Kim Phùc: Un Símbolo de Resiliencia y Perdón

20.11.2025

La historia de Kim Phùc es un testimonio poderoso del espíritu humano y de la capacidad de superar incluso las pruebas más difíciles. Es imposible borrar de la memoria la famosa foto de la niña corriendo y gritándole al fotógrafo Nick Ut. La niña se llamaba Kim Phùc, tenía nueve años y su aldea en Vietnam había sido bombardeada con napalm. “Nick Ut” capturó la aterradora imagen de la niña quemada corriendo hacia él llorando.

El Horror de la Guerra

El 8 de junio de 1972, el pequeño pueblo de Trang Bang fue devastado por un ataque aéreo que utilizó bombas de napalm. Un consejero militar estadounidense coordina el bombardeo de la aldea en que Kim vive. Un avión bombardeó la aldea de Trang Bang en Vietnam del Sur, después de que el piloto confundiera a un grupo de civiles con tropas enemigas.

Kim Phùc, junto con otros niños, fue víctima de este cruel ataque, resultando en quemaduras severas en gran parte de su cuerpo. Las bombas contienen napalm, un combustible gelatinoso que, en palabras de Kim misma, se siente como «quemarte con gasolina por debajo de la piel». Causa mucho dolor. Se mete por debajo de la piel y sigue quemando.

Kim Phuc se crió en la aldea de Trang Bang, situada a 30 minutos al norte de Saigón. «Todos estábamos escondidos en la Pagoda. Los soldados oyeron los motores de los aviones que se acercaban y nos gritaron: corran, corran! Corri con mis dos hermanitos y mis primos. Demasiado tarde.

La casa de Kim Phuc estaba en medio del sitio donde cayeron cuatro bombas de napalm. Como relató a la Unesco, organización de la que es Embajadora de Buena Voluntad desde 1997, el 65% de su cuerpo quedó abrasado y tuvieron que practicarle injertos en el 35% de la piel. Pero su rostro y sus manos quedaron intactos.

Lea también: Descubre la vida de Mai Meneses

«Todos estábamos escondidos en la Pagoda. Los soldados oyeron los motores de los aviones que se acercaban y nos gritaron: corran, corran! Corrí con mis dos hermanitos y mis primos. Demasiado tarde. Empezamos a correr y de repente vi alrededor de mí un resplandor, el fuego quemó toda mi ropa…Agradecí a Dios que mis pies no se habían quemado, y pude seguir corriendo» .

El Impacto de la Fotografía

La foto, realizada por un autor vietnamita llamado Nick Ut, aparecía corriendo desnuda junto con otros niños por un sendero y llorando, con el cuerpo quemado por el napalm. Nick Ut no solo capturó la imagen icónica, sino que también salvó la vida de Kim. Después de tomar la foto, la llevó de inmediato a un hospital cercano, donde comenzó su arduo camino hacia la recuperación.

La fotografía de Kim Phùc corriendo desnuda y llorando de dolor ganó el Premio Pulitzer y otras prestigiosas distinciones, destacando la brutalidad de la guerra y la necesidad de la paz. Esta foto se convirtió en un símbolo de los horrores de la guerra de Vietnam, de la crueldad de todas las guerras para los niños y las víctimas civiles. Cualquiera que vea esa fotografía puede ver la profundidad del sufrimiento, la desesperanza, el dolor humano de la guerra, especialmente para los niños.

Tras realizar la fotografía, Nick Ut arropó a la niña y la llevó a toda prisa a un hospital sudvietnamita. Luego, pasó 14 meses recuperándose en el Hospital Barsky, el centro médico estadounidense de Saigón, donde su atención fue pagada por una fundación privada. Nadie esperaba que sobreviviese.

La Vida Después de la Foto

Durante mucho tiempo Kim Phuc quería escapar de esa foto…quería olvidar que eso había pasado…pero con el tiempo consideró que podía ser «un regalo» para hacer más consciente al mundo de los horrores de la guerra. Kim Phuc tenía solo nueve años cuando la mayor parte de su cuerpo ardió en napalm, un líquido inflamable más potente que la gasolina. Era el 8 de junio de 1972 y su aldea en Vietnam del Sur, Tran Bang, había sido bombardeada por las fuerzas estadounidenses. Abrasada, asustada y aullando de dolor, echó a correr por la carretera.

Lea también: Profundizando en la retórica del rap

Diez años después, en el año 1982, Kim quería estudiar medicina. Entró en la facultad, en Saigón. Pero en un régimen comunista no siempre es posible cumplir los sueños: «Por desgracia los agentes del gobierno se enteraron de que yo era la niñita de la foto y vinieron a buscarme para hacerme trabajar con ellos y utilizarme como símbolo e icono propagandístico. Los soldados venían a clase para hacerme entrevistas con periodistas extranjeros. Yo no quería y les supliqué: ´¡Déjenme estudiar´ Es lo único que deseo». Entonces, me prohibieron inmediatamente que siguiera estudiando. Fue atroz. No acertaba a entender por qué el destino se encarnizaba conmigo y no podía seguir estudiando como mis amigos. Tenía la impresión de haber sido siempre una víctima.

En el segundo año de la facultad, en Saigón, encontró casualmente uno de los pocos Nuevos Testamentos, que no habían sido confiscados por el gobierno comunista de Vietnam, en la biblioteca universitaria. La curiosidad le llevó a leerlo; chocándole enormemente el mensaje de Jesús. Quiso seguir a Jesucristo, tras escuchar el mensaje de perdón y salvación que ofrece Jesucristo.

«…Antes de ello, vivía en aquella batalla interna y oscuridad. Nadie puede ser feliz así. Ahora tengo una familia maravillosa». Actualmente predica un mensaje de amor y reconciliación, con la palabra perdón como eje: «No podemos cambiar el pasado, pero con amor podemos redimir el futuro», es una de sus frases.

En el año 1986 el gobierno permitió a Kim trasladarse a Cuba para estudiar medicina. Allí vivió tres años y conoció a Bui Huy Toan, estudiante vietnamita. Se casaron en 1992 y pasaron su luna de miel en Moscú: «solo podíamos ir a países comunistas». En el vuelo de regreso a Cuba, la pareja huyó cuando su avión aterrizó en Ganther (Terranova) para repostar combustible: «Siempre estuve esperando la oportunidad de irme». Desde 1992 se establecieron en Toronto. Solicitó asilo político el cual le fue concedido. «No tenía nada».

Actualmente Kim vive en Canadá con su marido y sus dos hijos: Thomas y Stephen. Le fue muy difícil explicar a sus hijos lo que le pasó a «la niña de la foto»: «Un día, cuando Thomas era muy chiquito y lo alcé, vio mi brazo. Me preguntó: ´¿mami, te duele?, y comenzó a besar mis cicatrices.

Lea también: "La Fuga": Detalles de la composición

El 11 de noviembre de 1996, la Fundación para la Memoria de los Veteranos de Vietnam la invitó a Washington, para dar una conferencia. Ese día dijo: «He sufrido muchos dolores físicos y psicológicos. A veces pensaba que no iba a poder vivir, pero Dios me ha salvado…»

Al término de su charla, donde habló del perdón, un grupo de hombres se acercó. Uno de ellos lloraba sin parar. Hubo que esperar cuarenta minutos hasta que pudo hablar. Era John Plummer, el oficial norteamericano que había coordinado los bombardeos a la aldea de Kim. Durante esos años, Plummer había sufrido una culpabilidad extrema que la había llevado al alcoholismo y al fracaso matrimonial. Cuando pudo hablar dijo: «Lo siento mucho. ¿Usted podía perdonarme?. Instantáneamente Kim le dijo: «Sí, por supuesto»… «Nos abrazamos y lloramos juntos. Yo había conocido el perdón, pero ese día experimenté la reconciliación».

Le dijo: «Todo está ya en orden. A quien le pregunta qué ha sido lo más difícil de todo su calvario, ella no duda en responder: «Sin duda alguna ha sido perdonar. Perdonar a los que mataron a mi familia, a los que incendiaron mi país; perdonar a quienes se empeñaron en utilizarme sin importarles mi vida personal…». «Las primera vez que leí las palabras de Jesús ´ama a tus enemigos´, ni las entendí, ni sabía cómo hacerlo. Soy humana, tengo mucho dolor, muchas cicatrices y he sido víctima mucho tiempo. ¿perdonar?. Eso me resultaba imposible.

En 1996, la Fundación para la Memoria de los Veteranos de Vietnam la invitó a Washington y allí conoció al piloto que vació las bombas sobre su aldea. Kim manifestó públicamente su perdón al piloto y emocionados sellaron el acto con un abrazo. «La foto de la niñita corriendo desnuda mientras su cuerpecito arde por el napalm es un símbolo de la guerra, pero mi vida es un símbolo de amor, esperanza y perdón. Solamente cuando encontré la fe, se atenuó el dolor de las llagas de mi corazón».

Décadas más tarde, la misma niña, ahora adulta, fue inmortalizada por el fotógrafo Joe McNally. En una imagen conmovedora, se ve a Kim sosteniendo a su hijo en brazos, sus cicatrices visibles pero su espíritu inquebrantable. Kim Phùc vive hoy una vida feliz y plena, lejos de los horrores de su infancia. Se ha convertido en una activista por la paz y ha compartido su historia de resiliencia y esperanza en todo el mundo.

“Tengo una misión, ya no como víctima, sino como superviviente“Phuc ha tratado también hacer de su experiencia traumática un motivo para luchar para que ningún otro niño en el mundo pase por esa situación. Por ese motivo, ha dedicado varias décadas de su vida a contar su historia, al lado del Nick Ut, y ha creado la Fundación Internacional Kim Phuc. Una organización que tiene el fin de sanar a los niños que las guerras deja heridos o huérfanos. "Tengo una misión, ya no como víctima, sino como superviviente, una madre y esposa y abuela que llama a la paz", manifestó al respecto en su última intervención. La activista por la paz ha recibido, además, numerosos premios en los últimos años.

En un acto conmemorativo de la guerra del Viet Nam celebrado en Washington esta semana dijo a los excombatientes presentes que, si un día se encontrase cara a cara con el piloto que lanzó la bomba, le diría que "ya no se puede cambiar la historia". "Así que tratemos de hacer cuanto podamos por promover la paz", explicó.

«La gente debe saber que puede elegir algo mucho mejor que la guerra. Podemos elegir entre el bien y el mal porque tenemos libre albedrío.

tags: #kim #niña #de #7 #años #historia

Publicaciones populares: