Hijos Manipuladores: Características, Causas y Soluciones
La relación entre padres e hijos es fundamental en la vida de cualquier persona. Sin embargo, en ocasiones, esta relación puede volverse complicada cuando los hijos comienzan a manipular a sus padres. Reconocer estos comportamientos a tiempo es crucial para facilitar la crianza y ayudar a los hijos a afrontar las dificultades en el futuro.
¿Todos los adolescentes son caprichosos?
Algunos adultos piensan que todos los adolescentes son caprichosos por su manera de sentir y expresar sus necesidades. Sin embargo, la mayoría de los adolescentes van a aceptar (aunque se enfaden) un no cerrado por parte de sus padres. Si el conflicto es de baja intensidad, podemos estar seguros de que aprenderán a distinguir sus deseos y sus necesidades.
El problema viene de esa minoría que no solo no acepta el no, sino que, a través de la manipulación, consigue que los padres hagan lo que desea.
¿Cómo son los adolescentes caprichosos y manipuladores?
Un adolescente manipulador es aquel que, cuando no se hace lo que desea:
- Procura que sus padres se sientan culpables.
- Los enfrenta, haciendo que uno de ellos asuma su defensa y el otro no.
- Se hace la víctima.
- Impone represalias de algún tipo.
- Tiene ataques de ira o comportamientos explosivos.
Características psicológicas de un adolescente manipulador
Cuando se han estudiado las características psicológicas de los adolescentes con tendencias manipuladoras, se ha observado que:
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- Poseen pocos recursos psicológicos de adaptación.
- Son más inestables emocionalmente.
- Presentan mayor formalidad y exigencia con las normas (es decir, que son poco flexibles).
- Controlan peor el pensamiento consecuencial (es decir, que no son tan conscientes como otros de las consecuencias futuras de sus acciones: solo perciben las inmediatas).
- Son más agresivos e impulsivos que aquellos adolescentes que no son manipuladores.
Estos adolescentes han encontrado en la manipulación un mecanismo que compense su falta de habilidades de adaptación. Son también, a menudo, personas con baja autoestima.
En definitiva, la manipulación es muchas veces el síntoma, y para remediar este comportamiento vamos a tener que atacar a la causa.
¿De dónde viene la conducta manipuladora en la adolescencia?
La actitud manipuladora suele comenzar en la infancia, cuando los niños despliegan todas sus habilidades para conseguir lo que quieren e, independientemente de los deseos y necesidades de otras personas, lo consiguen.
En algunos casos, lo importante no es lo que el adolescente está pidiendo, sino que mediante este mecanismo, consigue tener la atención de sus padres. El mal comportamiento es muchas veces una manera de decir: “mírame”.
Parece que determinados estilos parentales pueden generar más fácilmente hijos manipuladores: las familias donde hay más laxitud, llegando incluso al abandono físico o emocional, pero también las más sobreprotectoras y sobrepermisivas.
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Es menos frecuente que los hijos sean manipuladores en las familias donde perciben un liderazgo de tipo democrático, pues sienten que sus demandas se escuchan, y así son más capaces de aceptar un no y de tener en cuenta los sentimientos de los otros.
¿Es posible que mi hijo adolescente manipulador cambie?
Sí. Podemos ayudar a nuestros hijos manipuladores a modificar su conducta, tratando de que desarrolle esas habilidades que le faltan, más que de “quitarle” las que ha desarrollado de forma desadaptativa y, al mismo tiempo, de construir unas relaciones sanas dentro de la familia.
Para ello es importante hacer un cambio en el estilo parental: cuando se camina hacia uno más democrático, entonces es posible que la conducta del adolescente cese. Mi consejo es partir, siempre, de un trabajo sobre vosotros mismos, como padres, sobre vuestras expectativas y vuestros deseos para con vuestro hijo adolescente.
Consejos para abordar la manipulación:
- Trata a tu adolescente de forma empática: Intenta comprender sus problemas y ofrecer soluciones.
- Déjale equivocarse: Permite que cometa errores para que aprenda de ellos.
- Permítele expresar su opinión, aunque no te guste: Fomenta la expresión de emociones y opiniones, estableciendo límites claros.
- Trabaja mucho los límites: Expresa los límites de forma clara y sin dudar.
Comportamientos manipulativos comunes en niños
- Berrinches y rabietas: Los niños a menudo recurren a berrinches y rabietas para lograr sus deseos.
- Chantaje emocional: El chantaje emocional es otra táctica común.
- Manipulación de la verdad: Algunos niños pueden distorsionar los hechos o incluso mentir para alcanzar sus objetivos.
- Victimización: Los niños a veces adoptan el papel de víctimas para ganarse la simpatía de sus padres.
- Silencio selectivo: Algunos niños pueden usar el silencio como una forma de manipulación.
- Culpabilización: Culpar a los padres o a otros por sus problemas o situaciones desfavorables es otra señal de manipulación.
- Peticiones constantes: Un niño manipulador puede hacer peticiones constantes y repetitivas para obtener lo que quiere.
- Estrategias de lástima: Utilizar estrategias de lástima es común en la manipulación infantil.
¿Por qué nos cuesta ver la manipulación en nuestros hijos?
- Vínculo emocional: Los padres tienen un fuerte vínculo emocional con sus hijos y, a menudo, quieren lo mejor para ellos.
- Inocencia percibida: Los padres suelen ver a sus hijos como inocentes y no siempre consideran que puedan usar estrategias de manipulación.
- Miedo a herir sus sentimientos: Los padres a menudo temen que al confrontar a sus hijos acerca de la manipulación, estos se sientan heridos o rechazados.
- Culpa y responsabilidad: Los padres a veces sienten culpa por no estar a la altura de las expectativas de sus hijos o por no satisfacer sus deseos.
Consecuencias a largo plazo de la manipulación
- Deterioro de la relación: La confianza se debilita, y los padres pueden sentirse resentidos.
- Falta de límites: Puede resultar en problemas de disciplina y comportamiento.
- Desarrollo de comportamientos manipulativos: Los niños pueden continuar utilizando estas tácticas en otras relaciones.
- Impacto en la autoestima: Los niños pueden desarrollar una baja autoestima.
Cómo detectar la manipulación de los hijos a los padres
- Estar atentos a los cambios de comportamiento: Presta atención a cualquier cambio repentino en el comportamiento de tu hijo.
- Observar patrones de chantaje emocional: Hay que estar atentos a frases como "si me quisieras de verdad, lo harías" o "me harás sentir culpable si no lo haces".
- Comunicación abierta: Fomenta una comunicación abierta y honesta con tus hijos desde una edad temprana.
- Establecer límites y consecuencias: Es fundamental establecer límites claros en la crianza y aplicar consecuencias consistentes cuando los niños intenten manipular.
- Buscar apoyo profesional: Si sospechas que la manipulación de tu hijo está fuera de control, considerar la ayuda de un profesional de la salud mental es una opción valiosa.
El hijo adulto manipulador
El hijo adulto manipulador es alguien que sigue manteniendo un vínculo muy estrecho con sus padres. Dicho vínculo se caracteriza por la dependencia y se vale con frecuencia del chantaje emocional para que no se establezca un límite. Distorsiona las percepciones, evita asumir responsabilidades y falta al respeto con frecuencia.
Lo más habitual es que estos adultos hayan sido niños sobreprotegidos o que hayan sufrido alguna suerte de abandono, emocional o físico, durante la infancia, que probablemente fue compensado con mayor permisividad. Por lo uno o por lo otro, es probable que a los padres les haya costado educar poniendo límites.
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Llegados a la vida adulta, este ya no es un problema que deban resolver solo los padres, sino sus hijos también. Por su parte, los padres deben abandonar la idea de que amar es complacer sin límites.
Señales de que un hijo adulto te está manipulando:
- Te convierte en un prisionero emocional amenazando con suicidarse o lastimarse.
- Miente mediante una “memoria selectiva”.
- No se enfrenta a la vida, pero tú sí.
- Tu hijo adulto toma dinero “prestado” porque no puede mantener un empleo constante.
- Ya te resignaste a que te falten al respeto.
Manipulación en procesos de divorcio: Síndrome de Alienación Parental
Es alarmante ver de qué manera ha crecido en los últimos años el fenómeno de la manipulación de los hijos para el rechazo de una figura parental durante los procesos de divorcio. Ésta se produce cuando uno de los padres manipula a sus hijos en contra del otro progenitor hasta tal punto que el niño será capaz de mentir en una exploración judicial, negarse a ver a su padre/madre o a irse con él, durante el régimen de visitas, porque ha sido presionado.
El progenitor alienador desarrolla un discurso para manipular a sus hijos y ponerlos en contra del otro progenitor. Los hijos a su vez irán desarrollando un odio patológico e injustificado hacia el otro progenitor, que afectará a su desarrollo físico y psicológico.
Para evitar llegar a situaciones tan extremas y que el hijo empiece a sufrir trastornos mentales y del comportamiento, como el ya mencionado síndrome de alienación parental, es fundamental que ambos padres se comprometan a:
- Evitar cometer injurias hacía a el otro delante de los hijos.
- No utilizar al hijo como medio para exigir algo a su ex-pareja.
- Mantener la rutina.
- Intentar mantener el niño al margen, a la hora de tomar decisiones importantes relacionadas con el proceso de separación o divorcio (pensión de alimentos, tipo de custodia, etc.).
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