Los Hijos de Jaime Botín: Entre la Banca, el Arte y los Tribunales
Jaime Botín, figura prominente en el mundo de la banca española y patrón de Bankinter, junto a sus cinco hijos, Marcelino, Alfonso, Gonzalo, Marta y Lucrecia, se han visto envueltos en diversas controversias legales y financieras a lo largo de los años.
La Regularización Fiscal y la Disputa con Hacienda
En 2010, Jaime Botín y sus hijos regularizaron su situación fiscal pagando 25 de los 100 millones de euros correspondientes a una cuenta en el HSBC descubierta por Hacienda gracias a la lista Falciani. Sin embargo, posteriormente emprendieron una batalla legal para recuperar parte de ese dinero, argumentando una interpretación de la prescripción sobre el primer ejercicio fiscal. Sostienen que el mismo dinero que les sirvió para evitar ser acusados de delito fiscal fue cobrado indebidamente por la Agencia Tributaria. Es decir, reclaman que ni sea delito fiscal ni Hacienda pueda cobrar en vía administrativa lo referido al primer ejercicio.
El 27 de julio de 2010, los Botín regularizaron las cuentas en el HSBC de Ginebra en las que ocultaban una fortuna al fisco. Solo por el ejercicio 2005, Jaime pagó 12,1 millones y sus hijos, 2,15 millones cada uno salvo uno que abonó 4,3 millones y que fuentes próximas al caso identifican como Lucrecia, la menor. En total, esa rama de la familia pagó 25 millones (exactamente, 25.051.658,36 euros) solo por ese año, aunque presentaron declaraciones similares para los años 2006, 2007, 2008 y 2009. Lo anterior estaba prescrito.
Extrapolando esa cifra, la rama de Jaime Botín pagó alrededor de 125 millones de euros, aunque debió de ser algo menos porque después desapareció el impuesto de patrimonio en Madrid y en años siguientes regularizaron con menos dinero. La cifra concuerda con lo anunciado en su día, 211 millones entre toda la familia, incluyendo la rama de Emilio Botín.
La Audiencia Nacional rechaza "de plano la torsión jurídica que se pretende", recuperar lo pagado voluntariamente para evitar el delito fiscal "De forma extemporánea y sin requerimiento previo de la Administración Tributaria" presentaron esas declaraciones complementarias con las que regularizaban el dinero oculto a Hacienda, señala una sentencia posterior.
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Aunque no tenían un requerimiento formal, sí habían recibido la carta de Hacienda en la que les comunicaba que sabía que tenían cuentas en el HSBC de Ginebra no declaradas. Esa información había llegado a España vía Francia gracias a los datos robados por el informático Hervé Falciani. El Ejecutivo de Zapatero no veía claro que la lista Falciani fuese a ser declarada válida en los tribunales (al final, el Supremo decidió este año que sí lo era) y prefirió que una carta les avisara para que regularizaran su situación. La mayoría de los 659 evasores de la primera lista pagaron y Hacienda recaudó unos 260 millones de euros.
Hacienda comenzó entonces a chequear que la regularización era correcta, que no escondían nada, que era "completa y veraz" (el mismo trámite que hizo en el caso de Cristiano Ronaldo cuando desveló su estructura de cobro de derechos de imagen). El caso de los Botín era muy complicado y estaba cerca de cumplirse el plazo de cinco años de prescripción del delito fiscal. Como la renta de 2005 se presenta en junio de 2006, el plazo se cumplía el 30 de junio de 2011. Hacienda veía que le comía el tiempo y el 13 de mayo de 2011 denunció el caso a la Fiscalía Anticorrupción.
Cuando Anticorrupción denunció el caso en la Audiencia Nacional, no solo se enteró toda España de la fortuna oculta de los Botín, sino que Hacienda ganó tiempo para hacer las comprobaciones porque al denunciarlo se suspende el cómputo del tiempo. El 22 de mayo de 2012, casi un año después, la Audiencia Nacional archivó la causa contra los 12 miembros de la familia Botín. Hacienda consideró entonces que las regularizaciones habían sido correctas y veraces.
Cuál fue la sorpresa en Hacienda cuando el 23 de noviembre de 2012, seis meses después, comenzaron a recibir reclamaciones exigiendo parte del dinero de vuelta. Jaime Botín y sus cinco hijos pretendían recuperar parte de lo pagado. Argumentaban que, como no había delito, pagaron en vía administrativa y ese pago se hizo efectivo pasados cuatro años, cuando ya estaba prescrito el ejercicio 2005. La ley general tributaria establece que el plazo en vía administrativa son cuatro años, uno menos que en vía penal. Es decir, que el pago que les había librado de ir al banquillo de los acusados por delito fiscal llegó tarde en vía administrativa.
A pesar de tener en marcha esa reclamación, Jaime Botín se jactaba de haber regularizado voluntariamente y de haberlo hecho por la crisis económica que vivía España. "Yo realicé en 2010 una declaración, totalmente voluntaria, de todos esos bienes cuyo origen se remonta a una época muy distinta a la nuestra, porque entendí que en la actual y en medio de la grave crisis económica que sufre el país, eso era lo que debía hacer", escribió en octubre de 2013 en 'El País'.
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Primero los tribunales económico administrativos y después la Audiencia Nacional han rechazado sus pretensiones. En esa sentencia, la Audiencia Nacional considera que las cantidades que ingresó una de las hijas (hay razonamientos similares en los otros fallos) "lejos de ser indebidas tuvieron una clara causa jurídica, y unos plenos y definitivos efectos jurídicos para la reclamante, lo que obliga a rechazar de plano la torsión jurídica que se pretende", señala la sección segunda de lo contencioso en una sentencia de la que fue ponente Jesús María Calderón.
Según este fallo, "la Administración ni intenta cobrar nada, ni tiene que ejecutar acción alguna, ni tiene que preocuparse por la responsabilidad civil, porque de todo ello se ha preocupado el sujeto pasivo [Lucrecia Botín] al regularizar su situación tributaria y solicitar la excusa absolutoria asumiendo el cumplimiento de su responsabilidad civil para evitar, claro está, el correspondiente proceso penal".
Esta sentencia es muy dura con los argumentos de los Botín: "No puede pretenderse que se mantengan los efectos favorables derivados de la presentación de tales declaraciones -las complementarias- a efectos penales, con el ingreso de cantidades defraudadas, y al mismo tiempo 'derribar ese único pilar' -dicho ingreso- para recuperar las cantidades pagadas".
Aunque han perdido en la Audiencia Nacional, han recurrido al Tribunal Supremo, que a lo largo de 2017 ha ido emitiendo autos de admisión del recurso. En algunos casos, excluye de la reclamación el impuesto de patrimonio de 2005 porque no llega a la cuantía mínima exigible, pero la reclamación sigue viva.
La documentación de la lista Falciani a la que tuvo acceso El Confidencial en colaboración con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) revela que los Botín usaron esas cuentas para ocultar acciones de Bankinter, lo que acabó con una sanción a Jaime Botín de la CNMV. Además, usaron la sociedad panameña North Star Overseas Enterprises Inc para manejar esos fondos. Esa firma fue disuelta el 19 de mayo de 2011, seis días después de que Anticorrupción denunciara el caso en la Audiencia Nacional.
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En 2010, España decidió no investigar al HSBC, alegando falta de jurisdicción. En 2013, cuando Falciani entregó nuevos datos a España tras evitar su extradición, la Audiencia Nacional sí abrió una causa contra los bancos por blanqueo. Así, el juez De la Mata ha imputado al consejo del HSBC por "organización criminal" y ha dado más detalles sobre el entramado que usaron los Botín.
El juez ha desvelado que los hermanos hicieron uso de la cortina de opacidad que les puso en bandeja la entidad helvética para ocultar los valores bajo una doble capa y evitar que supieran de su existencia tanto los propios accionistas de Bankinter como el erario público.
El Contrabando del Picasso y Otros Problemas Legales
A Jaime Botín-Sanz de Sautuola García de los Ríos (81 años) se le acumulan los problemas judiciales. Al hermano pequeño del que fue zar de las finanzas, de nombre Emilio Botín, eterno presidente del Banco Santander, uno de los grandes bancos del mundo, se le acusa de un delito de contrabando de bienes culturales, relacionado con la salida de España del cuadro Cabeza de mujer joven, de Pablo Picasso, valorado en 26 millones de euros.
En este velero de nombre primero Jessica y luego rebautizado como Adix, en honor al apelativo de su segunda mujer Adela Bermúdez, se encontraba escondido el cuadro de Picasso, “Cabeza de mujer Joven”, hoy en custodia en el Museo Reina Sofía. Una obra que había adquirido Botin en 1977.
Ya en el año 2012, la firma de subastas Christie's Ibérica, solicitó a la Secretaria de Estado de Cultura poder exportar la obra a Londres. Entonces, la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico Español rechazó la autorización, “por no existir una obra semejante en el territorio español”.
Esta es la principal línea de defensa de Jaime Botín, que junto a sus asesores argumenta que “navegar por el Mediterráneo, dentro de aguas de la Unión Europea, con el cuadro a bordo, no infringe la prohibición de exportar”. Botín también insiste en su defensa que la obra nunca “salió de su círculo privado”.
Precisamente días antes de la apertura del procedimiento abreviado por el , la Sección de Delitos Económicos de la Fiscalía Provincial de Madrid interpuso una querella contra el ex banquero y otras tres personas por defraudar a la Hacienda Pública la cantidad de 1.014.298 euros.
También un año antes, en 2016, el Ministerio de Economía, a propuesta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, sancionaba con 500.000 euros a Jaime Botín por incumplir el deber de comunicación y difundir sus participaciones significativas en Bankinter. Desde 1993 hasta 2010 sólo declaró tener en Bankinter un 16% del capital, cuando contaba con el 24% a través de una fundación de su familia.
La Familia Botín: Legado y Trayectoria
Jaime Botín cuenta con una fortuna estimada en unos 2.000 millones de euros, a través de la sociedad familiar Cartival, la empresa que constituyó en el año 1989 de la que es presidente. En Cartival figuran como consejeros, además de Jaime Botín, sus cinco hijos, Lucrecia, Marcelino, Marta, Gonzalo, y Alfonso, este último, representante de la empresa en el consejo de administración de Bankinter ocupando el cargo de vicepresidente del banco.
Todos los Botín siempre han estado muy compenetrados. Jaime, que dicen que era el más reposado de todos, estudio la carrera de Derecho y Económicas en la Universidad de Deusto. Al acabar sus estudios en 1957 ya entro el negocio familiar bancario del Santander donde llegó a ser vicepresidente primero. Sin embargo, optó por dirigir su carrera financiera hacia Bankinter donde llegó a ser consejero delegado y luego presidente.
Fue a petición propia, en el verano de 2004, cuando Jaime abandonó definitivamente todos sus cargos en el Grupo Santander. Aunque siempre estuvo cerca de su hermano sus diferencias de carácter siempre fueron importantes. Desde que dejó la presidencia de Bankinter, ha cambiado sus hábitos, ha dejado de lado las labores mundanas económicas por otras más etéreas.
Jaime Botín siempre ha vivido al margen de los criterios rígidos y oscuros de la familia. Su devenir siempre ha sido el de un millonario, como lo que es todavía hoy. Nunca le han faltado sus caprichos: desde un velero de tres palos, hasta fastuosas mansiones, como la de “Los Pataches”, colgada sobre la playa santanderina de Los Peligros y a escasos metros de la residencia familiar de “El Promontorio”.
Con Belén tuvo ocho hijos, cinco siguen hoy con vida: Alfonso, Gonzalo, Lucrecia, Marcelino, y Marta. Dos de los hijos de Jaime, Alfonso y Marcelino, también siguieron sus pasos en el accionariado de Bankinter, donde han sido consejeros. Su hija Marta contrajo matrimonio con otro influyente banquero, Álvaro Blasco Villalonga, hijo de la millonaria ya fallecida Marita Villalonga, consejera del extinto Banco Central y propietaria de la cuadra de caballos Rosales. Lucrecia se casó con el financiero argentino Raúl Sánchez, en una ceremonia espectacular celebrada en 1987 en la finca familiar Puente San Miguel, donde la familia Botín acostumbra a realizar por todo lo alto las ceremonias nupciales y bautizos.
Jaime Botín y sus cinco hijos fueron salpicados por la famosa lista Falciani que desvelaba los fondos ocultos de millonarios españoles en Suiza. En julio de 2010, los Botín regularizaron las cuentas en el HSBC de Ginebra en las que ocultaban una fortuna al fisco. Era presuntamente el dinero que Emilio Botín Sanz de Sautuola y López, su padre, sacó de España durante la Guerra Civil, cuando fue destituido de sus cargos en el Santander, que había sido intervenido por el Banco de España.
El escándalo de esta regularización saltó porque desde Hacienda no tenían claro si la lista Falciani fuese a ser declarada válida en los tribunales (al final, el Supremo decidió que sí lo era) y prefirió que por medio de una carta les avisara para que regularizaran su situación. La Agencia Tributaria comenzó entonces a chequear que la regularización era correcta. El caso de los Botín era muy complicado y estaba cerca de cumplirse el plazo de cinco años de prescripción del delito fiscal. Por ello, Hacienda procuró ganar tiempo. En mayo de 2011 denunció el caso a la Fiscalía Anticorrupción.
Los Hijos de Jaime Botín: Trayectorias Individuales
- Marcelino Botín Naveda: Ingeniero naval y diseñador de yates, reconocido a nivel mundial. En 2022, su padre le otorgó un voto de confianza, nombrándole consejero delegado de Cartival.
- Alfonso Botín-Sanz de Sautuola y Naveda: Vicepresidente ejecutivo de Bankinter y presidente del consejo de administración de la aseguradora Línea Directa.
- Gonzalo Botín: Armador y padre de Diego Botín, medallista de oro en vela en los Juegos Olímpicos de París.
- Marta Botín: Propietaria de la finca ‘Los Navazuelos’ y organizadora de competiciones hípicas.
- Lucrecia Botín Naveda: Productora cinematográfica y fundadora de Morena Films.
El Fallecimiento de Jaime Botín
El pasado 15 de agosto moría Jaime Botín, a los 88 años, en su querida ciudad de Santander y rodeado de su familia. Fundador de Bankinter en 1965 y exvicepresidente del Banco Santander, era hermano de Emilio Botín y tío de Ana Botín. Jaime Botín era la cabeza visible de la otra rama de la familia Botín, menos conocida que la representada por su hermano Emilio, pero no por ello menos relevante en la historia de la banca española.
Cuando murió, su sobrina Ana se refería a él en sus redes sociales de la siguiente forma: " tenía mucho de mi abuelo: multifacético, con gran sentido del humor e interesado, no solo por lo financiero si no por un amplio humanismo: el arte, la física, la filosofía o el deporte". Y recordaba el modo en que, en las reuniones del banco hablaba poco, pero sus palabras no tenían desperdicio.
Resumen de la fortuna y cargos de Jaime Botín y sus hijos
| Nombre | Fortuna/Cargo | Sociedades/Entidades |
|---|---|---|
| Jaime Botín | Fortuna estimada en 2.000 millones de euros (2016) | Cartival (presidente), El Retamoso de la Mancha, AIE Amigos de Altamira |
| Marcelino Botín Naveda | Ingeniero Naval | Cartival (consejero delegado) |
| Alfonso Botín-Sanz de Sautuola y Naveda | Vicepresidente ejecutivo de Bankinter | Bankinter (vicepresidente), Línea Directa (presidente) |
| Lucrecia Botín Naveda | Productora cinematográfica | Morena Films, Triangle Capital Investments, San Miguel Capital Investments |
| Marta Botín | Propietaria de finca hípica | Finca ‘Los Navazuelos’ |
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