Hospital Maternidad La Altagracia: Servicios y Evolución

24.11.2025

El Hospital “Virgen de Altagracia” de Manzanares, un centro con una rica historia, fue pionero en su clase al ser el primer hospital comarcal construido en España en la década de los 70. A este le siguieron el de Aranda de Duero en Burgos y, posteriormente, otros como los de Valdepeñas y Puertollano.

En aquel entonces, se reconoció la importancia de acercar la atención sanitaria avanzada a poblaciones en territorios extensos y con baja densidad. El “Virgen de Altagracia” nació fundamentalmente con vocación de maternidad, además de contar con un área de hospitalización general.

El 2 de mayo de 1972, este hospital abrió sus puertas al público, un logro posible gracias a Don Blas Tello, un político influyente de Manzanares que deseaba un hospital para su pueblo. Inicialmente, el hospital contaba con 15 médicos y 6 enfermeras, estas últimas provenientes de ambulatorios cercanos, quienes, a pesar de su falta de experiencia hospitalaria, se dedicaron por completo al hospital.

En sus inicios, el centro solamente contaba con 45 camas distribuidas en dos plantas de hospitalización. Una de ellas dedicada exclusivamente a pediatría y paritorio, con 22 nidos para los recién nacidos y, en una zona anexa pero independiente, dos incubadoras. La otra planta era un autentico batiburrillo, con enfermos de medicina interna, pacientes de cirugía, traumatología, otorrinolaringología, oftalmología… y por supuesto, niños.

Tras cinco años, las autoridades reconocieron la necesidad de más recursos para atender a poblaciones como Manzanares, La Solana, Membrilla, Alhambra, Tomelloso y Argamasilla de Alba, ya que faltaban camas y personal. Hay que tener en cuenta que por aquellos años Tomelloso no tenía Hospital y en Alcázar de San Juan funcionaba uno al que los mismos alcazareños lo denominaban el “hospitalillo” y que disponía de 15 o 20 camas solo para partos.

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Expansión de Servicios y Especialidades

Las décadas de finales de los 80 y principios de los 90 marcaron una etapa de gran actividad y expansión para el hospital. Llegaron nuevas especialidades al centro como neurología, endocrinología, oncología, neumología, urología, dermatología, la unidad de endoscopia digestiva o la anatomía patológica. La ampliación de todo tipo de facultativos, así como del servicio de rehabilitación, de radiología o del laboratorio hizo que la labor asistencial fuese extraordinaria. La media de nacimientos al año, que era de entre 900 y 950, estaba muy por encima de otras poblaciones como Valdepeñas o Puertollano. Siendo el índice de ocupación hospitalaria en aquella época por encima del 85%, en definitiva, un hospital provechoso.

Desafíos y Adaptaciones

Tras la inauguración del Hospital “La Mancha Centro” de Alcázar de San Juan en el año 1994, el Hospital “Virgen de Altagracia” pasó a formar parte del área sanitaria de Alcázar de San Juan, y con ello, del Complejo Hospitalario “La Mancha Centro” en 1996. Algo que no se vio con buenos ojos y que no cumplió con las expectativas sanitarias que se proponían, ya que, más que beneficiar al “Virgen de Altagracia”, lo perjudicó. Con la inauguración del Hospital General de Tomelloso en el año 2007, la actividad asistencial de Manzanares disminuyó, llevando al hospital a momentos críticos.

Humanización del Parto

El nacimiento es un momento único y especial, tanto para la madre como para el bebé. A pesar de que una cesárea es un procedimiento médico necesario en muchos casos, no debe deshumanizarse el proceso. La cesárea humanizada contribuye a reducir la sensación de ansiedad y aislamiento que muchas veces acompaña a las cesáreas tradicionales, al poner en el centro a la madre y su bienestar emocional. Este enfoque es una muestra de cómo la medicina puede combinar tecnología y ciencia con la sensibilidad y el respeto por el ser humano, lo que es clave para una experiencia de parto más positiva.

El Hospital Virgen de Altagracia ha habilitado un paritorio de baja intervención para aquéllas embarazadas sin riesgo que quieran dar a luz de forma más natural y no desean que se les suministre la anestesia epidural. Este espacio cuenta con todo lo necesario para que esto sea posible: una colchoneta, una cama, una pelota con la que la madre puede realizar ejercicios para relajar la pelvis, así como una mesa de partos. Las futuras madres del área de referencia del Virgen de Altagracia que opten por un parto menos intervencionista pueden andar durante el proceso de dilatación. El personal sanitario que las atiende no les rompe la bolsa, ni tampoco les suministra suero ni oxitocina. Antes de la puesta en marcha de este nuevo servicio, el Hospital de Manzanares ya había introducido en los últimos años una serie de medidas destinadas a humanizar el parto.

Prácticas de Cesárea Humanizada

  • Consentimiento informado: La decisión de realizar una cesárea debe ser consensuada entre la madre y el equipo médico, siempre que sea posible.
  • Contacto piel con piel inmediato: Una de las prácticas esenciales de la cesárea humanizada es permitir el contacto piel con piel entre el bebé y la madre lo antes posible, preferiblemente justo después de la extracción del bebé.
  • Lactancia materna temprana: Se promueve la lactancia en el quirófano o lo más pronto posible.
  • Ritmo del nacimiento respetado: En lugar de realizar intervenciones apresuradas, se respeta el ritmo del bebé durante el nacimiento.
  • Comunicación constante: El equipo médico mantiene una comunicación continua con la madre, explicándole cada paso del proceso y resolviendo cualquier duda que pueda tener.
  • Participación activa de la madre: A pesar de ser un procedimiento quirúrgico, se busca que la madre participe activamente en su experiencia.
  • Atención postoperatoria sensible: La recuperación después de una cesárea humanizada también es parte del proceso.

Colaboración y Apoyo

Desde hace más de 20 años, el Banco Popular, filial del Grupo Popular, mantiene una alianza con el HUMNSA, enfocada en reducir la mortalidad neonatal mediante la provisión de insumos y equipos médicos. En 2014, la Fundación Popular lanzó el Proyecto Hospital Modelo para la Reducción de la Mortalidad Materno-Neonatal, en colaboración con el Ministerio de Salud Pública, el Servicio Nacional de Salud y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). Esta iniciativa promueve la calidad del servicio, alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

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Entre los logros del proyecto se destacan la mejora en la atención de urgencias obstétricas y neonatales, el aumento en la supervivencia de neonatos y la habilitación de espacios especializados como la sala de simulación del parto. El modelo también ha impulsado alianzas académicas con la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y la Universidad de Chile, consolidando al HUMNSA como un centro hospitalario docente de referencia nacional.

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