La Composición de la Leche Materna: Un Alimento Perfecto y Dinámico
La leche materna es el mejor alimento para el lactante, ya que está diseñado específicamente para él, y de forma perfecta. Una de las características más fascinantes de la lactancia materna es su capacidad de cambio permanente. La leche materna es diferente y específica en cada momento de la vida del lactante. Es un fluido vivo y fascinante.
Variaciones en la Composición de la Leche Materna
Existen varios estudios que ponen de manifiesto la diferente composición de la leche materna entre diferentes madres (lo que se llama variación interindividual). La leche de cada madre tiene una impronta característica, como por ejemplo en su composición bacteriana, ya que la microbiota de cada individuo es única, a modo de huella dactilar, y eso se refleja también en la leche materna.
La leche de una misma mujer va cambiando a lo largo del periodo de lactancia (variación intraindividual). No tiene las mismas necesidades nutricionales, ni cualitativas ni cuantitativas, un recién nacido que un bebé de seis meses, y la leche materna tiene la capacidad de ir cambiando para adaptarse a esas necesidades.
Tipos de Leche Materna
En general, se puede hablar de cuatro tipos de leche materna: precalostro, calostro, leche de transición y leche madura. Cada uno de estos tipos de leche materna son buenos, por lo que no hay una leche mejor que otra. Lo que ocurre es que la leche materna cambia según las exigencias nutricionales de cada momento.
Precalostro y Leche Pretérmino
El precalostro es una secreción mamaria producida durante el tercer trimestre de gestación. Por tanto, se trata de la primera leche que secretan las glándulas mamarias. Uno de los beneficios del precalostro es que ofrece protección inmunológica al bebé, ya que suelen tener más riesgo de contraer una infección en los primeros días de vida.
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Además, aquellas mujeres que sufren un parto prematuro, producirán leche pretérmino para alimentar al bebé prematuro durante un mes aproximadamente. Este tipo de leche materna contiene mayor cantidad de proteínas que la leche madura, ya que el bebé prematuro requiere un mayor aporte proteico.
Pese a ello, si el bebé prematuro nace con menos de 1,5 kg, la leche pretérmino no cubrirá los requerimientos nutricionales. En estos casos, ser deberían suministrar suplementos de leche artificial.
Calostro
Este tipo de leche materna se secreta desde la semana 12-18 de embarazo hasta los primeros días tras el parto. El calostro es espeso, denso y de color amarillento debido a la alta concentración de carotenos. Su volumen puede variar entre 2 a 20 ml por toma. Esta cantidad de calostro es suficiente para satisfacer las necesidades del recién nacido.
Uno de los beneficios del calostro es que facilita la colonización de Lactobacilus bifidus, evitando la adherencia de patógenos en el intestino. Así mismo, este tipo de leche materna contiene numerosas enzimas que ayudan al aparato digestivo, ayudando a la evacuación de las primeras heces. De este modo se evitará la ictericia neonatal, es decir, el color amarillento en el bebé. Todo esto prepara al bebé para recibir la leche materna.
Leche de Transición
En torno al cuarto o quinto día del parto tiene lugar la famosa subida de leche. Esto significa que la mujer notará sus pechos inflamados y comenzará a secretar lo que se conoce como leche de transición. Se trata de una leche más líquida que el calostro, pero no tanto como la leche madura.
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La duración habitual de la leche de transición es de unos 15 días aproximadamente. Durante este tiempo, se secretan unos 600-700 ml/día.
En relación a su composición, la leche de transición tiene un mayor contenido de grasa, lactosa y vitaminas hidrosolubles que el calostro. El contenido en proteínas hidrosoluble en la leche de transición también es elevado. Por lo tanto, este tipo de leche aporta más calorías al recién nacido.
Leche Madura
Cuando han transcurrido alrededor de dos semanas desde el momento del parto, la leche materna comienza a madurar. Sin embargo, no se considerará leche madura hasta las 4 semanas de vida del bebé.
La leche madura tiene pH neutro, es de color blanco y mucho más líquida que el resto de tipos de leches maternas. En este caso, la leche madura está compuesta por un 88% de agua, pero el contenido en proteínas es menor que en el caso del calostro o de la leche de transición. No obstante, la cantidad de carbohidratos y grasas que tienen la leche madura es mayor para así aportar más calorías al recién nacido.
La leche madura es ligera al principio de la toma del bebé; mientras que al final se vuelve cremosa por la grasa. Gracias a este cambio de textura se permite que el recién nacido sacie primero su sed y luego el apetito. La administración de leche madura se recomienda hasta los dos años de edad o más, junto con alimentación complementaria.
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Composición Detallada de la Leche Materna
La leche materna contiene todo lo que el bebé necesita para su crecimiento y desarrollo. Su composición varía durante las últimas semanas del embarazo y también durante el periodo de lactancia.
- Agua: El componente principal de la leche materna es el agua (más del 90% en la leche madura). Por eso los bebés de pecho no suelen necesitar tomar agua, cuando pasan más calor, calman la sed mamando más veces.
- Grasas: La fracción lipídica de la leche materna se da en una concentración de entre el 3% y el 5%. Tienen un papel fundamental en la formación de membranas celulares de múltiples tejidos, en el desarrollo del sistema nervioso y aportan la mitad de las calorías. Los más presentes son los triglicéridos, los fosfolípidos y el colesterol y los derivados de todos ellos. Su concentración varía según el momento del día o de la toma. Las grasas son el componente más variable. Las concentraciones aumentan desde 2 g/100 ml en el calostro hasta alrededor de 4 a 4,5 g/100 ml a los 15 días posparto.
- Proteínas: Las proteínas son el 0.9% del contenido de la leche materna. Entre ellas destacan la caseína, la seroalbúmina, alfa-lactoalbúmina, beta-lactoglobulina, inmunoglobulinas y otras glicoproteínas. Contiene ocho de los aminoácidos esenciales que provienen del plasma materno. Las proteínas más presentes en la leche materna son la lactoalbúmina (hasta 60%) y la caseína (hasta 40%), al revés que en la leche de vaca donde hay más caseína (hasta 80%) que lactoalbúmina (hasta 20%).
- Carbohidratos: El carbohidrato principal es la lactosa. Es un disacárido compuesto por galactosa y glucosa que se sintetiza en la mama. Están presentes otros oligosacáridos cuya máxima concentración se da alrededor del día 4 y disminuye hasta mantenerse estable hacia el día 30. Están relacionados con el crecimiento de *Lactobacilus*. El principal hidrato de carbono de la leche es la lactosa, que proporciona el 40% de la energía del bebé.
- Minerales: Algunos de los minerales presentes en la leche humana son el sodio, el potasio, el calcio o el magnesio. Todos los minerales decrecen en los primeros 4 meses, a excepción del magnesio. El hierro presente en la leche humana es menor que en la leche de vaca, sin embargo, tiene mayor biodisponibilidad. El recién nacido a término amamantado exclusivamente durante los seis primeros meses de vida no tiene riesgo de anemia.
- Otros Nutrientes: azúcares, vitaminas, factores de crecimiento, hormonas, microbiota, factores defensivos y oligosacáridos que ayudan a la inmunidad de tu bebé.
La Importancia del Agua en la Leche Materna
Aproximadamente un 87-90% de la composición de la leche materna es agua y se calcula que cada día la madre lactante produce un volumen de entre 750 y 850 ml de leche. Así que es importantísimo mantener una ingesta de agua adecuada para obtener una leche materna de calidad y con suficiente cantidad para el bebé.
Al comienzo de la toma, la leche tiene una mayor composición de agua, lactosa y componentes hidrosolubles, y al final de la toma, la leche es más grasa. Es decir, que el principio de la leche es más hidratante y al final de la toma más saciante y nutritiva.
Necesidades de Agua en la Madre Lactante
Con relación a las recomendaciones de agua en la mujer lactante, la EFSA diferencia el requerimiento de ingesta de agua para la madre lactante y para la que opta por lactancia artificial. La ingesta de agua durante la lactancia materna debe compensar la pérdida de agua a través de la producción de leche, por lo que la ingesta de agua debe ser al menos tan alta como la de las mujeres de la misma edad que no están amamantando, más el contenido de agua de la leche producida (88% de 750 a 850 ml), es decir que deben añadir a su ingesta de agua diaria unos 600 a 700 mL/día, que representaría un total de 2,7L/día.
Los Ingesta Adecuada (AI) incluye el agua de bebidas de todo tipo (el agua potable y mineral) y el agua contenida en los alimentos; es la conocida como agua total.
A continuación, mostramos las recomendaciones de la EFSA por edades:
| Grupo de Edad | Ingesta Adecuada (AI) de Agua Total (L/día) |
|---|---|
| Niños (0.5-1 año) | 0.8-1.0 |
| Niños (1-3 años) | 1.3 |
| Niños (4-8 años) | 1.6 |
| Niños (9-13 años) | 1.9 |
| Adolescentes (14+ años) | 2.1-2.5 |
| Mujeres | 2.0 |
| Hombres | 2.5 |
| Mujeres Lactantes | 2.7 |
Por otro lado, si la mujer lactante practica deporte o se halla en zonas de ambiente cálido y seco, estos requerimientos de agua deberán aumentar con una ingesta adicional de 400-500ml por cada grado de temperatura superior a 38ºC o en ambientes con una humidad relativa mayor al 50%.
Posibles Causas de Deshidratación en la Madre Lactante
Entre el primer y sexto mes de vida, el bebé lactante ingiere una media de 750ml de leche al día. Las madres lactantes pierden una cantidad importante de líquido mientras dura la lactancia esos primeros meses, así que es necesario que aumente la ingesta de líquidos de forma saludable. La deshidratación leve no afecta la producción de leche materna, pero cuando la deshidratación es moderada o grave sí puede tener efectos negativos: cambios en la composición de la leche y reducción del volumen de esta.
Fuentes de Aporte Hídrico para la Madre Lactante
- Aguas minerales naturales: el agua mineral natural procede directamente de la naturaleza, no está sometida a ningún proceso químico y tiene composición constante
- Otras bebidas saludables: leche, bebidas vegetales, infusiones.
- Alimentos líquidos: sopas, consomés.
- Alimentos semisólidos: cremas de verduras, gazpachos y similares.
- Sólidos: frutas ricas en agua, verduras. Por ejemplo: el pepino, la escarola, el apio, la berenjena, el tomate o el pimiento tienen más de un 90% de agua. Y la sandía, el melón, las fresas, el melocotón o la manzana tienen entre un 85 y un 93% de agua.
Y, sobre todo, evitar bebidas alcohólicas y otros tóxicos que puedan pasar al bebé mediante la lactancia materna.
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