Insuficiencia Feto Placentaria: Causas, Síntomas y Tratamiento

31.10.2025

La placenta es un órgano imprescindible en el embarazo, sin ella es imposible que tu bebé pueda crecer. Desde la fecundación tu organismo fabrica la placenta, y en cuanto tu bebé nace en el parto, tu organismo la expulsa. A veces, envejece antes de tiempo y no alimenta como debiera al bebé.

¿Qué es la insuficiencia placentaria?

La placenta envejecida es un término que los ginecólogos no suelen usar, aunque seguro que lo has oído. En realidad se trata de una insuficiencia placentaria: la placenta deja de funcionar de forma prematura, antes de la semana 35 de embarazo. Esto puede poner en peligro el embarazo.

Se entiende como insuficiencia placentaria la incapacidad de este órgano para ejercer correctamente sus funciones de nutrición y protección del feto, produciéndose, como consecuencia, una alteración en la homeostasis fetal.

Desarrollo de la placenta

Cuando se produce la implantación del embrión en el endometrio se distinguen dos capas: una se convertirá en tu bebé y la otra, el trofoblasto, en el cordón umbilical y la placenta. Desde ese momento, los vasos sanguíneos maternos y los de ese trofoblasto quedan unidos. Todo lo que circule por tus arterias llegará a la placenta, que filtrará sustancias tóxicas para que no lleguen al bebé.

"La placenta es un órgano que se desarrolla en el útero durante el embarazo. Tiene una forma discoidal de entre 15-25 cm de diámetro u un peso aproximado de 500-600 gramos. Está dividida en subunidades funcionales llamadas cotiledones (entre unos 15-20 cm). Presenta una cara materna, adherida a la pared uterina y una cara fetal de donde surge el cordón umbilical.

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La placenta está diseñada para que dure el tiempo que el bebé se encuentre dentro del útero materno, es decir, entre 36 y 42 semanas. “Todas las placentas evolucionan a lo largo de la gestación, y si no hay complicaciones, están preparadas para llegar con buen funcionamiento a un embarazo a término”.

Pero en algunas ocasiones, la placenta empieza a fallar y aparecen unas calcificaciones en los vasos sanguíneos que dificultan que al bebé le llegue la cantidad correcta de oxígeno y nutrientes, y que pueda crecer bien. “La placenta envejecida hace referencia a un término ecográfico en el que la placenta presenta un aspecto blanquecino sugestivo de depósitos de calcio.”

Detección y Vigilancia

Las ecografías que te realizan a lo largo del embarazo sirven para comprobar el desarrollo óptimo de tu bebé y que crece bien. Pero además el médico comprueba, por ejemplo, que la cantidad de líquido amniótico y por supuesto, la placenta. En una placenta envejecida se ven unos puntos blanquecinos de depósitos de calcio.

Esta vigilancia ecográfica es muy importante: ten en cuenta que el fallo de la placenta no tiene unos signos evidentes para la embarazada. Si el fallo es muy importante, quizá deje de notar las pataditas de su bebé, porque deja de moverse.

"Ante un mal funcionamiento placentario, no siempre se desencadena el parto. Puede ocurrir en el caso de infecciones o corioamnionitis, que a menudo provoca contracciones uterinas dolorosas".

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La placenta está preparada para que funcione correctamente durante las 40 semanas de un embarazo a término o “incluso superar esa semana en muchos casos". Si por algún motivo, empieza a tener un peor funcionamiento, "tiene mecanismos para que el recién nacido pueda sobrevivir con estrecha vigilancia hasta que el obstetra considere que el riesgo del mismo ya es alto y tenga que nacer”.

Cuidados y Prevención

Si estás sana, para mimar tu placenta no vas a tener que hacer nada extraordinario. Tu placenta te va a exigir los mismos cuidados que tu bebé: "buena alimentación, ejercicio físico moderado, nada de alcohol, tabaco u otras drogas y correcta vigilancia del ginecólogo u obstetra".

Sufrimiento Fetal: Una Consecuencia Grave

Entendemos por sufrimiento fetal cuando a través del monitor, la frecuencia cardiaca del feto se altera durante el seguimiento del parto. El sufrimiento fetal se refiere a una situación en la que el feto experimenta una reducción del flujo sanguíneo y de la oxigenación en el útero.

Esta condición puede ocurrir por diversas razones, como problemas en la placenta, disminución del líquido amniótico, hipertensión arterial materna, diabetes materna, infecciones, entre otros.

Cuando un médico sospecha la existencia de la pérdida del bienestar fetal, se toman medidas como, que la madre cambie de postura o bien administrarle oxígeno adicional, aunque si no hay resultados, entonces se debe extraer lo antes posible al bebé aunque en ocasiones sea demasiado tarde y se hayan producido ya lesiones al bebé ocasionadas por sufrimiento fetal.

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Aunque, afortunadamente, el sufrimiento fetal no es una complicación habitual, su gravedad bien merece que le dediquemos atención.

Síntomas de Sufrimiento Fetal

Algunos de estos cambios en el sufrimiento fetal, se detectan por ciertos cambios en la frecuencia cardíaca del feto, una disminución del movimiento fetal y en ocasiones presencia de sustancias anormales en el líquido amniótico.

Cambios en la frecuencia cardíaca

Uno de los signos más importantes de sufrimiento fetal es un cambio en la frecuencia cardíaca del feto. La frecuencia cardíaca normal de un feto en reposo es de alrededor de 120-160 latidos por minuto, y puede aumentar durante las contracciones uterinas o durante la actividad fetal. Sin embargo, en caso de sufrimiento fetal, la frecuencia cardíaca puede disminuir o aumentar fuera de los rangos normales.

En general, una disminución de la frecuencia cardíaca fetal por debajo de los 110 latidos por minuto es una señal de sufrimiento fetal agudo, y puede indicar la necesidad de intervención médica inmediata para salvar la vida del feto. Por otro lado, un aumento en la frecuencia cardíaca fetal por encima de los 160 latidos por minuto puede ser una señal de estrés fetal y también puede requerir intervención médica.

Es importante que los médicos y el personal de atención médica estén atentos a los cambios en la frecuencia cardíaca fetal durante el embarazo y el parto, y que tomen medidas inmediatas en caso de detectar signos de sufrimiento fetal para prevenir complicaciones graves para la salud del feto.

Disminución del movimiento fetal

El movimiento fetal es una forma importante de evaluar la salud del feto durante el embarazo. Un feto sano se mueve activamente dentro del útero materno, y la disminución o ausencia de movimiento fetal puede ser una señal de sufrimiento fetal.

Cuando el feto sufre, puede responder disminuyendo su actividad y movimiento fetal. En algunos casos, la disminución del movimiento fetal puede ser el primer signo de sufrimiento fetal, y puede indicar la necesidad de una evaluación médica más detallada.

Es importante que las mujeres embarazadas estén atentas al movimiento fetal y notifiquen a su médico si sienten una disminución en la actividad fetal. Los médicos pueden realizar una evaluación para determinar la causa de la disminución del movimiento fetal, lo que puede incluir una monitorización fetal, una ecografía, una evaluación del líquido amniótico, entre otros.

En caso de detectar signos de sufrimiento fetal, puede ser necesario un tratamiento médico inmediato para proteger la salud del feto. La falta de movimiento fetal puede ser una señal temprana de un problema más grave, por lo que es importante buscar atención médica de inmediato si se observa una disminución en la actividad fetal.

Presencia de sustancias anormales en el líquido amniótico

En caso de sufrimiento fetal, puede haber una presencia anormal de sustancias en el líquido amniótico que pueden indicar problemas en el feto. Por ejemplo, los niveles anormales de ciertas hormonas, proteínas y enzimas en el líquido amniótico pueden indicar una variedad de problemas, incluyendo la disminución del flujo sanguíneo al feto, la hipoxia fetal o la inflamación.

La presencia de sustancias anormales en el líquido amniótico puede detectarse mediante una amniocentesis, que es un procedimiento en el que se extrae una muestra de líquido amniótico a través de una aguja que se inserta en el útero materno. Esta muestra de líquido amniótico se puede analizar en busca de sustancias anormales y otros indicadores de sufrimiento fetal.

La detección temprana de sustancias anormales en el líquido amniótico puede permitir una intervención médica temprana para tratar el sufrimiento fetal y prevenir complicaciones graves para la salud del feto. Por lo tanto, es importante que los médicos y el personal de atención médica estén atentos a los signos y síntomas de sufrimiento fetal y realicen pruebas de seguimiento cuando sea necesario para proteger la salud del feto.

Tipos de Sufrimiento Fetal

Si bien el sufrimiento fetal es una situación bastante común durante las etapas finales del embarazo, conviene reconocer los síntomas inequívocos de los distintos tipos de sufrimiento fetal que existen; el sufrimiento fetal agudo y el sufrimiento fetal crónico, aunque es más común escuchar o saber de ésta complicación durante el propio parto aunque también es posible que éste se presente desde el embarazo.

Sufrimiento fetal agudo

El sufrimiento fetal agudo (SFA) o distrés fetal se refiere a aquellas complicaciones surgidas previamente al alumbramiento o durante el mismo que provocan una falta de oxígeno en el bebé. Estos cuadros de hipoxia pueden producir lesiones importantes y permanentes en el neonato y, en los peores casos, incluso la muerte.

El sufrimiento fetal agudo, se da en el momento del parto y conforma un 85% del total. Supone una emergencia y los profesionales sanitarios tienen que extraer al bebé lo antes posible. El sufrimiento fetal agudo se presenta de forma repentina y durante el parto, cuando la falta de oxigeno al bebé ocurre de forma brusca. En estos casos, es necesario provocar el nacimiento del bebé lo antes posible, ya sea por cesárea de urgencia o por vía vaginal, bajo constante vigilancia médica.

El sufrimiento fetal agudo es una emergencia médica que se produce cuando el feto no recibe suficiente oxígeno o nutrientes a través de la placenta. Esto puede ser causado por una variedad de factores, incluyendo la compresión del cordón umbilical, la placenta previa, la ruptura de los vasos sanguíneos uterinos, entre otros.

El sufrimiento fetal agudo es una situación crítica que requiere atención médica inmediata. Si no se trata adecuadamente, puede provocar daño cerebral, discapacidades físicas y mentales, e incluso la muerte fetal.

Síntomas de sufrimiento fetal agudo

Los signos y síntomas del sufrimiento fetal agudo incluyen una disminución significativa en la frecuencia cardíaca fetal, una disminución en el movimiento fetal, la aparición de meconio en el líquido amniótico, entre otros. Estos signos pueden indicar que el feto no está recibiendo suficiente oxígeno y nutrientes, lo que puede llevar a la hipoxia fetal y a otros problemas graves de salud.

Categoría Cambio
Frecuencia cardíaca fetal Taquicardia (aumento de la frecuencia cardíaca fetal). Bradicardia (disminución de la frecuencia cardíaca fetal). Variabilidad disminuida en la frecuencia cardíaca fetal.
Patrón de la frecuencia cardíaca Desaceleraciones variables: Descensos rápidos y variables en la frecuencia cardíaca fetal. Desaceleraciones tardías: Descensos en la frecuencia cardíaca que ocurren después de las contracciones uterinas.
Movimiento fetal Disminución en la actividad fetal. Falta de respuesta a estímulos.
Líquido amniótico Meconio en el líquido amniótico (indicador de que el feto podría haber experimentado angustia). Reducción en la cantidad de líquido amniótico.
Hipertonía uterina Contracciones uterinas excesivamente frecuentes o prolongadas, lo que puede afectar el suministro de oxígeno al feto.
Resultados de pruebas no estresantes Resultados anormales en las pruebas de no estrés, que evalúan la variabilidad de la frecuencia cardíaca fetal en respuesta a los movimientos.
Deceleraciones prolongadas de la frecuencia cardíaca Descensos prolongados en la frecuencia cardíaca fetal que pueden indicar problemas en el suministro de oxígeno.

En caso de sufrimiento fetal agudo, es necesario un tratamiento médico de emergencia para proteger la salud del feto. Esto puede incluir una cesárea de emergencia, el uso de oxígeno suplementario, la administración de medicamentos para estimular el flujo sanguíneo fetal, entre otros.

Sufrimiento fetal crónico

El sufrimiento fetal crónico, tiene lugar a lo largo de la gestación y de manera progresiva. En este tipo de casos, lo único que se puede hacer es adelantar el parto siempre que sea posible. Éste no se considera una urgencia o emergencia, ya que al ocurrir de forma progresiva, el bebé se adapta a las condiciones en las que se encuentra. En estos casos, se debe intentar corregir la situación para permitir que el bebé siga madurando hasta alcanzar un desarrollo y tamaño óptimos para su nacimiento.

El sufrimiento fetal crónico puede ser causado por una variedad de factores, incluyendo la diabetes materna, la hipertensión arterial, la enfermedad renal, la enfermedad cardíaca, la preeclampsia y otros problemas médicos en la madre. También puede ser causado por problemas en la placenta, como la placenta previa o la insuficiencia placentaria.

Síntomas de sufrimiento fetal crónico

Los signos y síntomas del sufrimiento fetal crónico pueden incluir una disminución en el movimiento fetal, un crecimiento fetal lento o insuficiente, la aparición de líquido amniótico con un volumen reducido y una disminución en la cantidad de líquido amniótico. A veces, no hay signos aparentes de sufrimiento fetal crónico, lo que hace que su detección sea más difícil.

El sufrimiento fetal crónico puede provocar una serie de complicaciones graves para la salud del feto, como el retraso en el crecimiento fetal, la hipoxia fetal, la insuficiencia cardíaca fetal, la discapacidad intelectual, la parálisis cerebral, entre otros. Por lo tanto, es importante que las mujeres embarazadas reciban atención médica regular y que se realicen pruebas para detectar cualquier problema de salud del feto o de la madre.

Síntoma Descripción
Retraso en el Crecimiento Intrauterino (RCIU) El feto no alcanza el tamaño esperado para su edad gestacional.
Reducción en la Actividad Fetal Menos movimientos fetales de lo esperado.
Cambios en la Frecuencia Cardíaca Fetal Pueden incluir taquicardia (aumento de la frecuencia cardíaca), bradicardia (disminución de la frecuencia cardíaca) o variabilidad disminuida.
Cambios en el Líquido Amniótico Puede haber una disminución en la cantidad de líquido amniótico.
Meconio en el Líquido Amniótico La presencia de meconio (las primeras heces del feto) en el líquido amniótico puede indicar sufrimiento fetal crónico.
Pruebas de Estrés Fetal Anormales Los resultados de las pruebas de estrés fetal, que evalúan la respuesta del feto a situaciones de estrés, pueden ser anormales.
Doppler Umbilical Anormal El flujo sanguíneo a través del cordón umbilical puede estar alterado.
Cambios en el Monitoreo Fetal Los cambios en los patrones de monitoreo fetal a largo plazo pueden indicar sufrimiento fetal crónico.
Anomalías en los Resultados de Pruebas de Laboratorio Los análisis de sangre, como la gasometría fetal, pueden mostrar alteraciones en los niveles de oxígeno y otros indicadores.

El tratamiento del sufrimiento fetal crónico puede incluir el control cuidadoso de los problemas médicos de la madre, la monitorización continua de la salud fetal, la administración de oxígeno suplementario, el parto inducido y otras medidas médicas para proteger la salud del feto.

Consecuencias del Sufrimiento Fetal en Partos

El sufrimiento fetal durante el parto puede tener diversas consecuencias, y la gravedad de estas consecuencias dependerá de factores como la duración y la intensidad del sufrimiento fetal, así como de la rapidez con que se tomen medidas para abordar el problema.

Algunas de estas posibles consecuencias del sufrimiento fetal en el parto incluyen:

  • Daño cerebral: La falta de oxígeno puede causar daño cerebral al feto. La gravedad del daño dependerá de la duración y la intensidad de la privación de oxígeno. El daño cerebral puede resultar en discapacidades cognitivas, motoras o sensoriales.
  • Problemas neurológicos: El sufrimiento fetal puede estar asociado con trastornos neurológicos, como la parálisis cerebral, que afecta la función motora y el control muscular.
  • Problemas respiratorios: La falta de oxígeno puede afectar los pulmones del recién nacido, lo que puede dar lugar a problemas respiratorios, como síndrome de dificultad respiratoria (SDR).
  • Daño a órganos y tejidos: La privación de oxígeno prolongada puede afectar a otros órganos y tejidos del cuerpo del feto, lo que puede tener consecuencias a largo plazo.
  • Problemas cardíacos: La falta de oxígeno puede afectar el sistema cardiovascular del feto, dando lugar a problemas cardíacos.
  • Complicaciones en el sistema nervioso central: El sufrimiento fetal puede afectar el sistema nervioso central, contribuyendo a problemas como convulsiones.
  • Problemas cognitivos y de desarrollo: La privación de oxígeno durante el parto puede influir en el desarrollo cognitivo y tener efectos a largo plazo en el aprendizaje y la función cognitiva.

Muerte Fetal Intrauterina (Óbito Fetal)

La muerte fetal intrauterina, también llamada óbito fetal, es la muerte del feto antes de su expulsión o extracción en el nacimiento y, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es independiente de la duración del embarazo.

A pesar de ello, en general, se considera muerte fetal anteparto cuando ocurre después de la semana 20 de gestación. Además, también se habla de muerte fetal tardía si tiene lugar después de la semana 28.

Después de haber nacido, el feto muerto pasa a llamarse mortinato o feto cruz.

Causas del Óbito Fetal

Existen multitud de causas que pueden explicar la muerte del feto en el útero, aunque son difíciles de determinar. Los orígenes de la muerte fetal pueden ser maternos, fetales o relacionados con la placenta. En algunos casos, será posible prevenirlos con anterioridad y actuar a tiempo para impedir la muerte del bebé. Es muy importante que la mujer lleve un estilo de vida sano durante todo el embarazo.

Causas Fetales

Es posible que algunas alteraciones en el feto durante la gestación sean las responsables de la muerte del mismo:

  • Crecimiento Intrauterino Retardado (CIR): el feto no crece al ritmo adecuado y son más pequeños.
  • Alteraciones genéticas y cromosómicas.
  • Malformaciones congénitas.
  • Alteraciones en el líquido amniótico: oligoamnios y polihidramnios.
  • Embarazo múltiple: desequilibrio circulatorio en beneficio de un bebé y perjuicio del otro.
  • Rotura prematura de membranas.

Causas Placentarias

Entre las causas relacionadas con la placenta, podemos nombrar las siguientes:

  • Patología de cordón umbilical: circulares, nudos, torsiones y roturas.
  • Desprendimiento de placenta.
  • Placenta previa.
  • Envejecimiento grave de la placenta.
  • Vasa previa: los vasos sanguíneos fetales no están protegidos por el cordón, pueden rasgarse y provocar una hemorragia en el bebé.

Muchas de estas patologías de la placenta provocan hemorragias importantes, lo cual impide que el feto reciba suficiente oxígeno y nutrientes, lo que finalmente causa la muerte.

Síntomas y Diagnóstico

Detectar la muerte fetal no es sencillo. No obstante, es importante que la madre esté atenta a cualquier tipo de señal que indique que algo no va bien en el embarazo.

Los posibles síntomas de tener un bebé muerto en el útero son los siguientes:

  • Ausencia de movimientos del feto.
  • Pérdidas de líquido amniótico de color marrón.
  • El útero no crece.
  • Desaparición de la elasticidad y firmeza de las partes fetales a la palpación.
  • Dolor abdominal intenso.
  • Sangrado vaginal.

En caso de experimentar estos síntomas, es muy importante acudir al ginecólogo cuanto antes y comprobar si el feto sigue con vida. A través de una ecografía abdominal, el ginecólogo confirmará si hay latido cardiaco.

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