Indirectas Efectivas para Responder a Quienes Critican a Tu Hijo

27.10.2025

Como padres, uno de nuestros mayores instintos es proteger a nuestros hijos de cualquier daño, incluyendo las críticas, especialmente cuando estas se disfrazan de comentarios "constructivos" o "bromas" bien intencionadas. Es crucial estar preparados para responder de manera efectiva a estas situaciones, defendiendo a nuestros hijos y preservando su autoestima.

"Las grandes decisiones de la vida humana tienen como regla general mucho más que ver con los instintos y otros misteriosos factores inconscientes que con la voluntad consciente y bien el sentido de razonabilidad" (Carl Jung). Esta cita nos recuerda que nuestras reacciones ante las críticas a nuestros hijos a menudo provienen de un lugar profundo y emocional.

A continuación, exploraremos cómo responder a esas críticas de manera sutil pero firme, sin entrar en confrontaciones innecesarias.

El Silencio como Respuesta: ¿Aceptación o Indiferencia?

No pienses que no cogí las indirectas que vomitabas sutilmente acerca de mi forma de criar a mis hijos sólo porque no moví un solo músculo de mi cuerpo en respuesta a tus comentarios. Nos conocemos desde hace demasiado tiempo como para que sepas perfectamente que no soy idiota ni mucho menos.

Lo único que espero es que tampoco seas tan presuntuosa como para pensar que mi silencio era una aceptación tácita de la veracidad de tus acusaciones veladas. Si no reaccioné es porque me importa una puta mierda lo que pienses y no tengo absolutamente nada que discutir, ni contigo, ni con nadie. ¿Estoy siendo demasiado clara, quizás? ¿Políticamente incorrecta? Lo siento querida, pero es que ya soy mayorcita como para que nadie venga a educarme a estas alturas.

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Bien, mal o regular, ya me educaron mis padres en su momento, y desde el día en que puse un pie fuera de la casa familiar para independizarme, las normas en mi casa y en mi vida las pongo yo. Y no se si lo hago bien, mal, genial o regular, pero lo que sí que tengo claro es que lo haré a mi manera. Seguro que la cago varias veces al día, pero mis cagadas son mías, personales, intransferibles, y con mi denominación de origen.

Porque para eso mis hijos también son míos y bien que he luchado para lograr tenerlos. Probablemente, conociéndote, tú te hubieras rendido antes de llegar a la mitad de mi camino. Si algún día necesito tus consejos, no dudes en que te los pediré, aunque sinceramente dudo muchísimo que acuda precisamente a tí, cuyas ideas sobre la crianza se encuentran en las antípodas de las mías.

Podía haberte contestado, y ganas no me faltaron, pero entrar en tu juego es como alimentar al troll de un blog. Lo único que conseguiría es potenciar la controversia y darle más importancia de lo que tienen a tus opiniones, esto es, ninguna.

Además, con los años he aprendido a escoger mis batallas. Al fin y al cabo, mis fuerzas son limitadas mientras que la estupidez es infinita.

El Arte de Ignorar: Una Defensa Poderosa

Yo también podría decirte a tí muchas cosas. Pero no te las digo, y, ¿Sabes por qué? Porque me da exactamente igual como críes tú a tus hijos. Es tu problema y el suyo. No siento ninguna necesidad de autoerigirme en el juez de nadie. Ni necesito alimentar mi autoestima dando lecciones. Con ocuparme de mi propia vida tengo más que suficiente.

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Tampoco recuerdo en qué momento te otorgué tal confianza. ¿O acaso te la tomaste tu solita? ¿En qué momento y en base a qué exactamente decidiste que eras un modelo a seguir en lo que a la maternidad se refiere? ¿Cuándo te concedieron el premio a la madre del año?

No me gusta nada la gente como tú. La gente que juzga, que abre la boca para sentar cátedra y se dedica a hacer proselitismo de sus opiniones personales. Y sin embargo, tengo curiosidad, ¿Qué clase de reacción esperabas conseguir con tus comentarios? ¿Acaso no me conoces?

Sin embargo, en el fondo te agradezco que expresaras tu opinión, aunque fuese de forma cobarde y subrepticia. Me ha servido para conocerte mejor, y me ha dado material como para escribir un post. Como decía Mafalda, todo sirve para algo aunque nada sirve para todo (incluyendo tus consejos).

Volveremos a vernos. Muchas más veces de las que desearía, probablemente. Y seguiré reaccionando de la misma forma frente a tus comentarios. Hasta que te aburras de hablar con una pared, o hasta que mis hijos sean mayores. Tanto da. No voy a desperdiciar saliva tratando de llegar a un consenso porque en la educación de mis hijos tú no pintas nada.

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Tú crees en el autoritarismo, y yo podría contarte muchas cosas acerca de cómo es ser educado bajo tal concepto y la más que discutible efectividad de dichas técnicas. Pero prefiero que lo descubras tú misma, que siempre es más divertido. Yo creo en la piel, en el instinto, y en un modo de educar en el que el amor y la disciplina no están reñidos.

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Tú piensas que tus hijos deben ganarse tu cariño portándose bien, mientras que yo he optado por ofrecerles mi amor incondicional se porten como se porten, independientemente de que esté de acuerdo o no con su forma de comportarse.

Y es que una cosa es la aprobación, y otra muy distinta es el cariño. Hasta las madres de asesinos confesos siguen queriendo a sus hijos, aunque no aprueben lo que hacen.

Tú tenías a tus hijos en brazos minutos después de parir, mientras que yo he tenido que esperar días sólo para verles la cara, que no abrazarles. No sabes lo que es esperar durante meses a que tu hija muera en tu útero, ni lo que es tener que pedirle permiso a una enfermera para abrazar a tu propia hija, ni sabrás jamás lo que supone dar a luz a un bebé cuyas condiciones desconoces absolutamente.

Mientras que tú tienes hijos sin ninguna dificultad aparente, yo tengo que pasar por un tratamiento muy complejo y costoso económicamente para tener la más mínima oportunidad de éxito.

Y si después de todo lo que hemos pasado pretendes que les niegue a mis hijos mi cariño por una gilipollez, el problema lo tienes tú, no yo. La autocrítica siempre ha sido un lujo fuera del alcance de los necios.

No me quejo por la parte que me toca. Lo que me ha tocado vivir me ha convertido en la persona que soy ahora. Más fuerte, más resiliente, menos influenciable y mucho más centrada en lo que de verdad importa. No reniego de mi pasado porque forma parte de lo que soy ahora.

Pero reconoce que lo tuyo ha sido todo muy fácil, y lo fácil no siempre se valora en su justa medida. Probablemente sea por eso que te permites dar lecciones a diestro y siniestro. Tarde o temprano, la vida nos pone a cada uno en su sitio, y en eso yo sí que te llevo bastante ventaja. Y como dijo el filósofo italiano Vicenzo Gioberti, “la opinión es la enemiga directa de la verdad”.

Frases Indirectas a Evitar al Hablar con Tus Hijos

Todos los padres quieren darle la mejor educación a sus hijos, pero nadie tiene la receta mágica, y en algunas ocasiones, más de las que nos gustaría, caemos en el error de decir cosas que pueden desmotivarles, dinamitar su autestima o dificultar nuestra relación con ellos.

Pero no se fustigue. Al fin y al cabo, ¿quién no se ha visto sobrepasado por el cansancio de un duro día de trabajo y el no menos estresante tira y afloja que le espera en casa? "Somos humanos y es normal equivocarse. Lo importante es saber pedir perdón, algo que a muchos padres les cuesta. Además, si lo hacemos, les estamos dando un gran ejemplo", explica María Rueda, psicóloga de Cenit Psicólogos. "No se trata de retractarnos, ni tampoco debemos compensarles con cariño y palabras bonitas. Lo que han hecho está mal y debemos explicárselo para que aprendan a tomar mejores decisiones la próxima vez. Además, deben saber que sus actos tienen consecuencias", continúa. Así que hágaselo saber, pero desde un punto de vista constructivo y empático.

Según los expertos, éstas son las frases que debería evitar en la comunicación con sus hijos:

  1. 'Aprende de tu hermano'

    Las comparaciones siempre son odiosas, no sólo para los adultos, sino también para los menores. Es muy fácil caer en ellas cuando se tienen varios hijos, pero hay que tener cuidado porque "generan rivalidades en la familia y son muy perjudiciales a la larga", afirma Rueda. El niño percibe a su hermano como un modelo que nunca podrá alcanzar y esto afecta a su autoestima, al considerar que a sus padres les gustaría que él fuera de otra manera.

  2. 'Me vas a volver loca'

    Puede que esta afirmación sea cierta en muchas ocasiones y que usted se vea al límite de la cordura, pero no tiene por qué hacerle partícipe de ello a su hijo. "Utilizar la culpabilidad para motivar no es el mejor método para cambiar su comportamiento. Además, puede generar un impacto negativo en nuestra relación con ellos", afirma Rueda. "Les estamos transmitiendo la idea de que nuestros problemas son culpa suya, y esto les puede generar una gran ansiedad", afirma Inma Marín, consultora pedagógica y presidenta en España de la Asociación Internacional por el Derecho del Niño a Jugar.

  3. '¿No te da vergüenza portarte así?'

    Al igual que la anterior expresión promovía la culpa, ésta fomenta la vergüenza. Algunos padres tratan de imponer disciplina de esta manera, principalmente delante de otras personas, "pero es mejor evitar las críticas que no sean constructivas o sólo conseguirá humillarle y minar su autoestima", argumenta Rueda.

  4. 'Si no haces esto, te voy a castigar'

    Las amenazas, en cambio, utilizan el miedo y pueden llegar a erosionar la confianza que los niños tienen depositada en sus progenitores. Además, "con nuestro ejemplo, les estamos enseñando que para conseguir lo que quieren es legítimo hacerlo a través de la intimidación", dice Rueda.

    El problema de abusar de esta frase u otras similares es que, en la mayoría de los casos, es una expresión vacía. Por ejemplo, "si te portas mal no te van a traer nada los Reyes Magos". "Sabemos que esto no va a pasar nunca ya que no pretendemos dejar a nuestro hijo sin regalos. De esta forma sólo conseguimos que nuestro hijo aprenda que sus acciones no tienen consecuencias y perdemos credibilidad. Por lo que si se quiere imponer un castigo, éste debe ser coherente y debemos estar dispuestos a llevarlo a cabo en un breve periodo de tiempo", dice la psicóloga. Otras veces se utiliza este estilo comunicativo para hacer a los niños un chantaje emocional: "Si te portas bien, te compro una chocolatina". De esta manera se corre el riesgo de que el menor no aprenda por qué tiene que hacer lo que se le ha pedido, sino que lo hace para obtener un fin determinado.

  5. 'Estoy harta de ti'

    Cuando un padre utiliza esta expresión, víctima del estrés, no tiene la intención de herir los sentimientos de su hijo, ni mucho menos, pero hay que ser conscientes de que este comentario, fruto de la exageración, puede provocar que su hijo crea que es real y permanente, y provocar en ellos un impacto negativo. "El amor de un padre hacia un hijo es incondicional, y eso es algo que debemos hacerles saber en todo momento", afirma Marín.

  6. 'Eres un niño malo'

    "Es un error decirle a un niño que es malo porque éste pensará: 'Vale, soy así y no puedo hacer nada por cambiarlo'", cuenta Rueda. Los expertos aconsejan ser concretos a la hora de explicarles qué es lo que han hecho mal y censurar sus acciones. "Diciéndoles que son malos les transmitimos la idea de que son defectuosos. Por eso, es más aconsejable centrar la atención en lo que pueden cambiar en el futuro para conseguir un resultado más positivo". Es más constructivo usar otras expresiones como: "No me gusta cuando haces..." para explicarles por qué su comportamiento no es aceptable y ofrecerles alternativas.

  7. 'Porque lo digo yo... y punto'

    Los adultos tendemos a pensar que siempre tenemos la verdad absoluta si nuestro interlocutor es un niño. Y cuando llega un punto de la discusión en el que ya estamos cansados de argumentar, recurrimos a esta frase para darla por zanjada. Pero el imperativo por el imperativo no hace otra cosa que erosionar la relación padre-hijo si no se les ofrece ninguna explicación de por qué deben hacer lo que se les ha pedido.

  8. 'No llores, que no es para tanto'

    "Muchas veces tendemos a infravalorar los sentimientos de nuestros hijos. Puede que se hayan peleado con un amigo en el colegio y aunque esto para nosotros carezca de importancia, para ellos la tiene y no debemos quitársela", explica Marín. "También es habitual usarla con la intención de distraerles de eso que les duele para que se sientan mejor, pero esa no es la manera adecuada de ayudarles. Es mejor apoyarles y consolarles para que sepan que cuando les pase algo malo nosotros les entenderemos y estaremos ahí", continúa.

  9. 'Deja, que ya lo hago yo'

    El mensaje que se lanza cuando se utiliza esta expresión es claro: "No vas a ser capaz de hacerlo". Y si el padre lo cree, el niño también lo hará, así que éste llega a la siguiente conclusión: "¿Para qué me voy a esforzar la próxima vez?".

    Además, de esta forma le estamos impidiendo que aprenda por sí mismo, convirtiéndole en una persona dependiente e insegura. Otras frases similares a ésta son "no sabes hacer nada bien" o "no sé cuándo vas a aprender", afirmaciones poco constructivas que "no valoran el esfuerzo, sino el resultado que se obtiene", asegura Marín.

  10. 'Eres un vago y así no vas a llegar a nada en la vida'

    Los estudios y las malas notas son uno de los principales frentes abiertos cuando se trata de hijos adolescentes.

Ejemplos de Frases Indirectas a Evitar al Hablar con Tus Hijos

Aquí tienes una lista de frases que es mejor evitar si lo que buscas es apoyar y no criticar a tu hijo, ya que las palabras que usamos pueden tener un impacto inesperado. Si quieres mantener un ambiente positivo y alentador, considera estas alternativas:

  • No todos pueden hacer lo que tú haces, pero tú deberías intentarlo.
  • Es increíble cómo otros niños pueden hacerlo mucho mejor que tú.
  • Quizás si te esforzaras un poco más, te iría mejor.
  • Algunos niños son más talentosos, pero tú eres especial de otra manera.
  • No te preocupes, siempre hay quien lo hace peor.
  • Si solo te concentraras más, podrías lograrlo.
  • Es solo que a veces no entiendo cómo te va tan mal en esto.
  • Me sorprende que no te interese algo que a otros les encanta.
  • Quizás deberías preguntar a alguien que lo hace mejor que tú.
  • Es una pena que no hayas heredado el talento de tu hermano.
  • No está mal, pero creo que podrías hacerlo mejor si quisieras.
  • Es normal que no todos sean buenos en esto, pero deberías intentarlo más.
  • Al menos lo intentaste, aunque no fue suficiente.
  • No sé por qué te resulta tan difícil, a otros les sale más fácil.
  • Si tan solo te esforzaras un poco más, verías resultados.
  • Ojalá tuvieras la misma dedicación que otros niños.
  • Me gustaría que te importara tanto como a otros les importa.
  • Es solo un pequeño error, pero deberías tener más cuidado la próxima vez.
  • Seguramente necesitas más práctica para mejorar.
  • Siempre hay algo que aprender de los que son mejores que tú.
  • Tal vez no sea tu fuerte, pero eso está bien.
  • Al menos lo hiciste, aunque no fue el mejor resultado.
  • Es solo una etapa, pero deberías intentar superarla pronto.
  • ¿Por qué no tratas de hacer las cosas como los demás?
  • Hay quienes lo hacen sin esfuerzo, ¿no te gustaría ser uno de ellos?
  • No está mal, pero podrías esforzarte un poco más.
  • Siempre tienes la opción de pedir ayuda, si es que la necesitas.
  • Es bueno que lo intentes, aunque no todos son tan buenos en eso.
  • Quizás deberías ver cómo lo hacen los demás.
  • Los resultados no son lo que esperábamos, ¿verdad?
  • ¿No te gustaría ser más como tu amigo que lo hace tan bien?
  • Siempre hay algo que podrías aprender de los que son mejores que tú.

Estas frases son solo ejemplos de cómo podemos caer en la trampa de criticar sin darnos cuenta. Al ser conscientes de ello, podemos esforzarnos por comunicarnos de manera más positiva y alentadora.

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