Lactancia Materna y Nuevo Embarazo: Riesgos y Beneficios

01.12.2025

¿Sabías que la lactancia materna es compatible con un nuevo embarazo y que, una vez que el bebé nazca, puedes seguir dando el pecho a tus dos hijos? La matrona Gema Magdaleno responde a las principales dudas que tienen las mamás sobre este tema y nos ofrece sus consejos para que todo resulte más sencillo.

Compatibilidad de la Lactancia Materna y el Embarazo

Cuando estamos amamantando a un bebé y nos planteamos un segundo embarazo, nos asaltan numerosas dudas acerca de la compatibilidad de ambas situaciones. Claro que sí, es compatible sin ningún problema. El embarazo se desarrollará de forma completamente normal, aunque continuemos dando el pecho a nuestro hijo. Tan solo en mujeres que tienen riesgo de tener un parto prematuro, en ocasiones, es preciso retirar la lactancia porque puede empeorar las contracciones. No obstante, se trata de casos muy puntuales.

La mujer debe decidir si desea amamantar a los dos niños simultáneamente (en este caso, hablamos de lactancia en tándem), o, por el contrario, prefiere destetar al hijo más grande y amamantar solo al pequeño. Por el contrario, si se decide continuar amamantando a los dos hijos, la madre fabricará leche en cantidad y calidad suficiente para ambos. La gran ventaja es que, desde el primer momento, el recién nacido va a tener leche abundante. Y si ya tienes un hijo que aún toma el pecho, ¡doble enhorabuena también por vuestra lactancia!

Mitos y Realidades sobre la Lactancia Durante el Embarazo

Sin embargo, tal vez estás preocupada porque has oído que amamantar puede perjudicar a la criatura que se está gestando: quizá te han dicho que debes destetar, incluso puede que haya sido tu ginecólogo o matrona quien te haya sugerido esa posibilidad. Afortunadamente no es necesario destetar si no lo deseas. La evidencia científica es muy clara: amamantar durante el embarazo es seguro para la madre, para el feto y para la hija mayor.

Tampoco debería preocuparte el temor a sufrir excesivo desgaste. Lo cierto es que una lactancia bien establecida consume una cantidad reducida de energía, muy inferior a si, por ejemplo, estuvieras gestando gemelos. Basta con tomar la misma dieta saludable y equilibrada que se recomienda a cualquier mujer embarazada, en cantidad suficiente para saciar tu apetito, para que tu pecho siga produciendo leche sin comprometer en lo más mínimo el crecimiento de tu bebé en el útero ni tu buena salud.

Lea también: Lactancia y suplementos de colágeno

Cambios en la Lactancia Durante el Embarazo

Tu producción irá disminuyendo, sobre todo a partir del cuarto mes. Si tu hijo lactante aún es menor de seis meses, es importante vigilar que reciba suficiente alimento (consulta con un experto en lactancia: aquí encontrarás tu grupo de apoyo más cercano). Si tu hija es mayor puede complementar fácilmente la leche materna que toma con otros alimentos.

Tal vez experimentes un aumento en la sensibilidad del pecho, lo que puede hacer que en ocasiones la succión del mayor resulte molesta. Con frecuencia, hay madres que refieren malestar o rechazo al amamantar. Para minimizar estos inconvenientes, es importante que la niña mame en una buena postura; en todo caso, algunas madres optan por ir reduciendo el número de tomas o su duración, o incluso destetar.

El sabor de tu leche se modifica a lo largo del embarazo, lo que hace que algunos niños lo rechacen y se desteten. En los últimos meses del embarazo observarás un cambio en las deposiciones de tu hija mayor (más sueltas y color mostaza, similares a las de un bebé lactante). Algunas mujeres sienten contracciones leves en el útero mientras la hija mama, que cesan al finalizar la toma. Se debe a que la eyección de la leche es provocada por la hormona oxitocina, la misma que estimula la contracción del útero durante el parto o durante un orgasmo. Si resulta molesto para la madre ésta puede acortar o interrumpir la toma.

Lactancia en Tándem: Amamantando a Dos Hijos

Cuando el hijo mayor no se desteta durante el embarazo, la madre puede amamantar a ambos tras el parto. Es lo que conocemos como lactancia en tándem. La única precaución que es preciso observar es que durante los primeros días la criatura recién nacida debería tener preferencia en las tomas, de modo que reciba suficiente calostro.

Durante las primeras semanas el niño mayor puede dejar de tomar alimentos sólidos e incrementar considerablemente el tiempo que pasa al pecho. Cuando el hijo mayor pide el pecho muy a menudo la madre puede sentirse abrumada por la intensidad de la demanda, y en ocasiones puede experimentar emociones negativas y rechazo hacia el hijo mayor.

Lea también: Elegir las Mejores Toallas para Lactancia

Sólo tú puedes sopesar estas ventajas e inconvenientes y decidir en función de las necesidades de tus hijos y las tuyas propias. “Cuando la lactancia y embarazo se superponen, los factores críticos a tener en cuenta a la hora de tomar decisiones son los sentimientos y las relaciones. Sólo la madre puede decidir cómo proceder en base a sus propias necesidades y sentimientos y los de sus pequeños. Las madres que quedan embarazadas durante el período de lactancia necesitan saber que la mayoría de las objeciones comunes que se tienen sobre la lactancia durante el embarazo son infundadas. En una cultura donde la lactancia prolongada es inusual, la elección de amamantar durante el embarazo será inevitablemente cuestionada y desafiada. Es importante que los mitos y miedos que minan la responsabilidad y el derecho de las madres de determinar el curso de acción adecuado para ella y su hijo sean erradicados.” Por Sora Feldman, “Amamantando Durante el Embarazo”.

Experiencia Previa y Lactancia en el Segundo Embarazo

Diste el pecho a tu primer bebé… o no. Ahora estás embarazada de tu segundo bebé. ¿Cómo será amamantar a tu segundo hijo? ¿Si el mayor sigue tomando el pecho, tienes que destetarlo? ¿Y tras el parto, podrás dar el pecho a los dos a la vez? Lo primero que debes saber es que la lactancia materna siempre va a ser diferente “igual que cada experiencia de embarazo y parto lo es. Los hijos son diferentes y nuestras circunstancias como madres también van variando”, nos comenta la Dra.

¿Te falta mucho para dar a luz? Cuando nació tu primer hijo, ambos aprendisteis al mismo tiempo la técnica para amamantar: él a engancharse al pecho (aunque por instinto nace ya sabiendo cómo succionar del pezón de mamá) y tú, cómo darle el pecho. Descubriste, con la experiencia, cómo saber si tu hijo ha mamado lo suficiente, qué gestos hace cuando tiene hambre, qué son las crisis de lactancia, cómo colocarle para un buen enganche y para que ambos estéis cómodos, los síntomas de la subida de la leche... Y podrán pasar años desde que nació tu pequeño, pero nada de eso lo has olvidado.

“Cuando hay una experiencia de lactancia previa que ha resultado positiva, eso es una ventaja sin duda. La madre tiene habilidades y aprendizajes adquiridos muy útiles, puede reconocer precozmente situaciones que haya que mejorar, etc.”, afirma la Dra. Pero a veces y por muchos motivos, la madre no dio el pecho a su primer bebé por que no estaba bien informada y al menor contratiempo, como una ingurgitación o una huelga de lactancia, dejó de dar el pecho a su bebé. ¿Sabes qué es una huelga de lactancia? “Con la lactancia del segundo hijo siempre se parte de una experiencia previa, tanto sea positivo o negativa.

Con tu primer embarazo, tus mamas cambiaron, y quizás lo notaste incluso antes de saber que estabas embarazad. Uno de los primeros síntomas de embarazo es que el pecho aumenta su volumen y duele porque dentro de ellas se desarrollan los conductos mamarios, donde se formará la leche materna. Pero con el segundo hijo, esa maquinaría ya está lista. “A nivel anatómico y fisiológico, las glándulas mamarias alcanzan su plena madurez de desarrollo durante el embarazo y la lactancia. Los cambios fisiológicos de la subida de la leche que se suceden con el segundo hijo son los mismos que ocurrieron con el primero y que sucederán si tienes un tercer o cuarto hijo: “El fenómeno hormonal es el mismo: un pico de prolacticia. Esta hormona es la que estimula la producción de leche y tras el alumbramiento de la placenta deja de estar inhibida. De todas formas, como nos advierte la Dra. Sarai de la Fuente, "hay más factores que influyen en esa percepción de subida de la leche tras el parto.

Lea también: Síntomas de la Mastitis No Lactante

Nutrición y Cuidados Durante la Lactancia y el Embarazo

Si has tenido un bebé hace poco y te has vuelto a quedar embarazada, es posible que tu organismo tenga algunas carencias nutricionales, como de ácido fólico y hierro. Con la ayuda de la nutricionista Marta González Caballero, te contamos cómo evitarlas. "El hermanito ¿para cuándo?", os repiten vuestros allegados a los pocos meses de nacer vuestro primer hijo. A tu pareja y ti os ronda en la cabeza tener un segundo hijo. Y os preguntáis ¿cuánto tiempo conviene que pase para un segundo embarazo seguro? Quieres quedarte embarazada otra vez: segunda gestación, segundo parto, segundo bebé. La rueda de la vida vuelve a ponerse en marcha y lo hace todo nuevo... ¡La ilusión está intacta!

El Destete Durante el Embarazo

Aunque la madre quiera seguir amamantando a su hijo mayor durante el embarazo, con frecuencia el niño se desteta por sí solo. Así, según datos de La Liga de La Leche, hasta un 69% de los pequeños se destetan espontáneamente ante una nueva gestación. Es así porque “en el segundo trimestre de embarazo hay cambios en la cantidad, consistencia y sabor de la leche materna, ya que esta leche se adecúa a las necesidades del nuevo bebé”, descubre Marisol Rondinel.

A medida que avanza el embarazo, se empieza a producir calostro y hay una disminucion en la producción de leche, por lo que el flujo de leche es más lento. Esto puede frustar al niño, que deja de mamar. Por otro lado, “el calostro tiene menos cantidad de lactosa, lo que hace que la leche tenga un sabor menos dulce, al mismo tiempo que el nivel de sodio sube, haciéndolo más salado” detalla. Todo ello puede llevar a que el bebé lactante se destete, aunque no ocurre en todos los casos, pues a otros no les importan estos cambios.

La decisión de destetar en el embarazo (si no hay contraindicaciones médicas) es algo muy personal que debe tomar la madre (o su bebé). “Un destete gradual y respetuoso con las necesidades del bebé harán que este proceso no sea tan traumático para ambos”, apunta la responsable de Les Mums. Este miedo se debe a que sabemos que la succión desencadena la liberación de un torrente de oxitocina por nuestro cuerpo.

También existe la posibilidad de que la lactancia continúe en todo el embarazo y se mantenga tras el nacimiento del nuevo hermano.

Riesgos y Precauciones

¿Tiene riesgos para la madre o el feto continuar con la lactancia? Dar el pecho estando embarazada puede conllevar algunos cambios y molestias. Por ejemplo, la madre puede sufrir molestias y mayor sensibilidad al amamantar, especialmente en el primer trimestre de la gestación. También las náuseas pueden empeorar si se da el pecho.

“Una madre en periodo de lactancia y embarazo deberá tener una alimentación adecuada”, advierte la especialista. Por eso es recomendable estar en contacto con un nutricionista que vigile si su ingesta es la correcta para esta situación concreta. También el ginecólogo deberá valorar si las necesidades de calcio están cubieras.

En cuanto al bebé, ¿puede conllevar algún riesgo para él que la madre siga dando el pecho? “Una vez que un embarazo es clínicamente detectable, y la madre está en periodo de lactancia, no hay riesgo adicional de pérdida del embarazo y no hay razón para vincular la lactancia materna y el aborto espontáneo”, subraya Marisol Rondinel. No obstante, “embarazos gemelares y otros múltiples se consideran de alto riesgo y generalmente se recomienda el destete si la madre está amamantando”, advierte.

Con la lactancia se libera oxitocina, ¿puede esto adelantar las contracciones de parto? “Los estudios demuestran que el útero es insensible a la oxitocina hasta cerca de las 40 semanas en la mayoría de las mujeres”, insiste la consultora IBCLC.

En estos casos especiales también hay que guardar reposo general. En el resto de embarazos dar el pecho es seguro. No afecta a la salud del feto.

Cambios Físicos y Emocionales en la Madre

Muchas madres notan una mayor sensibilidad en el pecho mientras el hijo mayor mama. Puede ser molesto. Lo normal es que a lo largo del embarazo las molestias vayan a menos. Pueden notarse contracciones cuando el niño succiona; estas acaban cuando el niño deja de mamar y solo serán un problema si hay amenaza de aborto o riesgo de parto prematuro.

Cambios en la Leche y Reacción del Niño

La producción de leche va a ser menor, lo que el niño puede vivir con disgusto. Si tiene menos de 6 meses hay que estar atento a la producción de leche y a la evolución del niño. Si el niño es más mayor puede que empiece a tener más interés por otros alimentos. El sabor de la leche puede cambiar a lo largo del embarazo por lo que el niño puede rechazar el pecho. A pesar de esto no se afecta la calidad de la leche.

Lactancia en Tándem: Ventajas y Recomendaciones

Si llegado el caso, con el parto siguiera alimentando al primero con leche materna, les daría de mamar a ambos. La lactancia en tandem no altera al bebé por nacer ni la alimentación de este cuando la comparta con su hermano ¿Puedo seguir amamantando si me quedo embarazada? Este tipo de lactancia no perjudica la salud de la madre ni del nuevo hijo: dar el pecho no es incompatible en absoluto con el nuevo embarazo.

En este caso, la liberación de oxitocina que se produce tras la succión del pezón, podría dar lugar a contracciones uterinas que, en teoría podrían empeorar la situación de amenaza. Sin embargo, no debe preocuparse pues la estimulación uterina cede espontáneamente en el momento en que el lactante suelta el pecho. Sólo en amenazas graves se podría interrumpir temporalmente.

Cuando una mujer se queda embarazada, aumenta la sensibilidad de sus mamas y esto puede hacer más molestas, incluso dolorosas las tomas. Estas situaciones llevan a dejar la lactancia natural en ocasiones, tanto por la incertidumbre en sí, como por la mayor sensibilidad mamaria. Otras veces, es la propia falta de continuidad la que acaba por inhibir la lactogénesis y, en definitiva, produce el destete precoz de su hijo. Como quiera que el dolor casi nunca es intenso y las interferencias con el nuevo embarazo nulas, se recomienda continuar dando el pecho.

Es normal que la madre muestre emociones negativas después del nacimiento de un bebé no esperado, sobre todo si aún está amamantando a otro. Ajustarse a las nuevas necesidades de su vida, con más hijos, puede aflorar sentimientos de melancolía y agotamiento. Sin embargo, mantener la lactancia aunque vuelva a quedarse embarazada tiene algunas ventajas:

  • La madre ya es una experta, y no tiene la ansiedad de madre novata.
  • Los pechos funcionan mejor que la primera vez y al aumentar la succión también producen más leche.
  • La ingurgitación o mayor sensibilidad de los primeros días se ve disminuida porque el lactante ayuda a vaciar la mama.
  • La succión del hermano mayor ayuda a la rápida subida de la leche, de modo que el recién nacido pierde menos peso durante sus primeros días de vida. Un pecho ya succionado se vacía más fácilmente y ayuda al hermano pequeño que aún está aprendiendo a mamar.

El estímulo que mantiene la producción de leche (lactogénesis) durante un embarazo es la succión del pezón por parte del lactante. El embarazo en sí, como consecuencia de esos cambios hormonales que hemos apuntado, tiende a disminuir progresivamente la producción de la leche. Por eso, las modificaciones en su sabor y textura son también importantes, ya que serán las que condicionen que el lactante no rechace la toma. En este sentido, se estima que casi dos tercios de los lactantes se destetan durante el siguiente embarazo de su madre. Lo hacen sobre todo en el segundo trimestre, en parte porque la lactancia materna en nuestro medio no suele extenderse más allá de los tres meses, aunque debería llegar como mínimo a los 6 meses, pero también coincidiendo con esa caída en la producción de leche. El resto rechaza la leche materna hacia el final del segundo trimestre, bien porque ya no le satisface, bien porque repelen su nuevo sabor.

En el supuesto, cada vez menos frecuente, de que una madre esté amamantando a sus dos hijos, tendrá que organizar las tomas para que ambos queden satisfechos. Si la inquietud radica en que el recién nacido esté suficientemente alimentado, no se preocupe, pues éste ganará el peso adecuado siempre que la toma se realice correctamente. El hermanito mayor seguirá succionando, incluso con más intensidad por notar cierta invasión de su espacio, pero no es impedimento para que no tenga suficiente leche para los dos. Nadie robará leche a nadie, hay leche de sobra, siempre que la mamá esté bien alimentada, y no demasiado delgada. En ocasiones de mayor nerviosismo por parte del lactante celoso, es atinado que la madre ponga límites y así su ansiedad disminuya poco a poco.

Infecciones y Lactancia en Tándem

La lactancia en tándem no supone el contagio de enfermedades entre hermanos, al contrario, es probable que la madre comparta la misma inmunidad con sus hijos, consiguiendo que el pequeño reciba defensas contra los virus o bacterias de los que el mayor ya es portador. Por eso, si uno de los hermanos se enferma, no hay porqué reservarle un pecho para él, pues los gérmenes ya se han compartido antes de presentar síntomas. Sólo en caso de una candidiasis o moniliasis (algodoncillo), que pasa de la madre al bebé y viceversa, o de algunas infecciones graves, altamente contagiosas, es conveniente que cada hermano tenga un pecho reservado para él.

En cuanto a las medidas preventivas para las infecciones de la glándula mamaria o su pezón, se recomiendan las mismas medidas que durante un embarazo simple, como el baño diario, el uso de ropa interior limpia o los cuidados específicos del pecho en este momento.

tags: #lactancia #materna #y #nuevo #embarazo #riesgos

Publicaciones populares: