La Leche Materna y sus Beneficios: El Rol de la Melatonina en el Sueño del Bebé

28.10.2025

Un reciente estudio publicado en Nutrients ha resaltado la función crucial de la melatonina presente en la leche materna. Esta hormona, esencial para la regulación del ritmo circadiano, desempeña un papel importante en el ajuste del reloj biológico de los recién nacidos, quienes no pueden producir melatonina de manera rítmica durante los primeros meses de vida.

Los resultados de la investigación subrayan que la leche materna no solo cumple con una función nutricional, sino que también favorece la sincronización del sueño y el desarrollo neurocognitivo del bebé. Si te interesan estas temáticas, te invitamos a que conozcas nuestra Formación avanzada en sueño infantil.

Fuente: Häusler S, Lanzinger E, Sams E, Fazelnia C, Allmer K, Binder C, Reiter RJ, Felder TK. Melatonin in Human Breast Milk and Its Potential Role in Circadian Entrainment: A Nod towards Chrononutrition? Nutrients. 2024 May 8;16(10):1422.

El Impacto de la Nutrición en el Sueño

La inducción del sueño y su calidad son temas de preocupación creciente porque su deterioro afecta a un número elevado de personas y supone un riesgo en su bienestar y calidad de vida y en la salud a largo plazo. Hay diversos factores implicados en el problema, pero la nutrición es uno de ellos y, en concreto, el consumo de leche se ha relacionado frecuentemente con los hábitos de sueño, a veces como factor promotor y otras como inhibidor.

El triptófano, al llegar al cerebro, es la base para la síntesis de serotonina y melatonina, que mejoran la inducción y la calidad del sueño. Pero hay una competencia entre el triptófano y otros aminoácidos neutros de cadena larga (ANCL) (valina, leucina, isoleucina, tirosina y fenilalanina) para cruzar la barrera hematoencefálica y llegar al cerebro.

Lea también: Todo sobre sacaleches maternos

En este sentido, las proteínas de la leche, con elevado contenido en triptófano y la relación más elevada entre triptófano y ANCL, son muy útiles en la promoción del sueño. Moreover, milk also provides various micronutrients that help in the transformation of tryptophan into serotonin and melatonin, as well as antioxidant components, anti-inflammatory and bioactive peptides, and recent studies indicate that it favorably modulates the composition of the intestinal microbiota.

Leche Materna y Sueño: Una Relación Positiva

El impacto del consumo de leche en la inducción del sueño se ha considerado positivo desde hace muchos años y en diversas poblaciones (1,2), pero se ha cuestionado recientemente, señalándolo como peligroso en relación con el insomnio. El sueño es un proceso fisiológico activo que ocupa un tercio de nuestras vidas y que desempeña un papel fundamental para la salud física, mental y emocional.

El triptófano tiene un gran protagonismo en la calidad del sueño. El triptófano es un aminoácido presente en alimentos como la leche que, una vez absorbido, tiene que atravesar la barrera hematoencefálica y llegar al cerebro.

Por otra parte, para atravesar esta barrera el triptófano tiene que encontrarse libre, pero en la sangre este aminoácido circula ligado a la albúmina.

  • El consumo de hidratos de carbono aumenta la proporción plasmática de triptófano/ANCL y puede complementar el efecto de mejora del sueño por consumir proteína rica en triptófano.
  • Para completar el proceso de transformación del triptófano en serotonina y melatonina, es necesaria la participación de diversos micronutrientes.
  • Concretamente, la vitamina B6 es necesaria para la producción de serotonina a partir del triptófano, mientras que el magnesio y el zinc son cofactores implicados en el paso de serotonina a melatonina (2).

En concreto, las fuentes dietéticas de triptófano son: leche, pavo, pollo, pescado, huevos, queso y verduras de hoja verde.

Lea también: Bebidas para la producción de leche

Komada y cols. (4) realizaron una revisión sistemática sobre el efecto de la leche y los productos lácteos en relación con el sueño que incluía 14 estudios publicados entre 1972 y 2019 y analizaba los resultados de 10.833 participantes. Los autores concluyeron que una dieta bien balanceada que incluya leche y productos lácteos es efectiva para mejorar la calidad del sueño.

Recientemente, la atención se ha centrado en la microbiota intestinal y su relación con el sueño a través de la modulación del eje cerebro-intestino-microbioma. Diversos componentes de la dieta pueden modificar la microbiota intestinal (4). En concreto, algunos estudios, como la revisión realizada por Aslam y cols.

Por otra parte, la leche contiene péptidos bioactivos que ayudan a modular el estrés y la ansiedad a través de la actividad del receptor GABA (6). En un estudio de seguimiento de 1.106 niños de 2,5 a seis años de edad en Quebec (Canadá) (7), se comprobó que la menor duración del sueño se asociaba significativamente con ingestas dietéticas menos favorables.

Alkhatatbeh y cols. (8) realizaron un análisis de regresión en jóvenes universitarios (n = 1.000) e indicaron que el insomnio estuvo favorecido por una baja ingesta de calcio lácteo, ansiedad, depresión y tabaquismo. En este estudio se señaló al calcio lácteo como influencia asociada con el insomnio, destacando que su ingesta insuficiente era altamente prevalente en el colectivo.

En la revisión realizada por Gupta y cols. También en personas mayores Kitano y cols. (10) observaron que, después de ajustar por diversas covariables, los participantes integrados en un programa de actividad física presentaron una asociación entre consumo de leche (OR = 0,27, IC 95 % = 0,10-0,73) o queso (OR = 0,34, IC 95 % = 0,14-0,85) y menor propensión a tener tiempos de latencia prolongados hasta quedar dormidos (> 30 minutos) en comparación con las personas que no participaron en el programa de actividad ni ingirieron leche o queso.

Lea también: Leche materna: composición y ventajas

Pese a todos los estudios mencionados, recientemente han circulado numerosos mitos en relación con el consumo de leche y su asociación con problemas y enfermedades (mayor producción de moco, riesgo de asma, mayor riesgo de formación de cálculos renales) e incluso peor calidad del sueño (11). Hay un caso en el que el consumo de leche puede ser perjudicial y es en individuos con alergia a las proteínas de la leche.

En concreto, el problema se ha descrito en niños con alergia a la leche de vaca. En este sentido, se ha comprobado que las personas que duermen menos de seis horas cada día presentan un mayor consumo de alimentos con alta densidad energética, comida rápida, especias, bocadillos, snacks, dulces y azúcar, bebidas azucaradas, alcohol y bebidas con cafeína, y un menor consumo de frutas, verduras y lácteos (13). En consecuencia, un sueño de peor calidad puede también favorecer un menor consumo de leche por parte de la persona afectada.

Las pautas que relacionan el consumo de leche con mejoras en la inducción y la calidad del sueño se basan en aproximar el consumo al aconsejado y dentro de una dieta correcta. No se trata de transmitir un mensaje que induzca a un consumo excesivo, sino solo el aconsejado.

Department of Agriculture, 2020) (15) indican que numerosos nutrientes se toman en cantidad inferior a la recomendada, y entre ellos hay tres (calcio, vitamina D y potasio) que se consideran nutrientes de interés para la salud pública porque su bajo consumo se ha asociado con efectos negativos para la salud en las investigaciones científicas.

Investigadores en España analizaron el contenido de muestras de leche materna. Encontraron un "ritmo circadiano" de algunos nucleótidos en la leche. Ella comenta que el hallazgo es importante para las madres que sacan y guardan la leche para más tarde.

Otro estudio sugiere que la risa de la madre puede ser una buena medicina para un bebé con insomnio. una película divertida habían aumentado los niveles de melatonina en la leche materna. En un estudio participaron 196 niños con ronquido habitual.

Otro estudio encontró que la lactancia materna también puede ayudar al sueño de los padres. recibieron leche de fórmula.

Melatonina: La Hormona Clave para el Sueño

La melatonina es la hormona producida por la glándula pineal que juega un papel importante en la regulación del sueño y el ritmo circadiano. En los adultos se secreta durante la noche, pero no pasa lo mismo en bebés, que inicialmente no son capaces de producirla. Su aporte viene dado a través de la leche materna.

Parece que los niveles disponibles de la misma varían durante el día aumentando en la noche y llegando a sus picos más elevados alrededor de las 3 de la madrugada.

Producción de Leche y Hormonas

La producción de leche viene íntimamente ligada a la respuesta hormonal. Durante la noche, a partir de las 20 h, los niveles de prolactina van elevándose hasta llegar a sus picos más altos de madrugada (entre las 2 y las 6 aproximadamente). Fisiológicamente, sobre todo en edades tempranas, la demanda de los niños aumenta durante este periodo, con el fin de incrementar aún más dichos niveles a través de la succión.

Existe cierta controversia respecto a la promoción del colecho con respecto a la lactancia materna en las etapas más tempranas. Por un lado, la Asociación Española de pediatría entre otras entidades no recomienda la práctica del colecho en menores de 3 meses. Por otra, nos encontramos que la realidad es otra muy diferente, la mayoría de las madres lactantes, aunque no hayan planificado previamente compartir la cama con su hijo, lo hace en algún momento, puesto que ofrece mayor comodidad para ofrecer las tomas nocturnas e incrementa los periodos de descanso maternos.

Mitos sobre la Alimentación y el Sueño del Bebé

No existe evidencia de que facilitar un biberón de fórmula artificial o uno mezclado con cereales mejore la calidad u horas de sueño del bebé. La administración rutinaria de biberones con cereales, ricos en azúcares, previos al acostarse se asocia con un incremento de caries y mayores tasas de obesidad infantil.

Dar el pecho al recién nacido y dormir puede parecer complicado. El bebé se despierta con mucha frecuencia para mamar… y cada vez que ocurre la madre interrumpe su sueño para darle el pecho. Sin embargo, los expertos afirman que la lactancia materna beneficia tanto el sueño de la madre como el del bebé.

“La evidencia científica es clara. Los bebés amamantados tienen un sueño más profundo y reparador. Lo mismo ocurre con las madres. Las mujeres que amamantan a sus bebés tienen más minutos de sueño profundo y reparador. Además, dar el pecho es mucho más fácil: no tienes que levantarte a calentar la leche, preparar un biberón...

El estudio Brast-feeding Increases Sleep Duration of New Parents, publicado en 2007 en The Journal of Perinatal and Neonatal Nursing encontró que los padres de bebés que fueron amamantados por la noche y/o por la noche durmieron un promedio de 40 a 45 minutos más que los padres de bebés que recibieron fórmula.

La composición de la leche materna también varía según lo que el bebé precisa para crecer. Eso quiere decir que la leche que mama tu pequeño cuando es de día (y hay luz solar) es diferente a la que toma cuando es de noche. Mayor contenido en sustancias que favorecen el sueño, como la melatonina. La melatonina es una hormona que regula el sueño-vigilia. Además, la lactancia materna estimula la producción de oxitocina. Esta hormona, además de ser fundamental en el vínculo madre-bebé, tiene un efecto relajante muy intenso.

Sí, los bebés que se alimentan con leche materna se despiertan más veces por la noche (y por el día) que un adulto, pero duermen mejor. Piden alimentarse más veces que los bebés que tomar leche artificial o de fórmula. El bebé que amamanta se despierta más veces por la noche.

Los bebés que toman leche artificial no están “preparados” para digerir leche de otra especie, por lo que suelen tardar más en digerirla. Esto a priori, puede hacer que el bebé pida alimentarse con menos frecuencia. Es probable que hayas oído que para que tu bebé duerma más tiempo sin despertarse (que no mejor) le des un biberón de leche de fórmula con cereales.

Para los expertos esta es una recomendación anticuada e incluso peligrosa. “Un bebé que necesita despertarse, debe poder hacerlo”, dice la matrona Marta Roca Vento. "Introducir cereales en el biberón está totalmente contraindicado, pero no solo de noche, sino también durante el día.

El sueño de los bebés no es como el de un adulto, ni tan siquiera como el de un niño. Como dice la matrona, no puedes esperar que un bebé de dos meses comience a andar, otras funciones fisiológicas, como la alimentación o el sueño, también tienen que evolucionar.

Para un adulto dormir de un tirón toda la noche significa que durante unas 8 horas no se va a despertar (y si lo hace, enseguida recupera el sueño). “Para un bebé dormir de un tirón es que duerma 5 horas seguidas.

Despertarte varias veces a mitad de la noche puede perjudicar tu sueño, que tanto necesitas después de todo un día cuidando de tu bebé. A continuación, con la ayuda de la matrona Marta Roca Vento, te damos unos consejos para que puedas descansar. Recuerda que son recomendaciones y que a cada madre y a cada familia le funciona una estrategia.

Sincroniza tu sueño con el del bebé y duerme cuando tu hijo duerma: como hemos comentado el bebé suele dormir de un tirón entre las 9 de la noche y las 2 de la mañana. Comparte con tu pareja (si la tienes) el cuidado del bebé. Así tendrás momentos para descansar. Incluso puedes extraerte leche para que papá se la dé. Por la noche da de mamar tumbados los dos de lado.

Los primeros días de lactancia materna, tu bebé toma una sustancia de color amarillo que en la cultura tradicional se le llama “oro”: el calostro. Es la leche que tu pecho produce tras el parto y el primer alimento del bebé. Sus beneficios sus inigualables.

La lactancia materna genera muchas dudas en los padres, sobre todo cuando se trata del primer bebé. Una de las más angustiosas es saber si el bebé come lo suficiente o si se está quedando con hambre. Has decidido amamantar a tu hijo, posiblemente te hayas informado de cómo le va a beneficiar, pero ¿sabes hasta qué punto? Cada día, nuevas investigaciones descubren las innumerables e inimitables propiedades de la leche materna.

La mayoría de las madres experimenta la subida de la leche dos días después de dar a luz. Tras el parto, tus pechos se encuentran listos para alimentar a tu bebé porque durante el embarazo se han preparado para la lactancia.

Dormir es tan importante como comer, de ahí que, ante la llegada de un bebé, sea clave procurarle una alimentación correcta en calidad y cantidad y un entorno idóneo para facilitarle el sueño.

Como indica la Organización Mundial de la Salud, unos hábitos alimentarios saludables empiezan en los primeros años de vida. La lactancia materna favorece un crecimiento sano y mejora el desarrollo cognitivo, además de tener beneficios a largo plazo como podría ser la disminución del riesgo de sobrepeso o de enfermedades no transmisibles más adelante.

Respecto al sueño, los recién nacidos duermen la mayor parte del día, pero tienen un sueño muy segmentado. Si tu bebé bosteza, se frota los ojos, aparta la mirada o se queja es posible que sea porque tiene sueño. Y, relacionando alimentación y sueño, cuanto menos aire se ingiera y cuanto mejor se haga la digestión de la cena, mejor dormirá tu recién nacido durante la noche.

La leche materna es la mejor forma de alimentar a tu bebé hasta los 6 meses de vida, y contiene altas concentraciones de triptófano, un aminoácido que ayuda a conciliar el sueño y a mejorar la calidad del mismo, implicado en la producción de serotonina (conocida como «hormona de la felicidad») y melatonina (hormona implicada en la regulación del sueño).

A medida que se introduzca la alimentación complementaria, optar por alimentos ricos en aminoácidos (triptófano), vitaminas (B1 y B6, necesaria para la síntesis de melatonina) y minerales (calcio y magnesio) será una manera de facilitar y mejorar el sueño.

La leche materna es rica en melatonina, según algunos estudios. La melatonina es una hormona que promueve el sueño durante las últimas horas del día y de la noche y reduce la probabilidad de cólicos en su bebé.

Además, a pesar de las creencias comunes, especialmente en los países de América Latina, se ha demostrado que las madres que amamantan duermen 30 minutos más cada noche.

Existe una especie de controversia entre profesionales y familias sobre la relación entre la lactancia materna y el sueño infantil. Esto se debe principalmente a las inconsistencias en los datos obtenidos de varios estudios.

Según los últimos datos fiables, los bebés amamantados no difieren en el número de despertares por noche en comparación con los bebés no amamantados, pero duermen mejor y duermen más. Para las madres, se estima que más de la mitad de los bebés son amamantados con similar cantidad de tomas durante el día y noche.

A diferencia de los adultos, los bebés que tienen solo unos meses de edad son insensibles al tiempo y a menudo piden comer en cualquier momento, lo que interrumpe su sueño y el de sus madres. Esto puede verse como un factor que reduce la calidad y cantidad del sueño. Sin embargo, algunos expertos dicen que a pesar de ser en algunos casos un esfuerzo por parte de la madre, es uno que vale la pena. No solo por todos los beneficios de la lactancia materna, sino también porque se ha demostrado que la lactancia mejora muchas propiedades que promueven el descanso en los bebés.

tags: #la #leche #materna #tiene #melatonina #beneficios

Publicaciones populares: