Joy: El Significado de la Fecundación In Vitro y el Legado de Louise Joy Brown

02.11.2025

Tal día como hoy, el 25 de julio de 1978, ocurría un hecho entonces único en la historia. En la clínica Bourn Hall de Cambridge en Manchester (Reino Unido) nacía el que fue denominado como el primer ‘bebé probeta’ en un trabajo conjunto entre el fisiólogo Robert G. Edwards (que ganaría el Premio Nobel en Medicina y Fisiología en 2010), el ginecólogo Patrick Steptoe y la que se convertiría en la primera embrióloga, Jean Purdy.

Esta primera fecundación in vitro (FIV) supuso un trabajo exhaustivo y de seguimiento constante que culminó en un rotundo éxito, ayudando a traer al mundo a Louise Joy Brown. Cada nacimiento de un ser humano es extraordinario a su manera, pero eso nunca fue tan cierto como en el caso de Louise Joy Brown, el primer bebé probeta de la historia.

Actualmente, según la OMS, una de cada seis parejas tiene problemas para concebir, lo que equivale a cerca del 17,5% de los adultos. Solo en 2023 fueron 40.638 bebés los que nacieron por fecundación in vitro en España y se realizaron un total de 165.453 ciclos de FIV. Pero esto que hoy en día nos parece tan normal no ocurrió por primera vez hasta el 25 de julio de 1978.

Esta producción nos cuenta la historia real de una joven enfermera, un científico visionario y un cirujano innovador en su lucha de una década contra viento y marea para lograr este gran avance médico. Dirigida por Ben Taylor (Sex Education), Joy se narra desde la perspectiva de Jean Purdy (Thomasin McKenzie, Jojo Rabbit) una joven enfermera y embrióloga que une sus fuerzas a las del científico Robert Edwards (James Norton, Black Mirror) y el cirujano Patrick Steptoe (Bill Nighy, Love Actually) para desentrañar el rompecabezas de la infertilidad y convertirse en pioneros de la FIV.

La película celebra el poder de la perseverancia y las maravillas de la ciencia siguiendo a este trío de visionarios que superaron enormes obstáculos y oposiciones para hacer realidad su sueño y, al hacerlo, permitieron que millones de personas soñaran con ellos.

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El Impacto Social y las Controversias Iniciales

Pero no todo fue tan idílico. Este hito tuvo un gran impacto social, los sectores más conservadores y religiosos pusieron el grito en le cielo y se opusieron a este método de fertilidad, aun cuando el papa Juan Pablo I se pronunció al respecto sin verter crítica alguna sobre ello. "Eso ayudó a contrarrestar algunas de las cosas negativas que la gente decía" manifestó la propia Louise en unas declaraciones recogidas por BBC Mundo al respecto de la aceptación del Papa.

En este sentido, en el mismo medio, Louise dijo que sus padres, John y Lesley Brown, recibieron “muchas cartas de la gente. Eran en su mayoría positivas, pero hubo algunos mensajes de odio". Explicó además un episodio de lo más desagradable: "Recibieron una horrorosa caja de Estados Unidos que tenía una probeta rota, sangre falsa y la representación de un feto en su interior. Venía acompañada de una amenaza: la gente que la envió pronto los estarían visitando".

Asimismo, la propia Louise Brown ha explicado a El Confidencial que su madre guardó todas esas cartas y ahora las ha "donado a un museo para que la gente pueda ver las actitudes de algunos en la década de 1970". Sobre las mencionadas polémicas que suscitó todo aquello, deja una frase al principio de su libro que puede resumir lo que piensa: “Mi nacimiento pareció sacar lo peor de todos los periodistas. Esta no era una historia que necesitara sensacionalismo”. Además, en su libro confiesa que se sintió diferente hasta que comenzaron a nacer otros bebés concebidos igual que ella.

"Existen muchos comentarios raros en Internet (sobre mí), pero esto siempre ocurre cuando alguien tiene una historia propia. En general, ha ido a mejor y cada vez se acepta más. Es normal: hay más de ocho millones de personas como yo en el mundo", ha explicado.

Las trabas que se les pusieron a Steptoe y Edwards fueron constantes. Por ejemplo se les denegaron los fondos del consejo de investigación médica en 1970 alegando que "el mundo estaba muy superpoblado". También se interpusieron varias demandas legales contra ellos. En el Reino Unido en aquel momento, y en general en todo el planeta, se creía que la infertilidad era la voluntad de Dios. Se pensaba que la inseminación in vitro corría el riesgo de revertir la supervivencia del más fuerte de Darwin y llevar a la perdición de la humanidad. E incluso había quien criticaba que se le estaba quitando la diversión al sexo.

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La iglesia católica alzó la voz contra la FIV. Aún lo hace. En 1978, al ser preguntado por su reacción ante el nacimiento de Brown, el patriarca de Venecia, el cardenal Albino Luciani (más tarde Papa Juan Pablo I), expresó su preocupación por la posibilidad de que la inseminación artificial pudiera llevar a utilizar a las mujeres como "fábricas de bebés", pero también se negó a condenar a los padres de la niña, señalando que "simplemente querían tener un bebé".

Louise Joy Brown: Una Vida Marcada por la Historia

A pesar de las reticencias de ciertos sectores, las cifras que maneja Brown son esas: se estima que alrededor de ocho millones de personas han nacido mediante fecundación in vitro, y la primera de ellas, Louise, cumple hoy 41 años. Actualmente está casada, tiene dos hijos, que fueron concebidos de forma natural, y lleva una vida normal y corriente en su lugar de nacimiento, Bristol.

Brown ha explicado a este diario cuándo le contaron sus padres como fue concebida. "Tenía cuatro años cuando mamá y papá me mostraron la película de mi nacimiento. Me dijeron que mi comienzo en la vida había sido diferente al de otras personas. Eso fue justo antes de mi primer día de colegio ya que querían que lo supiera por ellos antes que enterarme en el patio de la escuela". Si bien asegura que no lo entendió completamente hasta aproximadamente los 14 años y desde entonces asegura estar "orgullosa de haber sido la primera del mundo". Y a pesar de vivir una situación excepcional, ella lo vive con naturalidad y no lo piensa demasiado.

"Bob Edwards recibió el Premio Nobel por el trabajo que hizo para traerme al mundo. Este tipo de cosas son muy fuertes para estar pensando en ellas cuando estás haciendo la compra o cuando llevas a tus hijos al colegio. No suelo pensar mucho en esto, de lo contrario sería una carga", asegura a El Confidencial.

"A veces la atención mediática resulta algo irritante, pero la mayor parte de la gente es amable y agradable, y la parte positiva de esto es que he podido ir por todo el mundo conociendo a gente del mundo de la fertilidad in vitro y ver lugares y conocer gente que de otro modo no habría podido ver y conocer". Según su propia página web, trabaja a tiempo completo en una oficina de envíos y el pasado año publicó su autobiografía en la que habla de como ha sido su vida siendo la primera niña que nació a través de este procedimiento y como ha vivido todas las polémicas y comentarios sobre su nacimiento y los de los demás “niños probeta”. A este medio ha confesado que "en la adolescencia me daba un poco de miedo pensar que personas de todo el mundo conocían mi nombre" ya que la forma en que nació "fue clasificada, junto a la llegada del hombre a la luna, como el mayor logro del siglo XX".

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Involucrada en el Mundo FIV

Además de su trabajo, Louise Brown colabora con diferentes clínicas de fertilidad, entre ellas la misma que la vio nacer, con el propósito de mostrar su apoyo a otras personas que toman la decisión de buscar ayuda para ser padres y madres. Asimismo, en la descripción de su web asegura que constantemente es llamada por diferentes medios de comunicación de todo el mundo por su condición de pionera en fecundación in vitro.

"Los problemas de fertilidad son una cuestión de salud y deben ser tratados como tal. Creo que todo el que ha tenido problemas de fertilidad debería poder tener la posibilidad de obtener ayuda", señala a este diario. Normalmente es invitada a congresos y reuniones informativas y de concienciación sobre FIV, en las que es un gran reclamo, sirviendo a muchas parejas sin hijos de información ya que durante toda su vida ha estado formándose sobre el procedimiento que hizo posible su nacimiento.

Al respecto, deja un consejo para aquellos que se embarquen en este camino: "El nacimiento de mi primer hijo, Cameron, me hizo ver lo fantástico que es tener hijos propios y me di cuenta de por qué mi madre estaba tan decidida a tenerme e hizo todo lo que hizo. Creo que todas las madres sienten lo mismo. También creo que todas las madres aprecian un poco más a sus propias madres una vez que tienen sus propios hijos. Simplemente animaría a la gente a ser positiva y no rendirse. A veces puede ser un viaje difícil pasar por un tratamiento de fertilidad, pero ser positivo ayuda.

Como curiosidad, Louise tiene una hermana llamada Natalie, la cual también vino al mundo gracias a la fecundación in vitro. Sus padres quedaron tan satisfechos con la experiencia que 4 años después del nacimiento de su primera hija, en 1982 se aventuraron a volver a tener otra. Esta, además, se convirtió en 1999 en la primera mujer nacida mediante esa técnica que dio a luz a un bebé concebido naturalmente.

Joy en Netflix: Una Historia Real Llevada a la Pantalla

Esta nueva y emotiva apuesta de Netflix, deja al descubierto la historia real detrás de la fecundación in vitro, basándose en las experiencias y testimonios de las primeras personas vinculadas con este gran avance de la medicina global. Existen 2 factores principales que lograron convertir en todo un éxito a esta nueva historia de Netflix, la cual está emocionando a todos sus espectadores; uno de estos elementos, es el trabajo de dirección de Ben Taylor y su equipo de guionistas, Rachel Mason y Jack Thorne, quienes fueron capaces de realizar una emotiva adaptación cinematográfica de los tres responsables de cumplir el sueño de más de miles de familias.

La perseverancia de unos pioneros El 'momento Eureka' de esta historia ocurrió en 1968, cuando Patrick Steptoe había colocado un óvulo y un espermatozoide sobre una placa. "Miré por el microscopio y vi algo raro en los cultivos. Lo que vi fue un blastocisto [preembrión] humano mirándome". Todavía tuvo que transcurrir una década de investigación para que naciera Louise Brown, el primer bebé probeta, que llevó como segundo nombre Joy, alegría en inglés. Pero Edwards y Steptoe nunca perdieron de vista su objetivo: "La desesperación que sentían las parejas que tanto deseaban tener hijos. Tuvimos muchos detractores, pero luchamos como locos por nuestros pacientes".

La controversia que rodeó a su trabajo provocó que el comité del Nobel esperase hasta ¡2010! para premiar a aquellos pioneros. Pero el galardón llegó cuando Steptoe y Purdue ya habían fallecido y Edwards demasiado enfermo para viajar hasta Estocolmo. La organización elogió a Edwards por sus avances en el tratamiento de la infertilidad y señaló que los bebés nacidos por FIV gozan de una salud similar a la de otros bebés. La propia Louise Joy Brown lo calificó como "noticia fantástica" mientras que desde el Vaticano se condenó la medida como "completamente fuera de lugar".

Louise Joy Brown fue el primer bebé nacido por fecundación in vitro en el Hospital General de Oldham en 1978, algo que en su momento se consideró como uno de los avances médicos más notables del siglo XX. Por supuesto ella estuvo presente en el estreno de la película que tuvo lugar en el London Film Festival. "Sin ellos, los tres, yo no estaría aquí, ni 12 millones de nosotros tampoco. Así que no somos solo unos pocos, ahora somos bastantes", aseguró sobre la alfombra roja. A la pregunta de qué consejo daría a otras parejas, añadió: "Mi madre creía que pasaría y pasó. Seguid perseverando y, si creéis que va a suceder, esperemos que así sea".

Lesley, la madre de Louise, no había podido concebir de forma natural porque tenía las trompas de Falopio obstruidas. Llevaba nueve años intentando tener un bebé cuando se apuntó a la FIV. Ella fue una de las 282 mujeres que probaron el procedimiento experimental de Edwards y Steptoe, en el que los médicos intentaron 457 extracciones de óvulos, pero tan solo 167 ciclos resultaron en fecundación. De doce embriones implantados con éxito en mujeres, cinco se quedaron embarazadas, y Louise fue la única nacida viva. Su hermana, Natalie, fue el 40º bebé FIV y la primera en tener un hijo propio.

El Futuro de la Fecundación In Vitro

Lograr la fecundación y el cultivo embrionario en condiciones estables fueron los principales retos técnicos y médicos que tuvieron que superar los pioneros de la FIV en los años 70. “No existían los protocolos de estimulación ovárica ni los incubadores de laboratorio que tenemos ahora. Además, problemas médicos que actualmente tratamos de forma rutinaria, en aquel momento condenaban a muchas mujeres a no poder ser madres. Es el caso de Lesley Brown, que tenía las trompas de Falopio obstruidas, hoy en día, gracias a la FIV, esta situación se soluciona con normalidad. Ese avance abrió la puerta a que miles de familias pudieran cumplir su deseo de tener hijos”, opina la doctora Laura García de Miguel, ginecóloga especialista en fertilidad de Tambre.

Igualmente, comenta que en aquella época la tasa de éxito era “muy limitada”. “No se conocían los protocolos de estimulación ovárica que tenemos actualmente y con medios muy rudimentarios. Con el paso de los años se han incorporado avances que han cambiado radicalmente el pronóstico de los pacientes. La microinyección espermática (ICSI) permitió resolver los casos graves de factor masculino; la vitrificación de óvulos y embriones nos da supervivencias muy altas tras la descongelación y la posibilidad de preservar la fertilidad y el cultivo prolongado hasta blastocisto nos ayuda a seleccionar mejor qué embriones transferir”, indica.

Acerca de cómo ha cambiado la percepción de la FIV, la experta considera que durante los primeros años se percibía como una terapia experimental, rodeada de “cierta controversia” y muchas dudas médicas y sociales”: “La realidad ahora es completamente distinta, se ha consolidado como un tratamiento seguro y eficaz, con millones de niños nacidos en todo el mundo gracias a estas técnicas. Desde la medicina se considera una herramienta esencial para abordar problemas de fertilidad que antes no tenían solución, y socialmente ha dejado de ser un tema tabú. Cada vez hay más conocimiento, más normalización y también más diversidad en los pacientes que recurren a ella. Esto ha contribuido a que la reproducción asistida forme parte de la vida cotidiana de muchas familias”.

Menos efectos secundarios

Otra de las cosas que destaca es la disminución de los efectos secundarios. “En los primeros años, existían riesgos importantes, como el síndrome de hiperestimulación ovárica, que podía ser una complicación grave. Ya contamos con protocolos de estimulación mucho más seguros y personalizados, que prácticamente han eliminado este problema. También hemos aprendido a reducir de forma drástica los embarazos múltiples, que eran una de las principales causas de complicaciones para la madre y el bebé. Esto ha sido posible gracias a la mejora de los laboratorios, a la vitrificación y a la estrategia de transferir un único embrión de buena calidad”, apunta.

Sobre los precios, cree que la FIV es “más accesible” que hace unas décadas por la evolución tecnológica y la cobertura sanitaria. “En España, la sanidad pública ofrece tratamientos de reproducción asistida en muchos hospitales, con unos criterios de edad y número de intentos que pueden variar según la comunidad autónoma. Esto ha supuesto un cambio enorme respecto a los inicios, cuando la única opción era acudir a centros privados y asumir unos costes elevados”. Añade que en el ámbito privado, los precios “se han ido ajustando”: “Existen diferentes opciones de financiación, lo que facilita el acceso a más personas. Por la ausencia de listas de espera y porque hay muchos procedimientos que aún no cubre la seguridad social, muchas familias siguen recurriendo a clínicas como Tambre para poder realizar tratamientos más personalizados o con tiempos de espera más cortos”.

Fracaso en los tratamientos

En 2022, se realizaron en España casi 167.195 ciclos de FIV, lo que se tradujo en el nacimiento de 31.635 bebés, lo que representa alrededor del 12% de todos los nacimientos ese año, según la Sociedad Española de Fertilidad (SEF). Sin embargo, no todos los casos acaban en éxito y García de Miguel expone los motivos: “El principal factor que influye en el fracaso de los tratamientos sigue siendo el impacto de la edad de la mujer en la calidad de los óvulos, ya que empeora los resultados y aumenta la probabilidad de que los embriones presenten alteraciones cromosómicas”. Y no solo eso, insiste en que también pueden influir otros factores como la baja reserva ovárica, malformaciones uterinas o problemas de factor masculino severo.

Para finalizar, reconoce que en la próxima década veremos avances que buscan perfeccionar los procedimientos. “Se está investigando mucho en métodos de selección embrionaria menos invasivos y en la aplicación de inteligencia artificial para ayudarnos a interpretar mejor la información que obtenemos de los embriones. Todo ello siempre con la cautela de que aún necesitamos evidencia científica sólida antes de incorporar estas herramientas a la práctica clínica rutinaria”, dice.

“Podemos afirmar es que seguiremos mejorando la seguridad de los tratamientos, reduciendo riesgos para las mujeres y personalizando cada vez más las terapias. En definitiva, el futuro de la reproducción asistida estará marcado por la innovación, pero también por la responsabilidad médica y el respeto a los marcos legales y éticos que nos guían”, concluye.

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