Cuidados Esenciales para Guacamayos Recién Nacidos

28.10.2025

Es común que los propietarios tengan ciertas nociones de manejo, pero también muchas dudas o desconocimiento que pueden terminar produciendo errores que repercuten en el bienestar y la salud de los animales. A menudo nos encontramos con pacientes de edades muy tempranas que no están siendo criados por sus padres, bien sea por un rechazo, enfermedad o porque sus propietarios lo hayan decidido así.

Alojamiento y Condiciones Ambientales

Los polluelos se deben alojar en incubadoras con condiciones de humedad y temperatura controladas. Ambos parámetros vendrán determinados en función de la edad del animal y el plumaje del que disponga. La temperatura debe encontrarse inicialmente entre 33 y 34,5 ºC, y debe ser controlada con un termostato que encienda y apague la fuente de calor.

A medida que los animales van creciendo y emplumándose son capaces de tolerar mayores variaciones. El control de la temperatura debe ser riguroso y se debe comprobar con frecuencia que el termostato la mantiene dentro del rango deseado. El comportamiento de los polluelos puede ayudar a determinar si la temperatura se encuentra en el rango óptimo. Cuando esta es demasiado alta, se producen jadeos y los animales se separan entre ellos (en el caso de tener varios) y separan las alas del cuerpo.

Una incubadora demasiado caliente puede dar lugar a deshidratación, hiperactividad, hipomotilidad digestiva y retrasos en el crecimiento. El sistema de ventilación de la incubadora debe ser suave, permitiendo la renovación lenta del aire y el mantenimiento de la humedad ambiental. La humedad debe ser más alta con los pollos recién nacidos y puede irse disminuyendo de forma gradual hasta igualarla con el grado de humedad de la habitación al ir desarrollando las plumas de contorno.

El material con el que estén fabricadas las incubadoras debe ser no poroso y fácil de limpiar y desinfectar. El sustrato sobre el que se encuentren los animales debe absorber la humedad de los excrementos, constituir una base estable para los polluelos y ser lo menos problemático posible en caso de ingestión.

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A este respecto, cuando son menores de 2 semanas, uno de los elementos que se pueden utilizar es papel absorbente. Es un material barato, higiénico y fácil de encontrar, pero no constituye la mejor base de apoyo. En el caso de observar dificultades en la posición o movilidad, se puede cambiar por toallas de algodón cubiertas con mallas de alambre revestido, que proporcionan un mejor agarre.

Los sustratos como el papel en tiras, las virutas de madera o pellets no se recomiendan, dado que su ingestión puede producir impactaciones, irritación gastrointestinal y malnutrición. Otro parámetro que se debe tener en cuenta es la luz. La mayor parte de especies de loros construyen sus nidos en oquedades y los primeros días de vida los pollitos permanecen con poca luz. De esta manera, es mejor que los primeros días las incubadoras estén más oscuras y la luz vaya aumentando según los desarrollando y estén más activos.

Los pollitos recién nacidos se pueden alojar de forma individual en pequeños recipientes de plástico con papel absorbente para mantener mejores condiciones higiénicas. No obstante, los animales procedentes de huevos de la misma puesta pueden alojarse juntos. No se recomienda juntar pollos de dos o más puestas diferentes por motivos de bioseguridad.

Alimentación de los Polluelos

Existen en el mercado diferentes dietas comerciales para administrar a loros papilleros. La escasez de información científica sobre las necesidades nutricionales de los polluelos tiene como consecuencia una gran disparidad entre los diferentes fabricantes en cuanto a la composición de las papillas. Se recomienda que la fórmula contenga un 18 a 22 % de proteína, 1 % de calcio y un balance calcio-fósforo de 2:1.

Las papillas deben preparase según las recomendaciones del fabricante. Para elegir una fórmula comercial de papilla debe tenerse en cuenta la especie y que la cantidad total de preparado que ha a que administrar a lo largo del día no supere el volumen que puede tomar entre todas las tomas (en cada toma se dará el 10 % del peso del animal). Las emulsiones estables, que no se separen en fases, minimizan los problemas de digestión y absorción desigual de nutrientes. Las papillas de los recién nacidos deben ser ligeramente más diluidas.

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Los polluelos no tragarán papillas que no estén lo suficientemente calientes. Administrar las papillas frías puede dar lugar a retención y regurgitación del contenido del buche y derivar en otros trastornos como las neumonías por aspiración. Las papillas se preparan inmediatamente antes de administrarse. El agua se debe calentar y posteriormente se mezcla con la fórmula en polvo.

Normalmente la alimentación se realiza con jeringuillas, aunque también se utilizan cucharas y, de forma excepcional, sondas que permiten depositar la papilla directamente en el buche. Se debe sujetar la cabeza del polluelo con la mano izquierda, guiándola hacia arriba, mientras con la derecha se aproxima la jeringuilla, con cuidado de no raspar ni lesionar con ella. Cuando un polluelo tiene hambre, realiza movimientos rápidos con la cabeza, empujando y moviéndola arriba y abajo.

Este movimiento produce el cierre de la glotis y facilita que puedan ingerir grandes cantidades de papilla. La frecuencia de tomas debe ser mayor cuanto más jóvenes son los polluelos. Cuando los animales tienen entre 1 y 5 días de edad deben ser alimentados entre 6 y 10 veces al día. El número de tomas diarias se irá reduciendo cuando los animales hayan abierto los ojos y se vayan emplumando, en función de la ganancia de peso y del intervalo que precisen para vaciar el buche, hasta alcanzar las 3 tomas diarias.

Hay que administrar la cantidad de papilla suficiente para llenar el buche y que este siempre se encuentre casi vacío antes de administrar la siguiente. El horario en el que deben aportarse las comidas es entre las 7 de la mañana y las 11 de la noche. No es necesario alimentarlos durante la noche, ya que los padres tampoco lo harían. Durante los periodos entre las tomas de alimentación los polluelos deben encontrarse lo más tranquilos posibles, sin ser molestados.

Destete

Aunque algunos polluelos se destetan solos, rechazando la alimentación manual, la mayoría necesitan una transición entre este periodo y la alimentación autónoma. Dicha transición se puede hacer ofreciéndoles desde varias semanas antes del momento previsto semillas cocidas, frutas, hortalizas cocidas (calabaza, zanahoria, batata), pienso y mijo, primero con la toma de la mañana y después con la de la noche.

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Si el animal rechaza la alimentación manual y está comiendo los nuevos alimentos, no se debe forzar la toma. Este es un momento estresante, en el que es normal que los polluelos que tienen buena condición corporal pierdan algo de peso. Sin embargo, en polluelos con baja condición corporal cualquier pérdida se considera negativa. Si se producen pérdidas graves o se manifiestan enfermedades que hasta entonces habían sido subclínicas, se pospone el destete.

Administración de Medicamentos

Siempre que necesitéis administrarle algún tipo de medicamento a vuestro pájaro, en la clínica os explicaremos bien cómo hacerlo. Existen diferentes formas de administrar medicamentos:

  • Medicamentos en el agua: Algunas vitaminas y antibióticos se disuelven en agua fácilmente para su consumo. En este caso hay que ponérselos en el bebedero disueltos en la cantidad de agua indicada para cada caso. Hay que estar pendiente de que el animal beba, no sólo para saber que se toma la medicación, sino porque es un síntoma de salud. De todas formas, no solemos recomendar esta opción. Solo la vemos viable para criaderos a gran escala. Preferimos enseñaros a coger vuestras aves y administrarles la medicación correctamente en el pico.
  • Medicamentos en la comida: Algunos deben administrarse con la comida. En estos casos os recomendamos no llenar mucho el comedero, porque al rebuscar en él pueden tirar la medicina fuera, y no tomársela. Además, si es en polvo, no hay que administrarla con alimento seco, o se quedará al fondo del comedero sin ser consumida. Esta opción nos gusta más que la de disolverlo en el agua.
  • Medicamentos en el pico: Son los más difíciles de administrar, pero no os preocupéis, ¡no es imposible! Es la mejor de las formas. Lo mejor es ayudarse de una jeringuilla sin aguja que podéis introducir por un lateral de la comisura del pico. Lo principal es sujetar bien al animal, y tranquilizarle con vuestro cariño y suaves palabras. Así nos aseguramos que el animal se toma la cantidad adecuada, con frecuencia fijada. Aunque el ave no abra el pico, entre la parte de arriba y la de abajo siempre queda el hueco suficiente para que entren las gotas si la dejamos apoyada. Esta manera es la más importante de cara a la toma de antibióticos, ya que son importantes las cantidades y las frecuencias.

Un consejo importante: si tenéis varias aves juntas, informaos antes de cómo puede afectar la medicación al animal sano. Puede que sea mejor separarles durante las tomas y evitar problemas. En cualquier caso, comentadnos todas las dudas que tengáis sobre cómo cuidar a los pájaros.

Salud y Bienestar

Si ves a tu loro "embolado" significa, en la mayoría de las ocasiones, que te está diciendo con un cartel gigante de luces de neón que algo no va nada bien. El «embolamiento» no es más que el ahuecamiento de las plumas para intentar conseguir un mayor aislamiento del medio que lo rodea. Las aves son animales con un metabolismo muy alto. Y en mantener su calor gastan una cantidad de energía ingente.

Que no quiera comer igual. Si tu ave no quiere comer algo que le gusta mucho, tienen que saltar todas las alarmas. Si la actitud del animal es normal, vigílalo unas horas y revisa que esté bebiendo y que el resto de la comida sí que se la come. Si tu loro o tu ave está enferma, debes acudir a un veterinario de exóticos de confianza que tengas cerca.

Con una buena alimentación en forma de piensos y evitando las semillas, y con chequeos rutinarios, tanto de tu mascota como de sus heces, en el veterinario. Lo mínimo es una revisión anual. Lo ideal sería hacerle una revisión cada 6 meses. En la clínica muchas veces podemos detectar pequeños problemas antes de que sean visibles para el ojo del propietario.

Generalmente se hace a las aves de 120 gramos en adelante de manera rutinaria cada año, año y medio aproximadamente. Y es la manera más clara de ver cómo funciona «todo por dentro». ¿Con qué fin? Para «pescar» cualquier problema antes de que éste de la cara. Pues si todavía no tiene síntomas normalmente la solución suele ser sencilla.

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