Incompatibilidad Sanguínea Materno Fetal: Causas y Tratamiento

01.12.2025

Hay una enfermedad llamada Enfermedad hemolítica del bebé que se desarrolla cuando existe una incompatibilidad entre el tipo de sangre de la madre y la del niño. Por lo tanto, en todos los embarazos hay que tener en cuenta siempre si la madre gestante y el feto tienen la misma sangre.

Las dos clasificaciones de grupos sanguíneos más comunes son ABO y el grupo Rh. A la hora de hacer transfusiones hay que tener siempre en cuenta, pero en el caso de Rh es muy importante tenerlo en cuenta en uno de los momentos más destacados de la vida: durante el embarazo.

¿Qué es la incompatibilidad Rh materno-fetal y por qué se produce?

Además de los 4 grupos sanguíneos principales (A, B, AB y O), es bastante conocido que, atendiendo al factor Rh, una persona puede ser Rh positivo o Rh negativo. El Rh es un antígeno que puede encontrarse en la superficie de los glóbulos rojos. En el caso de que los glóbulos rojos presenten dicho antígeno, se dice que la persona es Rh positivo. Si, por el contrario, dicho antígeno está ausente, la persona será Rh negativo.

La incompatibilidad de Rh se produce entre madres Rh - que tienen fetos Rh+. Esto solo puede ocurrir si el padre es Rh +. Esta incompatibilidad no puede nunca producirse en madres Rh+ o si ambos padres son Rh -.

¿Cuándo se produce la incompatibilidad entre las dos sangres?

Pasa cuando la madre con una sangre Rh- tiene un hijo con una sangre Rh+ (heredada del padre, que es Rh+). El sistema inmunológico de la madre ve los glóbulos rojos Rh+ del bebé como una amenaza porque son extraños. Entonces, el cuerpo reacciona igual que cuando detecta que ha entrado una bacteria, el sistema de defensa fabrica anticuerpos para combatir y destruir las células invasoras.

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La clasificación Rh distinguen las personas que tienen un antígeno llamado D. Se dice que una persona que es Rh+ si tiene el antígeno D. Si no lo tiene, es Rh-.

Estos antígenos son substancias que están enganchadas a los glóbulos rojos y que reaccionan formando anticuerpos cuando entran en contacto con otro tipo de sangre que no tiene. Por lo tanto, si se administra sangre Rh+ a una persona que es Rh-, esta última puede formar anticuerpos en contra del antígeno D porque es una substancia desconocida.

¿Qué pada con estos anticuerpos anti D? Pues que se convierten en armas contra el supuesto ‘ataque’ y se pueden fijar a la superficie de los glóbulos rojos y destruirlos. Es decir, tenemos un problema de incompatibilidad de grupos sanguíneos.

Precisamente, esto es lo que les pasa a las mujeres embarazadas que son Rh- y, en cambio, como el padre es Rh+, por probabilidad, el feto tiene Rh+- En este caso, los anticuerpos pueden pasar de la madre al hijo y destruirle los glóbulos rojos produciendo la Enfermedad hemolítica del bebé, que hace años era muy grave.

Si los glóbulos rojos duran cerca de los 120 días en el cuerpo, en estos casos, son destruidos antes de lo normal y pueden provocar anemia, ictericia grave y edema bajo la superficie de la piel, entre otros síntomas.

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La Enfermedad hemolítica del bebé se desencadena durante el parto, cuando la placenta se desprende, pero puede pasar en otros momentos en los que haya una mezcla de las células de la sangre de la madre y el hijo: durante un aborto, con caída, o durante alguna prueba prenatal invasora, por ejemplo.

Si la madre, antes de quedarse embarazada, ha generado ya anticuerpos anti D por algún motivo: sea porque ha recibido alguna transfusión Rh+ o bien si ha tenido un embarazo anterior de un hijo Rh+, aparece la incompatibilidad. Pero a veces, la diferencia de Rh no se descubre hasta el segundo hijo porque en el primer parto, la madre aún no ha podido crear anticuerpos contra la substancia Rh.

En un estudio reciente en el que ha participado el Banco de Sangre se ha visto que un 60% de las madre Rh - negativo son portadoras de un feto Rh+ positivo.

La incompatibilidad Rh afecta aproximadamente al 5% de las parejas. Un 10% de las madres Rh- se sensibiliza después de su primer embarazo y el 30% lo hace después del segundo embarazo.

Durante el embarazo, los glóbulos rojos del feto pueden pasar al torrente sanguíneo de la madre a medida que ella lo alimenta a través de la placenta. También durante el parto, la sangre del recién nacido puede pasar a la madre. Si la madre es Rh -, su organismo no tolerará la presencia de glóbulos rojos Rh +. En tales casos, el sistema inmunológico de la madre trata a los glóbulos rojos del feto Rh + como si fuesen una sustancia extraña y crea anticuerpos contra ellos.

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Estos anticuerpos anti-Rh pueden atravesar la placenta dirigiéndose al feto, destruyendo los glóbulos rojos circulantes por la sangre del feto. Alrededor de una de cada seis mujeres embarazadas Rh - cuyo hijo es Rh +, desarrollará anticuerpos (anticuerpos anti Rh) contra los glóbulos rojos del feto, una situación más grave que la incompatibilidad AB0. Por lo general, los primeros hijos no se ven afectados ya que puede llevar tiempo, más del que dura un embarazo, el que la madre desarrolle anticuerpos contra la sangre fetal. Sin embargo, los segundos hijos que también sean Rh + pueden resultar afectados.

Las manifestaciones clínicas de la incompatibilidad de grupo sanguíneo son el resultado de la destrucción de los glóbulos rojos del feto. Dicha destrucción produce anemia en el feto y aumento de su bilirrubina en sangre, dado que los glóbulos rojos tienen en su interior hemoglobina la cual es degradada a bilirrubina.

La bilirrubina aumentada se deposita en la piel y en la parte blanca del ojo (conjuntiva) lo que se denomina ictericia neonatal. Si la elevación de la bilirrubina es muy importante puede depositarse en el cerebro, produciendo diversas alteraciones graves.

La gran mayoría de los pacientes con incompatibilidad por grupo sanguíneo tienen un problema leve, donde la destrucción de los glóbulos rojos del feto es pequeña, produciendo habitualmente una anemia que suele ser de escasa importancia. Sin embargo, la incompatibilidad por grupo Rh es más grave.

La incompatibilidad AB0 y la incompatibilidad Rh son reacciones inmunológicas que ocurren en el cuerpo cuando dos sangres de tipos AB0 o Rh diferentes e incompatibles se mezclan. Si una persona contacta con sangre incompatible, los anticuerpos de su sangre atacan y destruyen a la sangre incompatible con la que ha contactado. Este contacto puede producirse al realizar una transfusión con sangre incompatible o cuando las sangres de la madre y su feto son incompatibles.

La incompatibilidad del grupo sanguíneo (AB0) entre la madre y el feto se presenta entre madres del grupo 0 y fetos del grupo A o del grupo B y madres del grupo A o B y fetos del grupo AB. La madre tiene anticuerpos (defensas) frente a los grupos A y B, los cuales pueden pasar al feto y destruir sus glóbulos rojos. Si la madre es del grupo 0 y el padre también, los hijos serán obligatoriamente 0 por lo que nunca se producirá este tipo de incompatibilidad.

Manifestaciones clínicas de la incompatibilidad

Elevación de la bilirrubina. La mayoría de los recién nacidos que presentan una incompatibilidad de grupo sanguíneo o de Rh no tienen aumento de bilirrubina ni color amarillento (ictericia) al nacer, porque toda la bilirrubina del feto es eliminada por el hígado de la madre. Sin embargo, tras el nacimiento, es el hígado del recién nacido el que se debe encargar de eliminar la bilirrubina. Dicho hígado es inmaduro y la capacidad de procesar la bilirrubina es limitada. Por ello, si se está produciendo una cantidad exagerada (lo que ocurre en la incompatibilidad AB0 y de Rh), aparece ictericia dentro de las primeras 24 horas del nacimiento, alcanzando el máximo nivel entre el tercer y cuarto día. Si el aumento de la bilirrubina es muy importante, puede producir ictericia intensa en el recién nacido, pero también llegar a su cerebro.

El kernicterus es el nombre que recibe el daño neurológico causado por depósitos de bilirrubina en el cerebro. Se produce en recién nacidos que presentan ictericia extrema, especialmente en aquellos con incompatibilidad Rh grave. Ocurre algunos días después del parto y se caracteriza inicialmente por alteraciones en el comportamiento del recién nacido, alimentación deficiente y disminución de su actividad. Posteriormente, los recién nacidos pueden desarrollar un llanto estridente de tono alto al mismo tiempo que una postura inusual, fontanela abultada y convulsiones. Los neonatos pueden morir repentinamente por kernicterus.

Anemia por destrucción de los glóbulos rojos. Otra consecuencia de la destrucción de los glóbulos rojos es la anemia (disminución del número de glóbulos y de la hemoglobina). El grado de anemia depende de la gravedad de la incompatibilidad y de la capacidad de la médula ósea del recién nacido para producir nuevos glóbulos rojos. En la incompatibilidad AB0, la mayoría de los recién nacidos no tienen anemia o esta es mínima al nacer. Entre el 45 y 50 % de los recién nacidos afectados tampoco desarrollan anemia de forma posterior o esta es leve, no necesitando tratamiento. Un 25-30 % tienen una anemia moderada o grave. La anemia más grave aparece en la incompatibilidad Rh.

Cuando la anemia es grave no se dispone de suficientes glóbulos rojos para llevar oxigeno a los tejidos y aparecen daños en los órganos del feto, lo que se denomina hidrops fetal (hidropesía fetal). En el hidrops fetal, la anemia causa insuficiencia cardiaca en el feto, fallo de sus órganos, agrandamiento del hígado, dificultad respiratoria (si el neonato ha logrado nacer) y colapso circulatorio. El hidrops fetal puede producir la muerte del feto dentro del útero, poco tiempo antes o después del parto.

Diagnóstico de la incompatibilidad

El diagnóstico de la enfermedad por incompatibilidad se realiza mediante un buen control prenatal (antes del nacimiento) de las madres que son Rh - , junto con la utilización de algunos procedimientos diagnósticos complementarios que permitirán detectar si la madre está sensibilizada (ha desarrollado anticuerpos) frente a la sangre del feto. Un 30% de las embarazadas Rh - no crean anticuerpos frente a sus hijos Rh +.

La detección de la presencia de anticuerpos en la madre es la base del diagnóstico de la sensibilización y por consiguiente, del riesgo de enfermedad hemolítica en el feto. Para este fin se utilizan métodos de laboratorio (test de Coombs). El test de Coombs detecta anticuerpos maternos frente a los glóbulos rojos del niño, tanto para el grupo sanguíneo como para el Rh. Frecuentemente se realizan varios de estos análisis durante el embarazo en madres sensibilizadas.

Su detección permite decidir si se precisa administrar inmunoglobulina frente al Rh (anti-Rh o anti-D). También se debe realizar una evaluación fetal, la cual debe ser llevada a cabo precozmente con el fin de poder identificar de forma anticipada la presencia de una enfermedad hemolítica en el feto que requiera de tratamiento incluso dentro del útero.

La ecografía es una herramienta fundamental en el manejo del feto con madre Rh -, ya que permite evaluar el estado de los órganos fetales y permite también conocer el grado de anemia del feto. Otros procedimientos de utilidad en la evaluación de la madre Rh - son la amniocentesis y la cordocentesis. La primera sirve para medir indirectamente el grado de anemia por medio de la cantidad de bilirrubina en el líquido amniótico.

Si el factor Rh de la madre es negativo y el del padre es Rh positivo, hay posibilidades de que el feto herede el Rh+ del padre, y se cree una incompatibilidad entre la sangre de la madre y la del feto. Para tratar de atajarlo a tiempo, en los análisis del primer trimestre se pide determinar el Rh de la futura madre.

"En el primer trimestre se solicita el grupo sanguíneo y Rh materno. Si el Rh es negativo, hay mayor probabilidad de que se produzca la isoinmunización fetal, que es una complicación del embarazo en la que se produce una incompatibilidad entre la sangre materna Rh negativo y la del bebé si este es Rh positivo", señala la Dra. Ana Delgado, especialista del servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, de Madrid. Además, se realiza el test de Coomb de forma repetida durante el embarazo para llevar un control exhaustivo.

Si el resultado del test es positivo, significa que la madre había entrado en contacto anteriormente con sangre Rh positivo (debido a un embarazo anterior, un aborto, etc), y por tanto presenta "inmunización Rh". La mezcla sanguínea materno-fetal se da en el parto, por lo que los trastornos se darían en los siguientes embarazos, cuando la madre ya está sensibilizada (ya posee anticuerpos antiRh). Si el resultado del test es negativo, significa que la madre nunca ha estado en contacto con sangre Rh positivo, y por tanto no posee anticuerpos antiRh.

Tratamiento y prevención

La prevención se dirige a evitar que se formen anticuerpos anti-Rh en una madre que es Rh - y que tiene un embarazo con un feto Rh +.

Hoy en día hay la suerte que existen tratamientos para evitarlo y prevenir: se administran a la madre dos inyecciones de inmunoglobulina anti-Rh que inactivan los anticuerpos de la madre contra la sustancia Rh del feto. Hace unos cincuenta años, en cambio, los bebés morían por la anemia producida por la destrucción de sus glóbulos rojos por parte de los anticuerpos de la madre.

Por esta razón es tan importante que las mujeres en edad fértil Rh-, si tienen que recibir una transfusión, sean siempre Rh-. Desgraciadamente, solo un 15% de la población es Rh-, por eso es especialmente importante que las personas de este grupo donen sangre de forma periódica.

"Ya que antes del nacimiento no se suele conocer si el bebé es Rh positivo o negativo, se recomienda la administración de una vacuna (gammaglobulina antiRh) a todas las embarazadas con Rh negativo en semana 28 de embarazo. En caso de confirmarse tras el nacimiento que el recién nacido es Rh positivo, se repite la dosis en las primeras 72 horas postparto". Dra.

Profilaxis antenatal (antes del nacimiento). Profilaxis materna postnatal (tras el nacimiento). La madre Rh - debe ser evaluada en las consultas de alto riesgo obstétrico.

El tratamiento antenatal de la enfermedad hemolítica tiene como objetivos disminuir la cantidad de anticuerpos maternos y mejorar la anemia fetal, evitando las complicaciones. En la anemia fetal, si es grave, el método en uso en la actualidad es la transfusión de sangre mediante control ecográfico, localizando la vena umbilical e inyectando directamente al feto sangre fresca del grupo 0 Rh -. Esta técnica tiene pocas complicaciones en centros con experiencia.

Si el bebé llegara a verse afectado por la incompatibilidad Rh, el tratamiento dependerá de su situación particular y la gravedad. En un caso leve, se vigilará atentamente la ictericia tras el nacimiento y se puede aplicar fototerapia.

En otros casos más graves, cuando se detecta anemia grave en el bebé, es posible que el bebé requiera de transfusiones fetales intrauterinas o después del parto (exanguinotransfusión neonatal) o que tenga que nacer de manera prematura.

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