Johann Strauss Hijo: El Rey del Vals Vienés
Johann Strauss II fue el principal exponente de la música de entretenimiento de la Viena del siglo XIX. Bajo su batuta, el vals se despojó de toda vulgaridad y adquirió distinción aristocrática, señalando el último período de esplendor de Viena y estableciendo puentes entre dos mundos aparentemente irreconciliables: la música folclórica y la música clásica.
Cronología de una vida marcada por el Danubio
- 1825: Johann Strauss II nace en Viena. Su padre, Johann Strauss I, trata de impedir que siga la carrera de músico.
- 1844: Su debut como compositor y director de orquesta en un local de Viena se salda con un rotundo éxito.
- 1848: Al estallar la revolución en Viena, Strauss hijo apoya a los insurrectos mientras que su padre se alinea con el emperador.
- 1867: Compone En el bello Danubio azul, el vals más conocido de la historia, que lo catapulta a la fama internacional.
- 1899: Fallece de neumonía en Viena, donde se celebra un funeral multitudinario.
El Negocio del Vals
A finales del siglo XVIII, el emperador ilustrado José II había favorecido la apertura de jardines, salones, clubs y cafeterías donde intercambiar ideas políticas, debatir y leer la prensa, o difundir la masonería. Una burguesía incipiente reclamaba diversiones, y la música se convirtió en un entretenimiento masivo gracias a la inauguración de salas de baile y de conciertos.
Johann Strauss padre (1804-1849) y Joseph Lanner (1801-1843) aprovecharon la circunstancia y se convirtieron en los primeros embajadores del vals, un baile originado en el siglo XVIII a partir de danzas campesinas de Alemania y Austria. Calificada en la prensa como «repugnante, desprovista de elegancia y decoro», debido a la forma pecaminosa en que los bailarines establecían contacto físico, esta danza empezaba a causar furor en Viena.
Con inteligente visión comercial, Strauss y Lanner recorrieron la ciudad con su orquesta y se hicieron imprescindibles en las salas de baile, antes de que la mayor popularidad del primero provocara un enfrentamiento entre ambos.
Viena al Ritmo de los Strauss
En ese ambiente nació en 1825 Johann Strauss, primogénito del compositor del mismo nombre. Johann II demostró un talento precoz para la música, pero su padre se opuso en todo momento a sus aspiraciones. Gracias al apoyo de su madre estudió música, y en 1844 consumó el desafío a su padre: tramitó la licencia para actuar en locales públicos, fundó su propia orquesta -sin apenas fondos y contratando a 24 músicos en paro- y presentó sus propias creaciones en un abarrotado Casino Dommayer, cuyo dueño era el único que no temía al carácter iracundo de Strauss padre.
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El éxito fue completo: «Strauss padre llora lágrimas de vals», escribía un humorista. Acababa de nacer una insólita rivalidad entre padre e hijo que sería ampliamente reproducida por la prensa, haciendo las delicias del morboso público vienés. Strauss hijo lleva una actividad frenética, componiendo multitud de polcas, valses o galops y dirigiendo una orquesta con varias sucursales para afrontar los cada vez más numerosos encargos.
Las diferencias entre padre e hijo se acentuaron durante la revolución democrática de 1848: mientras que el primero, reaccionario, escribía la famosa Marcha Radetzky para celebrar la victoria del ejército imperial sobre los rebeldes italianos, el segundo se decantaba por los insurrectos y componía una Marcha de la Revolución, los Lieder de las barricadas o los Cantos de Libertad. La pugna terminó de forma abrupta en 1849, cuando Strauss padre murió a causa de la escarlatina.
Una vez aplastada la revolución, el joven Strauss trató de congraciarse con la corte imperial vienesa. Desde 1851, el músico actuó en el palacio imperial de Hoffburg, y en 1854 el emperador Francisco José lo contrató para poner música a su enlace matrimonial con la futura emperatriz Isabel de Baviera, la famosa Sissi. Asimismo, Strauss había escrito varias obras en honor al monarca, como la Marcha de júbilo por la salvación del emperador (1853), para celebrar que Francisco José I había sobrevivido a un atentado.
Una Empresa Familiar
El exceso de trabajo de aquella época hizo que Strauss sufriera un colapso. Entonces lo sustituyeron temporalmente en la dirección de la orquesta sus hermanos Josef y Eduard, quienes abandonaron sus respectivas carreras de ingeniero y diplomático para poner su talento musical al servicio del negocio familiar. Cada uno de los hermanos Strauss tenía aptitudes musicales notables, aunque Johann destacaba sobre los otros.
En 1867 Johann se casó con la cantante Henriette Treffz; fue una unión muy positiva para Johann, algo que no se repitió en sus siguientes dos matrimonios. El apoyo incondicional de Jetty, como se la conocía cariñosamente, y su excelente olfato para los negocios abrieron numerosas oportunidades a su marido, convirtiéndose en una especie de mánager del autor que llevaba sus asuntos administrativos a la vez que revisaba sus partituras.
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El Encumbramiento Mundial con "El Danubio Azul"
El encumbramiento mundial de Strauss hijo llegó en 1867 con el estreno de En el bello Danubio azul. Con el tiempo, los valses de los Strauss habían aumentado su complejidad, pasando de ser una danza simple, alegre y ligera a estructuras sinfónicas clásicas. Pero el Danubio azul tenía algo diferente.
La versión original respondió al encargo de un coro masculino, para interpretarlo en el entreacto de un concierto de parodias destinado a recaudar fondos para erigir un monumento al compositor Schubert. El texto ironizaba sobre la situación de Viena tras la derrota austríaca frente a Prusia el año anterior, que había dejado una ciudad devastada cuya hambruna se ocultaba bajo bailes y carnavales.
Tras el debut vienés, Strauss dirigió el Danubio azul en París con motivo de la Exposición Universal, en una versión instrumental que se ganó el favor del público y obtuvo enseguida fama internacional. En poco tiempo se vendió un millón de copias de la partitura.
En 1872, Strauss interpretó la pieza en una veintena de conciertos multitudinarios en Nueva York y Boston. En el World’s Peace Jubilee, un festival celebrado en Boston para conmemorar el fin de la guerra franco-prusiana, dirigió el Danubio azul ante cien mil personas. Provisto de una batuta luminosa, coordinaba a decenas de directores auxiliares que dirigían una descomunal orquesta formada por miles de cantantes y músicos. Un cañonazo anunció el comienzo de la obra.
La Decadencia Vienesa y las Operetas
Animado por su esposa, Johann se decidió a componer varias operetas, piezas cómicas de argumento inverosímil semejantes a la ópera. Así, en 1874 nació El murciélago, en cuya obertura aparece uno de los valses más logrados del maestro. La opereta (que sufrió la censura) es una sarcástica crítica de la superficialidad vienesa, de los vicios de una época cuyo esplendor se evoca con tierna nostalgia en el lirismo de algunas de sus melodías, en contraste con la alegría y jocosidad de otras.
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Johann Strauss II no paró de componer y dirigir sus propias obras, dando muestras de una prolífica creatividad hasta su muerte por neumonía, en 1899. Miles de vieneses asistieron a su funeral, llevando su ataúd en un recorrido que incluyó la Ópera de la Corte de Viena y las salas que daban testimonio de su exitosa trayectoria profesional y su inmensa popularidad.
El Músico y Sus Admiradoras
Johann Strauss II mostró una personalidad arrolladora. Ofrecía sus servicios a los locales más lujosos y conocidos de Viena, ejerciendo su poder de persuasión para convencer a los propietarios, con lo que se aseguraba un numeroso público. Los múltiples encargos y giras aumentaban su fama y llenaban las abarrotadas arcas del ambicioso compositor.
El Mejor Vals de la Historia: Un Viaje Musical
El Danubio Azul muestra cómo los valses de Strauss estaban pensados para llevar al oyente (o a los bailarines) en una suerte de viaje musical. La obra se inicia con una lenta introducción en la que las trompas anuncian parte del bellísimo tema principal, un hábil recurso para crear intriga en el oyente. El tema está construido de modo ascendente, creando una tensión continua a la que es difícil no prestar atención.
Strauss vs Strauss: Rivalidad y Legado
Cuando Johann Strauss hijo nació en octubre de 1825 el padre -también llamado Johann- era una figura en Viena y lo iba a ser aún más: al frente del salón Sperl, uno de los grandes centros de ocio de la ciudad, empleaba a doscientos músicos, dirigía varias galas en la misma noche, daba giras internacionales, componía incesantemente y sondeaba los gustos del público amoldando sus piezas a los gustos del mercado, diríamos hoy. Era un músico y un gran empresario musical.
Solo en un punto parecía interesarle lo que pasaba en su casa: no quería bajo ningún concepto que sus hijos se convirtieran en músicos profesionales. Quizá porque conocía bien cómo era la vida de los integrantes de orquestas, quería para ellos una profesión "digna". Y no era muy original: para Schani, el apodo que recibía su primogénito, había previsto un futuro como banquero.
¿Qué pasó? Que tres de los seis hijos que tuvo con Anna Strauss se dedicaron a la música. Muy a su pesar, Johann Strauss quedaría convertido en el padre de una saga familiar en la que el hijo, del mismo nombre, iba a desbancarlo como "rey del vals".
Debut y Éxito Arrollador
El pequeño Johann Strauss desde muy temprano se interesó por la música y mostró unas dotes excepcionales. Su madre lo apoyó siempre en su vocación y su padre, entre que casi nunca estaba en casa y que se acabó yendo a vivir con su amante, acabó despejando el camino. A los seis años parece que Johann escribió su primer vals. Verídico o leyenda, lo que sí es verdad es que con 19 años, el 15 de octubre de 1844 debutó con su propia orquesta en el casino Dommayer. Fue un acontecimiento sensacional que tenía que ver con la música principalmente, pero no solo, ya que toda la ciudad estaba al tanto de las circunstancias personales de los Strauss y había mucha curiosidad -y un poquito de morbo- por ver actuar al joven Strauss.
Tuvo un éxito arrollador que partió por la mitad las querencias musicales de los vieneses. Se podía ser de Strauss padre o de Strauss hijo, aunque no por mucho tiempo. El padre murió tan solo cinco años después. Poco antes de su muerte, había compuesto la inmortal Marcha Radetzky, en honor al mariscal Joseph Wenzel Graf Radetzky, que mediante una serie de victorias salvó el poderío militar austriaco en el norte de Italia durante los disturbios revolucionarios de esos años.
La marcha alcanzó gran popularidad: hasta quienes no saben nada de música saben que cierra el Concierto de Año Nuevo de Viena, donde Strauss padre y Strauss hijo siguen compartiendo cartel año tras año.
Triunfo Internacional
Pese a las inevitables comparaciones, Johann Strauss hijo siempre se mostró conciliador. Uno de los gestos que solía hacer era tocar alguna de las piezas de su padre en sus conciertos. Otro, para mitigar la competencia, fue iniciar tras su debut una gira por otras ciudades y el extranjero. Tuvo gran éxito en Graz en 1845, luego en Pest (Budapest) y Buda en 1846. El viaje continuó hacia los Balcanes, con paradas en Bratislava, Neusatz, Belgrado y Bucarest.
En octubre de 1852, una gira por Alemania le llevó a Dresde, Leipzig, Berlín y Hamburgo. Y, por supuesto, llegó, toco y triunfó en Italia, Francia y en Inglaterra. A París viajó por primera vez en 1867. Dio conciertos en la Exposición Universal de esa ciudad, donde se dice que le vio el Príncipe de Gales, más tarde rey Eduardo VII, y quien le patrocinó a partir de entonces. En ese año, Johann Strauss recibió el encargo de dirigir la música de baile en sesenta y tres conciertos estivales en el teatro Covent Garden de Londres.
Strauss citó canciones populares inglesas en sus obras Erinnerung an Covent-Garden op. 329 y Festival-Quadrille op. 341, compuestas allí. Sabía cómo ganarse al público con esos pequeños guiños, junto a la interpretación de sus grandes éxitos: el Danubio azul fue interpretado en Londres con texto en inglés por cien coristas.
Vida Sentimental y Legado
En 1875, Strauss regresó a París, donde su primera opereta, La Reine Indigo, se representó con éxito durante tres años. Durante la temporada de carnaval de 1877, Strauss dirigió bailes de máscaras en la Ópera de París. El 28 de marzo de ese año, Strauss fue nombrado Caballero de la Legión de Honor francesa. Con todo, quizás sus hitos internacionales fueron las once estancias que, de 1856 a 1886, Johann Strauss pasó en el Vauxhall de Pavlovsk, cerca de San Petersburgo, y el superespectáculo que supuso el Jubileo de la Paz Mundial de Boston de 1872, donde participó ofreciendo dieciséis -de un total de veintitrés- conciertos en tres semanas.
Allí, todo era a lo grande: Strauss dirigió (con la ayuda de subdirectores) una orquesta de 1.000 músicos. Se calcula que cerca de 50.000 espectadores asistieron al evento. En el siglo XIX, Johann Strauss no tenía nada que envidiar a los megaconciertos de las estrellas de la música actuales.
No solo sus giras y éxitos musicales le hacían acaparar protagonismo en la prensa, también los amorosos. Era guapo, carismático y el público acudía a escuchar su música, pero también, o sobre todo, a verlo a él. Había suspiros, desmayos, peticiones de alguno de sus famosos rizos de pelo negro y, a falta del mechón, también valía alguna de las postales con su firma, a modo de autógrafo, que se vendían como rosquillas.
Tres veces se casó Johann Strauss. La primera, con Henriette Treffz-Chalupetzky, "Jetty", una antigua cantante mayor que él que se convirtió además de en su esposa en una gestora perfecta: lo mismo organizaba sus giras, que copiaba partituras o ponía a componer o a dirigir, en sustitución de Johann, a sus hermanos Josef y Eduard Strauss. De todas las cosas que Johann Strauss le debe a su primera esposa, quizá la más trascendental fuera el hecho de saber o ver, antes que él, que su música podía ser cantada. Operetas como Índigo y los cuarenta ladrones o El Murciélago quizá no hubieran sido posibles de no ser por su tenacidad.
Tras su muerte, en abril de 1878, Strauss andaba un poco perdido, pero se encontró rápido. A finales del mes de mayo se casó con una actriz, Ernestine Henriette Angelica Dittrich, conocida como"Lili", veinticinco años más joven que él, y con quien tenía una relación anterior. No funcionó. Cada uno llevaba una vida bastante independiente, lo que hizo que pasados cuatro años se divorciaran.
La última esposa de Strauss era viuda, treinta años menor que él y ya llevaba su apellido. Adele Strauss, al estilo de la primera esposa, tomó las riendas de la actividad musical de su marido y, tras su muerte, en 1899, se encargó de la buena administración de su legado.
Johann Strauss, Dispensador de Alegría
Una ópera, quince operetas, un ballet y unos quinientos valses, polcas y marchas hablan de la una trayectoria extraordinaria. No solo por la ingente calidad, sino -y sobre todo- por la calidad. Así escribía Richard Strauss (no estaba emparentado con la familia) sobre su figura: "Entre todos los individuos a los que Dios concedió el don de dispensadores de alegría, a mi juicio, Johann Strauss es el más meritorio".
Sus obras, y él mismo, desempeñaron un papel central en la vida social de su época. Sus conciertos y bailes se convirtieron en eventos muy concurridos que marcaron tendencia, y sus composiciones, tan perfectas como atemporales, llegaron directamente al corazón del público: aquella danza escandalosa que solo se permitió en las altas esferas tras el Congreso de Viena (1815) por considerarse impropio acabó siendo declarada en este siglo, en 2017, Patrimonio mundial inmaterial de la UNESCO. Y su influencia no acaba en la tierra.
En 1968 el famoso Danubio azul, auténtico himno oficioso de Austria, llegó al espacio de la mano de Stanley Kubrick que, en 2001: Una odisea del espacio, hizo aterrizar una nave espacial de varias toneladas en una estación espacial giratoria al gracioso compás de tres por cuatro. El ritmo, por cierto, goza de muy buena salud. Aunque asociado a los giros de bailarines vestidos de etiqueta en entornos lujosos, no son pocos los cantantes que han echado mano del compás de tres por cuatro. Su trazabilidad se puede rastrear en canciones como Love on the Brain, de Rihanna; Somebody to Love, de Queen; Delilah, de Tom Jones; Have you ever really loved a woman, de Bryan Adams; o Bed of roses, de Bon Jovi.
Doscientos años después de su nacimiento, el dispensador de alegría de Johann Strauss continúa funcionando a pleno rendimiento y todas las celebraciones organizadas alrededor de la efeméride son una ocasión inmejorable de conocerlo mejor y seguir disfrutando de su música.
¿Qué Ocurrió con los Strauss Después de los Strauss?
Tres de los hijos de Johann Strauss I (1804-1849) y su primera esposa, Maria Anna Streim, mantuvieron la actividad musical, pero son los descendientes de Eduard los que principalmente dieron continuidad a su legado.
La Estela de Eduard Strauss
La vida de Eduard Strauss I (1835-1916) fue la más agitada de los tres hermanos: pasó años litigando con su rival Ziehrer, mantuvo unas relaciones dramáticas y turbulentas con su esposa Maria Klenkhart y sus hijos Johann y Josef, entre terribles acusaciones; las disputas le llevaron a disolver la orquesta que durante tantos años había dirigido y a destruir el archivo familiar…
No deja de ser paradójico que fueran sus descendientes quienes mantuvieron encendida la antorcha de la familia como músicos prácticos o como investigadores y difusores del legado familiar: su hijo Johann III, y los descendientes del otro, un nieto (Eduard II), un biznieto (Eduard III) y un tataranieto (Thomas) de Eduard I Strauss.
Johann Strauss III, Mantuvo las Esencias de la Dinastía
Johann Strauss III, hijo de Eduard Strauss también llamado Johann Strauss nieto (1866- 1939), Johann Strauss III se formó como músico bajo la tutela de su tío Johann II, situación que molestaba profundamente a su padre, Eduard Strauss.
Cuando su padre (Eduard Strauss I) desmanteló en Nueva York la Orquesta Strauss en 1901, Johann Strauss nieto se encargó oficiosamente de mantener las esencias musicales de la dinastía.
Johann Strauss III no pudo competir con Léhar y Oscar Straus, así que a pesar de su opereta El gato y el ratón (1898) y de algunas piezas de cierto éxito, no se le recuerda como compositor sino como director de orquesta.
Johann Strauss III dirigía sus conciertos al estilo de su familia, con el violín en mano (Vorgeiger). Como más adelante imitarían Herbert von Karajan o Willi Boskovsky.
A partir de 1903 la difusión del legado de los Strauss entró en una etapa diferente. Bajo la dirección, de Johann Strauss III, la Deutsche Grammophon grabó ocho discos para gramófono.
Siguiendo la tradición inaugurada por su abuelo, Johann Strauss III viajó mucho y fue aclamado en Europa y Estados Unidos. Murió en Berlín poco antes del comienzo de la II Guerra Mundial.
Eduard Strauss II, Director de Orquesta
El sexto músico en la historia familiar es el nieto de Eduard Strauss: Eduard Leopold Maria Strauss, más conocido como Eduard Strauss II (1910-1969).
Eduard Strauss II fue Director de la Orquesta Johann Strauss fundada en 1966. Ese mismo año hizo una gira por Canadá y Estados Unidos, pero sus mayores éxitos los obtuvo en Japón.
Dr. Eduard Strauss (1955)
Una de las tareas más fructíferas para la difusión científica del legado Strauss la ha desempeñado como presidente del Wiener Institut für Strauss-Forschung, WISF, desde su creación en 1995.
Genealogía de la Dinastía Strauss
A continuación, se presenta un resumen de la genealogía de la célebre dinastía Strauss, destacando a los miembros más influyentes:
- Johann Strauss I (padre)
- Johann Strauss II (hijo)
- Josef Strauss
- Eduard Strauss
- Johann Strauss III
Tabla: Miembros Destacados de la Familia Strauss
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