La Cruz de Gracia Paterna: Historia y Significado

05.11.2025

Los orígenes históricos de la villa de Paterna nos trasladan en el tiempo a varios yacimientos arqueológicos ubicados en nuestro término municipal.

Concretamente, es en las partidas de La Vallesa y Despeñaperros donde se documentan restos como hachas de sílex, cerámica cardial, agujas y arpones de hueso, etc.

Estos mismos yacimientos evolucionarán y alcanzarán cierta relevancia en época ibérica, fácilmente constatable en el poblado de la Vallesa situado sobre un promontorio (lugar defensivo) y próximo al río Turia, donde se encontraron piezas de cerámica ibérica y molinos (piedras de rodeno) para triturar el grano.

Con la llegada de los romanos se inicia un lento cambio en las formas de vida.

La documentación relativa a este período procede de fuentes literarias romanas que hacen referencia a acontecimientos político/militares de la zona (Valentia, Edeta, Saguntum, etc.) junto a datos epigráficos y numismáticos.

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También debemos hacer referencia la importancia de los hallazgos que se han producido en la última década, referidos a este periodo de dominación romana.

Esta presencia se corrobora con otro descubrimiento más reciente, y quizás de mayor relevancia.

En efecto, en la zona de desarrollo urbanístico de la calle del Santísimo Cristo de la Fe, han aparecido los cimientos de lo que fuera una gran villa romana, con una serie de habitaciones bien marcadas, y un área de producción de la tradicional tríada mediterránea (vid, olivo, cereal).

Como complemento a lo anteriormente mencionado, la presencia romana en nuestro término también se constata en otros hitos.

A destacar, por ejemplo, los restos de acueducto que se inician en las proximidades del Mas de Vélez, de donde tomaría las aguas del río Turia y, a través de unos tramos superficiales y otros subterráneos, finalizaría en Lloma Llarga para seguir hasta las proximidades de Sagunto.

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A partir de la época musulmana, Paterna ya adquiriría un cierto esplendor, sobretodo a través de su actividad cerámica y manufacturera.

Los restos arqueológicos vendrían referidos al cementerio, el acceso a la mezquita (en el lateral de la actual iglesia de S. Pedro), plantas de edificaciones y viviendas, etc.

Dice Zurita en los “Anales de la Corona de Aragón” que Jaime I no conquista Paterna por las armas sino que entra en ella de forma pacífica.

Durante los siglos XIII al XV nuestra población tendrá a los Luna como señores feudales y se habla de este período como de un gran prestigio que quedará reflejado en su actividad cerámica, muy importante tanto por la elevada producción, constatada en testares, hornos y talleres, como en la calidad y variedad de estilos.

Es así que nuestra cerámica figurará en distintos palacios y centros de poder europeos.

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A partir del siglo XVI se inicia un lento deterioro económico: cese de la producción cerámica e interrupción del relativo prestigio en el que se encontraba la población.

Unos años más tarde vendría el decreto de expulsión de los moriscos (1609) cuyas consecuencias serían el despoblamiento y la paralización económica de la que tardaría mucho tiempo en recuperarse.

En el siglo XVIII el acontecimiento más destacable sería el cambio en la titularidad de la posesión señorial de Paterna.

Durante el siglo XIX la población desarrolla la agricultura como actividad única y se construirán una importante cantidad de cuevas al no necesitar material constructivo y encontrarse en terrenos de propios.

En la segunda mitad del siglo XIX se constata una lenta recuperación económica que tendrá como elementos a considerar la canalización de las aguas hasta la fuente de la Plaza en 1866 y la construcción del ferrocarril de vía estrecha en 1888.

No habría que desdeñar, sin embargo, la importante actividad económica que venía desarrollándose desde siglos atrás en el ámbito de los molinos (harineros, de arroz,...).

Paralelamente se produce un inicial flujo inmigratorio a la que se une la construcción en la zona de Campamento de chalets y viviendas de segunda residencia para la creciente burguesía valenciana.

Cuando se inicia el siglo XX Paterna está poblada por 3.500 habitantes.

La rápida evolución hasta alcanzar los más de 70.000 actuales, es sintomático de los cambios operados a lo largo de dicha centuria.

Tal es así que se están conformando verdaderos núcleos de población al margen del casco urbano.

La Torre de Paterna

Se trata de uno de los más bellos monumentos de la Villa de Paterna.

Aunque no se puede precisar con exactitud su origen se acepta, de forma generalizada, que se construye en época árabe, y que formaría parte del sistema defensivo de la población al disponer de una excelente visibilidad de los alrededores.

Tiene forma ligeramente troncocónica y una única puerta de entrada a la que se accede por un tramo de escalera exterior.

Sus dimensiones son: altura 19,5 metros, diámetro en la base: 12, 70 m., y diámetro superior: 9, 60 m. Los muros tienen un espesor entre 2, 50 y 3, 30 m.

La Torre consta de un recio baluarte de tres plantas y una terraza superior.

La planta baja era una cisterna o aljibe sin acceso al exterior.

La planta siguiente es cuadrada y sobre ella se sitúa la puerta de acceso, mientras que el último piso es de planta octogonal, con bóveda y muros de ladrillos.

La barandilla exterior se incorporó a la Torre con las últimas obras de restauración.

La construcción padeció un lento deterioro debido a los avatares de los tiempos por lo que fue restaurada en 1967, siendo declarada en 1971 Monumento histórico artístico de interés local ya que, históricamente, es considerada como símbolo y seña de identidad de la población paternera.

Las Cuevas de Paterna

Consisten en un tipo de viviendas excavadas sobre un terreno con especiales características geológicas, y situadas en núcleos de transición entre la huerta y el secano.

Sobre su origen se afirma que serían introducidas por los moriscos, ya que aparecen tipologías similares en Andalucía, aunque también se hace referencia a su construcción y desarrollo durante el siglo XVIII y principios del XIX, coincidiendo con la crisis económica del Antiguo Régimen.

En 1824 aparecen 38 cuevas censadas manteniendo, a partir de ese momento, un crecimiento continuado ya que a mitad del siglo XIX había alrededor de 200 cuevas ocupadas por un 35% de la población.

Con arreglo a los censos de población, el número de cuevas contabilizadas por R.

A partir de los años cincuenta de la pasada centuria, se producirá un progresivo abandono, paralelo a la edificación de nuevas construcciones.

Las cuevas que rodean la Torre son frenteadas y presentan su acceso al nivel de las calles de S. Joaquín y Presbítero Miguel Pérez por lo que se formaron aprovechando el desnivel existente entre estas calles y el plano donde se emplaza la Torre.

Además, para aquellos que quieran comprobar “in situ” la distribución de esta peculiar construcción, tienen en la actualidad la posibilidad de acudir al Espai Cultural “Coves del Batà”.

En efecto, a mediados de los años 90 del siglo pasado, el Ayuntamiento de Paterna adquirió un total de ocho cuevas, en el que tras su rehabilitación, se conformó un espacio común, manteniendo las particularidades de todas ellas.

Parque de la Torre y el Palau

El Parque de la Torre y el Palau se inauguró en el verano de 2003 sobre un espacio que, originariamente, poseía un extraordinario conjunto de cuevas.

Con el diseño actual se ha procurado mantener la topografía natural.

De la misma forma, para evocar el diseño natural, se han proyectado una serie de recorridos longitudinales y transversales que rememoran la antigua traza de arterias y travesías.

Así, aparece un trayecto longitudinal, entre el Palau y la Cova Gran, junto a dos rutas transversales, con dirección a la Torre.

El jardín con especies autóctonas, denominado Paseo de las Aromáticas, permite descubrir los distintos ambientes de plantas y florestas que pueblan nuestro entorno.

En la parte oeste del parque, se ubica una escultura ornamental dedicada a la Fiesta de Moros y Cristianos, obra del artista valenciano Anzo, de acero en forma de L con 6 m. de altura y 2 m. de planta.

El terreno sobre el que se ha diseñado el Parque constituyó en el pasado todo un espacio de sociabilidad en el que los vecinos desarrollaban sus vidas.

El Palau de Paterna

El 30 de julio de 1746 el duque de Segorbe y Medinaceli vende la villa de Paterna a D. Antonio Pando y Bringas, primer conde de Villa Paterna, el cual mandaría construir el Palau en 1760.

El proyecto fue obra del arquitecto D. Antonio Gilabert, director de la Academia de Bellas Artes de San Carlos.

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