Isidre Esteve: Una Historia de Superación en el Dakar y Más Allá

01.01.2026

Isidre Esteve es mundialmente conocido como piloto, primero de motos y después de coches, en el famoso y duro Rally Dakar. Su historia no ha sido fácil ya que, un accidente en 2007 estuvo a punto de costarle la vida y le ocasionó una lesión que le obligó a replantearse su vida.

Primeros Años y Pasión por las Motos

Isidre Esteve es de un pequeño pueblo de Lleida, Oliana. Vivía en las afueras del pueblo en una casa de payés, con su cultivo y su ganado. Sus hermanos, que eran bastante mayores que él, a los 12 o 13 años ya conducían una moto para poder desplazarse a la escuela o al trabajo y él, con tan solo 10, ya se la cogía cuando la necesitaba. No era un tema de diversión, era pura necesidad para que todos llegáramos a la escuela y al trabajo. Empezaban a trabajar de muy niños, como ayudantes de cocina o camareros, para contribuir a la economía de casa. Eran gente humilde.

En su pueblo se hacía una competición de enduro que se llamaba la Enduro del Segre. Isidre los fines de semana ayudaba en la organización de la carrera y cuando veía todas esas motos y sus pilotos pensaba: sería chulo un día hacer esto.

Cuando cumplió 18 años, tenía unos ahorros que me había ganado trabajando. Años antes, sus padres habían montado un negocio de hostelería para que pudieran trabajar toda la familia juntos y la situación económica era algo más desahogada. Su madre tenía el lógico miedo a que se hiciera daño y a su padre le gusto bastante que me ilusionara con el tema. Su hermano mayor, Cisco, sí que le acompañaba cuando el trabajo en el hotel se lo permitía.

Isidre empezó en el año 90 y había mucho empuje institucional para fomentar el deporte base. También fue importante que él, que no había ni tan solo asistido como espectador a una carrera, gané el campeonato de España junior el primer año que corría. Al año siguiente subió a la categoría Élite y al segundo año en esa categoría volvió a ganar el campeonato de España. En tres años estaba en el equipo nacional patrocinado por Gas-Gas y había conseguido que competir no le costara dinero. No ganaba casi nada, pero no le costaba nada.

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El Salto al Dakar

Isidre debutó en el Dakar con 25 años y es cuando se convierte en profesional. Le costó 2 meses conseguir el dinero para poder ir. De la mano de una persona increíble, Josep Lluís González, consiguieron que instituciones y empresas de Lleida se involucraran en el proyecto. Ese primer Dakar le cambió la vida, siempre dice que le hizo mejor persona. Se embarcó en la aventura sin tener ni idea, por ejemplo, de cómo funcionaba un GPS. Aún recuerda como días antes de la salida le enseñaban a introducir las coordenadas. Sus etapas duraban todo el día, de las 6 de la mañana hasta la noche.

Después, en 2002, ya entró como piloto oficial de KTM bajo los colores de Repsol y Telefónica Movistar. Y así estuvo hasta 2007 en que tuvo el accidente. No consiguió mucho mejores resultados que como piloto privado, pero sí que es cierto que estaba en ese grupito que aspiran a ganar, que tienen posibilidades reales de hacerlo.

El Accidente que Cambió su Vida

“No sabía dónde estaba mi cuerpo”, explicaba Isidre Esteve en aquel 24 marzo de 2007, en la Baja Almanzora almeriense. No había visto la piedra, y ni la rueda ni la suspensión absorbieron el topetazo contra ella. La moto golpeó el coxis de Esteve produciéndole una lesión cervical que le impediría andar para siempre. Estaba en el mejor momento de su carrera deportiva.

Marc Coma fue el primero en llegar al lugar del accidente. El año anterior ambos habían luchado por la victoria absoluta en el Dakar hasta que una caída le apartó de la pelea en los últimos días.

Ten en cuenta que estuvo al borde de la muerte. Lidia tuvo que firmar la autorización para que le operaran de urgencia, aceptando que no podían garantizar que saliese vivo de quirófano. El sobrevivir ya fue un regalo. Y la verdad es que esos momentos en que piensas acerca de todo lo que ya no podrás hacer, nos duraron muy poco, como medio día más o menos. Giramos la tortilla y empezamos a pensar sobre todo lo que todavía podíamos hacer, a elaborar planes de futuro, a dar gracias de que estuviera vivo. Es esa capacidad que tiene el ser humano de adaptarse después de un golpe tan fuerte. Algunos tardan algo más, otros menos, pero al final casi todos lo consiguen.

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El Regreso a la Competición

Esteve regresó al rally en el 2009, repitió en el 2016, en el 2017, en el 2018, y vuelve ahora. Su rol ha cambiado, sin embargo. Antes se ocupaba de un equipo y ahora de dos personas, de Isidre y de su copiloto, Txema Villalobos. Antes era mucho más fácil: tenía a su cargo cinco pilotos que recuperar, eran más horas, pero tenía mucha menos responsabilidad. Ahora, al tener un vínculo personal, la preocupación se multiplica.

El próximo 2 de enero abordará su segundo Dakar en cuatro ruedas, ahora con el propio Marc Coma como director de la carrera.

Tras el accidente, Isidre se vio obligado a readaptarse y encontró una nueva forma de competir. En 2009 compitió por primera vez en coche. Pero tantas horas sentado al volante sin poder moverse pasaron una dramática factura: sendas úlceras por presión que le costaron un año y medio de recuperación y el paso por el quirófano.

En enero de 2011, Josep María Lloreda, presidente de KH Lloreda se encuentra con Esteve. “Isidre, tenemos que volver al Dakar. ¿Que hacemos aquí?”. “No creo que sea posible, lo veo muy difícil”, le contesta el piloto. “¿Y qué hay que hacer?”. “Tendría que tener un cojín que fuera inteligente”. “¿Pero esto no existe ya?”. “Pues no”. “Isidre, yo me comprometo a que este cojín inteligente se haga algún día realidad para que podamos volver al Dakar”, contesta Lloreda. Cinco años después, dicho y hecho.

Y una vez desarrollado el cojín inteligente, Esteve puede volver al raid más duro del mundo. Si todo va bien, como confiesa a El Confidencial, “puede ser el comienzo de un largo proyecto de participación en el Dakar”.

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El Cojín Inteligente

¿En qué consiste entonces un elemento que puede cambiar la vida deportiva de Esteve, pero también de muchas personas con incapacidad física? Un sistema para favorecer la irrigación sanguínea.

“Todos los que vamos en sillas de ruedas o tenemos problemas de movilidad, desde niños a personas mayores, llevamos unos colchones de aire a los que damos una presión, y vamos más o menos bien”, explica Esteve, “pero lo que hemos hecho (con el diseño) es redistribuir la base del cojín en ocho zonas. Cada una tiene un color, y cada una está controlada por dos electroválvulas y dos sensores de presión con un software que gestiona cada zona”.

Se trata, en definitiva, que un sistema que puede adaptarse a las necesidades de cada persona, trabajando en cada zona a la menor presión posible y generando un movimiento continuo y aleatorio que favorece la irrigación sanguínea del tejido presionado, aliviandola sin necesidad de moverse. Además, la cámara de aire hace de 'air bag' en caso de impacto.

Con el Cojín Inteligente (cuyas unidades más básicas y la versión deportiva estarán a la venta al público a partir de junio) Isidre Esteve puede iniciar una nueva andadura en una prueba en la que terminó cuarto en 2001 y 2005, todas ellas en Africa.

Lidia Guerrero: Pilar Fundamental

“Sin ella dudaría de las cosas que hago y cómo las hago, y la Fundació Isidre Esteve no existiría. Isidre Esteve (46) no tiene ninguna duda: sin Lidia Guerrero, su compañera sentimental y recuperadora física, no sería piloto del Dakar y seguramente no habría vuelto a competir. Forman una sociedad ilimitada de energía, de dedicación y perseverancia, nacida en el 2005, precisamente con el Dakar como telón de fondo.

El triángulo Isidre-Lidia-Dakar se cerró en el 2005, por la alineación de los astros. Y por ocurrencia de Nani Roma, que aquel año se pasaba a los coches y recomendó a sus colegas motoristas del Repsol Rally Team que se llevaran al Dakar a su recuperadora física de confianza; una exatleta de Sant Joan Despí, todo carácter, que hacía de fisio de triatletas.

Así fue como una urbanita convivió con la caravana de dakarianos, con mecánicos y pilotos, y con las gentes de África con que se iba cruzando, enamorándose “de la sonrisa y la ingenuidad de los niños, de la alegría de las mujeres”, tuvo que trabajar en condiciones precarias, con su camilla plegable “en medio de tormentas de arena, en los pasillos de casas o de hoteles, haciendo masajes y saludando a la gente”, tuvo que montarse cada día la tienda y recogerla, tuvo que ducharse “con cuatro niños mirándote desde el techo”, y ponerse “el despertador media hora antes que todo el mundo para que no me tuvieran que esperar y nadie tuviera una excusa para quejarse”.

Para ganarse a los mecánicos, los cuidaba como si fueran pilotos, les llevó, a cada uno, un saco de complementos alimenticios y barritas energéticas para que comieran mejor. “Tuve que romper ideas preconcebidas sobre mi trabajo y fui ganando pequeñas batallas”.

“No fue hasta una etapa en la que se cayó y tuvo que llegar con el manillar torcido, lo que le provocó un dolor de espalda espantoso. No le quedó otra que pedirme tratamiento. Estuve toda la noche, con todas las herramientas que tenía en la mano -masajes, cataplasmas, electroestimulación, estiramientos, geles- y a la mañana siguiente estaba perfecto. Le dije: ‘¿Qué te creías?’. Pasó el Dakar, el equipo se dispersó, pero al poco tiempo Isidre y Lidia iniciaban otra carrera, la conyugal, a finales del verano del 2006. Seis meses después, un accidente en un rally en Almería hacía tambalearse sus vidas. Esteve quedaba postrado en una silla de ruedas. Lidia fue su soporte vital, para volver a ser persona y para volver a ser piloto, un dakariano.

“Me tengo que ocupar de muchas más cosas: superviso la piel a Isidre, le hago la recuperación, cuido de que se hidrate, de que coma bien, de que se recupere bien, lo ayudo a vestirse, le lavo la ropa ignífuga cada día, les preparo la bebida y unos bocadillos para comer... ¡Una niñera! Y si David (Pigem, el mecánico) está muy cansado, conduzco la autocaravana hasta el otro vivac... Con el añadido de la implicación emocional de ser pareja. Por eso el Dakar es una prueba de fuego matrimonial.

La Fundación Isidre Esteve

Junto a su esposa, Lidia, han lanzado el proyecto de la Fundación Isidre Esteve, focalizada en la mejora de vida de personas con discapacidades físicas.

Fue el producto de aplicar lo que a él le había servido para ayudar a los demás. En su caso, además de seguir la rehabilitación en el Institut Guttmann, continuaba su trabajo en el gimnasio al que iba desde siempre, con Lidia. Era entrenamiento, no rehabilitación. La idea era mejorar su calidad de vida a través de un entrenamiento específico que le proporcionara la máxima autonomía posible, la máxima salud y calidad de vida. A él le funcionó y pensaron que debían poner el método al servicio de la gente que lo pudiera necesitar. Y les dijeron que la mejor forma de articular esta iniciativa era con una fundación. Lidia es el alma de esta institución y con ella tratan de ayudar a cuantos más usuarios mejor.

Isidre Esteve Hoy

Isidre es de esas personas directas, transparentes, que dice las cosas tal como las siente y que no esconde nada. Lleva, junto a su esposa Lidia, una vida hiperactiva entre la Fundación, la competición y los centenares de actos a los que les piden que acudan. Pero es que ellos son así, activos al máximo y llenos de inquietudes y nuevos proyectos que les consumen las horas. Tal vez, para tener un breve descanso, deban escaparse de vez en cuando a tomar un helado delante del mar en la villa olímpica o un bocadillo de queso y anchoas en el Tibidabo. Seguro que estos rincones de Barcelona se alegrarán de ver a Isidre con tanta vitalidad y ganas de vivir.

Isidre Esteve y su copiloto Txema Villalobos, finalizaron en cuarta posición en la categoría T1 en el Andalucía Rally, última prueba antes del Dakar 2023, y que ha servido a la pareja de preparación de cara al gran reto dakariano. El ilerdense concluye la prueba andaluza en la décima plaza absoluta de la clasificación final lo que hace más meritoria si cabe su paso por la carrera.

El Andalucía Rally 2022 ya es historia para Esteve y Villalobos, y lo han despedido con una corta última etapa cuyo recorrido contaba con dos mitades muy diferenciadas, como resume el piloto ilerdense: “La primera era muy rápida, y la segunda estaba repleta de trialeras y zonas lentas. Las piedras, presentes en todo momento, nos han obligado a afinar mucho el pilotaje para evitar pinchazos. Al final, estamos contentos con nuestro desempeño, puesto que el ritmo ha sido bueno y, de nuevo, no hemos sufrido percances. El premio final ha sido un podio precioso en la playa donde, como cada día desde que aterrizamos en Sevilla, hemos sentido el cariño de toda la afición”.

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