Infección del Ombligo en Recién Nacidos: Causas, Síntomas y Tratamiento
Cuando llegas a casa con tu recién nacido, todo es nuevo, y una de las cosas que más dudas genera en los primeros días es el cordón umbilical. Lo que muchos padres primerizos no esperan es que esa zona pueda infectarse.
La onfalitis, conocida también como infección del ombligo o umbilitis, es una condición médica que implica la inflamación del ombligo y sus alrededores, siendo más común en recién nacidos y lactantes, aunque no exclusiva de estos grupos de edad. En este artículo te vamos a explicar los posibles motivos por los que sale pus del ombligo, qué síntomas indican la presencia de una infección y de qué forma tratarlo.
Aun así, si notas una supuración en tu ombligo es necesario que acudas a un dermatólogo. En caso de que sea tu hijo quien experimente este problema, solicita una visita con un dermatólogo infantil.
¿Qué es la Onfalitis?
Durante el embarazo, el cordón umbilical conecta al bebé con la madre: por ahí recibe todo lo que necesita para crecer. Al nacer, se corta y queda un pequeño trozo unido al ombligo, que con los días se va secando hasta que se cae solo. Sin embargo, como se trata de una herida abierta que tarda un tiempo en cicatrizar por completo, puede infectarse. Es lo que se conoce como infección en el cordón umbilical u onfalitis.
Según la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP), la onfalitis es una infección que nace en la zona del ombligo y puede provocar una circunstancia grave en el bebé. Engloba la infección del ombligo y de los tejidos que lo rodean.
Lea también: Aborto incompleto: Infección
La realidad es que las medidas de higiene y limpieza que se hacen al cordón umbilical hacen que esta contaminación se muy poco común. Según esta misma asociación, "la incidencia en recién nacidos de países de renta alta está en torno al 0,7%. Esta tasa asciende en países con renta baja al 8% si el parto es hospitalario y al 22% si ocurre en domicilio. Afecta por igual a ambos sexos".
Causas de la Onfalitis
La onfalitis puede tener numerosas causas. Algunos problemas de salud también pueden provocar que el ombligo reaccione de esta forma.
La onfalitis se origina cuando bacterias patógenas encuentran un medio propicio en el remanente umbilical postnatal o en el ombligo adulto, debido a prácticas de higiene inadecuadas, curación inapropiada del muñón umbilical, o a través de pequeñas lesiones que facilitan la entrada de microorganismos.
Durante los primeros días de vida, al ombligo del recién nacido llegan microorganismos procedentes del canal del parto y de las manos de los cuidadores, pudiendo ser causa de infección. En esas primeras 48 horas de vida el ombligo se coloniza con microorganismos como Staphylococcus aureus, Streptococcus beta-hemolítico y Escherichia coli son, en la mayoría de los casos, los principales gérmenes causantes de la infección.
En recién nacidos esta infección puede desarrollarse cuando se corta el cordón umbilical y las bacterias entran en contacto con el ombligo, que se encuentra en proceso de cicatrización. Otra causa puede ser la corioamnionitis, una infección de las membranas placentarias y del líquido amniótico que provoca un parto prematuro y una grave infección del recién nacido.
Lea también: Cuidados Fetales ante Infecciones Urinarias
Es más frecuente cuando el parto es prolongado o ha tenido lugar fuera del ámbito hospitalario sin asistencia sanitaria. En los casos en los que se haya padecido una corioamnionitis (infección del líquido amniótico), una rotura prematura de membranas, el bebé puede tener más riesgo de onfalitis. También es más frecuente en bebés con bajo peso al nacer, alteraciones en la inmunidad y si se coloca un catéter umbilical. Otro de los factores es un mal cuidado del cordón umbilical tras el nacimiento hasta su caída.
Las anomalías del sistema inmunológico o inmunodeficiencias pueden contribuir al desarrollo de onfalitis. La zona del cordón umbilical, al ser una herida abierta, está expuesta a bacterias del entorno. También es importante saber que, a veces, aunque se sigan bien los cuidados, la infección puede aparecer. No siempre es culpa de algo que se hizo mal.
Factores de riesgo que pueden provocar la infección de ombligo:
- Bajo peso al nacer
- Trabajo de parto prolongado
- Rotura prematura de las membranas
- Corioamnionitis
- Manipulación inadecuada del cordón umbilical
- Cateterismo umbilical
- Partos domiciliarios no planificados
- Cuidado inapropiado del cordón
Síntomas de la Onfalitis
No solo la supuración del ombligo es un síntoma de onfalitis. En el caso de un recién nacido también se pueden observar síntomas de infección en la piel de alrededor del cordón umbilical, presentándose más dura y caliente.
Los síntomas de la onfalitis pueden variar desde enrojecimiento, calor y sensibilidad en la zona umbilical hasta la presencia de secreción purulenta o serosa, mal olor, y en casos más severos, fiebre y signos de irritabilidad en lactantes.
Lea también: Antibióticos y la infección puerperal
Sospecharemos que hay una infección porque el ombligo está enrojecido y sale un líquido sanguinolento y maloliente. A veces la piel de alrededor del ombligo puede estar enrojecida y dura.
Los síntomas clave son: enrojecimiento, edema, secreción y mal olor. Si la infección es grave y está progresando el bebé puede presentar fiebre, irritabilidad, vómitos o afectación del estado general.
El pediatra asegura que debemos sospechar de una infección porque veremos cómo el ombligo del peque comienza a enrojecerse y aparece un líquido sanguinolento y maloliente. La secreción puede ser "más o menos espesa y se ve un enrojecimiento alrededor del ombligo", asegura. Además de estos síntomas, la Clínica Universidad de Navarra nombra otros como la piel endurecida de alrededor y muy roja. También lo son la secreción, el mal olor, el edema y el enrojecimiento.
Como padres debemos cuidar del neonato, por lo que, ante la mínima sospecha de que el cordón umbilical comience a presentar síntomas de onfalitis, debes acudir a tu pediatra de confianza para que valore los síntomas: la salida del líquido, el mal olor, la piel roja o cualquier signo que haga que el recién nacido se encuentra mal.
Diagnóstico de la Onfalitis
El diagnóstico de la onfalitis se realiza mediante la evaluación clínica de los síntomas y signos evidentes durante la exploración física.
El diagnóstico es clínico, mediante la observación del ombligo (color, tamaño y olor). Se suele tomar una muestra de la secreción del ombligo para su cultivo antes de iniciar el tratamiento antibiótico, de esta manera, podremos saber qué germen está causando la infección y nos permite saber si el antibiótico administrado es útil para combatirla.
Si se sospecha una infección más grave o una complicación, se realizará además una analítica y el ingreso hospitalario del bebé.
Tratamiento de la Onfalitis
El abordaje terapéutico de la onfalitis depende de la gravedad de la infección. En casos leves, puede ser suficiente la limpieza meticulosa del área con soluciones antisépticas y la aplicación de antibióticos tópicos.
Sin embargo, las infecciones moderadas a graves requieren el uso de antibióticos sistémicos. La elección del antibiótico se basará en el espectro de acción más adecuado para los microorganismos prevalentes en la comunidad o identificados en el cultivo.
Las complicaciones de la infección umbilical se presentan con poca frecuencia, pero pueden ser graves por lo que requieren de un tratamiento rápido y especializado.
En los casos más leves puede ser suficiente extremar las medidas de limpieza y desinfección del ombligo y aplicar una pomada antibiótica.
Los casos graves se acompañan de fiebre y decaimiento del recién nacido y requieren ingreso hospitalario y tratamiento antibiótico por la vena. Al suceder en los primeros días de vida, se sigue una observación exahustiva hospitalaria. Por otro lado, "no se recomienda una aplicación de antibioterapia tópica", aseguran desde la AEPAP.
En el caso de una onfalitis en adultos, el médico suele recetar antibióticos orales y en pocos días se curará la infección. También te explicará la mejor forma de limpiar la zona los días siguientes. En cambio, en los recién nacidos hay que tener más cuidado, ya que son más vulnerables. Dependiendo de la gravedad es posible que sean ingresados para que reciban antibióticos por vía intravenosa, aproximadamente durante una semana.
Prevención de la Onfalitis
Prevenir una infección en el cordón umbilical no requiere grandes esfuerzos, solo algunos cuidados sencillos y constantes durante los primeros días de vida del bebé.
La prevención de la onfalitis en recién nacidos y lactantes incluye el cuidado apropiado del cordón umbilical, manteniendo la zona seca y limpia hasta su caída y cicatrización completa. Se recomienda limpiar el área umbilical con alcohol al 70% en cada cambio de pañal, evitar baños de inmersión hasta que el ombligo haya cicatrizado completamente y asegurar una higiene adecuada.
Mantén la zona lo más seca posible. No apliques cremas, polvos ni alcohol a menos que lo indique el pediatra. Evita baños de inmersión hasta que el cordón se haya caído. No arranques el cordón aunque parezca que ya está suelto.
Una forma de evitar que el cordón del bebé se infecte es realizar una limpieza y secado con excesivo cuidado, recomendándose dos veces al día desde que el bebé llega a la vida y hasta que se caiga y se cicatrice.
La cura en seco del cordón (mantenerlo limpio y seco) es lo más adecuado pero, en lugares con tasas altas de onfalitis, se recomienda un desinfectante (clorhexidina).
Aún hoy existe controversia sobre cuáles son los mejores cuidados del cordón umbilical. En los países de renta baja el cuidado con antisépticos de la base del cordón ha demostrado disminuir el riesgo de onfalitis y mortalidad asociada. En los países de renta alta, donde las medidas de cuidado del cordón en el recién nacido están bien implementadas, no se ha demostrado que el uso de antisépticos tópicos disminuya la incidencia de onfalitis y solo se recomienda mantener el cordón limpio lavándolo con agua jabonosa templada y secar con una gasa estéril.
Otra recomendación para evitar la onfalitis es el piel con piel inmediato. Esta acción puede llegar a ser un factor protector porque de esta forma, aumenta la colonización del ombligo por flora habitual de la piel.
¿Cómo saber si se está curando bien el cordón umbilical?
En el caso de que el cordón se infecte, debemos saber los síntomas de que todo está mejorando. En primer lugar, en la mayoría de los casos leves, sabremos que se está curando porque el enrojecimiento empieza a desaparecer y si, en alguno de los casos, hay secreciones, estas dejaran de aparecer.
Otro detalle que el pediatra recuerda es que "a medida que pasan los días el cordón umbilical se va oscureciendo, haciendo menos grueso y al tocarlo está seco" y sabremos que se está curando. Lo importante es hacer curas en seco. Aunque en países con menor renta per cápita usen antisépticos como la clorhexidina, no existe ningún estudio que afirme que este producto evite esta infección. "De cara a su limpieza diaria no es necesario aplicar ningún producto ni protegerlo con gasa o similar. Simplemente mantenerlo limpio y seco", añade.
tags: #infeccion #del #ombligo #del #recien #nacido