Infección en los Pechos Durante la Lactancia: Causas, Síntomas y Tratamiento
La mastitis es una inflamación mamaria muy común que afecta a mujeres durante el periodo de lactancia y que también puede presentarse en mujeres que no están amamantando, así como en hombres. Entender las causas, síntomas y opciones de tratamiento para la mastitis es fundamental para abordar esta condición de manera efectiva y garantizar el bienestar mamario.
¿Qué es la Mastitis?
Tal y como indica la misma palabra, la mastitis es una inflamación de la glándula mamaria en alguno o varios de sus cuadrantes o zonas. Es una inflamación del pecho que puede ir acompañada de infección o no. Dicha inflamación suele producirse por la obstrucción de algún conducto galactóforo, a su vez causada por alteraciones de la microbiota o flora bacteriana que puebla el tejido mamario. Es importante que ante cualquier síntoma busquemos asesoramiento.
Normalmente, la mastitis se asocia con la lactancia, por lo que también se denomina mastitis lactacional o puerperal. Sin embargo, la lactancia no es la única causa de mastitis en la mujer. Existe también la mastitis no-puerperal que aparece por otras razones, pero son menos comunes.
Es más habitual que la mastitis se desarrolle en las primeras 12 semanas tras el parto, aunque puede presentarse en cualquier momento durante la lactancia, incluido el periodo de destete. Según diferentes estudios, la incidencia de la mastitis varía y se da entre un 4% y un 27% de madres lactantes.
Causas de la Mastitis
La mastitis es la inflamación del tejido mamario que, generalmente, está causado por la lactancia. La proliferación de bacterias en el tejido mamario suele ser la causa responsable de la obstrucción del conducto o conductos en los que se produce la mastitis. En concreto, la causa primaria de la mastitis puerperal es la estasis u obstrucción del conducto de la leche.
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Esta obstrucción se produce cuando la leche no se extrae del pecho eficazmente, lo cual puede ocurrir por la conocida como ingurgitación o congestión mamaria. La congestión mamaria sucede cuando el pecho está repleto tanto de leche como de líquido tisular. El drenaje venoso y linfático está obstruido, el flujo de leche obstaculizado y la presión en los conductos lácteos y en los alvéolos aumenta. Los pechos se ponen hinchados y edematosos. Esto produce la acumulación excesiva de leche en las mamas, por lo que la leche queda retenida dentro del pecho y fluye con muchísima dificultad.
En la mayoría de casos, la presencia de la bacteria estafilococo aureusen la leche es lo que hace que el conducto se obstruya. Este tipo de bacterias crean lo que se conoce como biofilms, que se adhieren, junto con otras moléculas, a las paredes de los conductos mamarios, endureciéndolos, haciéndolos menos flexibles y, por lo tanto, dificultando que fluya la leche, hasta que terminan por taponar el conducto completamente. Para entenderlo mejor, se puede comparar con lo que sucede en los vasos sanguíneos cuando se eleva el colesterol.
Otro posible motivo de la mastitis durante la lactancia es una infección causada por bacterias que se introducen en los conductos mamarios a través de las heridas del pezón. No obstante, existen otras causas no puerperales que pueden llevar a que las glándulas mamarias se inflamen como, por ejemplo, las alteraciones en el sistema endocrino, el consumo de tabaco, la fricción de los senos, etc.
Existen diversos factores que pueden predisponer a la mastitis, incluyendo:
- Presencia de grietas en el pezón.
- Retención de leche o drenaje incompleto de la mama.
- Tratamiento con antibióticos durante el embarazo, parto o postparto.
- Cambio abrupto (disminución) en la frecuencia de las tomas.
- Uso de sujetadores inapropiados o muy apretados (con aros) y/o posición incorrecta al dormir.
Factores de Riesgo para la Mastitis
Uno de los principales factores que predispone a las madres a tener mastitis postparto es el agarre al pecho. Si el bebé se agarra mal al pecho durante la toma, puede provocar también la aparición de grietas o fisuras en el pezón. Debido al dolor que estas provocan, muchas mujeres tienden a evitar la alimentación en ese pecho, lo que puede conducir a la mastitis.
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Existen otros factores de riesgo que pueden conducir a la mastitis, aunque ninguno de ellos incrementa tanto el riesgo de la inflamación del pecho como lo hace una mala técnica durante la lactancia. A continuación, se enumeran algunos de ellos:
- Edad: algunos estudios señalan que las mujeres de 21 a 35 años son más propensas a desarrollar mastitis que las menores de 21 y mayores de 35 años.
- Mastitis previa: hay pruebas que indican que un primer episodio de mastitis predispone a la recurrencia.
- Nutrición: se ha visto que los antioxidantes como la vitamina E, vitamina A y el Selenio, pueden reducir el riesgo de inflamación mamaria.
- Estrés y fatiga.
- Trabajo fuera de casa, ya que puede aumentar el tiempo transcurrido entre las tomas.
Las enfermedades autoinmunes, los traumatismos locales o la administración de ciertos fármacos también pueden incrementar el riesgo de mastitis. En definitiva, cualquier situación que propicie una alteración en las mucosas puede provocar un aumento del riesgo de mastitis.
¿Cuándo aparece la mastitis puerperal?
La inflamación del tejido mamario puede aparecer en cualquier momento durante el periodo de lactancia, aunque lo más común es que ocurra en el primer trimestre postparto, especialmente en la segunda y tercera semana tras dar a luz. Entre un 3% y un 33% de las mujeres que deciden dar lactancia materna a sus bebés van a sufrir mastitis según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Síntomas de la Mastitis
Los síntomas de la mastitis son claves para identificar y abordar esta condición a tiempo. Entre las manifestaciones clínicas más frecuentes de la mastitis se encuentran el enrojecimiento de los senos, la inflamación del pecho y la fiebre.
Los principales síntomas que se presentan ante la mastitis son la fiebre, el malestar y dolor general, endurecimiento excesivo del pecho, enrojecimiento de la zona y la aparición de grietas, esto puede darse tanto en uno como en ambos pechos. Si estas señales aparecen y se mantienen o empeoran, es importante acudir al especialista para realizar un diagnóstico certero y establecer el tratamiento adecuado lo antes posible.
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Debido a la inflamación del pecho, se puede producir pus en la mama generándose lo que se denomina absceso mamario. Esta complicación suele presentarse entorno a las primeras 6 semanas después del parto, pero también hay veces que surge después.
Síntomas de la inflamación mamaria
El aumento en la producción de prolactina durante el embarazo puede ser responsable de la inflamación mamaria. Los principales signos y síntomas que hacen sospechar la mastitis son los siguientes:
- Fiebre.
- Malestar y dolor general.
- Endurecimiento y enrojecimiento cuneiforme de la zona del pecho.
- Inflamación de uno o ambos pechos. Es más común la mastitis unilateral.
- Aparición de grietas en el pezón debido al drenaje inadecuado.
Además, otras manifestaciones clínicas de la mastitis puerperal pueden ser el cansancio y la sensación de calor en el pecho.
Tipos de Mastitis
No todas las mastitis son iguales ni presentan la misma gravedad. Existen diferentes tipos de mastitis:
- Mastitis aguda: Es la mastitis más conocida y la más fácil de diagnosticar, ya que se acompaña de síntomas sistémicos: Fiebre superior a 38,5°, escalofríos, dolor intenso del pecho, zona enrojecida con abultamientos, síndrome gripal y malestar general. Es una inflamación aguda de la mama que suele ser intensa y de corta duración. Este tipo es el más conocido, por tanto, es bastante sencillo de diagnosticar. Esta clase tiene un tratamiento con antiinflamatorios y/o antibióticos.
- Mastitis subclínica: Esta mastitis es más difícil de diagnosticar, ya que no produce síntomas tan claros como la mastitis aguda. El síntoma principal es el dolor, más o menos intenso, que muchas mujeres describen como pinchazos o agujas que atraviesan todo el pecho. En algunos casos, incluso se pueden dar calambres que se irradian hacia la espalda o el brazo y una sensación de quemazón. Al no estar acompañada de fiebre ni de enrojecimiento de la zona, esta mastitis subclínica se suele infravalorar e infradiagnosticar. De hecho, es una de las principales causas de abandono de la lactancia materna involuntaria. Es la que no presenta signos ni síntomas.
- Mastitis crónica: Es una mastitis duradera, que suele ser de menor intensidad, pero de larga evolución. Es un tipo de mastitis que se mantiene en el tiempo, aunque presenta una menor intensidad en los síntomas.
¿Qué son las mastitis no infecciosas?
Las mastitis agudas son las clásicas que producen inflamación local (con dolor, enrojecimiento, etc.) acompañada de síntomas de gripe (cansancio, dolor muscular, escalofríos, malestar general o incluso fiebre).
Las mastitis subagudas son las más frecuentes y sin embargo las menos diagnosticadas. Este tipo cursa con dolor, inflamación local (pero sin enrojecimiento), sensación de pinchazos en una mama o de escozor, sin síntomas de gripe y normalmente es otro tipo de mastitis sin fiebre. A veces no tiene ningún signo externo visible y esto dificulta su detección y otras veces la madre tiene un dolor moderado pero constante.
¿En qué consisten las mastitis infecciosas?
Su causa es una infección causada por bacterias que se encuentran en la piel en condiciones normales y que entran en el tejido mamario a través de la piel o del pezón. En caso de infección, suele prescribirse el uso de antibióticos. Suelen recetarse cloxacilina, eritromicina o amoxicilina para la mastitis.
Tratamiento de la Mastitis
El tratamiento de la mastitis se enfoca en aliviar los síntomas y eliminar la infección. Si padeces algunos de los síntomas de mastitis, lo mejor es acudir a una consulta con el ginecólogo. Tienes dificultades o trastornos en la lactancia que se acompañan de signos inflamatorios o tienes sospecha de iniciar una mastitis de la lactancia. Con la mastitis simple, el tratamiento será mas sencillo y efectivo. Por el contrario, si la mastitis se presenta con complicaciones, es frecuente precisar cirugía y tratamiento medicamentoso adicional.
En caso de una mastitis, lo más importante es actuar cuanto antes; una rápida actuación es clave. En concreto, lo primero que hay que hacer en las primeras 24 horas es realizar una extracción frecuente y eficaz de la leche. Si la madre tiene mucho dolor, existen grietas en el pecho y no se consigue que el bebé lo agarre, se puede hacer extracción con la ayuda de un sacaleches o incluso de forma manual, ya que uno de los efectos no deseados que puede producir la mastitis es la disminución de la producción de leche.
Así mismo, lo más recomendable en una situación de mastitis es pedir consulta con una matrona especialista en lactancia para que valore si la succión del bebé es efectiva, y en caso de que no sea así, pueda ayudar con otras técnicas de extracción de la leche.
Además, otras medidas para tratar las mastitis son:
- Aplicación de frío en la zona afectada: nunca se debe aplicar calor, ya que facilita la proliferación de las bacterias y aumenta la inflamación. En todo caso, solo podríamos aplicarlo unos minutos antes de dar el pecho.
- Tratamiento con antiinflamatorios: como el ibuprofeno, que ayudará a bajar la fiebre (en caso de mastitis aguda) y a disminuir la inflamación.
- Uso de probióticos específicos para la lactancia.
- Antibióticos: si las medidas anteriores no resuelven o mejoran el cuadro de mastitis, hay que acudir a un médico para que establezca un tratamiento con antibióticos durante 10 o 14 días.
Otros tratamientos de soporte no médico que pueden ayudar:
- Puede ayudar administrar calor local antes de las tomas en ocasiones acompañado de masaje para poder vaciar bien la mama, y frío local entre tomas.
- Tratamiento de las grietas del pezón si existen con pomada de lanolina.
- Reposo, hidratación y descanso.
Amamantar de forma correcta: la posición adecuada en el momento de amamantar al bebé es primordial. Se debe colocar al bebé tripa con tripa con su boca a la altura del pezón.
¿Tengo que dejar la lactancia por una mastitis o por tomar antibióticos?
Absolutamente no. Todo lo contrario, cuanto más mame el bebé del pecho afectado, antes se resolverá la obstrucción y bajará la inflamación.
Por otro lado, la gran mayoría de medicamentos y antibióticos son compatibles con la lactancia materna. Existen páginas web de consulta, como e-lactancia.
Complicaciones de la Mastitis
En general, una mastitis bien tratada y resuelta no tiene por qué conllevar ninguna complicación ni repetirse en el tiempo. Sí, que, en ocasiones, cuando la mastitis no se trata bien, pueden ocurrir ciertas situaciones:
- Mastitis de repetición: Se da si el tratamiento no es el más indicado, si no se toma por completo o si la succión del bebé sigue siendo no efectiva (porque puede haber problemas mecánicos de succión, como alteraciones de la succión/deglución, frenillo, etc.). En estos casos, hay que volver a evaluar a la madre y llegar a la causa que produce la mastitis, ya que si se repite el tratamiento sin reevaluar, no se logrará eliminar la causa y se volverá a repetir la misma situación.
- Absceso: Es el resultado de una mastitis mal tratada o ignorada. Se produce cuando el tejido mamario reacciona tratando de aislar las bacterias causantes de la mastitis en una cápsula de tejido conjuntivo. El absceso requiere muchas veces punción y drenaje para poder resolverlo. Debido a la inflamación del pecho, se puede producir pus en la mama generándose lo que se denomina absceso mamario. Esta complicación suele presentarse entorno a las primeras 6 semanas después del parto, pero también hay veces que surge después. En casos graves o no tratados, la infección puede evolucionar y formar un absceso en el tejido mamario.
- Abandono involuntario y precoz de la lactancia: Es la complicación más habitual en casos de mastitis.
La mastitis es una patología de mama muy común entre mujeres, especialmente en aquellas que se encuentran en período de lactancia. Las causas de la mastitis pueden ser muy diversas en función de la sintomatología y las características de la paciente. No obstante, existen otros factores que pueden ser causantes de mastitis. Por otro lado, la mastitis en mujeres no lactantes suele producirse por la dilatación de los conductos mamarios. Como se ha explicado anteriormente, la acumulación de leche en el pecho puede provocar una infección en la zona. En función de la gravedad y las características de la paciente, la sintomatología podrá variar.
Prevención de la Mastitis Puerperal
La mastitis y el absceso mamario pueden prevenirse en gran parte, si la lactancia materna se guía adecuadamente desde el principio. Con ello, se pretende evitar situaciones que produzcan estasis de la leche y tratar de forma eficaz los síntomas precoces como la ingurgitación, el conducto bloqueado y el dolor de los pezones.
Si se recibe orientación adecuada y apoyo clínico y emocional, debería recuperarse completamente y no experimentar problemas con subsiguientes lactancias. Por tanto, el pronóstico de la mastitis es bastante bueno, siempre y cuando se aplique el tratamiento oportuno. Si, por el contrario, se recibe escasa orientación y apoyo, entonces puede que nunca vuelva a tener la capacidad de amamantar o que conlleve a la inflamación crónica del tejido mamario.
Generalmente, no se recomienda dejar la lactancia por la aparición de la mastitis, pues el drenado de la leche puede ayudar a reducir los síntomas y evitar la formación de abscesos.
Tabla resumen de antibióticos y lactancia:
| Antibiótico | Riesgo para el lactante | Observaciones |
|---|---|---|
| Cloxacilina | Muy bajo | Baja biodisponibilidad oral. |
| TMP/SMX (Trimetoprima/Sulfametoxazol) | Bajo probable | Precaución en prematuros y recién nacidos con hiperbilirrubinemia. Vigilar la aparición de ictericia en el lactante. |
| Eritromicina | Muy bajo | Se excreta en cantidad clínicamente no significativa. |
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