflamada puedes notarla blanquecina pero no suele ocurrir y, en cualquier caso, se diferencia de la espinilla. Ante la duda no la toques, en ambos casos desaparecerá con el paso de los días.

Las espinillas en los pezones aparecen por la misma causa que en el resto del cuerpo. La piel de la mama no deja de ser parte de piel como la de cualquier zona del cuerpo y también pueden aparecer anomalías como las espinillas. Por lo que si tu piel es grasa o con tendencia acneica es probable que aparezcan espinillas en cualquier zona incluyendo los pezones. Aun no teniendo la piel grasa es posible que en alguna ocasión aparezcan. En este caso conviene tratarlas de la misma forma que una espinilla normal, lo recomendable es no apretarlas hasta que estén secas completamente o esperar a que desaparezcan solas.

Eccema en el Pezón y la Areola

Si lo que te ocurre es que has empezado a notar la aparición de numerosos granitos en el pezón acompañados de picor constante o enrojecimiento puede ser que tengas un eccema debido a algún tipo de reacción alérgica. En este caso conviene determinar qué es lo que está causando esta reacción. Puede que sea algún tipo de sujetador, camiseta, ropa o prenda que hayas estado usando o quizás algún tipo de crema o incluso medicamentos. La solución ante esto es eliminar el causante y para ello es conveniente que acudas al médico para que te realicen unas pruebas de alergia.

El eccema es una afección común causada por daños en la barrera cutánea, la capa exterior protectora de la piel que retiene la humedad y mantiene alejadas las bacterias y otros agentes irritantes. La ruptura de la barrera cutánea puede causar sequedad de la piel, sarpullidos y decoloración en el pecho, las mamas y el pezón. El eccema mamario suele estar causado por la irritación de la ropa, los jabones, los detergentes o las lociones, pero puede resultar incómodo y causar angustia. Si no eres capaz de identificar los desencadenantes de tu eccema, o evitarlos no parece ayudarte, tu profesional sanitario puede recetarte un medicamento (normalmente un esteroide) para aplicar en la zona irritada.

Se desconoce la causa exacta del eccema, pero los científicos creen que probablemente se trate de una combinación de factores, como la genética, la respuesta inmunitaria, el medioambiente y el estrés.

  • Genética: Los estudios sugieren que las personas con eccema tienen una mutación en el gen que crea una proteína llamada filagrina, que sostiene la barrera cutánea. Sin suficiente filagrina, la barrera cutánea se vuelve permeable, lo que permite la salida de la humedad y la entrada de bacterias y virus.
  • Medioambiente: Alérgenos como el polen, la caspa de las mascotas y el sudor pueden irritar la piel y desencadenar brotes de eccema.
  • Estrés: Los estudios demuestran que el estrés puede aumentar la inflamación en el organismo, lo que puede empeorar el eccema.

El eccema mamario, como el de cualquier otra parte del cuerpo, es conocido por sus molestos síntomas:

  • Picazón
  • Sequedad de la piel
  • Enrojecimiento
  • Descarga
  • Piel gruesa o correosa

No existe una prueba oficial para diagnosticar el eccema mamario. Si crees que tienes eccema mamario, los médicos te harán un examen de mama y te preguntarán por tus antecedentes médicos.

No existe cura para el eccema, pero hay medicamentos y modificaciones del estilo de vida que pueden ayudar a controlarlo.

Remedios caseros para el eccema

  • Identifica y evita los desencadenantes del eccema: Los desencadenantes pueden ser los jabones fuertes, ciertos detergentes para la ropa, los productos con fragancias, el estrés, los cambios de temperatura, la sudoración y la ropa áspera.
  • Evita rascarte la piel: Rascarse puede provocar una mayor ruptura de la barrera cutánea e introducir irritantes adicionales.
  • Practica una rutina diaria de cuidado de la piel: Bañarte a diario con limpiadores sin jabón seguidos de la aplicación de una crema hidratante sin perfume ni tintura puede ayudar a mantener los irritantes fuera de tu piel y a conservar la humectación.

Medicamentos recetados para el eccema

Si los remedios caseros por sí solos no ofrecen alivio, tu médico puede recetarte medicamentos para tratar los síntomas molestos. Normalmente, el médico te recetará una pomada o crema antiinflamatoria (por ejemplo, un esteroide) que puedes aplicarte en la zona irritada de la piel. También hay otros tratamientos disponibles para los síntomas más graves.

En el caso del eccema, como se describe más adelante, la respuesta al tratamiento con corticoesteroides es rápida.

La recomendación para aplicar el tratamiento tópico consiste en aplicarlo sobre la zona afectada después de la toma, realizando un suave masaje. Es necesario dejar unos minutos para que el producto se absorba antes de ofrecer el pecho al lactante.

El eccema del pezón es una lesión con buen pronóstico si se aplica un tratamiento adecuado y se controlan las infecciones concomitantes, si las hubiera. Sin embargo, es necesario informar bien a la madre de que es una patología que probablemente vuelva a aparecer en un tiempo, ya que si desconoce la posibilidad de rebrotes puede generar una situación de frustración.

Otras Afecciones que Pueden Causar Sarpullido en las Mamas y Pezones

Existen otras afecciones que pueden provocar la aparición de sarpullidos en tus mamas y pezones.

  • Enfermedad de Paget: La enfermedad de Paget es un tipo raro de cáncer de mama. Se manifiesta con enrojecimiento, dolor y descamación que afecta el pezón, y puede confundirse fácilmente con eccema o infección.
  • Tratamiento del cáncer de mama: El sarpullido puede ser un efecto secundario de la quimioterapia, la radioterapia, la terapia hormonal, la terapia dirigida y los analgésicos.
  • Psoriasis: La psoriasis es un sarpullido escamoso que puede asemejarse al eccema.
  • Cáncer inflamatorio de mama: El cáncer inflamatorio de mama es otro tipo poco frecuente de cáncer de mama que se manifiesta como si se tratara de una infección de la mama o mastitis, con enrojecimiento de la piel de toda la mama, que está caliente y edematosa, como piel de naranja y que puede ocasionar picor en toda la mama y especialmente en el pezón y constituye una variante agresiva y avanzada de cáncer mamario.
  • Infección por hongos: Especialmente en periodos de lactancia por la humedad constante. En este caso el tratamiento ha de ser el específico para combatir la infección fúngica habitualmente o bacteriana eventualmente.
  • Enfermedades sistémicas: Como patologías del hígado, vesícula biliar, diabetes que pueden cursar con picor generalizado en la piel, y ésta puede manifestarse especialmente en el pezón por tratarse de una zona especialmente sensible.

Otros Tipos de Granos en el Pecho

Los tipos más comunes de granos en el pecho son las espinillas y los barros.

Tipos de granos más comunes en el pecho de la mujer

  1. Espinillas: son los granos en el pecho más comunes y su apariencia es muy similar a las espinillas que se concentran en el rostro . Son unos granos rojos en el pecho que tienen una cabeza blanca (tonalidad provocada por el exceso de sebo).
  2. Barros: también se presentan este tipo de granos en el pecho, aunque pueden localizarse en otras zonas como en el rostro, espalda, cuello o en los hombros.

¿Por qué salen granos en el pecho?

  • Las alteraciones hormonales (como podría ser la pubertad).
  • La ropa ancha evita el roce e incentiva la transpiración.
  • Estar demasiado tiempo expuestas al sol.

¿Cómo evitar los granos en el pecho?

  • Evita los aceites y lociones grasas
  • Sigue una dieta sana
  • Viste con tejidos holgados
  • Cuidado con el sol

¿Cómo quitar los granos en el pecho?

  1. Aceite de árbol de té: Con unas pocas gotas debería bastar.
  2. Mascarilla casera con vinagre y miel: Puedes probar a hacer una mascarilla con una cucharada de vinagre y miel en un vaso.
  3. Aloe Vera: Entre los beneficios de la aloe vera para la piel están sus propiedades hidratantes y antiinflamatorias.
  4. Ayuda profesional: Si estamos hablando de un problema persistente o más grande, entonces debes buscar ayuda profesional con los granos en el pecho. Acude a ver al facultativo y al dermatólogo para que estudien tu caso.

Puntos Blancos en el Pezón

Ya sean ampollas transparentes o puntos blancos, tener alguna de estas molestas situaciones indica que algo podemos evitar o mejorar. Este tipo de puntos suelen aparecer antes o después de una obstrucción o una mastitis. Suelen ser la punta del iceberg que nos indica que hay algo más en los conductos.

Los puntos por tracción son diferentes a los anteriores. Los llamamos perlas por tracción porque suelen coincidir con que el bebé ha cerrado la boca con el pezón en su interior o ha dado un tirón para ver qué pasa más allá sin desengancharse del pecho. Este tipo de perlas se producen a causa de una pequeña inflamación en los conductos, justo detrás del pezón, donde se retiene un poco de leche.

Tratamiento de los Puntos Blancos

La primera opción es esperar. Cuando la piel se regenera y cae, la perla también cae y se acaba el problema. Esta opción tiene el inconveniente que requiere tiempo, de 2 a 4 semanas.

Para la segunda opción necesitas la ayuda de tu matrona. Otra opción casera es sumergir el pecho en un recipiente con agua o aceite calentito (tiene que ser un calor agradable), después de unos minutos cuando se haya ablandado un poco, restregar una toalla limpia y seca que sea un poco tosca para intentar deshacer el punto blanco.

Recuerda que los días posteriores deberás limpiar varias veces al día el pezón con agua y jabón neutro, y secarlo con papel o gasas de un solo uso a fin de evitar que la zona se infecte.

Si no duele, no hay razón para que la toques. Ya irá desapareciendo sola.

Las ampollas transparentes son como las ampollas que nos salen en los pies cuando estrenamos zapatos. Estas ampollas se producen cuando el bebé succiona de manera débil. Suele ocurrir por la noche y se agarra sólo a la punta del pezón.

Picazón en los Pezones

Los pezones y las areolas son una parte de la piel de extrema sensibilidad, con una red de inervación mucho más densa que otros territorios. Por ello son más susceptibles de experimentar picor, irritación o sensibilidad.

Causas de la Picazón

  • Deshidratación de la piel: La piel seca afecta a cualquier localización, pero por sus características, el pezón y la areola la pueden sufrir especialmente. Durante la menopausia las mujeres notan la piel y las mucosas en general mucho más secas, con lo que podemos encontrarnos con este problema más a menudo. El pezón y la areola también pueden experimentar sequedad en periodos de más exposición solar o como consecuencia de algunos tratamientos médicos.
  • Patologías cutáneas: El pecho, como cualquier otra parte del cuerpo, puede ser afectado por diversas patologías cutáneas que cursan picor, como un eccema, dermatitis, psoriasis… Y hay que tener en cuenta que muchas de estas patologías se autoperpetúan y empeoran a medida que nos rascamos más. Si pica y rascamos modificamos la piel de manera que aún pica más y entramos en un círculo que se retroalimenta.
  • Cambios hormonales: Los cambios hormonales afectan a la sensibilidad de los pezones de distinta manera a lo largo del ciclo sexual de las mujeres en sus diversas etapas. Durante la adolescencia puede notarse picor en el pecho y especialmente en la areola. A lo largo del ciclo menstrual las mujeres experimentan muchos cambios que pueden generar picor, sensibilidad e incluso dolor bilateral, especialmente en el periodo premenstrual. Durante el embarazo (sobre todo las primeras semanas) uno de los síntomas mas habituales en las gestantes es el aumento de sensibilidad y tamaño de las mamas y a veces picor en los pezones. Y a partir de los 40-45 años hasta la menopausia, algunas mujeres pueden experimentar molestias premenstruales de forma más acusada.

Recomendaciones Generales

  • En caso de deshidratación de la piel, simplemente con recomendar una crema hidratante o aceite para mantener una buena hidratación cutánea será suficiente.
  • Puede ser necesario un tratamiento tópico en algunos casos con una crema o pomada de corticoides para calmar el picor y, sobre todo, dejar de rascar para que la piel se normalice.
  • La recomendación en caso de cambios hormonales es una buena hidratación e intentar no rascar.

Cuándo Buscar Atención Médica

Es importante recordar que:

  • La mayoría de las ocasiones en que se manifiesta picor en los pezones es por una causa absolutamente benigna.
  • En ciertos casos puede ser síntoma de una enfermedad generalizada o rara vez un cáncer de mama, sobre todo si el picor es únicamente en uno de los pezones.

Por este motivo, es conveniente que un picor persistente sea valorado por el médico.

Además, tanto una como la otra entidad son muy poco frecuentes y afectan unilateralmente, por tanto, no hay que sospechar patologías malignas ante un síntoma inespecífico como el picor en los pezones. Eso sí, si el picor es persistente y no se solventa con las primeras medidas de hidratación, y sobre todo si es unilateral, se recomienda control por un especialista o médico de cabecera para filiar su causa.

El eccema mamario no suele ser un síntoma de cáncer de mama. Sin embargo, si experimentas hormigueo, descamación o costras en el pezón, debes hablar con tu médico para que te ayude a descartar la enfermedad de Paget, un cáncer de mama poco frecuente.

Para las posibles molestias o dificultades durante la lactancia, no dudes en visitar a tu matrona, que es la profesional de referencia para la lactancia. Ella te ayudará a valorar vuestra lactancia, el estado de tu pecho y la evolución de tu bebé. Y esto siempre es complementario a acudir a tu grupo de apoyo a la lactancia más cercano donde podrás compartir experiencias con otras madres.

Si notas grasa en los pezones o experimentas cambios en ellos, es esencial que consultes a un especialista para su evaluación. Esto permitirá descartar posibles patologías y encontrar la mejor solución adaptada a tus necesidades.

Ante cualquier duda, es recomendable consultar con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuados.

Este artículo es meramente informativo, en unCOMO no tenemos facultad para recetar ningún tratamiento médico ni realizar ningún tipo de diagnóstico.

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