Hiperplasia Endometrial y Fertilidad: Una Visión Detallada
La hiperplasia endometrial es un crecimiento excesivo de las células del endometrio, es decir, la capa superficial del útero de las mujeres, especialmente los componentes glandulares. En general, esta alteración endometrial se produce por un desequilibrio hormonal entre los valores de estrógenos y los de progesterona.
¿Qué es la Hiperplasia Endometrial?
La hiperplasia endometrial consiste en un crecimiento exagerado de las células que componen la capa superficial que rodea el útero, es decir, del endometrio. Esta afección suele aparecer en mujeres mayores de 45 años. Generalmente, la proliferación excesiva de las células endometriales se asocia a niveles elevados de estrógenos en las mujeres en combinación con una disminución de los valores de progesterona.
Estas hormonas (estrógenos y progesterona) actúan sobre el ciclo menstrual de la mujer. El objetivo de los estrógenos es provocar el crecimiento celular del endometrio; mientras que la progesterona indica el momento del desprendimiento endometrial. Por esta razón, un desequilibrio en los valores de estrógenos y progesterona puede ser la causa de la proliferación excesiva y anormal de células endometriales.
El endometrio es la capa que cubre por dentro el útero y cuya función es recibir al óvulo fecundado cuando se produce el embarazo. La hiperplasia endometrial es un aumento de volumen anormal o excesivo del endometrio causado, principalmente, por un desajuste hormonal entre los valores de estrógenos y progesterona.
Tipos de Hiperplasia Endometrial
Existen dos tipos de hiperplasias endometriales: la hiperplasia endometrial glandular y la hiperplasia glandular atípica.
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- Hiperplasia Endometrial Glandular: Es una proliferación exagerada y anómala de las glándulas, el estroma y los vasos sanguíneos que integran el endometrio.
- Hiperplasia Glandular Atípica: Es una hiperplasia focal y de crecimiento autónomo, con escasa respuesta a las hormonas ováricas. En este caso predomina la proliferación glandular.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció una clasificación de la hiperplasia endometrial en tres grupos: quística, adenomatosa y atípica. En la actualidad, no se tiene en cuenta esta clasificación, sino que los tipos de hiperplasia endometrial son los siguientes:
- Hiperplasia endometrial sin atipias simple: Se trata de una proliferación benigna con aumento en el número de glándulas endometriales, pero sin atipia citológica.
- Hiperplasia endometrial sin atipias compleja: Su riesgo de progresión hacia cáncer endometrial es del 3% en un tiempo aproximado de 10 años. En este caso, las glándulas endometriales tienen contornos irregulares y se aglomeran.
- Hiperplasia endometrial atípica simple: Su riesgo de progresión a carcinoma endometrial es de un 8% si no es tratado de forma adecuada.
- Hiperplasia endometrial atípica compleja: Es la forma precursora del carcinoma endometrial. Este tipo de hiperplasia suele progresar a cáncer endometrial en un 29% de los casos.
En cualquier caso, cada forma de hiperplasia endometrial presenta ciertas características morfológicas que sirven de ayuda para el diagnóstico. Pese a ser una alteración benigna, es esencial el diagnóstico del engrosamiento del endometrio para evitar la progresión en el tiempo hacia un cáncer.
Factores de Riesgo
Como en cualquier otra patología médica, existen factores de riesgo que hacen aumentar la probabilidad de que aparezca hiperplasia endometrial en la mujer. Algunos de estos factores son:
- Anovulación crónica.
- Síndrome de ovario poliquístico (SOP), por la anovulación.
- Obesidad.
- Diabetes.
- Terapia hormonal sustitutiva (THS) solo con estrógenos.
- Síndrome de Lynch.
Cabe destacar que padecer alguno de estos factores de riesgo no significa que haya un 100% de probabilidad de que una mujer vaya a desarrollar hiperplasia endometrial. Hay una serie de componentes que pueden ser de ayuda a la hora de diagnosticar una hiperplasia endometrial en pacientes asintomáticas. Algunos de estos factores son:
- La persistencia folicular.
- La cirrosis hepática.
- Tumores suprarrenales.
- Pólipos cervicales.
- Miomas uterinos.
- Endometriosis.
Su aparición es más frecuente en pacientes con anovulaciones crónicas, como en las pacientes con síndrome de ovario poliquístico, o en las pacientes que padecen obesidad, constituyendo ambos factores de riesgo.
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Síntomas de la Hiperplasia Endometrial
El signo más destacado que hace sospechar de una posible hiperplasia endometrial es un sangrado vaginal anormal o menstruación alterada, períodos abundantes o prolongados, así como cólicos, dolor pélvico, relaciones sexuales dolorosas, y otros síntomas que pueden contribuir a la infertilidad femenina, dependiendo de la severidad de afección. El principal síntoma que hace sospechar a un especialista de una posible hiperplasia endometrial es una menstruación alterada. Otras manifestaciones en la mujer que podrían ser indicativos de hiperplasia en el endometrio son las siguientes:
- Abundante sangrado menstrual, tanto en cantidad como en duración.
- Ciclos menstruales cortos, inferiores a 21 días.
- Sangrados entre periodos.
- Hemorragia uterina después de la menopausia.
Pese a ello, son muchas las mujeres que padecen una hiperplasia endometrial y que no muestran ningún síntoma. Por tanto, existen casos de hiperplasia endometrial totalmente asintomáticos.
Diagnóstico de la Hiperplasia Endometrial
Como ya hemos comentado, la detección de la hiperplasia endometrial en la mujer es importante, ya que puede evolucionar a cáncer. Además, la hiperplasia endometrial puede provocar sangrado uterino y ser indicativo de un posible síndrome de ovarios poliquísticos (SOP). El diagnóstico se realiza mediante la exploración física de la paciente, la histeroscopia, la ecografía, la citología cervico-vaginal y endometrial, la histerografía, y el microlegrado o legrado. El diagnóstico se lleva a cabo mediante anatomía patológica. El síntoma más frecuente es la hemorragia uterina disfuncional, aunque también puede ser asintomático. Conviene subrayar que el diagnóstico de la hiperplasia endometrial se realiza mediante el análisis histopatológico del endometrio. En consecuencia, es necesario realizar una biopsia endometrial.
Principalmente, el diagnóstico de la hiperplasia endometrial en una mujer es básicamente histológico y se realizará a través de 3 pruebas médicas:
- Ecografía: Se lleva a cabo a través de la vagina y el ginecólogo medirá el grosor del endometrio. Si el endometrio está demasiado grueso, es un indicativo de una posible hiperplasia endometrial.
- Biopsia endometrial: Para obtener una muestra del endometrio que se analizará en el laboratorio la histología celular. De tal forma, que esta biopsia endometrial puede ser realizada “a ciegas” o dirigida. Por tanto, el procedimiento a ciegas se realiza introduciendo una cánula a través del cuello uterino y obteniendo a través de ella una muestra endometrial.
- Histeroscopia: Una prueba que permite visualizar la cavidad uterina y las mucosas, además de ayudar si se combina con la biopsia endometrial.
Los estudios diagnósticos también se pueden completar con la observación de células glandulares anormales mediante una prueba de Papanicolau.
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Tratamiento de la Hiperplasia Endometrial
El tratamiento de la hiperplasia endometrial va a depender del tipo de hiperplasia que presente la paciente, de la edad de la misma, de si la paciente desea o no descendencia, y de la existencia de una patología asociada. El mejor tratamiento de la hiperplasia endometrial dependerá del tipo de hiperplasia diagnosticada y según el deseo de la mujer en lograr un embarazo en el futuro. Además, también es importante tener en cuenta la edad de la paciente y la existencia de otras patologías asociadas. Este tratamiento puede ser médico, basado en la administración de fármacos con acción antiestrogénica, o bien quirúrgico, mediante resección endometrial.
En el caso de mujeres diagnosticadas de hiperplasia endometrial y que quieren tener descendencia, el tratamiento consistirá en administrar píldoras anticonceptivas o progesterona. Estas mujeres deberán visitar a su ginecólogo de forma periódica para realizarse controles ecográficos. Aquellas mujeres diagnosticadas de hiperplasia endometrial atípica y mujeres que no desean un embarazo en el futuro, la mayoría de especialistas proponen la extirpación del útero. La histerectomía en estos casos impide que la hiperplasia endometrial progrese hacia un cáncer.
Otra alternativa terapéutica para la hiperplasia endometrial es llevar a cabo un legrado y, a continuación, un tratamiento farmacológico con progestágenos. Es fundamental que cualquier mujer que presente sangrado uterino anormal o problemas menstruales consulte a su médico para una evaluación adecuada y un diagnóstico preciso. Al diagnosticar esta condición, el tratamiento dependerá del tipo de hiperplasia y la severidad de la afección. El tratamiento hormonal es la elección en pacientes con deseo de fertilidad; tanto la hiperplasia simple como compleja responden bien al tratamiento hormonal. En los casos de hiperplasia con atipias, el tratamiento de elección es la histerectomía (extirpación del útero) debido a que se consideran lesiones pre-malignas.
La embrióloga Paula Cano de clínicas Pronatal de Madrid nos cuenta si es posible conseguir una gestación con una hiperplasia endometrial:
Sí. La hiperplasia endometrial es un crecimiento anormal o excesivo del endometrio causado, principalmente, por un desajuste hormonal entre los valores de estrógenos y progesterona. Estas dos hormonas lo que hacen es preparar el endometrio y producen su crecimiento hasta que llegar a un grosor de unos 6-10 mm, momento en el cual éste está preparado para recibir el embrión y que se llama ventana de implantación. Cuando hay un crecimiento anormal del endometrio, esto puede comprometer el embarazo, ya que el endometrio es el tejido que recubre toda la cavidad uterina y es donde se implanta el embrión. De forma que si el grosor no es el adecuado, esta implantación puede verse comprometida. Es por eso por lo que cuando se produce dicha alteración, la paciente siempre debe acudir al especialista.
En la mayoría de los casos de hiperplasia endometrial sin atipias, la lesión revierte con un tratamiento de progestágenos durante 3-6 meses. Siempre hay que realizar una biopsia de control para confirmar la desaparición de la lesión. De igual manera, se recomienda eliminar los factores de riesgo añadidos: potenciar la pérdida de peso en las pacientes que sufran obesidad y hacer que las pacientes que no ovulan de manera regular, lo hagan para disminuir el ambiente hiperestrogénico.
En los casos de hiperplasia con atipias, el tratamiento de elección es la histerectomía (extirpación del útero) debido a que se consideran lesiones pre-malignas. El tratamiento ideal sería la histerectomía, pero para pacientes jóvenes que quieren preservar su fertilidad y no aceptan la cirugía y que tienen unas condiciones especiales (jóvenes, ciclos menstruales regulares, no necesidad de tratamiento con estrógenos para el embarazo y no tener otros factores de riesgo ni clínico ni genético de cáncer de endometrio) se puede realizar un tratamiento conservador con progestinas durante 6 meses, realizando biopsias endometriales cada 3 meses, y reconsiderando la cirugía si a los 12 meses no ha habido curación.
Tabla de Riesgos y Tratamientos
| Tipo de Hiperplasia | Riesgo de Progresión a Cáncer | Tratamiento |
|---|---|---|
| Sin atipias simple | Bajo | Observación, Progestágenos |
| Sin atipias compleja | 3% en 10 años | Progestágenos, Biopsias de control |
| Atípica simple | 8% | Progestágenos, Histerectomía (si no hay deseo de fertilidad) |
| Atípica compleja | 29% | Histerectomía |
¿Se puede prevenir la hiperplasia endometrial?
No, la proliferación excesiva de las células endometriales no se puede prevenir. Sin embargo, sí es posible reducir el riesgo y es que existen determinados factores de riesgo que se podrían evitar y así disminuir la probabilidad de desarrollar hiperplasia endometrial. Es el caso, por ejemplo, de la obesidad o del tabaquismo. Aunque la hiperplasia endometrial no es una entidad que se pueda evitar completamente, se ha relacionado estrechamente con la obesidad. La persistencia de sangrado anormal causado a estas mujeres a reconsiderar y aceptar el tratamiento quirúrgico.
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