El Impacto de la Inteligencia Artificial en la Educación de los Niños

19.11.2025

La inteligencia artificial (IA) ha irrumpido con fuerza en nuestras vidas y también lo está haciendo en las aulas de nuestros hijos e hijas. Desde aplicaciones para el aprendizaje de idiomas hasta robots capaces de interactuar con los más pequeños, los avances son cada vez más rápidos y potentes. Pero, ¿qué implica realmente esta revolución tecnológica para la educación de los niños? ¿Qué beneficios y qué desafíos plantea su integración en etapas tan cruciales como la infancia?

Un estudio internacional publicado en la revista Expert Systems With Applications ofrece una radiografía completa de cómo la IA está transformando el ecosistema educativo. Este trabajo analiza más de 2.200 investigaciones sobre el tema y arroja conclusiones relevantes para padres y educadores que buscan entender las implicaciones de estos avances en el desarrollo infantil. Aplicaciones que quizá todavía no vemos a gran escala porque no han aterrizado de manera concreta, pero que son una realidad del presente y el futuro a corto plazo de la vida en colegios e institutos.

De hecho, el informe refleja que aproximadamente un 43% de los estudiantes universitarios en EE. UU. ya usan asistentes de IA como ChatGPT para estudiar, una tendencia que empieza a expandirse también en las etapas previas. Y no hay que olvidar que en España es vox pópuli que los estudiantes se apoyan en la inteligencia artificial para realizar trabajos y estudiar.

Aplicaciones Reales de la IA en Educación

El equipo de investigadores liderado por Shan Wang (Universidad de Saskatchewan, Canadá) realizó una revisión sistemática de literatura científica, analizando 2.223 artículos publicados entre 1984 y junio de 2022, y un análisis más profundo de 125 estudios empíricos seleccionados por su rigor y relevancia. Su objetivo fue identificar las principales aplicaciones de la IA en educación, las teorías que sustentan su diseño y las tendencias metodológicas y contextuales más significativas.

Las aplicaciones identificadas se agrupan en cuatro grandes áreas:

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  • Aprendizaje adaptativo y tutorías personalizadas: sistemas que ajustan contenidos y ritmos según el nivel y estilo de aprendizaje de cada alumno.
  • Evaluación y gestión inteligente: desde herramientas de corrección automática hasta plataformas que monitorizan el progreso académico.
  • Perfilado y predicción educativa: tecnologías que permiten detectar a tiempo dificultades de aprendizaje o riesgo de abandono.
  • Productos emergentes: como robots sociales o aplicaciones de realidad aumentada, que ofrecen nuevas formas de interacción y aprendizaje.

Este análisis permite comprender cómo la IA está ampliando las posibilidades de personalización educativa y automatización de tareas docentes, en contextos que van desde la universidad hasta la educación primaria e incluso la preescolar.

Ventajas, Riesgos y Retos para la Infancia

Las ventajas que la IA puede ofrecer en educación infantil son innegables: sistemas más personalizados que respetan los ritmos individuales de los niños y niñas, detección temprana de dificultades, contenidos atractivos y dinámicos, y posibilidades de aprendizaje más autónomo e interactivo. Herramientas como las tutorías personalizadas o los robots que enseñan idiomas podrían, en principio, complementar la labor docente y ayudar a atender mejor a las necesidades de cada niño.

Entre las aplicaciones más novedosas revisadas, destacan los robots sociales que actúan como compañeros de aprendizaje, por ejemplo para practicar idiomas, así como las plataformas que monitorizan en tiempo real la atención y las emociones de los niños durante sus tareas escolares. Sin embargo, el estudio alerta también de los riesgos y desafíos que implica esta integración. Estas son algunas de las más destacadas.

  • Falta de supervisión humana suficiente: aunque la IA puede automatizar tareas, el acompañamiento emocional y pedagógico de educadores y familias sigue siendo fundamental, especialmente en la infancia.
  • Sesgos y desigualdades: los algoritmos aprenden de datos previos, lo que podría perpetuar prejuicios o desigualdades sociales si no se diseñan con cuidado.
  • Privacidad y protección de datos: el uso de IA educativa suele requerir la recogida masiva de datos de los estudiantes, lo que plantea serios retos en términos de privacidad y seguridad, particularmente en menores.
  • Excesiva dependencia tecnológica: el informe apunta la necesidad de evitar una “infantilización digital” excesiva, en la que los niños dependan más de asistentes virtuales que de relaciones humanas.

Todo ello abre un debate necesario: ¿hasta qué punto queremos que estas tecnologías sean protagonistas en la formación de nuestros hijos e hijas? El estudio sugiere la importancia de un enfoque humanista y responsable, que combine las ventajas de la IA con la supervisión y el criterio pedagógico de adultos y familias.

El Uso de IA Generativa y sus Riesgos

La inteligencia artificial generativa, la que más usan los menores, es aquella que crea contenido nuevo, ya sean imágenes, textos, música... Se trata de una herramienta muy poderosa a la que muchos recurren, pues es capaz de responder en segundos a sus demandas: "hazme una canción", "resume este libro"… Pero no está exenta de riesgos.

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Solo tienen que pedir lo que desean y de forma instantánea les aparece sin haber tenido que buscar, filtrar, ordenar y presentar esa información. ¿Qué se puede hacer para que vuelvan a investigar y crear por sí mismos? "En primer lugar, concienciarlos sobre la necesidad de ser íntegros a la hora de afrontar cualquier situación de la vida, y sobre las consecuencias que puede acarrear el fraude académico. Pero, por otro lado, debemos cambiar el enfoque de las tareas. Priorizar el trabajo en el aula, al mismo tiempo que establecer tareas que requieran pensamiento crítico: proyectos de investigación donde el alumno formule preguntas, diseñe experimentos o recopile datos por sí mismo", destaca el experto.

Además, aconseja llevar a cabo procesos donde se valoren los resúmenes o los esquemas diarios de trabajo, y no solo el resultado final. Estas se desarrollan sobre todo en la corteza prefrontal antes de los 25 años, de modo que "al delegar en un algoritmo la redacción, la resolución de problemas o la organización de ideas, los estudiantes pierden práctica a la hora de estructurar tareas, priorizar pasos y retener información relevante".

Por si fuera poco, "la gratificación inmediata que ofrecen las respuestas automáticas fomenta la impulsividad y reduce la tolerancia a la frustración cuando se exige un esfuerzo cognitivo sostenido. No olvidemos una de las máximas que rigen nuestro cerebro: lo que no se utiliza se pierde. Y estamos hablando de conexiones neuronales", advierte Guillermo Cánovas. Así, la IA debería utilizarse, según apunta, para determinadas tareas y como un complemento, nunca como sustituta de la función cognitiva del menor. "No podemos dar a un niño una calculadora cuando está aprendiendo a multiplicar y a dividir. Lo haremos más adelante", añade.

Estos datos pueden utilizarse después no solo para publicidad dirigida, sino que podrían incluso condicionar su futuro si son manejados por personal dedicado a la selección de personal", alerta el especialista. Todo ello sin tener en cuenta un posible fallo de seguridad que haría que esos datos pasasen a personas indeterminadas.

Pero hay más peligros en este ámbito: "Las herramientas de IA generativa de texto o imagen que utilizamos, no hacen distinción por edades, ya que no identifican la edad del usuario. No siempre filtran adecuadamente temas violentos, sexualizados o estereotipos nocivos". Por todo ello es necesario instruir a los menores en cuanto a los datos personales que comparten al usar la IA.

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Riesgos Adicionales de la IA

La inteligencia artificial (IA) está transformando nuestra forma de vivir y comunicarnos, pero también plantea importantes riesgos, especialmente para niños y adolescentes. De acuerdo con Karen L. Mansfield, psicóloga investigadora de la Universidad de Oxford, las funciones avanzadas de la IA -como los agentes conversacionales o los sistemas de recomendación- pueden influir negativamente en las emociones y el comportamiento infantil.

La IA no es neutral ni inocente. Es decir, el problema no es la IA en sí, sino su uso sin acompañamiento adulto ni educación emocional.

  1. Ejemplo real: Niños de 9-10 años que no toleran cinco minutos de espera sin una pantalla.
  2. Los filtros con IA no solo modifican el aspecto físico: crean una versión “mejorada” de uno mismo.
  3. Apps como Replika, MyAI (Snapchat) o Character.ai permiten conversar con bots que imitan empatía humana. Caso trágico: Un adolescente con Asperger leve se suicidó tras mantener un vínculo emocional con un chatbot basado en Daenerys Targaryen.
  4. En muchas ocasiones, los menores buscan respuestas emocionales en asistentes de IA. Ejemplo práctico: Un niño con ansiedad pregunta a una IA si debería preocuparse.

¿Cómo protegerlos? Entre los 9 y 10 años es el momento ideal para comenzar a educar a los niños sobre la IA.

  1. “Es un programa que aprende observando lo que haces.
  2. “¿Quién hizo esto?
  3. Si algo te parece raro o te asusta, sal de la app y ven a contarme.
  4. Si aún no están listos para un móvil, considera opciones más adecuadas para su edad.

Nuestros hijos necesitan normas, pero sobre todo, necesitan adultos que les expliquen lo que aún no comprenden.

Soledad y Aislamiento

La soledad no deseada entre adolescentes es un problema creciente de grandes dimensiones. Están hiperconectados digitalmente, pero se sienten solos. En esta realidad, las empresas han visto una oportunidad de negocio, de forma que la IA está siendo entrenada para simular empatía. Los jóvenes acuden a chatbots para desahogarse emocionalmente o para pedir consejo cuando tienen un dilema.

Pero la realidad es que esto aumenta su aislamiento, ya que la IA no tiene comprensión real, como destaca Guillermo Cánovas. "¿Qué hacer ante esta nueva realidad? Necesitamos crear o reforzar espacios de socialización presencial: clubes deportivos, artísticos o de voluntariado donde practiquen habilidades sociales auténticas. En el aula, debemos incorporar dinámicas de cooperación y tareas en grupo que refuercen el sentido de pertenencia. Además, deberíamos introducir este tema para reflexionar en las aulas: discutir y tomar conciencia de las limitaciones de la IA, y reflexionar sobre las diferencias que observan en relación con el apoyo que brindan sus amigos o familiares. Enseñarles a protegerse: Y no solo sus datos personales, sino mostrarles la importancia de la privacidad de sus sentimientos y pensamientos. "No deben compartir con la IA información sensible.

El Papel de Padres y Educadores

El 91% de los padres no pone reglas a sus hijos para el uso de la inteligencia artificial (IA), en contraste con el 42% de los profesores que sí plantean restricciones significativas al uso de esta tecnología. Además, el 60% de los padres y madres están a favor de incluir la IA en el currículo académico, prácticamente la misma proporción que los profesores (56%). Sin embargo, el 57% de los padres valora de forma positiva el impacto de la IA en la educación que reciben sus hijos, por el 39% de los docentes que valora de forma positiva el impacto educativo de la IA.

En el caso de la IA, esta es una realidad con la que sí trabaja ya una minoría de profesores, pero acerca de la cual aún falta concienciación entre las familias", afirma la coordinadora de Empantallados.com, María José Abad.

A pesar de ser una tecnología disponible desde hace poco tiempo, ya han utilizado la IA el 69% de los padres y madres, el 73% de los profesores y el 82% de los alumnos; y quieren seguir aprendiendo más sobre IA el 78% de los padres, el 82% de los profesores y el 63% de los alumnos. "Los elevados datos de primer uso de la IA y del interés por saber más son reveladores. Teniendo en cuenta que ChatGPT se lanzó al mercado en noviembre de 2022, momento a partir del que se popularizó la IA, sugieren un nivel de adhesión rápido. Además, se trata de una novedad que puede transformar la actividad de todos los sectores. La irrupción de la IA parece reunir los elementos necesarios para ser algo más que otro avance tecnológico más; a nivel sociológico, podría ser el salto hacia un nuevo paradigma", afirma el presidente de GAD3, Narciso Michavila.

ChatGPT: El Asistente Más Utilizado

Respecto al uso de la IA, la mayoría de entrevistados afirma haberle preguntado algo a un bot conversacional o chatbot, específicamente a ChatGPT: 71% de padres, 86% de profesores y 91% de alumnos. También más de la mitad ha interactuado alguna vez con asistentes de voz virtuales, como Siri o Alexa: 69% de padres, 49% de profesores y 63% de alumnos.

En menor medida han utilizado herramientas de edición y creación de imágenes mediante IA: 39% de padres, 45% de profesores y 48% de alumnos. La mayor parte de las familias que han utilizado IA han recurrido a ChatGPT para buscar información (69%). Y prácticamente una de cada dos (47%) para obtener nuevas ideas.

Los datos sugieren que se ha tratado de conversaciones exploratorias, ya que sólo uno de cada tres padres y madres (31%) utiliza esta tecnología de forma frecuente como fuente de información. En el caso de los alumnos, la cifra asciende hasta el 40% y, en el de los profesores, desciende hasta el 22%.

La investigación pone de manifiesto que los adultos son los que menos se fían de ChatGPT como fuente de información (50% en el caso de los padres y 37% en el de los profesores). Según el estudio, sólo el 30% de los padres y madres confiaría en las redes como fuente de información; es decir, veinte puntos porcentuales menos que en la IA. Un patrón de confianza que se replica entre los menores: el 61% de los alumnos entrevistados confía bastante en ChatGPT, frente al 27% que lo hace en las redes.

Preocupaciones sobre Privacidad y Datos Personales

La mayor parte de familias (83%) y profesores (90%) manifiestan preocupación por las políticas de privacidad y el uso de los datos personales por parte de las herramientas de IA. En la misma proporción señalan la necesidad de marcos legales actualizados que den seguridad al tratamiento de la información en estas aplicaciones. En cambio, este tema sólo preocupa a uno de cada dos menores entrevistados (48%).

Como sucede con el resto de las tecnologías digitales, los menores de edad parecen aceptarlas más fácilmente que los adultos. La mayoría considera que sabe más de la IA que sus padres y profesores. Aunque la mayoría de padres y madres manifiestan interés por la IA, se muestran divididos sobre su conveniencia para sus hijos: el 43% lo recomendaría y el 57%, no.

El estudio concluye que, probablemente porque la IA es muy nueva y aún no se conoce bien, no se observa una reflexión amplia sobre la conveniencia de limitar su uso a los menores, ya que sólo el 9% de los alumnos afirma que sus padres les ponen reglas para el uso de la IA, en contraste con el porcentaje de profesores (42%) que sí plantean restricciones significativas al uso de la IA.

IA y Tareas Escolares

No obstante, hay un aspecto práctico de uso de la IA que familia y profesorado rechazan. El 53% de los padres y el 67% de los profesores no recomiendan esta nueva inteligencia para hacer trabajos y deberes, aunque cuatro de cada diez padres y madres (40%) reconocen haber utilizado alguna vez chatbots para ayudar a sus hijos con la tarea escolar para hacer en casa.

El análisis de uso que los alumnos hacen de la IA confirma su preferencia por los fines prácticos. El 58% de los alumnos que ha utilizado IA ha recurrido a ella para realizar trabajos; el 56% la ha utilizado para complementar contenidos de materias; y el 50% para estudiar y preparar exámenes. En menor medida la emplean para acciones más creativas: sólo el 41% ha utilizado la IA para buscar nuevas ideas.

El 73% de los profesores ha utilizado herramientas de IA en alguna ocasión, siendo más común entre los menores de 40 años. Principalmente, para generar nuevas ideas para sus clases (64%) y para complementar contenidos (50%). Por etapas, destaca el uso que los profesores de FP hacen de ChatGPT para complementar contenidos: el 71% lo ha utilizado.

La mayoría de los profesores (56%) cree que sus alumnos no tienen mayor conocimiento que ellos en IA; y el 48% ha adaptado sus métodos de enseñanza a esta nueva realidad tecnológica, especialmente en la ESO. Las adaptaciones incluyen la integración de estas herramientas en la enseñanza (64%) y, en menor medida, los controles antiplagio (40%).

Recomendaciones para un Uso Responsable de la IA

Para minimizar los riesgos, padres, educadores, reguladores y empresas deben colaborar. Aquí algunas pistas concretas:

  • Diálogo abierto. Los padres tienen que hablar con los hijos sobre qué herramientas usan y por qué. Revisar juntos las respuestas que les da un chatbot, comentar sobre posibles errores o exageraciones que haga la IA.
  • Límites de uso. Establecer horarios o tiempos máximos para usar aplicaciones de IA. Evitar que se transforme en una herramienta de confort emocional constante. Mantener espacios sin tecnología, de juego libre, lectura, socialización.
  • Educación digital. Enseñar qué es la inteligencia artificial, cómo funciona, sus fallos posibles (por ejemplo, alucinaciones: respuestas que parecen ciertas pero no lo son). Fomentar el pensamiento crítico: que los jóvenes se pregunten “¿por qué me dice eso?”, “¿esta respuesta parece fiable?”, “¿lo puedo comprobar?”.
  • Controles técnicos. Herramientas de verificación de edad, modos seguros para menores, restricciones de contenidos. Las empresas deben diseñar versiones de IA aptas para adolescentes, con filtros y supervisión. Autoridades regulatorias deberían supervisar dichas implementaciones.
  • Protección de datos y privacidad. Informar claramente a los jóvenes qué datos están recolectando y para qué. Que los padres y tutores sepan cómo se usan esos datos. Legislaciones que obliguen a transparencia. Evitar compartir fotos, ubicaciones u otra información sensible sin pensar en las consecuencias.
  • Supervisión responsable. No se trata de vigilancia total, sino de acompañamiento: comprobar que esos dispositivos o apps usados por los chicos no sean fuentes de ansiedad, aislamiento o desinformación. Estar atentos a cambios de humor o hábitos que puedan indicar uso excesivo.

Ventajas de la IA en el Futuro de los Adolescentes

  • Aprendizaje personalizado: La IA permite una adaptación individualizada a cada estudiante. Algunas plataformas de aprendizaje son capaces de analizar el progreso del usuario y ajustan el contenido en función de sus fortalezas y áreas de mejora.
  • Acceso instantáneo a la información: Tu hijo puede obtener respuestas inmediatas con herramientas basadas en la IA. Esta inmediatez le permite explorar nuevos temas, profundizar en sus intereses y mejorar su capacidad de investigación.
  • Desarrollo de nuevas habilidades: La IA no solo facilita el acceso a información, sino que también ayuda a desarrollar habilidades en programación, diseño gráfico, análisis de datos e incluso creación de contenido.
  • Optimización del tiempo: La IA también mejora la gestión del tiempo y la productividad: organización de tareas, establecimiento de prioridades, optimización del estudio.
  • Nuevas formas de socialización: Las interacciones digitales permiten conectar con personas de todo el mundo.

Riesgos de la IA para el Futuro de los Adolescentes

  • Dependencia tecnológica: Si tu hijo se acostumbra a resolver todo con un clic, gracias a la IA, puede volverse menos tolerante a la frustración y perder interés en tareas que requieren esfuerzo sostenido, como la lectura profunda o la resolución de problemas complejos.
  • Privacidad y seguridad: Es esencial sensibilizar a tu adolescente para que aprenda a leer políticas de privacidad, configurar adecuadamente su seguridad y evitar proporcionar datos sensibles en plataformas desconocidas.
  • Dificultad para distinguir realidad y ficción: La IA puede generar imágenes, textos y videos hiperrealistas, haciendo que sea cada vez más difícil diferenciar entre lo real y lo fabricado.
  • Aislamiento social: El uso excesivo de herramientas digitales puede llevar a una reducción de las interacciones cara a cara.
  • Desigualdad de acceso: No todos los adolescentes tienen las mismas oportunidades para utilizar la IA. La brecha digital puede aumentar desigualdades educativas y laborales.

Cómo Hacer que la IA Ayude

  • Fomenta el pensamiento crítico: Acostúmbrate a preguntarle a tu hijo cómo sabe que una información es fiable, enséñale a contrastar fuentes y a cuestionar respuestas automáticas.
  • Aprovecha la IA para aprender juntos: Investiga con tu hijo cómo funcionan los algoritmos, prueba plataformas educativas y analiza cómo las herramientas digitales pueden potenciar el aprendizaje.
  • Establece límites saludables: Define tiempos de uso y equilibra la interacción con la IA con experiencias fuera de la pantalla, como deportes, lectura, reuniones sociales o, incluso, investigación con libros al modo tradicional.
  • Cuida su privacidad: Explícale a tu adolescente la importancia de no compartir información personal en plataformas y revisa junto a él la configuración de seguridad de sus aplicaciones.
  • Fomenta valores éticos en el uso de la IA: Reflexionar sobre las cuestiones éticas ligadas a la IA fomentará en tu adolescente una conciencia crítica sobre su impacto global.

En conclusión: la inteligencia artificial ofrece muchas oportunidades para los niños, pero sin cuidado puede generar pérdidas de autonomía, dependencia, riesgos sobre la privacidad y el bienestar mental. Crear una cultura de uso consciente, con reglas claras y acompañamiento real, puede protegerles.

La inteligencia artificial llegó para quedarse. Aprender a convivir con ella, comprender sus alcances y límites, y educar a las nuevas generaciones para que la usen de forma ética y segura es, hoy más que nunca, una tarea impostergable.

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