¿Cuánta leche debe tomar un bebé de 2 meses en biberón?
Es normal que cuando nace tu bebé te surjan muchas dudas acerca de su cuidado y alimentación. ¿Le vas a dar el pecho, vas a optar por el biberón o vas a decidirte por una lactancia mixta? Dar el biberón a tu bebé es una opción de lactancia materna igual de válida que dar el pecho.
De hecho, el proceso de dar el biberón puede resultar una experiencia muy enriquecedora para ambos progenitores, ya que es un momento muy íntimo en el que se fortalece el vínculo con tu hijo a través del contacto y con el que puedes aprovechar para sentirte más cerca de él.
Uno de los temas que más dudas genera entre madres y padres es saber cuánta leche debe tomar su bebé en cada etapa. Las necesidades nutricionales cambian rápidamente durante los primeros meses de vida, y conocer las cantidades de biberón recomendadas según la edad es clave para asegurar su correcto desarrollo.
Lactancia Mixta: Alternando pecho y biberón
Se habla de lactancia mixta cuando la lactancia materna se alterna con tomas de leche de fórmula administrada con biberón. La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses del bebé, y complementada con alimentos distintos a la leche, de introducción progresiva a partir de los seis meses.
No obstante, la leche materna continúa siendo el alimento principal del bebé hasta el año, pudiéndose prolongar la lactancia hasta los dos años, o más, si el pequeño y la mamá así lo deciden.
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¿Cómo ofrecer el pecho y el biberón en la misma toma?
Se ofrece al niño, en la misma toma, tanto el pecho como el biberón. En primer lugar, se ofrece el pecho, unos 10-15 minutos por cada lado, con el fin de estimular la producción de leche. Después, si el pequeño demuestra que sigue teniendo hambre, se le da el biberón.
Riesgos para la producción de leche en la lactancia mixta
En ambos casos, la situación plantea un problema. Dado que al niño le cuesta menos esfuerzo succionar la tetina del biberón que el pecho, el resultado es el posible final de la lactancia materna.
Debes tener en cuenta que la leche de fórmula fluye mucho más rápido y con una mayor cantidad por el biberón que si toma el pecho. Así que si el bebé tiene apetito, preferirá el biberón. Por este motivo, es aconsejable darle primero leche materna y después leche de fórmula, en vez de mezclarlas.
Cantidad de leche según la edad del bebé
En primer lugar, hay que señalar que cada niño es único y que no todos necesariamente deben tomar la misma cantidad de leche para tener un crecimiento sano y equilibrio. Hay niños que comen más y otros que comen menos.
El neonatólogo o el pediatra, o en su caso la matrona o la enfermera de pediatría, son las figuras de referencia para las indicaciones sobre la alimentación del bebé. Ante cualquier duda o incertidumbre, te aconsejamos que realices una consulta y sigas sus indicaciones.
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Cantidades orientativas de biberón según la edad
Durante los primeros días de vida del bebé la cantidad de mililitros (ml) que vamos a darle en su biberón es ínfima: no más de 20 ml por toma con una frecuencia que puede rondar entre seis y siete ingestas durante todo el día. A medida que el bebé vaya creciendo también lo harán sus ganas de comer.
Por lo que la cantidad de leche de fórmula que podremos darle cuando haya cumplido los dos meses será de entre 120 y 150 ml en cada seis tomas durante 24 horas. A partir de los tres meses de edad tu bebé irá reduciendo el ritmo de ingestas y lo hará cinco veces al día con cantidades de biberón que llegarán a los 180 ml por toma.
La cantidad orientativa de biberón que debes darle a un bebé de cuatro meses es de entre 180 y 210 ml por toma. El quinto mes de vida de un recién nacido es muy especial tanto para la madre como para el bebé porque es posible que el pediatra te recomiende que empieces a darle cereales al bebé. En esta fase tu hijo ya puede estar tomando más de 210 ml en cada ingesta que haga.
Una vez que el bebé cumple los seis meses, su alimentación empezará a cambiar significativamente porque estará tomando más o menos un litro de leche de fórmula al día con aproximadamente cuatro tomas de 240 ml. Hay que tener en cuenta que a partir de los seis meses el bebé ya empieza a tomar comida sólida, por lo que la ingesta de leche de fórmula o de vaca (se puede introducir a partir del primer año), se irá reduciendo poco a poco hasta los 500 o 600 ml hasta que cumpla un año porque se verá saciado con los alimentos que tome a lo largo del día.
Las cantidades de biberón que hemos comentado son orientativas y no pasa nada si tu hijo no se acaba todo el contenido del biberón porque cada bebé es diferente y tiene unas necesidades específicas, así que fíjate en las señales que te dé para saber que no tiene más hambre. Lo que indicará que tu bebé está siguiendo una buena alimentación es que vaya ganando peso a medida que pasan los meses.
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No existen normas fijas para todos los niños. Es fundamental recordar que las necesidades de cada niño son únicas y que no se puede establecer a ciencia cierta cuándo necesita recibir alimento y en qué cantidad. Seguramente ya sabías que las cantidades de biberón que le damos a nuestros bebés varía en función de su peso y edad pero, ¿conocías la importancia de tener en cuenta la demanda de leche del bebé?
Si durante estos períodos tienes la sensación de que tu bebé está hambriento, sigue sus señales de hambre y continúa alimentándolo según demanda. Para ello, puedes incrementar el volumen de fórmula según las necesidades de tu peque.
La fórmula general son 74 ml de leche de fórmula por cada 450 g de peso corporal del bebé al día. Es decir, si tu hijo pesa 4.000 g deberás darle 658 ml de leche diaria, repartido en 6-7 tomas las primeras semanas. No obstante, al igual que cuando hablábamos de la lactancia materna, cada bebé es un mundo y puede que el tuyo necesite un poco más o menos cantidad de leche y más o menos tomas diarias.
Tabla de cantidades de leche de iniciación según la edad:
| Edad | Cantidad por comida | Frecuencia alimentación |
|---|---|---|
| Recién nacido | 60-70 ml | Cada 3 ó 4 horas |
| Un mes | 120-150 ml | Cada 4 horas |
| Dos meses | 150-180 ml | 5 a 6 veces en 24 horas |
| Cuatro meses | 210-240 ml | 5 veces en 24 horas |
| Seis meses | 240 ml | 4-5 veces en 24 horas |
| Un año | 240 ml | 2 veces en 24 horas |
La leche de iniciación avanza más lentamente por el tracto digestivo que la leche materna, de modo que puedes esperar que el tiempo entre cada comida sea un poco más largo (tres a cuatro horas) y que las heces sean un poco más grandes y secas que cuando lo amamantabas.
Claves para una alimentación adecuada con biberón
Al igual que los niños alimentados con leche materna, los niños que se alimentan mediante lactancia artificial son perfectamente capaces de autorregularse en cuanto a sus necesidades alimenticias, así como en la frecuencia de las tomas. En consecuencia, será el bebé quien establezca el ritmo de las tomas a libre demanda.
La alimentación debe ser a demanda del bebé siempre, sea cual sea el tipo de alimentación. Por lo tanto, si le das el biberón de forma exclusiva a tu bebé, debes darle el biberón cuando él lo pida. No es cierto que debas dárselo cada 3 horas o cada 2 horas los primeros meses y luego cada 3 o 4 horas.
Tampoco es cierto que los bebés alimentados con leche de fórmula para lactantes hagan menos tomas diarias o aguanten más tiempo entre toma y toma. Los primeros días apenas si toman unos 10 o 15 ml de leche en cada toma, ya que sus estómagos son muy pequeños.
Señales de hambre y saciedad
La señal más reconocible del hambre es el llanto, pero, a menudo, cuando el bebé se pone a llorar ya tiene mucha hambre y puede ponerse nervioso, lo que dificulta su alimentación. Como decíamos, hay que atender a las necesidades concretas de cada bebé y darle de comer a demanda.
Cuando el bebé se alimenta de leche materna no es posible saber la cantidad de leche que ha ingerido, por lo que los padres se guían por las señales antes indicadas para saber si come lo adecuado o no. Para evitar llenar al bebé y que coma en exceso o acabe regurgitando la leche que le sobra, de nuevo hay que hacer caso a sus señales y parar en cuanto cierre la boca y muestre que no quiere más, aunque haya comido poco.
Para evitarlo, además de darle la cantidad que él pida, es conveniente ofrecerle el biberón de manera similar al pecho y con tetinas de flujo lento para que sea el bebé el que regule la succión y la cantidad de leche que ingiere.
Para saber si tu bebé tiene hambre fíjate algunos gestos como buscar el pecho girando su cabeza o haciendo movimientos de succión. Algunos también sacan la lengua. Incluso es posible que traten de succionar todo lo que encuentran.
Para saber si tu bebé está saciado, fíjate si tiende a cerrar la boca. También sabrás que ya no necesita comer más cuando aleja la cabeza del pecho o del biberón.
Consejos adicionales
- Recuerda, cada bebé es único, por lo que su consumo variará día a día, entre una comida y otra. No lo fuerces a tomar más de lo que quiere ni lo dejes con ganas de seguir tomando. A los bebés que suelen regurgitar, será mejor darle menores cantidades en forma más frecuente. Deja que tu bebé te guíe.
- No te preocupes si su bebé pierde peso durante los primeros días después del nacimiento. Tu hijo tenía una "carga" adicional de agua y grasa para que pudiera resistir la "maratón" del nacimiento. Probablemente recobrará el peso con el que nació después de la primera semana. Por supuesto, si tienes alguna duda, debes consultar a tu pediatra.
- Si lavas cuidadosamente los biberones y las tetinas con agua limpia y caliente, no es necesario hervirlos ni esterilizarlos. Asegúrate de eliminar los restos de leche de iniciación, que pueden descomponerse fácilmente y afectar el estómago del bebé. Algunos lavavajillas tienen un ciclo sanitario que puede dar a los biberones una limpieza adicional y más completa. También puedes esterilizar los biberones, cuando estén vacíos, en el microondas durante cuatro minutos a temperatura media.
- Siempre lávate bien las manos antes de preparar la leche de iniciación. Asegúrate de que todos los recipientes y utensilios estén bien limpios. Limpia el envase que contiene la leche de iniciación antes de abrirlo.
- Las leches de iniciación liquidas ya preparadas pueden guardarse en el refrigerador durante 48 horas, si el bebé no ha tocado la tetina. Si lo ha hecho, limpia bien y elimina los restos que quedan después de alimentarlo.
- No es necesario que calientes la leche de iniciación. Aunque a muy pocos bebés les agrada la leche de iniciación bien fría, algunos niños tienen gustos más especiales que otros.
- Nunca calientes la leche de iniciación en el microondas. Estos aparatos lo hacen de forma desigual: la dejan demasiado fría en algunas partes y tan caliente en otras que tu bebé podría quemarse. Pon el biberón bajo agua caliente o al "Baño María" durante unos minutos para que alcance la temperatura ambiente.
- Las leches de iniciación son bastantes similares, pero si la que estás utilizando te ha dado buenos resultados con tu bebé, quédate con ella. En algunos casos, cambiar las leches de iniciación puede ayudar a solucionar pequeños problemas digestivos, pero esto generalmente no sucede. Consulta a tu pediatra antes de cambiar de leche de iniciación.
- Todas las leches de iniciación contienen leche de vaca modificada, excepto las fabricadas a base de productos de soja. Si tu familia presenta casos de alergia y optas por alimentar a tu bebé con leche de iniciación, consulta con tu pediatra sobre el uso de una leche de iniciación con soja.
- Desecha los restos de biberón que no se acabe. La leche ya preparada se descompone fácilmente y puede afectar el delicado estómago de tu bebé. En caso de que tu bebé tenga más hambre, prepara sólo un poco más de lo que él toma normalmente en cada comida.
- Tu bebé necesita que estén con él tanto como que lo alimenten, así que no lo dejes solo tomando el biberón, pues podría atragantarse.
- Si tu bebé moja menos de seis pañales al día, consulta a tu pediatra. Podría estar comiendo demasiado poco y estar algo deshidratado.
- Limpia cuidadosamente el envase de la leche de iniciación antes de abrirlo, para evitar que ésta se contamine.
- Asegúrate de que el orificio de la tetina sea del tamaño adecuado. Si es demasiado grande, tu bebé se atragantará y se asustará con el flujo rápido de leche. Si parece que le cuesta mucho succionar, puede que el orificio sea demasiado pequeño o que la tetina sea muy dura para él.
- Hay tetinas de diversas formas y tamaños. No existe una que sea el mejor para todos los bebés. Prueba un par y así verás cuál le conviene más al tuyo.
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