Diarrea en Bebés y Lactancia Materna: Causas, Tratamiento y Cuándo Consultar al Pediatra

22.11.2025

Controlar las deposiciones del bebé es importante para saber cómo se encuentra internamente. La diarrea es una de las formas en las que el bebé puede manifestar que no todo va como debería, por lo que puede ser preocupante para los padres pero, ¿por qué se produce la diarrea del lactante? La diarrea en bebés recién nacidos no es lo habitual.

Es cierto que las heces de los recién nacidos serán muy blanditas, pero no son líquidas, que es lo que sucede cuando un recién nacido tiene diarrea. Las deposiciones de los recién nacidos suelen ser de aspecto amarillo, un poco líquida y granulosas.

¿Qué es la diarrea?

Se conoce como diarrea, a la pérdida excesiva de líquidos a través de las heces. Ésta se produce cuando el aparato digestivo no logra absorber el agua de los alimentos, eliminándolos junto con las heces. La diarrea en el bebé se define como el aumento en el número de deposiciones diarias o bien la disminución de su consistencia habitual (heces más líquidas). Cada niño realiza deposiciones a un ritmo determinado (varias veces en un día, diariamente o cada dos o tres días) y con una consistencia diferente.

Causas de la diarrea en bebés

  • Sensibilidad alimentaria: el cambio de dieta en el bebé puede producir estas heces líquidas.
  • Infección: Puede ser causa por una gastroenteritis infecciosa o producida por bacterias como la salmonella.
  • Alergia o intolerancia: Si el pediatra sospecha una alergia o intolerancia realizará al bebé las pruebas oportunas para diagnosticarlo y retirará de la dieta el alimento causante de los síntomas.
  • Otras causas: Intoxicación alimentaria, efectos secundarios de medicamentos (por ejemplo, antibióticos), alergia alimentaria (por ejemplo, a la leche), intolerancia a la lactosa, celiaquía o enfermedad inflamatoria intestinal o ingesta excesiva de zumo de frutas.

Si tu bebé presenta diarrea amarilla significa que el organismo no está absorbiendo de forma adecuada las grasas a nivel intestinal.

Síntomas de la diarrea

La diarrea consiste en heces blandas o acuosas muy frecuentes. Si el médico lo considera oportuno, hará una prueba de las heces y recetará un medicamento si el resultado es positivo. En caso de sospechar que la diarrea está provocada por una alergia o intolerancia alimentaria, puede realizar pruebas o pedirte que dejes de darle a tu pequeño los alimentos que produjeron la diarrea a tu bebé para ver si eso resuelve el problema.

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Además, la diarrea puede combinarse con otra sintomatología como:

  • Vómitos.
  • Inapetencia.
  • Dolor abdominal en forma de retortijones.
  • Fiebre.

Tratamiento de la diarrea en bebés

Si has observado que tu bebé tiene diarrea estarás preocupado/a preguntándote qué tienes qué hacer. La diarrea en bebés, aunque no debe tomarse a la ligera, no suele suponer un problema muy grave, especialmente si es ligera y poco abundante.

La mayoría de las diarreas del bebé se limitan y se resuelven solas con una ingesta de agua y alimento correcta. Es importante saber que, generalmente, la mayoría de diarreas no son graves, y pueden remediarse si se toman medidas inmediatamente.

Recuerda que tu bebé necesita sentirse cómodo mientras está enfermo. Debes mantenerlo seco, y ponerle crema en su pañal para evitar irritaciones.

Si tu bebé tiene diarrea y vómitos, deberás procurar ofrecer una buena hidratación para evitar que pierda demasiada agua y sales minerales. Es importante que el bebé tome pequeñas cantidades de líquido cada poco tiempo. El líquido que le des dependerá mucho del tiempo que tenga tu bebé.

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Si es menor de seis meses y estáis inmersos en la lactancia materna, ofrécele el pecho con más frecuencia. El bebé que amamanta debe continuar haciéndolo (probablemente mamará con más frecuencia para reponer los líquidos que pierde), ya que se beneficiará de las defensas que su madre le pasa a través de la leche para superar la infección.

Si el niño rechaza el suero oral hay que darle otro tipo de líquidos como agua o leche. No se recomiendan los refrescos isotónicos o bebidas deportivas porque tienen mucha azúcar y pocas sales; esta composición hace que no hidraten bien al niño.

Es muy importante que no le des a tu bebé ningún tipo de medicamento sin autorización del pediatra. Es posible que eso que te han recomendado agrave más la situación y una simple diarrea de uno o dos días se convierte en un caso más grave.

Así que evita todos los medicamentos, y acude a tu pediatra para que te indique la solución más adecuada para tu bebé. Evita estresarte o frustrarte en este proceso, ya que, de ser así, el bebé lo notará y la situación puede empeorar.

Ármate de paciencia y espera a que las deposiciones dejen de ser líquidas, pero siempre bajo la supervisión del pediatra. Si tu bebé tiene poca diarrea le desaparecerá en uno o dos días.

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Pautas para tratar la gastroenteritis en los niños:

  1. Hidrátale en cantidad adecuada, pero poco a poco. Durante los episodios más agudos de la enfermedad, asegúrate de que tu hijo repone los líquidos y sales que está perdiendo, pero no le hagas beber demasiado de golpe, pues puede provocarle nuevos vómitos.
  2. Apuesta por las soluciones de rehidratación y evita las bebidas isotónicas. Tomar sueros de rehidratación oral cada poco tiempo constituye una buena opción para evitar la deshidratación del niño. En cambio, las bebidas isotónicas están pensadas únicamente para adultos durante la práctica deportiva, por lo que no son recomendables en casos de gastroenteritis infantil.
  3. Inicia su alimentación habitual en cuanto sea posible. El niño debe comer en cuanto tenga apetito, no es necesario ningún periodo de pausa o ayuno ni una dieta astringente. Por eso, ofrécele alimentos de su dieta habitual que le resulten apetecibles e irá pidiendo más comida a medida que se vaya sintiendo mejor. Los únicos alimentos desaconsejados son los que contienen demasiada grasa o azúcares. No olvides continuar con la hidratación entre las comidas o tomas.
  4. No dejes de darle el pecho o el biberón. Si el niño todavía es lactante, debe seguir tomando el pecho; incluso puedes aumentar la frecuencia de las tomas y hacerlas más cortas. Si toma biberón, no necesitas cambiar la fórmula ni rebajar su concentración. Y si toma papillas y purés, puedes seguir con su alimentación habitual.
  5. Vigila ciertas señales de deshidratación. Sabrás si tu hijo está deshidratado si tiene los labios y la boca secos, lleva mucho tiempo sin orinar y tiene los ojos hundidos. En bebés pequeños, que la parte blanda que tiene en la parte superior de la cabeza esté hundida también es un signo de deshidratación. Además, pueden mostrarse faltos de energía, como aletargados.
  6. Consulta a tu farmacéutico sobre los probióticos. Tu médico o farmacéutico pueden recomendarte probióticos para ayudar a repoblar la flora intestinal y acortar algo la duración de la diarrea, de forma que el niño se recupere antes.
  7. Evita las medicinas, a no ser que te lo indique el pediatra. No existe medicación específica para la gastroenteritis vírica; los antibióticos no son efectivos y pueden alargar la duración de la diarrea. Siguiendo las indicaciones de tu médico, puedes dar a tu hijo antipiréticos para aliviar la fiebre. Pero no es necesario, salvo indicación específica, el empleo de antieméticos (fármacos para controlar el vómito) y antidiarreicos.
  8. Máxima higiene para prevenir el contagio. Enseña a tu hijo a lavarse las manos cuidadosamente con agua tibia y jabón, durante, al menos quince segundos, después de ir al baño y antes de comer. Por tu parte, procura predicar con el ejemplo y hacer lo mismo frecuentemente, sobre todo después de ir al servicio, tras cambiar los pañales o asear a tu pequeño y antes de cocinar y comer. Y tras un episodio de vómitos o diarrea dentro del hogar, limpia y desinfecta inmediatamente las superficies que se hayan podido contaminar, pues el contacto directo puede producir el contagio.
  9. No lo lleves a la escuela hasta que esté mejor. Aunque es mejor no limitar la actividad del niño y, pese a la mayoría de las gastroenteritis en nuestro entorno son leves, espera a que se encuentre mejor para llevarlo al colegio o la guardería, pues hasta entonces puede contagiar a sus compañeros.
  10. Acude al pediatra si observas ciertos síntomas. Pese a que la mayoría de los casos de gastroenteritis infantil ceden por sí solos a los pocos días, si aprecias signos de deshidratación en el niño, si presenta fiebre alta o no cede o si ves sangre en sus deposiciones, debes acudir inmediatamente al médico con tu hijo.

¿Cómo evitar que mi bebé se deshidrate por culpa de la diarrea?

La consecuencia más grave de la diarrea en el bebé es la deshidratación, sobre todo si se acompaña de vómitos. Los bebés se deshidratan fácilmente, ofrécele el pecho o el biberón con frecuencia. Debe reponer los líquidos y las sales que está perdiendo. En casos leves a través de la alimentación y los líquidos. En los casos más severos, por suero intravenoso.

En el caso de diarrea en el bebé por gastroenteritis infecciosa lo más importante es reponer los líquidos y las sales que el bebé pierde por las heces y ofrecerle una nutrición correcta que le ayude a vencer la infección.

La mejor manera de evitar que se deshidrate es ofrecer líquidos al bebé. En los casos de diarrea lo mejor son las soluciones de rehidratación oral (suero oral) que ya venden preparadas en la farmacia.

El bebé seguirá con su dieta normal, sin restricciones ni cambios de leche; no se aconseja el cambio a leche sin lactosa sin la prescripción del pediatra, ni eliminar los lácteos de la dieta, no hay que preparar biberones diluidos ni una dieta astringente (tiene muy pocas calorías y nutre mal al niño).

Pautas Generales para la Rehidratación:

  • Bebés y lactantes: Suspender el biberón durante 4 a 6 horas. Se puede continuar con la lactancia materna. Durante este tiempo ofrecerle solución rehidratante fría (se vende en farmacias). Se les administrará 1 cucharada de solución cada 5-10 minutos u 8 a 10 ml. de solución cada 10 minutos, (se podrá utilizar una jeringuilla para administrar medicamentos). Es necesario darle poca cantidad, muy frecuentemente. Aumentar gradualmente la cantidad de solución rehidratante que esta administrando a su hijo, si éste es capaz de tolerarla durante más de un par de horas sin vomitar. Volver a las 6 horas a la alimentación habitual, manteniendo la solución rehidratante. Comenzar a reintroducir la alimentación complementaria. Puede empezar con papilla de arroz.
  • Niños menores de 8 años: Suspender la alimentación al menos 4-6 horas. Durante este tiempo tomar solución rehidratante. Es necesario que el líquido esté muy frío, que se beba con la cuchara, para hacerlo en pequeñas cantidades y muy frecuentemente. Aumente gradualmente la cantidad de solución rehidratante si su hijo es capaz de tolerarla durante más de un par de horas sin vomitar. Antes de volver a una alimentación normal, es necesario comenzar poco a poco con una dieta astringente. Debe hacer tomas frecuentes y pequeñas, sin forzarle a comer. Se puede mantener la solución rehidratante si se mantienen las pérdidas.
  • Niños mayores de 8 años: Suspender la alimentación durante 12 horas. Durante este tiempo tomar preparados de rehidratación, limonada alcalina, té frío con limón y azúcar, en muy pequeñas cantidades y de forma repetida.

Lactancia Materna y Gastroenteritis

Hay épocas en las que aparecen brotes de gastroenteritis aguda, que es frecuente que afecte a los bebés y a sus madres, debido a la escuela infantil, o bien a los hermanos mayores, u otras maneras por las cuales os podéis contagiar.

Las madres lactantes se pueden ver afectadas por la gastroenteritis como cualquier otra persona. La madre infectada puede seguir amamantando a su hijo, ya que a través de la leche no se contagia el virus de la gastroenteritis.

Lo principal es disponer de ayuda para que alguien cuide al bebé y se encargue de llevarlo con la madre cuando éste tenga hambre.

Si tienes muchos vómitos o diarrea es importante mantenerse hidratada, la recomendación es tomar un solo sorbo de agua cada 15 minutos, para que de esta manera se retenga el agua.

Si después de unas horas vemos que retenemos el agua, podemos realizar un sorbo cada 5 minutos.

Si un bebé amamantado de manera exclusiva tiene gastroenteritis, sin duda debe seguir con la lactancia materna. En bebés amamantados este es un proceso que raras veces es grave.

Si el bebé debiera quedarse ingresado en el hospital por deshidratación puede seguir con la lactancia materna.

Es muy habitual que cuando un bebé se siente mal, deje por completo los alimentos sólidos y solo quiera mamar. La leche materna lo mantendrá nutrido e hidratado hasta que se recupere.

Cuando el bebé ya consume alimentos, a parte de la leche materna, se le puede ofrecer después del pecho una solución de rehidratación oral.

Prueba a hacer tomas cortas, con descansos, para comprobar que va tolerando la leche y ayudar al bebé a mantenerse hidratado. Es buena idea mantener al bebé en posición vertical tras la toma.

Si quiere comer sólidos, se evitarán las dietas astringentes y se le dejará comer lo que le apetezca. La leche materna sigue siendo el mejor alimento que puedes ofrecer al bebé, aún estando enferma.

Algunas madres describen que el bebé está más nervioso después de que ellas hayan sufrido una gastroenteritis, que sienten los pechos blandos o simplemente que tiene la sensación de que se han quedado sin leche.

En el caso de un proceso leve, la producción de leche no suele verse afectada y el bebé seguirá mamando con normalidad.

En el caso de que el proceso haya sido severo o la madre se haya deshidratado, la producción de leche puede que se haya visto parcialmente afectada.

Si es el caso, debemos saber que se trata de una situación temporal y que podemos recuperar completamente la producción de leche anterior al proceso de gastroenteritis.

La gastroenteritis es una enfermedad infecciosa bastante común, caracterizada por la inflamación del tracto gastrointestinal. Los síntomas principales son diarrea, vómito, dolor abdominal, calambres y a veces la aparición de fiebre.

Puede ser causada por varios virus diferentes, como el rotavirus y el norovirus. Por el contacto de persona a persona, por ejemplo, darle la mano a alguien que ha estado enfermo y tiene el virus en sus manos.

Por lo que cuando se produce un brote de gastroenteritis, la higiene es clave, ya que en las primeras 48 horas de aparición de los síntomas es cuando las personas transmiten la enfermedad a otras con más facilidad.

¿Cuándo consultar al pediatra?

No obstante, existen situaciones en las que hay que visitar al pediatra por la diarrea del lactante.

En los recién nacidos se aconseja consultar siempre al pediatra pero estos son los síntomas que debes vigilar:

  • Si la diarrea dura más de 2 o 3 días
  • Si hace muchas deposiciones al día y se acompañan de vómitos
  • Si en las heces aparecen sangre, pus o mucosidad
  • Si el bebé tiene fiebre
  • Si el bebé rechaza completamente la alimentación y los líquidos
  • Si el bebé tiene signos de deshidratación: sequedad de piel, boca y ojos (no hay lágrimas ni babea), está pálido, el pulso le va muy deprisa y orina poco
  • Si se tienen dudas sobre el estado de salud del niño y cómo tratarlo

Signos de Alerta Adicionales:

  • Heces sueltas de color verde o s, que indican que la diarrea es vírica.
  • Heces blandas negras o rojas con sangre, que pueden deberse a un sangrado en los intestinos causado por una lesión o irritación.
  • Cualquier color inusual de heces blandas que no se mencionan aquí.
  • Fiebre que dure más de 24 horas
  • Vómitos que duren más de 12 horas
  • Vómito verde o con sangre
  • Abdomen distendido
  • Dolor abdominal
  • Caca con sangre
  • Sarpullido
  • Ictericia (piel y ojos amarillos)
  • Pérdida de apetito

No olvides que el color de las heces de tu bebé puede variar, pero no tiene por qué ser diarrea. Si no estás segura, consulta al pediatra.

Prevención de la Diarrea

La diarrea no es algo que puedas prevenir, pero hay formas reducir las probabilidades de que tu hijo la tenga:

  • Comprueba si tu hijo tiene la vacuna contra el rotavirus, ya que puede protegerle contra este virus específico.
  • Lávale las manos con jabón o toallitas. Cuando sea más mayor, enséñale a lavarse las manos.
  • No le des leche sin pasteurizar (a menudo etiquetada como cruda), ya que puede contener bacterias, virus y parásitos.
  • Lava bien todos los productos (por ejemplo, palitos de zanahoria) antes de dárselos a tu pequeño.
  • Limpiar a fondo los artículos de cocina y las encimeras después de manipular carne cruda.
  • Refrigera la carne después de comprarla en el supermercado.
  • Congela la comida que te sobre para evitar la contaminación.
  • Da antibióticos a tu hijo si el médico lo ha recomendado.
  • Limita las bebidas azucaradas y los zumos de frutas.
  • No dejes que tu hijo beba de manantiales, arroyos o lagos a menos que se indique que el agua es potable.

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