José María Rodero y Elvira Quintillá: Una Pareja Estelar en la Escena Española

29.11.2025

José María Rodero Luján (Valdepeñas, 26 de diciembre de 1922 - Madrid, 14 de mayo de 1991) es uno de los más grandes artistas del teatro español y europeo del siglo XX. En el mes de mayo se han cumplido treinta años de su muerte.

La España de los 50, 60 y 70 tuvo un puñado de grandes nombres que popularizaron y dignificaron el teatro hecho en España. Francisco Rabal, José Bódalo, Berta Riaza, María Luisa Ponte, Adolfo Marsillach… La lista es larga. Pero hay dos o tres figuras que destacan, y uno, sin duda, es el de José María Rodero. Se cumplen cien años del nacimiento de este gigante de nuestra escena, un actor que muchos españoles conservan en la memoria, a pesar de su desamor con el cine.

Rodero fue el último gran divo de las tablas, el Actor carismático, perfeccionista capaz de provocar el máximo grado de emoción en los espectadores con su sola presencia.

Inicios y Trayectoria Teatral de José María Rodero

José María Rodero Luján nació en Valdepeñas (Ciudad Real) el 26 de diciembre de 1922. Iba para ingeniero agrónomo, pero se enamoró de una actriz y lo cambió por el teatro. Sin antecedentes artísticos familiares, había llegado al teatro siguiendo los sinuosos andares de una muchacha que le gustaba, en el cetrino Madrid de la posguerra. Nacido en Lavapiés, el 26 de diciembre de 1922, había cursado el bachillerato en el céntrico Instituto Cardenal Cisneros. Durante la guerra, defiende hasta el último momento el frente de Madrid en el maltrecho puente de Arganda.

Algunas funciones con el TEU (aquel Teatro Español Universitario de donde tanto talento salió) y unas pruebas en el Español en 1942 fueron apenas lo que necesitó, y al poco estaba debutando en el Español, con papeles entre otras obras, en Las mocedades del Cid. Saltó de allí a la compañía de Francisco Melgares, que vio en él el talento que destacaba. Toma como modelo al primer actor, Paco Melgares, que lo contrata como galán cómico en la gira de su propia compañía.

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Con 24 años, entró en aquella aquella mítica Compañía de María Guerrero qe dirigía Luis Escobar. Romance de Bernardo del Carpio, Plaza de Oriente (1947) e Historias de una casa (1949), ambas de Joaquín Calvo Sotelo y dirigidas por Escobar y Huberto Pérez de la Ossa...

Allí conoció a la que se convertiría en su mujer, la también actriz Elvira Quintillá, con la que tuvo dos hijos. Con La Herida luminosa de Josep María de Sagarra, consiguió un gran éxito escénico, realizando ochocientas representaciones de la obra.

Trabajó en obras como El vergonzoso en Palacio (1948), Don Juan Tenorio, un montaje histórico con figurines y telones de Salvador Dalí (1949), El landó de seis caballos (1950), de Víctor Ruiz Iriarte y dirigido por José Luis Alonso (fue su primera colaboración); Soledad (1953), de Miguel de Unamuno, Barriada, de Julio Alejandro, Colombe 1953) de Jean Anouilh, La Plaza de Berkeley (1952), de John L. Balderston, La casa de la noche (1954) de Thierry Maulnier, La herida luminosa (1955), de Josep Maria de Sagarra , Yo traigo la lluvia (1957), de Richard Nasch, y La Celestina (1957) de Fernando de Rojas, entre otros montajes.

Entre los muchos montajes de aquellos años, destacan ¿Quién quiere una copla del Arcipreste de Hita? Pero hubo antes hitos: con la década de los 50, un dramaturgo desafió con inteligencia las limitaciones de la censura: Antonio Buero Vallejo hablaba de aquella España pobre y aún herida con inteligencia. En la ardiente oscuridad (1950) fue un gran éxito para Rodero. En 1950 obtuvo otro gran éxito - ya como protagonista- al encarnar a Ignacio en la obra «En la ardiente oscuridad», de Antonio Buero Vallejo.

La simbiosis con el dramaturgo castellano resulta tan admirable que Buero escribirá futuros personajes pensando en la magnitud de su talento; y así estrenará Rodero Irene o el tesoro (1954), El concierto de San Ovidio (1962) y El tragaluz (1967).

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Aquello le impulsó a dar el paso y formar su propia compañía, donde le acompañaría Quintillá.

Otros momentos de éxito fueron ¿Dónde vas, triste de ti? (1959), Una tal Dulcinea (1961), El concierto de San Ovidio (1962),¿Quién quiere una copla del Arcipreste de Hita? Interpretaciones geniales . Sigue siendo canónico su protagonista en Calígula (1963 y 1970), de Camus, a las órdenes de Tamayo. “La interpretación de Rodero no se olvidará fácilmente” dijo el crítico Enrique Llovet en su crítica del montaje, estrenado en Mérida y visto después en el bellas Artes de Madrid.

El Paso por el Cine y la Televisión

El cine fue la asignatura pendiente de Rodero y su única frustración . Intervino en buenas películas como Novio a la vista, 1954 de Berlanga, Viva lo imposible de Rafael Gil o la mencionada La herida luminosa , pero en cine casi nunca encontró obras o personajes a su medida .

Hizo papeles en una serie de películas en sus comienzos: Senda ignorada, Angustia, Las aventuras de Luis Candelas… Y más tarde Balarrasa, Esa pareja feliz, Ronda española, Concierto mágico, El encuentro, Juzgado permanente, Novio a la vista, Aventuras del barbero de Sevilla, La patrulla, La herida luminosa, La frontera del miedo…

Trabajó con Luis García Berlanga, Juan Antonio Bardem, Rafael J. Pero, pasados los años 50, el cine empezó a darle la espalda, algo que a Rodero siempre le dolió.

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Le pudimos admirar - eso sí - en la interesante La larga noche de los bastones blancos, 1979 , su ultima película, dirigida por Javier Elorrieta y con otro grande como Quique San Francisco a su lado , además de Virginia Mataix . El núcleo de la película es original y lleno de interés : Andrés, un joven ciego, va a Madrid a intentar hacerse un trasplante para recuperar la vista. La película de Elorrieta - un director que merece reivindicación con títulos tan llenos de vida como Pacto de brujas o Los gusanos no llevan bufanda - es excelente y supone un lucimiento de primer orden para Rodero ( y para Quique San Francisco ) .

Convertido en primera figura, se consagra por completo al arte teatral, pero eso no le impide intervenir en el rodaje de más de treinta películas. Siempre manifestó un cierto resentimiento hacia el medio cinematográfico, que no supo proporcionarle personajes a la altura de su genio. Sus trabajos señeros en este campo se ven condicionados por el carácter reaccionario de la España del momento.

Siguió en teatro, con igual éxito, y en televisión, en Estudios 1 y otros programas.

En la TV de los años sesenta y setenta el espectador podía encontrarse casi cada semana con Shakepeare, Dostoievski, Dickens, Dumas, Casona, Buero Vallejo, Brecht, Albert Camus, Mihura, Pemán, Jardiel, Arthur Miller, Arniches, Unamuno, Valle o Alfonso Paso . El teatro es alma vital pero se desvanece - las interpretaciones - con el tiempo . De ahí la importancia del maravilloso Estudio1 que no era teatro filmado sino adaptaciones a la TV de grandes obras de teatro . Eso permite contemplar hoy joyas que debieran ser revisadas en las televisiones actuales . Adaptaciones resumidas pero fieles en espíritu como - nada menos - que Crimen y castigo ( con Julian Mateos y un insólito y brillante Alfonso del Real en un papel de intenso dramatismo ) o La montaña mágica de Thomas Mann, recreada por un magnífico Eusebio Poncela en el personaje de Hans Castorp encabezando un reparto en el que también encontramos a Narciso Ibáñez Menta . Y Estudio 1 ( disponible en You tube ) ha permitido recuperar y disfrutar el inmenso talento de Jose Maria Rodero .

Decir Estudio 1 es decir Gustavo Pérez Puig y Alberto González Vergel, y en actores, sin duda, José María Rodero: La muerte de un viajante (1972), de Arthur Miller, Las Meninas (1974), de Buero Vallejo fueron algunos de sus montajes.

En marzo de 1988 participó en el homenaje que se ofreció a la actriz Azucena Hernández con la obra que se estuvo representando en el Teatro Bellas Artes Enrique IV, de Pirandello.

El Legado de Rodero

Tenía fama de ser directo, también de tener mal humor. Perfeccionista y difícil, exigente. Rodero no quería oír hablar de escuelas de interpretación. Para él, todo aprendizaje radicaba en las tablas.

Mientras representaba una pieza, ensayaba la siguiente y, en su mayor apogeo, llegó a presentar hasta seis comedias al año.

En 1979, había puesto en pie Historia de un caballo, traslación de un cuento de Tolstoi con el que vino a demostrar que no hacen falta modernos gurús del método para dar una lección magistral de expresión corporal.

En ese tiempo y en el marco de un ciclo de conferencias sobre el arte escénico, Rodero palideció y perdió el habla. Sin saberlo, estaba abordando su último trabajo pues, a punto de alzarse el telón para estrenar su siguiente proyecto, le azotó un mal pulmonar que nos lo arrebataba el 14 de mayo de 1991.

El 9 de abril de 1991 debía celebrarse en el teatro Bellas Artes de Madrid el estreno de la obra «Hazme de la noche un cuento», de Jorge Márquez, protagonizada por José María Rodero.

No había límites que arredraran el espíritu de superación de este actor incomparable y único.

Sus restos fueron incinerados y esparcidos en la bahía de Alicante -donde había pasado felices horas- y en el teatro de Torrejón de Ardoz que lleva su nombre.

Como el mismo dijo:-“Lo que no sabe la gente, lo que envidia cualquiera que me conoce, es el valor que tengo para despreciar posibles ganancias y elegir únicamente aquello que me produce satisfacciones personales.-“Ya no le tengo miedo a la muerte. Le di la mano, le sonreí a la muerte. Del mismo modo que luego recibí con gozo la vida.

Elvira Quintillá: Una Actriz Versátil

La actriz Elvira Quintillá, la maestra Eloísa de la película de Luis Berlanga "¡Bienvenido, Mister Marshall!", viuda del actor José María Rodero, falleció ayer en Madrid a los 85 años. Actriz de teatro en sus inicios, trabajó a las órdenes de grandes directores de cine como Juan Antonio Bardem, Mario Camus o el ya citado Berlanga.

Fue, además, una de las pioneras de Televisión Española. "Supo dejar huella de su arte", dijo ayer en un comunicado el ministro de Cultura, José Ignacio Wert.Elvira Quintillá era la única protagonista viva que quedaba de "¡Bienvenido, Mister Marshall!", una vez fallecida, el pasado día 16, Lolita Sevilla. En la película, daba vida a la señorita Eloísa, la maestra del pueblo.

Actriz delicada y elegante, de gran fotogenia y dotada de expresiva sensibilidad, debutó apenas adolescente -a los doce años ya tenía el carnet profesional- en el teatro. Fue en 1941, como miembro de la compañía Mariquita Guerrero-Fernando Díaz de Mendoza y en el reparto de «La venta de los gatos», basada en una leyenda de Gustavo Adolfo Bécquer.

Nacida en Barcelona el 19 de septiembre de 1928, Quintillá comenzó en el mundo de las tablas cuando todavía era una niña. Su debut profesional llegó en 1941, cuando puso sobre el escenario "La venta de los gatos", "Locura de amor" y "La malquerida" en la compañía de María Guerrero.

Poco después conoció al también actor José María Rodero, uno de los grandes de la escena española, con quien contrajo matrimonio en el 1947, y juntos emprendieron una gira artística por Buenos Aires. De vuelta a España abandonó temporalmente su trabajo, abrió una perfumería y se dedicó a sus hijos, Cristina y José María.

La intérprete, que falleció ayer en Madrid a los 85 años de edad, nació en Barcelona el 19 de septiembre de 1928 y desarrolló su carrera artística en la capital de España. Su capilla ardiente quedó instalada en el madrileño tanatorio de la M-30, y el entierro se celebrará hoy.

Que la televisión fue el medio que resarció con el bálsamo de la popularidad el orgullo profesional de Elvira Quintillá, una actriz estupenda a la que opacó su matrimonio con el magnífico José María Rodero, actor de meticulosidad legendaria cuyo talento era al menos tan ... grande como su soberbia, extremo este último que él no tenía empacho en reconocer.

Carrera cinematográfica de Elvira Quintillá

El mismo año de su debut profesional en el teatro tuvo su primera oportunidad cinematográfica con "Los millones de Polichinela" (1941). Después protagonizó otras películas como Esa pareja feliz (1953), de Bardem/Berlanga; Bienvenido Mr. Marshall (1953), de Berlanga; Plácido (1961), también de Berlanga; Un día perdido (1954), de Forqué y Manicomio (1954), de Fernando Fernán-Gómez.

La década de los 50 y los 60 fue especialmente fructífera en su currículo. De esa época es ¡Bienvenido Mister Marshall!, donde Berlanga le ofreció el papel de la maestra del pueblo. También en aquella mítica película trabajó Lolita Sevilla, que falleció el pasado 16 de diciembre.

Fue hace sesenta años cuando dos amantes del cine, Luis García Berlanga y Juan Antonio Bardem, rodaron una película cuyo argumento, escrito por el segundo, era una fábula sobre el Plan Marshal que nunca llegó a España. Tras este tiempo, el film se ha convertido en el más emblemático de la historia del cine español, a pesar de que fue rodada con muy pocos medios y en una época en que la censura lo dominaba todo. Elvira Quintillá daba vida a la señorita Eloísa, la maestra del pueblo en este film que rodó junto a Lolita Sevilla, en el papel de Carmen Vargas, quien falleció el pasado día 16.

Su nombre está ligado a dos de las mejores películas del cine español de todos los tiempos: Bienvenido Mister Marshall (1953) y Plácido (1961). Pero Luis García Berlanga no fue el único gran director con el que trabajó. También lo hizo con Mario Camus (La colmena), Fernando Fernán-Gómez (Manicomio) y Juan Antonio Bardem (Esa pareja feliz).

En 1982 Quintillá formó parte del reparto del film La colmena, de Mario Camus, junto a una veintena de conocidos artistas. Esta película, basada en la novela homónima de Camilo José Cela y León de Oro del Festival de Cine Internacional de Berlín en 1983, fue designada "Película de Oro" en el Festival de Cine Español de Málaga, que se celebró el pasado mes de abril.

Tras un paréntesis en su trayectoria cinematográfica, en 1998 participó en la película Junts, dirigida por la catalana Mireia Ros, que cuenta la historia de dos personas mayores que deciden fugarse de una residencia de la tercera edad para reclamar mayor atención de sus respectivas familias e hijos.

El Legado Televisivo de Elvira Quintillá

Ayer en Madrid, a los 85 años, falleció Elvira Quintillá, versátil actriz que no solo perteneció al cine sino al teatro y a la televisión (donde protagonizó las primeras series que se hicieron en España en los años 60, como Escuela de maridos).

Pionera del blanco y negro, tuvo grandes éxitos en la televisión tanto interpretando personajes dramáticos como de cariz cómico. En ese medio actuó en obras como Leocadia, Tercero izquierda, Calígula, y en las series Una mujer de su casa, con la que obtuvo prestigio, y Escuela de maridos, que le dio gran popularidad.

Tras un período de tiempo apartada de Televisión Española, en 1977 volvió de nuevo al medio, después de mantener por algún tiempo un negocio de perfumería, y protagonizó "Ecos de sociedad" junto a Jesús Puente, bajo la realización de Gabriel Ibáñez.

Tabla de Filmografía Selecta de Elvira Quintillá

Año Título Director
1941 Los millones de Polichinela
1953 Esa pareja feliz Juan Antonio Bardem, Luis García Berlanga
1953 ¡Bienvenido, Mister Marshall! Luis García Berlanga
1954 Un día perdido José María Forqué
1954 Manicomio Fernando Fernán-Gómez
1961 Plácido Luis García Berlanga
1982 La colmena Mario Camus
1998 Junts Mireia Ros

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