Ha nacido una estrella: Un romance musical con Lady Gaga que ilumina la pantalla
El pasado 5 de octubre, el actor estadounidense Bradley Cooper llegó a las carteleras españolas con su ópera prima Ha nacido una estrella (“A Star is Born”). El largometraje es un romance musical que tiene como protagonistas a la cantante Lady Gaga y al propio realizador de la cinta.
En esta nueva versión de la trágica historia de amor, Bradley Cooper interpreta a Jackson Maine, un músico veterano, quien descubre, y se enamora de, Ally (Gaga), una artista en apuros. Ella está a punto de darse por vencida en su sueño por triunfar como cantante…hasta que Jack le anima para que salte al primer plano.
Género: Drama.
D.J. Guion: Will Fetters, Bradley Cooper, Eric Roth (Historia: William A.
Festival de Venecia: Sección oficial (fuera de concurso).
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Lady Gaga: Una estrella que brilla con luz propia
Si algo hay que destacar del largometraje, que recibe el nombre de Ha nacido una estrella en España, es el papel de la cantante estadounidense Lady Gaga. La diva protagoniza la cinta dando vida a una mujer frágil en aras de buscar cumplir su sueño: ser una superestrella.
Gaga hasta el momento se había enfrentado al mundo audiovisual con pequeños papeles en la serie de televisión “American Horror Story” o en otras cintas como "Sin City: La mujer que mataría". Roles que la han llevado a tener reconocimientos como el Globo de Oro, pero sin convencer a todo el público.
La buena dirección de actores de Cooper consigue sacar el mayor potencial de Gaga. Los momentos en los que cantan juntos Jackson (Cooper), un cantante veterano con diversas adicciones, y Ally (Gaga), una joven promesa de la música, demuestran una sincronía mágica.
La banda sonora: El alma de la película
La banda sonora es lo mejor del filme, junto a Lady Gaga. Cada vez que la artista y Cooper salen en pantalla cantando, el efecto lágrima y pelos en punta emergen a la perfección. Gaga ya tenía experiencia en la elaboración de canciones para películas. La artista consiguió una nominación para el Oscar a Mejor Canción con “Til It Happens to You” de “The Hunting Ground”.
Hay que alabar también que el realizador canta las canciones en directo, puesto que es la única condición impuesta por Gaga para participar en la película. Sin duda dos de los mejores momentos de Ha nacido una estrella tienen relación con varias canciones, pero si hay una que destacar es “Shallow”. Esta canción es aquella que une por primera vez en los escenarios a Jackson y Ally y descubre al personaje de Gaga como todo un portento.
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Un guion previsible y un exceso de romanticismo
El largometraje sin ser malo no brilla por sí sólo. Sin la presencia de la artista la película sería una de tantas y podría hasta pasar desapercibida. Es el principal problema a los que se enfrentan los remakes de películas y las tres versiones anteriores ponen difícil a Cooper destacar. Frente a este dilema potencial se enfrentaba el realizador estadounidense y parece que le ha sobrepasado.
El guion de Ha nacido una estrella es muy habitual, previsible y simple, y sale poco de la línea original. El exceso de romanticismo a veces chirría, pese a la gran química que Cooper y Gaga demuestran tener en la pantalla. Respecto a la parte visual es una película que sin ser fea tampoco destaca.
Un éxito asegurado a pesar de todo
En los últimos meses muchos eran los que rumoreaban la posibilidad de que la cinta fuera un nuevo "La La Land" y que consiguiera ser muy premiada. Aún está por ver esto. Es comprensible que una película así guste, tiene todos los factores para ello: una gran cantante como Gaga, un actor tan alabado como Cooper, una historia de amor y música entre medias.
Está claro que Ha nacido una estrella va a ser un éxito de taquilla y que va a gustar a muchos, y sólo por Gaga y la música merece la pena. No quiero desmerecer el esfuerzo y trabajo de Cooper, pero se queda por debajo de las expectativas.
Las versiones anteriores de "Ha nacido una estrella"
Es importante recordar que la película de Bradley Cooper no es la primera versión de esta historia. Aquí un breve repaso de las anteriores:
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- Primera versión (William Wellman, 1937): La originalidad de la trama para aquella época era la gran baza de esta película que, a diferencia de la protagonizada por Gaga, hablaba de una actriz y de un actor alcohólico. El análisis de las cloacas de Hollywood, incluyendo a publicistas y agentes con pocos escrúpulos se anticipó unos cuantos años a 'El crepúsculo de los dioses' o 'Cautivos del mal'. La poética visual que contienen escenas y planos como el del reflejo de ese mar onírico en un cristal, preludio de un terrible suicidio, también destacaron en el cine de la Gran Depresión. Además, el personaje de la abuela encarnada por May Robson (ausente en el resto de versiones) era tan encantador como el propio Tecnicolor por el que apostó el siempre rompedor David O'Selznick, productor de esta pequeña (gran) maravilla. Quizá las interpretaciones de Janet Gaynor y Fredric March (sobre todo la de ella) no hayan envejecido tan bien. El estilo interpretativo de los 30 quizá resulte algo ingenio a los ojos del escéptico siglo XXI.
- Segunda versión (George Cukor, 1954): La versión de Cukor, llena de números musicales antológicos, supone un oscuro fresco del Hollywood más despiadado. Su crudeza y la dolorosa interpretación de una Judy Garland que volvía por la puerta grande tras su traumático despido de la Metro-Goldwyn-Mayer son sus mejores armas para dejar huella en el espectador. Ver a la actriz cantando 'Swanee' es una experiencia que nadie debería perderse. Su tono amargo no ha sido igualado por ninguna de las otras versiones. Los drásticos cortes que Jack Warner exigió para hacer más digerible la película estropearon, en parte, el ritmo algo atrofiado de una cinta demasiado larga. Afortunadamente, el director vivió lo suficiente como para ver que su cinta recuperaba, a través de audios y fotos fijas, su metraje original.
- Tercera versión (Frank Pierson, 1976): Trasladar la trama al mundo del rock e incluir las drogas en la ecuación hizo que esta tercera versión conectase mucho más con el público de la era disco. Además, algunas de las canciones de Streisand (la oscarizada 'Evergreen', por ejemplo) siguen siendo brillantes. Sin la poética visual y la agudeza de la primera, ni el desgarro de la segunda, la película tiene poco fuelle para el espectador de hoy, que la contempla como una reliquia fallida que, pese a todo, funcionó bien en taquilla.
- Cuarta versión (Bradley Cooper, 2018): La naturalidad con la que se enamoran Gaga y Bradley Cooper y la absoluta credibilidad de la cantante convertida en actriz dejarán huella hasta en el espectador más exigente. Como director, Cooper es un buen filmador de los conciertos (aunque abuse de la cámara al hombro) y resuelve la escena más peliaguda de la película con originalidad, tacto y un buen uso del fuera de campo. Los innecesarios insertos de planos románticos en la conmovedora actuación final demuestran poca sutileza. Además, da la sensación de que la película no aporta nada nuevo a las anteriores versiones y también que pasa de puntillas por la crítica a los peajes de la fama y el mundo del espectáculo.
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