Infección Urinaria en el Embarazo: Riesgos y Cuidados para el Feto
La gestación es un período maravilloso en la vida de una mujer, pero también puede venir acompañada de algunos desafíos de salud, entre ellas, la temida infección de orina. Esta afección es bastante común durante el embarazo y requiere una atención especial debido a sus posibles complicaciones tanto para la madre como para el feto.
Las infecciones urinarias durante el embarazo representan una de las mayores preocupaciones para las mujeres que afrontan este proceso fisiológico. En este sentido, se tiene que subrayar que no tratar a tiempo una infección de orina en un embarazo puede traer consecuencias graves durante el mismo. No se puede pasar por alto este tipo de problema y hay que acudir cuanto antes a un médico especialista.
Vamos a analizar en detalle la infección de orina en el embarazo; sus síntomas y los riesgos de no tratarla adecuadamente. También te proporcionaremos algunos consejos prácticos sobre cómo prevenirla y tratarla de manera segura.
¿Por qué son frecuentes las infecciones urinarias en el embarazo?
Las infecciones de orina son muy frecuentes en las mujeres debido a que su uretra es muy corta, y los gérmenes presentes en el periné y ano ascienden con facilidad por ella hasta la vejiga.
Las embarazadas presentan un riesgo tres veces mayor de padecer una infección de orina que las mujeres no gestantes, debido a que presentan una uretra corta y a los cambios anatómicos que el sistema urinario va a sufrir durante el embarazo. Además, se produce una compresión de la uretra y una hiperplasia del músculo uretral, lo que va a dificultar el vaciado correcto de la vejiga. Estos cambios normales van a favorecer el que los gérmenes que normalmente ascienden por la uretra corta de las mujeres puedan proliferar a nivel vesical.
Lea también: Aborto incompleto: Infección
Durante el embarazo son todavía más frecuentes (se dice que hasta el 15% de las embarazadas pueden tener gérmenes en su orina sin que en todos los casos presenten síntomas) ya que se produce una retención de la orina por la dilatación y disminución del movimiento de la vía urinaria de origen hormonal.
Más detalladamente, durante la gestación sube el nivel de la hormona progesterona. Esto provoca que se relaje la musculatura y tubos del sistema urinario, con una micción más lenta y frecuente. Al ser más difícil expulsar la orina, puede que se produzca un reflujo, que se refiere a la acción en la que la orina retorna a los riñones. Por otro lado, toman gran protagonismo los citados cambios fisiológicos, es decir, alteraciones en los órganos o tejidos del propio cuerpo durante la gestación. También quedaría la bacteriuria asintomática que hemos comentado con anterioridad.
La infección del tracto urinario (ITU) es la patología médica más frecuente del embarazo, después de las anemias. Las modificaciones anatómicas y funcionales de la gestación incrementan el riesgo de ITU.
Los cambios morfológicos más importantes durante el embarazo ocurren en el llamado sistema colector. El tracto urinario superior de la gestante presenta dilatación, estando la actividad contráctil de los uréteres (actividad peristáltica) disminuida en el 80-90 por ciento de los casos.
En la gestante se añaden unas modificaciones fisiológicas y anatómicas que elevan el riesgo de ITU. La más importante es la dilatación pielocalicial, a la que contribuyen factores mecánicos y hormonales, dando lugar al hidrouréter/hidronefrosis. Esta ectasia ureterorrenal puede albergar hasta 200 ml de orina. La compresión mecánica del útero y de la vena ovárica sobre el uréter derecho se inicia al final del primer trimestre. La dextrorrotación uterina, la interposición del colon sigmoide y el tránsito en paralelo del uréter y de los vasos ováricos en el lado izquierdo también favorecen el predominio derecho de la compresión ureteral. Por ello, 9 de cada 10 PA asientan sobre el lado derecho.
Lea también: Onfalitis neonatal: guía completa
La influencia hormonal, tanto de progesterona como de algunas prostaglandinas, disminuye el tono y la contractilidad del uréter y favorece el reflujo vesicoureteral. El vaciado vesical incompleto también facilita el reflujo y la migración bacteriana ascendente. Los estrógenos pueden inducir una hiperemia en el trígono e indirectamente favorecen la adherencia de los gérmenes sobre el epitelio.
El incremento del 50% del volumen circulante provoca un aumento del filtrado glomerular, que favorece la estasis urinaria. La alcalinización de la orina (incremento en la excreción de bicarbonato) y el aumento en la concentración urinaria de azúcares, de aminoácidos y de estrógenos facilitan asimismo el crecimiento bacteriano.
Durante el embarazo la médula renal es particularmente sensible a la infección. En ella el ambiente hipertónico inhibe la migración leucocitaria, la fagocitosis y la actividad del complemento. Las alteraciones del sistema inmunitario también parecen favorecer las ITU. Se ha demostrado que la producción de interleucina (IL)-6 y la respuesta antigénica específica para Escherichia coli es menor en gestantes.
Tipos de Infección de Orina en el Embarazo
Se pueden distinguir tres tipos de infección de orina, en función de los síntomas que presenta la embarazada o de la ausencia de ellos. Se trata de la bacteriuria asintomática, la cistitis y la pielonefritis aguda.
- Bacteriuria asintomática: Es la forma más frecuente de ITU, se produce en un 2-11% de los embarazos. Como su propio nombre indica, se caracteriza por la ausencia de síntomas, pese a que sí hay bacterias en la orina de la mujer.
- Cistitis: Las cistitis ocurren en, aproximadamente, el 1,5% de las gestaciones y aparecen más frecuentemente en el segundo trimestre de embarazo.
- Pielonefritis aguda: Se trata de una infección en la que la vía urinaria alta y el riñón se ven afectados, de manera unilateral (más frecuente en el lado derecho) o bilateral. La pielonefritis aguda ocurre en el 1-2% de los embarazos, más comúnmente en aquellas mujeres que han padecido una bacteriuria asintomática, sobre todo, si no se sometieron a ningún tipo de tratamiento o no fue adecuado.
Síntomas de la infección de orina en el embarazo
Si estás embarazada debes estar muy alerta a estos síntomas:
Lea también: Antibióticos y la infección puerperal
- Dolor o sensación de ardor al orinar.
- Mayor frecuencia de micción.
- Después de orinar, se continúa con el deseo de orinar un poco más.
- Sangre al limpiarte después de orinar o moco en la orina.
- Dolor o contracciones en la parte baja del vientre o sensación de presión.
- Dolor durante el acto sexual.
- Escalofríos, fiebre, sudoración profusa, incontinencia.
- Cambio en la cantidad de orina, ya sea a más o a menos.
- La orina tiene un aspecto turbio, huele mal o el olor es muy concentrado.
Es fundamental reconocer estos síntomas. No todas las mujeres embarazadas los sufren pero si es tu caso, debes acudir al médico cuanto antes para un diagnóstico y tratamiento adecuados que eviten complicaciones más graves.
En el caso de la cistitis, estas ITU son bastante reconocibles porque la mujer nota síntomas como:
- Dolor o ardor al orinar.
- Mayor frecuencia de micción.
- Sensación de necesitar orinar urgentemente.
- Dolor en la zona superior del pubis.
- Orina turbia o, incluso, con sangre.
En el caso de la pielonefritis aguda, su aparición suele ser en el segundo o tercer trimestre de gestación, causando síntomas como los siguientes:
- Fiebre.
- Sudoración y escalofríos.
- Náuseas y vómitos.
- Dolor en la lumbar intenso y constante.
- Alteración del estado general de la embarazada.
Riesgos de no tratar una infección urinaria durante el embarazo
Una mujer embarazada que desarrolla una infección urinaria debe ser tratada inmediatamente para evitar posibles complicaciones, tanto para la madre como para el feto.
El riesgo recae en el hecho de que la infección se extienda al torrente sanguíneo y resulte peligroso para el feto y la madre. Por ello, es común hacer análisis de orina en los controles rutinarios del embarazo.
La detección y el tratamiento temprano de las infecciones urinarias en las embarazadas, debe ser una prioridad y siempre que se lleve a cabo un diagnóstico precoz, su tratamiento es sumamente efectivo e inocuo para el bebé.
La infección de orina durante el embarazo puede ser peligrosa si no se trata adecuadamente. Como hemos adelantado, puede provocar complicaciones graves.
Consecuencias potenciales para la madre
- Mayor riesgo de pielonefritis: Si una infección de orina no se trata adecuadamente puede extenderse hacia arriba y afectar los riñones, dando lugar a una pielonefritis aguda; una infección grave del tracto urinario que puede causar fiebre alta, dolor lumbar intenso y malestar generalizado.
- Parto prematuro: Las mujeres embarazadas que sufren de infecciones de orina no tratadas tienen un mayor riesgo de desencadenar un parto prematuro.
- Hipertensión gestacional: Se ha observado que las mujeres que padecen infección de orina durante el embarazo tienen un mayor riesgo de desarrollar hipertensión gestacional, caracterizada por presión arterial alta después de las 20 semanas de gestación. La hipertensión gestacional puede aumentar el riesgo de complicaciones como problemas de crecimiento fetal.
- Infecciones recurrentes: Las mujeres que han experimentado una infección de orina durante el embarazo tienen un mayor riesgo de sufrir infecciones recurrentes en el futuro y requerir un tratamiento continuo con antibióticos, aumentando la probabilidad de complicaciones a largo plazo en el tracto urinario.
Consecuencias potenciales para el feto
- Bajo peso al nacer: Las infecciones de orina no tratadas durante el embarazo pueden afectar el crecimiento y desarrollo del feto y pueden provocar un bajo peso al nacer. Los bebés nacidos con bajo peso enfrentan una variedad de problemas de salud a corto y largo plazo (problemas respiratorios, dificultades en el desarrollo y un mayor riesgo de enfermedades crónicas en la vida adulta).
- Mayor riesgo de infección neonatal: Los bebés nacidos de madres con infecciones de orina no tratadas durante el embarazo pueden tener un mayor riesgo de desarrollar infecciones neonatales como infecciones del tracto urinario, sepsis y otras enfermedades infecciosas que pueden poner en peligro la vida del recién nacido y requerir tratamiento médico urgente.
Los riesgos fetales más destacados son: parto prematuro, retraso del crecimiento fetal, bajo peso al nacer o anemia en el bebé.
Diversos estudios han demostrado que la bacteriuria asintomática no tratada aumentó significativamente las tasas de bajo peso al nacer y parto pretérmino.
El parto pretérmino es la determinante más importante de la mortalidad neonatal en México y Estados Unidos. El nacimiento pretérmino es una de las causas más importantes de morbilidad y mortalidad perinatal y representa 75% de las muertes perinatales y 50% de las secuelas neurológicas atribuibles directamente a prematurez.
La tasa de nacimientos prematuros, según la OMS, va de 5 a 18%. El índice de nacimientos pretérmino se incrementó en más de 20% entre 1990 y 2006. Se estima que la tasa mundial de nacimientos pretérmino es de alrededor del 11%. De estos nacimientos, 84% fueron a las 32 a 36 semanas de gestación, 10% entre las semanas 28 a 32%, sólo 5% ocurrieron en menos de 28 semanas de gestación.
El neonato prematuro es vulnerable a las complicaciones que lo pondrán en desventaja por múltiples complicaciones médicas, tales como alteraciones del desarrollo neurológico, parálisis cerebral, convulsiones, ceguera, sordera, displasia broncopulmonar y retinopatía del prematuro, entre otras.
Medidas preventivas para reducir el riesgo de infección urinaria en el embarazo
Para reducir el riesgo de desarrollar una infección de orina durante el embarazo, es importante seguir una serie de medidas preventivas que ayuden a mantener la salud del tracto urinario y a prevenir la proliferación de bacterias:
- Beber una cantidad de agua abundante durante el día.
- Orinar con frecuencia procurando vaciar completamente la vejiga.
- Comer verduras, fomentando una dieta sana.
- Usar ropa interior de algodón y holgada.
- Higiene adecuada de la zona genital (de adelante hacia atrás).
- Después de mantener relaciones sexuales, limpiar el área genital y orinar.
- Evitar productos irritantes que alteren el equilibrio natural de la flora vaginal.
- Evitar el consumo de cafeína y alcohol.
Además, se suelen relacionar con una técnica de limpieza defectuosa (siempre, después de orinar o defecar se debe limpiarse de delante a atrás, para evitar el arrastre de estos gérmenes a la uretra).
También hay que destacar que hay algunos hábitos que pueden ayudar a prevenir la aparición de bacterias en el sistema urinario de una embarazada:
- El agua: recurrimos de nuevo al gran consejo de beber mucha agua, que puede ser crucial durante un embarazo. Es muy recomendable beber líquidos.
- Ir al baño siempre que se sientan ganas: aguantarse las ganas de ir al baño puede ser muy perjudicial.
- Ser más cuidadosa con la higiene: limpiar de manera exhaustiva la zona y que esta no quede con humedad es muy importante. No hace falta ningún gel específico. De hecho incluso los urólogos desaconsejan el uso de productos fuertes. Con agua y jabón neutro es suficiente.
Considerando todo esto, es muy importante que ante cualquier duda o síntoma, consultes a tu médico o acudas a Urgencias.
Tratamiento y consideraciones especiales
El tratamiento de la infección de orina durante el embarazo requiere atención especial para garantizar la salud tanto de la madre como del feto. Ante la presencia de síntomas de infección de orina, es fundamental que la mujer embarazada consulte a su médico, de inmediato, para obtener un diagnóstico preciso, la realización de un análisis de orina para detectar la presencia de bacterias y determinar el tipo de bacteria presente y las pruebas adicionales necesarias.
En caso de confirmarse la infección de orina, el médico prescribirá un antibiótico adecuado y seguro para su uso durante el embarazo.
Aunque durante el embarazo es mejor evitar los antibióticos, el riesgo para el embarazo de una infección de orina no tratada, justifica su uso, ya que las infecciones de orina predisponen a partos prematuros, y además pueden progresar a infecciones más severas del riñón (pielonefritis). En principio, si no se complica no afectará al feto.
El tratamiento más frecuente para atajar y buscar una solución en las infecciones urinarias en embarazadas es el antibiótico en forma oral. Pero este sólo puede ser recetado por un médico especialista, no pudiendo una mujer ingerir este tipo de medicamentos durante la gestación. Los antibióticos orales son la opción más usada por los médicos en este tipo de afecciones, en las que incluso podría necesitar un ingreso de la paciente en caso de que la infección se haya trasladado a los riñones. El diagnóstico y tratamiento se determinará siempre tras un examen clínico, siendo más habitual un análisis de orina y urocultivo en la consulta del médico.
Aparte del tratamiento mediante antibiótico, que incluso se puede alargar hasta el momento del parto, se deben llevar a cabo ciertos hábitos alimenticios que ayudan al cuerpo cuando este se ve atacado por una infección de orina. Un ejemplo de ello sería la ingesta de mucha agua o líquidos.
Profundizamos un poco más en los alimentos o comidas que pueden ayudarte a combatir una infección renal si no queremos recurrir al antibiótico como remedio para este mal.
- Agua: tal y como hemos comentado, el agua es un gran aliado para expulsar toxinas.
- Vitamina C: se ha demostrado científicamente en las grandes propiedades de la vitamina C ante las infecciones de orina.
- Suplementos naturales: también se pueden tomar productos como las hojas de baya de espino, extracto de arándanos o de ajo.
El tratamiento de elección para la mujer gestante que presenta una cistitis es el empleo del antibiótico fosfocina en dosis única o repetida. Su principal ventaja es ser un tratamiento sencillo, corto, altamente eficaz y con menos efectos secundarios que otros antibióticos. Otros antibióticos que pueden emplearse son la amoxicilina, el ácido clavulánico, la ampicilina, las cefalosporinas de segunda generación, la nitrofurantoína o el trimetoprim-sulfametoxazol, entre otros.
El tratamiento específico con un antibiótico puede asociarse a una medicación que mejore los síntomas de la gestante.
tags: #infección #de #orina #embarazo #riesgos #para