Julio Verne: Biografía para Niños
Se cumplen 195 años del nacimiento del escritor Julio Verne. Un 8 de febrero de 1828, llegaba al mundo Julio Verne, una mente prodigiosa que ha dejado como legado numerosas obras literarias capaces de sumergirnos en mundos mágicos. Junto a él hemos dado la vuelta al mundo en ochenta días, viajado hasta el centro de la Tierra o navegado veinte mil leguas, entre muchas otras cosas.
Por ello, no es descabellado otorgarle el título de padre de la ciencia ficción. Es increíble pensar cómo alguien que lleva más de 115 años fuera de este mundo sigue marcando los corazones de la sociedad. Y es que, las historias de Verne ya forman parte de nosotros.
Infancia y Juventud
Jules Verne nació en el seno de una familia burguesa de Nantes el 8 de febrero de 1828. Su padre, Pierre Verne, era notario y descendiente de todo un linaje de abogados. Su madre, Sophie Allotte, pertenecía a una casta de militares. La casa de la familia se encontraba en un exclusivo barrio de la ciudad del Loira, donde la mayoría de las lujosas mansiones eran propiedad de armadores de barcos que, enriquecidos por el "oro negro" de la trata de esclavos, vivieron su época de esplendor en el siglo XVIII.
Desde pequeño Verne fue un gran aventurero. Con apenas 10 años, se escapó de casa con el objetivo de embarcarse en un barco rumbo a India. Sin embargo, la aventura se acabó pronto, ya que su padre le pilló cuando iba a embarcar.
Las biografías de Julio Verne cuentan una anécdota, probablemente apócrifa, sobre su precocidad aventurera. Dicen que a los once años se escapó de casa para enrolarse como grumete en el mercante Coralie y que su padre le bajó del barco cuando éste iba a zarpar rumbo a la India.
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Pero lo que en verdad despertó la pasión literaria de Verne fueron las historias que le contaba su maestra de escuela, esposa de marino, así como la vista del muelle desde su ventana. Aquel bosque de mástiles, las banderas de colores y el trajín de la carga y descarga le hicieron soñar con echarse a la mar inexplorada.
En sus años de educación secundaria, en los que ganó un premio de geografía, prendió su afición a coleccionar revistas científicas. También devoró libros de aventuras, desde Robinson Crusoe a Ivanhoe, y dedicó poemas a su primer amor, mademoiselle Caroline. El rechazo de la joven, comprometida con un vizconde, frenó su vena artística y, desilusionado, aceptó el consejo paterno de ir a estudiar Derecho a París. Ese viaje lo realizó en dos medios de transporte que le fascinaron y adoptó para sus novelas: el piróscafo, o barco de vapor, y el ferrocarril.
Fue así como Julio Verne llegó en 1847 a una ciudad en vísperas de la revolución liberal que derrocó al rey Luis Felipe, en cuyo lugar se proclamó una república democrática. No obstante la agitación política, Verne se limitó a frecuentar a la bohemia del Barrio Latino que, en pleno romanticismo, admiraba a Balzac, Víctor Hugo y Musset.
El joven Verne frecuentó los ambientes literarios de París, donde conoció a Balzac y Víctor Hugo y entabló amistad con Alexandre Dumas hijo. Por esta vía se introdujo en la tertulia literaria del salón de madame Barrère, donde entró en contacto con Alexandre Dumas hijo, que lo aconsejó. A raíz de este apoyo, escribió obras teatrales, relatos cortos y libretos de ópera, y renunció a ejercer como jurista, en contra del criterio paterno.
También entabló amistad con Nadar en el Club de Prensa Científica. Este fotógrafo aeronauta -que en 1862 haría los primeros retratos de la Ciudad de la Luz desde un globo- contagió a Verne la pasión por el vuelo aerostático. Fueron años de hambre, lo que le provocó trastornos digestivos crónicos, pero también de frenesí lector.
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Tras un empleo como secretario del Teatro Lírico, trabajó como agente de Bolsa, hasta que a los 24 años entró en la redacción de la revista literaria El museo de las familias para ocuparse de su sección científica.
Más tarde conoció a Honorine Deviane, una viuda de Amiens que tenía dos hijas, con la que se casó en 1857. El matrimonio no le proporcionó la estabilidad que esperaba. Más bien sintió que le encarcelaba, por lo que viajó a Escocia, Noruega y Dinamarca huyendo de la monotonía del hogar.
El Escritor y su Éxito
Aunque viajaba a través de sus novelas, verdaderamente Verne apenas salió de su Francia natal. De hecho, dicen que una vez subió en globo y no aguantó ni media hora.
En 1862 se produjo un encuentro decisivo. Julio Verne entregó al editor Pierre-Jules Hetzel un manuscrito que combinaba la literatura con la divulgación científica. Se trataba de Cinco semanas en globo, trasunto de los vuelos de su amigo Nadar, que se convirtió en un éxito de ventas sin precedentes.
El propio Verne lo habría descrito con estas palabras: "Acabo de escribir una novela con una forma nueva, una idea propia. Si tiene éxito, constituirá, estoy seguro, un filón abierto". Hetzel lo vio de la misma manera. Cuando el escritor le llevó un manuscrito futurista, titulado París en el siglo XX, el editor lo rechazó por parecerle pesimista y muy técnico. "Daríala impresión de que el globo fue una feliz casualidad", le dijo, y conminó a Verne a volver al estilo original.
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Su editor le ofreció un contrato envenenado que le obligó a escribir dos novelas al año a cambio de 20.000 francos. El astuto Hetzel le ofreció un contrato suculento, pero que en su letra pequeña camuflaba unas condiciones leoninas. Verne se comprometía a escribir dos novelas al año para la casa editorial durante los siguientes veinte años a cambio de 20.000 francos anuales por derechos de autor. Una suma elevada, pero que condenó al autor a una producción literaria a destajo durante el resto de su vida.
En busca de la tranquilidad para escribir al ritmo frenético que le imponía el contrato con Hetzel, el autor se instaló en Amiens, lejos del "ruido insoportable" y la "agitación estéril" de París. En la quietud de su despacho escribía desde las cinco de la madrugada hasta las once de la mañana. Su casa estaba cerca de la estación, lo que le permitía viajar tanto a la capital como al puerto de Le Crotoy, donde amarraba su barco (llegó a tener tres, de nombre Saint Michel) para salir a navegar, su gran pasión.
Verne se integró plenamente en la vida social de la ciudad, de la que fue concejal de Educación, Museos y Fiestas. Entre sus logros se cuenta la construcción de un circo, encargado al arquitecto Émile Ricquier, alumno de Eiffel. Esta afición circense la reflejó en la novela César Cascabel (1890), que muestra el periplo de una familia de saltimbanquis que viaja en carreta a través del Oeste de Estados Unidos y de Siberia para regresar a Francia, atravesando durante el trayecto paisajes vírgenes y desiertos de hielo.
En la calma de Amiens, Verne concibió la mayoría de las obras agrupadas bajo el nombre de Viajes extraordinarios. El autor escribió estas famosas novelas de aventuras hasta el año de su muerte, en 1905.
Los Viajes Extraordinarios y el Progreso
Los primeros títulos, de pequeño formato, se publicaron por entregas en el Magasin d’Education et de Récréation. Pero Hetzel pronto se percató de que también tenían buena salida comercial en un tamaño mayor y con una cubierta ilustrada.
Así surgió la idea de las famosas portadas de los Viajes extraordinarios, diseñadas mediante la técnica del cartonaje, que consistía en encuadernar los libros con una cubierta de cartón forrada de tela ricamente decorada. La popularidad que alcanzaron las novelas de Verne llevó al editor a mimar la estética de los libros y renovarla según los gustos del público.
Los Viajes Extraordinarios tenían como objetivo resumir los conocimientos "acumulados por la ciencia moderna" y darlos a conocer de una forma "atractiva". Esas entregas iniciales de los Viajes extraordinarios son un canto a la felicidad que el progreso traería para el hombre. El medio para alcanzar este logro social sería la ciencia y su divulgación a través de las novelas. Ahora bien, el escritor mezclaba en ellas las lecturas románticas de su juventud con ideas del socialismo utópico y del positivismo basado en la razón.
Las historias de Verne aparecieron en un momento de optimismo colectivo, propiciado por la Revolución Industrial en Francia y la estabilidad política del régimen de Napoleón III. De ahí que los protagonistas de estos viajes sean exploradores de buen talante y las máquinas mejoren la vida de los hombres.
- En Cinco semanas en globo, el sabio inglés Samuel Fergusson, en compañía de un criado y un amigo, recorre el continente africano a bordo de un globo hinchado con hidrógeno.
- En Veinte mil leguas de viaje submarino (1869), el biólogo francés Pierre Aronnax, embarcado en el buque Abraham Lincoln, es arrojado al mar y va a parar al submarino Nautilus del legendario capitán Nemo.
- Viaje al centro de la tierra (1864) narra la expedición de un profesor de mineralogía, el doctor alemán Otto Lidenbrock, hasta el núcleo del planeta desde un volcán en Islandia.
- Y en La isla misteriosa (1874), los tripulantes de un globo caen en una isla bajo la que se esconde el reino acuático del capitán Nemo.
Con el paso del tiempo, sin embargo, los libros de Verne se vuelven más pesimistas. A finales de siglo, las potencias europeas rivalizaban por la expansión de sus respectivos imperios coloniales, y la ciencia y la tecnología se ponían al servicio de la industria y el capital. Verne sintió flaquear su fe en el progreso y desplazó a sus personajes desde los descubrimientos geográficos hasta mundos más reconocibles.
Tal es el caso de la novela El rayo verde (1882), en la que un impulso romántico lleva a los protagonistas hasta las costas de Escocia para contemplar este fenómeno atmosférico. O El castillo de los Cárpatos (1892), novela de ecos góticos y vampíricos ambientada en Transilvania.
El Padre de la Ciencia Ficción
La Europa de Julio Verne vivió una revolución industrial. Las fábricas, la tecnología, la máquina de vapor, el telégrafo y las comunicaciones transformaron el mundo y lo empequeñecieron: la apertura del canal de Suez, el ferrocarril del Pacífico en Estados Unidos o el Transiberiano en Asia acortaron las distancias.
Los nuevos medios de comunicación de masas dieron noticias puntuales de estos progresos. Éste era el caldo de cultivo idóneo para que el escritor francés vaticinase avances tecnológicos del siglo XX. De este modo, junto con H. G. Wells, Verne se erigió en uno de los padres de la ciencia ficción.
Ahora bien, esta adoración por la ciencia del futuro no fue premeditada y se debía a su afán divulgador: "Yo simplemente he hecho ficción de aquello que posteriormente se convertiría en un hecho, y mi objetivo no era profetizar, sino difundir el conocimiento de la geografía entre la juventud", afirmó en una entrevista de 1902.
Verne vaticinó avances que lo han convertido a ojos de muchos en uno de los padres de la ciencia ficción junto a H.G. Wells. Los inventos que imaginó Verne se anticiparon a su tiempo. Unos se cumplieron: el submarino, los cohetes a la Luna, las capitales superpobladas, el teléfono, las guerras bacteriológicas y las videoconferencias. Otros no cuajaron: los periódicos hablados, los tubos neumáticos a través de los mares y los transformadores solares que uniforman las estaciones. Pero todos fueron impulsados por una imaginación prodigiosa y una fe ciega en el progreso: "Mi lema ha sido siempre el amor al bien y a la ciencia", decía.
La obra de Julio Verne también contribuyó a arrojar una nueva mirada sobre el paisaje, cuya percepción experimentó cambios revolucionarios en el siglo XIX. Desde la Antigüedad, la visión tradicional del espacio había sido frontal; y de frente atisbaba el horizonte el correo del zar, Miguel Strogoff, durante su misión por los dilatados espacios que separaban Moscú de Irkutsk.
Sin embargo, el ferrocarril trajo consigo una percepción lateral del espacio, pues los viajeros miraban el paisaje desde una ventanilla, lo que anticipaba dos nuevos lenguajes: el cine y el cómic. Gracias a la velocidad del nuevo medio de transporte, Phileas Fogg y su inseparable mayordomo Passepartout cubrieron en tren la mayor parte de La vuelta al mundo en ochenta días (1872).
Ahora bien, los ojos de los hombres de la Belle Époque también se alzaron hacia el cielo. En Cinco semanas en globo, los exploradores observan la tierra a vista de pájaro. En De la Tierra a la Luna (1865), y en su adaptación al cine por Méliès, los astronautas contemplan panorámicas similares a las del cohete Apolo VIII.
Esa misma mirada también se dirigió al mundo subterráneo en Viaje al centro de la Tierra, y a las profundidades insondables en Veinte mil leguas de viaje submarino, donde el capitán Nemo recorría el lecho marino a bordo del Nautilus, descubriendo un mundo nuevo con criaturas desconocidas y legendarias.
Por Amor a los Mapas
La vida sedentaria de Julio Verne no le impidió recorrer los planetas con el pensamiento en De la Tierra a la Luna y otras obras. En 1894, Mary A. Belloc, una redactora de la revista The Strand Magazine, hizo una entrevista al escritor. Preguntado acerca de su proceso creativo, y en concreto por el origen de sus ideas científicas, Verne respondió: "El secreto está en que me ha apasionado siempre el estudio de la geografía. Creo que mi interés por los mapas y por los grandes exploradores del mundo me indujo a escribir mis novelas".
Tal vez por eso, en su casa de Amiens, llama la atención un globo terráqueo posado sobre su escritorio, cuya esfera está picada por las incisiones de compás que el escritor hacía para medir las distancias.
Libros de Julio Verne Recomendados para Niños
¿Has pensado en viajar con tus hijos sin moverte de casa, explorando océanos, volcanes y cielos estrellados con solo abrir un libro? Leer a Julio Verne es esa aventura que se puede compartir en familia, en casa y también en el aula.
Al elegir un libro de Julio Verne para niños, es importante considerar lo siguiente:
- Verifica la edad recomendada en la edición.
- Revisa si tiene adaptaciones: lenguaje simplificado, resúmenes o ilustraciones.
- Observa el tamaño, tipo de letra y diseño del libro.
Algunas recomendaciones:
- Veinte mil leguas de viaje submarino
- A partir de 8 años | 224 páginas | El clásico de Julio Verne adaptado por Geronimo Stilton.
- A partir de 9 años | 528 páginas | Descubre esta obra maestra de Julio Verne gracias a esta preciosa edición íntegra de la colección «Alfaguara Clásicos» ilustrada por Samuel Castaño.
- A partir de 10 años | 184 páginas | Julio Verne sigue siendo uno de los escritores favoritos de la juventud de todo el mundo.
- La vuelta al mundo en ochenta días
- A partir de 4 años | 32 páginas | Edición que pertenece a una colección de Editorial Laberinto en la que los cuentos y fábulas de toda la vida son relatados con una visión muy actual y acompañados por magníficas ilustraciones de artistas de primera línea.
- A partir de 7 años | 136 páginas | Editorial Molino presenta esta novela de Julio Verne ilustrada y adaptada por Shia Green a lectores a partir de 7 años.
- A partir de 9 años | 224 páginas | El clásico de Julio Verne libremente adaptado por Geronimo Stilton.
- A partir de 10 años | 176 páginas | Un viaje extraordinario que se adelantó a su tiempo.
- De la Tierra a la Luna
- A partir de 12 años | 72 páginas | A Julio Verne se le considera el creador de la novela de ciencia ficción, pues se anticipó a avances científicos venideros, como sucede en ‘De la Tierra a la Luna’ con los cohetes y los viajes espaciales.
- A partir de 12 años | 256 páginas
- Viaje al centro de la Tierra
- A partir de 9 años | Edición actualizada, ilustrada y adaptada | 256 páginas | El profesor Lidenbrock y su sobrino Axel descubrirán un mundo subterráneo, con mares, bosques y animales antediluvianos.
- A partir de 9 años | 224 páginas | El viaje más alucinante de la literatura contado por Geronimo Stilton.
- A partir de 9 años | 304 páginas | La colección «Alfaguara Clásicos» pone al alcance de los jóvenes lectores esta cuidada edición íntegra de un clásico de la literatura de aventuras, escrito por uno de los autores fundacionales de la ciencia ficción.
- A partir de 10 años | 160 páginas | Uno de los viajes más fascinantes de la literatura en una edición adaptada para facilitar su lectura.
- A partir de 12 años | 72 páginas | Para escribir esta obra Julio Verne se tuvo que documentar en geología, mineralogía y paleontología.
- Cinco semanas en globo
- A partir de 9 años | Edición actualizada, adaptada e ilustrada | 288 páginas | ¿Explorar África en globo? Con el Victoria y dos intrépidos compañeros, el doctor Fergusson se propone triunfar donde han fracasado otras grandes expediciones.
- A partir de 12 años | 72 páginas | Julio Verne comenzó con esta primera novela una exitosa carrera de escritor, con un nuevo género literario que había iniciado: la novela de aventuras al borde de lo imposible pero creíbles por los numerosos datos que ofrecía de los últimos hallazgos científicos.
Otras Obras de Julio Verne
Aquí hay una lista de otras obras de Julio Verne, organizadas por año de publicación:
| Título | Año de Publicación |
|---|---|
| Las aventuras del capitán Hatteras | 1866 |
| Viaje Alrededor de la Luna | 1870 |
| Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el África austral | 1872 |
| El país de las pieles | 1872 |
| El ‘Chancellor’ | 1875 |
| Héctor Servadac | 1877 |
| Las Indias negras | 1877 |
| Un capitán de quince años | 1878 |
| Los quinientos millones de la Begún | 1879 |
| Escuela de Robinsones | 1882 |
| El rayo verde | 1882 |
| El archipiélago en llamas | 1884 |
| Matías Sandorf | 1885 |
| Un billete de lotería | 1886 |
| El camino de Francia | 1887 |
| Dos años de vacaciones | 1888 |
| Familia sin nombre | 1888 |
| César Cascabel | 1890 |
| Mistress Branican | 1891 |
| El castillo de los Cárpatos | 1892 |
| Claudio Bombarnac | 1893 |
| Aventuras de un niño irlandés | 1893 |
| La isla de hélice | 1895 |
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