Infección del Ombligo del Recién Nacido: Causas, Síntomas y Tratamiento

03.12.2025

La onfalitis, también conocida como infección del ombligo o umbilitis, es una condición médica que implica la inflamación del ombligo y sus alrededores. Si bien es más común en recién nacidos y lactantes, no es exclusiva de estos grupos de edad.

¿Qué es la onfalitis?

La onfalitis es la infección de la zona del ombligo y es una situación potencialmente grave en el recién nacido. Engloba la infección del ombligo y de los tejidos que lo rodean.

Durante el embarazo, el cordón umbilical es el nexo de la unidad fetoplacentaria para cubrir las necesidades nutritivas, excretoras, respiratorias y hormonales del feto. En la vida extrauterina ya no es necesario y se realiza una ligadura de éste tras el nacimiento, quedando un muñón que sufre un proceso de momificación o gangrena seca que consiste en su deshidratación y colonización bacteriana. El muñón se desprende entre el quinto y el 15º día de vida, y quedando una herida granulosa, cubierta por piel y peritoneo en el fondo. Finalmente se forma una cicatriz en fondo de saco que es el ombligo.

Debido a las estrictas medidas de higiene que se realizan en el cordón umbilical desde el primer día de vida, actualmente, la infección del ombligo es una complicación poco habitual en el recién nacido.

Es por esto muy importante realizar la limpieza y el secado del cordón umbilical con extremo cuidado dos veces al día desde el nacimiento del bebé y hasta que éste se caiga forme la cicatriz que llamamos ombligo.

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La onfalitis aparece entre el tercer y cuarto día de vida del recién nacido, con una incidencia del 0,7% en los países desarrollados, hasta un 8% en los países en vías de desarrollo y puede alcanzar el 22% en los partos domiciliarios donde no haya las medidas adecuadas y no planificados. Antes, cuando las medidas de higiene eran limitadas, era causante de muchas muertes neonatales, debido a la permeabilidad de los vasos umbilicales que persiste hasta aproximadamente los 20 días de vida. Hoy en día en los países en vías de desarrollo siguen muriendo niños por sepsis y tétanos neonatal cuya puerta de entrada es el cordón umbilical.

Causas de la onfalitis

La onfalitis se origina cuando bacterias patógenas encuentran un medio propicio en el remanente umbilical postnatal o en el ombligo adulto, debido a prácticas de higiene inadecuadas, curación inapropiada del muñón umbilical, o a través de pequeñas lesiones que facilitan la entrada de microorganismos.

Durante los primeros días de vida, al ombligo del recién nacido llegan microorganismos procedentes del canal del parto y de las manos de los cuidadores, pudiendo ser causa de infección. En esas primeras 48 horas de vida el ombligo se coloniza con microorganismos como Staphylococcus aureus, Streptococcus beta-hemolítico y Escherichia coli son, en la mayoría de los casos, los principales gérmenes causantes de la infección.

Es más frecuente cuando el parto es prolongado o ha tenido lugar fuera del ámbito hospitalario sin asistencia sanitaria. En los casos en los que se haya padecido una corioamnionitis (infección del líquido amniótico), una rotura prematura de membranas, el bebé puede tener más riesgo de onfalitis. También es más frecuente en bebés con bajo peso al nacer, alteraciones en la inmunidad y si se coloca un catéter umbilical. Otro de los factores es un mal cuidado del cordón umbilical tras el nacimiento hasta su caída. Las anomalías del sistema inmunológico o inmunodeficiencias pueden contribuir al desarrollo de onfalitis.

Los tejidos del cordón crean el medio perfecto para el crecimiento de bacterias, el ombligo puede ser colonizado muy rápidamente por estafilococos y cocos gram positivos, posteriormente aumenta el resto de las bacterias que pudieran alojarse en el cordón.

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Factores de riesgo

Normalmente, esta infección es causada por factores de riesgo que afectan de forma directo o indirecta al feto. Pueden ser los siguientes:

  • Bajo peso al nacer
  • Trabajo de parto prolongado
  • Rotura prematura de las membranas
  • Corioamnionitis
  • Manipulación inadecuada del cordón umbilical
  • Cateterismo umbilical
  • Partos domiciliarios no planificados
  • Cuidado inapropiado del cordón

Síntomas de la onfalitis

Los síntomas de la onfalitis pueden variar desde enrojecimiento, calor y sensibilidad en la zona umbilical hasta la presencia de secreción purulenta o serosa, mal olor, y en casos más severos, fiebre y signos de irritabilidad en lactantes.

Sospecharemos que hay una infección porque el ombligo está enrojecido y sale un líquido sanguinolento y maloliente. A veces la piel de alrededor del ombligo puede estar enrojecida y dura. Los síntomas clave son: enrojecimiento, edema, secreción y mal olor.

Si la infección es grave y está progresando el bebé puede presentar fiebre, irritabilidad, vómitos o afectación del estado general.

La mayoría de las veces la onfalitis es una infección leve pero, ante su sospecha, debe realizarse un control exhaustivo por el pediatra, ya que puede complicarse de forma grave y requerir tratamiento hospitalario o poner en riesgo al vida del neonato. Por ello, hay que consultar siempre al pediatra si aparece enrojecimiento, edema, secreción y mal olor.

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El pediatra asegura que debemos sospechar de una infección porque veremos cómo el ombligo del peque comienza a enrojecerse y aparece un líquido sanguinolento y maloliente. La secreción puede ser "más o menos espesa y se ve un enrojecimiento alrededor del ombligo", asegura. Además de estos síntomas, la Clínica Universidad de Navarra nombra otros como la piel endurecida de alrededor y muy roja. También lo son la secreción, el mal olor, el edema y el enrojecimiento.

"Los padres deben consultar si notan mal olor en el cordón, si no se seca o genera secreción, o si la zona del ombligo se pone roja", añade el experto. Todo comienza a complicarse cuando el pequeño comienza a sufrir fiebres, están más irritados de lo normal, sufren vómitos o está especialmente afectado. Aunque la onfalitis no suele ser grave, si creemos que nuestro pequeño la puede tener, debemos realizar un control exhaustivo por el pediatra, porque si se agrava, requiere de tratamiento hospitalario o poner en riesgo la vida del neonato.

¿Cómo saber si se está curando bien el cordón umbilical?

En el caso de que el cordón se infecte, debemos saber los síntomas de que todo está mejorando. En primer lugar, en la mayoría de los casos leves, sabremos que se está curando porque el enrojecimiento empieza a desaparecer y si, en alguno de los casos, hay secreciones, estas dejaran de aparecer. Otro detalle que el pediatra recuerda es que "a medida que pasan los días el cordón umbilical se va oscureciendo, haciendo menos grueso y al tocarlo está seco" y sabremos que se está curando. Lo importante es hacer curas en seco.

Diagnóstico de la onfalitis

El diagnóstico de la onfalitis se realiza mediante la evaluación clínica de los síntomas y signos evidentes durante la exploración física.

El diagnóstico es clínico, mediante la observación del ombligo (color, tamaño y olor). Se suele tomar una muestra de la secreción del ombligo para su cultivo antes de iniciar el tratamiento antibiótico, de esta manera, podremos saber qué germen está causando la infección y nos permite saber si el antibiótico administrado es útil para combatirla.

Si se sospecha una infección más grave o una complicación, se realizará además una analítica y el ingreso hospitalario del bebé.

Tratamiento de la onfalitis

El abordaje terapéutico de la onfalitis depende de la gravedad de la infección. En casos leves, puede ser suficiente la limpieza meticulosa del área con soluciones antisépticas y la aplicación de antibióticos tópicos. Sin embargo, las infecciones moderadas a graves requieren el uso de antibióticos sistémicos. La elección del antibiótico se basará en el espectro de acción más adecuado para los microorganismos prevalentes en la comunidad o identificados en el cultivo.

En los casos más leves puede ser suficiente extremar las medidas de limpieza y desinfección del ombligo y aplicar una pomada antibiótica.

Los casos graves se acompañan de fiebre y decaimiento del recién nacido y requieren ingreso hospitalario y tratamiento antibiótico por la vena.

El pediatra concreta que "si la onfalitis es muy incipiente se puede controlar la infección con limpieza con algún antiséptico como la clorhexidina y antibiótico local. Si la infección es más avanzada requiere ingreso hospitalario y tratamiento antibiótico intravenoso". Al suceder en los primeros días de vida, se sigue una observación exhaustiva hospitalaria.

Prevención de la onfalitis

La prevención de la onfalitis en recién nacidos y lactantes incluye el cuidado apropiado del cordón umbilical, manteniendo la zona seca y limpia hasta su caída y cicatrización completa. Se recomienda limpiar el área umbilical con alcohol al 70% en cada cambio de pañal, evitar baños de inmersión hasta que el ombligo haya cicatrizado completamente y asegurar una higiene adecuada.

La cura en seco del cordón (mantenerlo limpio y seco) es lo más adecuado pero, en lugares con tasas altas de onfalitis, se recomienda un desinfectante (clorhexidina).

Aún hoy existe controversia sobre cuáles son los mejores cuidados del cordón umbilical. En los países de renta baja el cuidado con antisépticos de la base del cordón ha demostrado disminuir el riesgo de onfalitis y mortalidad asociada. En los países de renta alta, donde las medidas de cuidado del cordón en el recién nacido están bien implementadas, no se ha demostrado que el uso de antisépticos tópicos disminuya la incidencia de onfalitis y solo se recomienda mantener el cordón limpio lavándolo con agua jabonosa templada y secar con una gasa estéril.

Parece ser que el contacto piel con piel tras el nacimiento puede ser un factor protector porque promueve la colonización del ombligo por flora habitual de la piel.

Como padres debemos cuidar del neonato, por lo que, ante la mínima sospecha de que el cordón umbilical comience a presentar síntomas de onfalitis, debes acudir a tu pediatra de confianza para que valore los síntomas: la salida del líquido, el mal olor, la piel roja o cualquier signo que haga que el recién nacido se encuentra mal.

Prevenir una infección en el cordón umbilical no requiere grandes esfuerzos, solo algunos cuidados sencillos y constantes durante los primeros días de vida del bebé.

  • Mantén la zona lo más seca posible.
  • No apliques cremas, polvos ni alcohol a menos que lo indique el pediatra.
  • Evita baños de inmersión hasta que el cordón se haya caído.
  • No arranques el cordón aunque parezca que ya está suelto.

Onfalitis en adultos

En adultos, los síntomas pueden ser similares, con la adición de fiebre, dolor abdominal y malestar general. El tratamiento implica el uso de antibióticos para combatir la infección. En casos leves, se pueden administrar antibióticos por vía oral, mientras que en situaciones más graves, puede ser necesario el tratamiento intravenoso en el hospital.

El estudio de Federico Ochando Cerdán, aseguran que la onfalitis recurrente en adultos es poco frecuente, pero puede suceder. En estos casos, los expertos aseguran que esta enfermedad "se correlaciona con la falta de una buena higiene en el ombligo". El tratamiento para estos casos se vasa en una adecuada higiene del ombligo, junto a una antibioterapia si existe repercusión sistémica y drenaje quirúrgico con desbridamiento si existen colecciones purulentas asociadas.

Si los síntomas persisten, los médicos recomiendan la existencia de una causa subyacente, generalmente, "un cierre incompleto del conducto uraco", es decir, un cierre del ombligo.

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