El Planeta de los Simios: Un clásico de ciencia ficción que revolucionó el cine

16.11.2025

'El planeta de los simios' se erigió hace medio siglo en un clásico instantáneo del cine de ciencia ficción, inaugurando una lucrativa saga que todavía sigue haciendo caja.

Todo empezó en un zoo. El escritor francés Pierre Boulle paseaba entre los animales en busca de inspiración cuando se quedó prendado de la expresividad casi humana de los gorilas. Imaginó la odisea en un futuro cercano de tres astronautas, que aterrizan en un planeta que parece idéntico a la Tierra.

La novela de Boulle se publicó en 1963 y sus derechos fueron adquiridos de inmediato por el productor Arthur P. Jacobs.

La cinta de 1968 solo ganó un Oscar al mejor maquillaje, una categoría que hasta entonces no existía.

Conoció cuatro secuelas, ya sin Charlton Heston, una serie de televisión y varios cómics de la Marvel. En 2001, Tim Burton estrenó su 'reboot', que después ha conocido otras tres continuaciones.

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Una década antes de la saga 'Star Wars', los monos inauguraron el concepto franquicia, con unos mismos personajes explotados en películas, series, libros, tebeos, videojuegos, dibujos animados y merchandising.

Cuando Arthur P. Jacobs murió en 1973, se dijo adiós a una sexta parte que ya estaba en marcha.

'El planeta de los simios' se estrenó apenas dos meses antes de otro título que también supondría un punto de inflexión en el género, '2001: Una odisea del espacio'. Ambas películas llegaron en un momento en que el público americano anhelaba alegorías de la amenaza nuclear, el racismo y el absurdo de la guerra.

«'El planeta de los simios' revolucionó la ciencia ficción cinematográfica desde varios niveles», resume Ángel Sala, director del Festival de Sitges.

«Su formulación visual y conceptual, sin dejar de ser pulp, dejaba atrás los rigores de la 'serie B' de los años 50 de manera definitiva. Por otro lado, la aportación en el guion de Rod Serling introdujo en la pantalla grande el impactante concepto del 'twist' (giro) final de tanta influencia posterior.

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La cinta se estrenó en España el 14 de junio de 1968. La censura eliminó dos escenas: una con los tres astronautas desnudos para bañarse en un río y otra durante el juicio al protagonista, en la que Charlton Heston mostraba su trasero al ser despojado de sus harapos. Sus secuelas en los años 70 no repitieron su brillantez cinematográfica, pero fueron testigos de su tiempo al abordar de manera nada disimulada la guerra de Vietnam, la inmigración ilegal, las revueltas en los barrios negros y las armas nucleares.

Corría el año 1963. El mundo occidental, que había vivido a la sombra de la Guerra Fría, con el temor del comunismo debajo de las camas, comenzaba a ver nacer una nueva era. Una era tecnológica sin parangón anterior.

Todos los deslumbrantes sucesos de la recién iniciada década, despiertan en la mente de los escritores relatos fantásticos en los que tienen lugar luchas contra monstruos interplanetarios, invasiones extraterrestres y viajes interestelares que maravillan a los lectores.

La lectura desde nuestra óptica de seres del siglo XXI puede antojarse infantiloide, a la vez que ilusoria, en cuanto a los detalles técnicos. Pero hemos de situar su relato en una época en la que existía un desconocimiento sobre los viajes espaciales importante.

Pero a pesar de este “pequeño” impedimento, la narración se antoja interesante y trepidante, a la vez que cautivadora, retorciendo la visión de los estamentos y poderes fácticos cuando vemos actuar a los simios como lo hacemos los humanos. Es una ridiculización de la sociedad de la época, trasladable en mucho a aspectos a la nuestra.

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Lo cierto es que la novela enamora a ARTHUR P. Jacobs era un productor de la TWENTIETH CENTURY FOX, el cual en 1967 había producido “DOCTOR DOLITTLE“, y decidió llevar a la gran pantalla la novela de Boulle. De esta manera, se estrena en 1968 “PLANET OF THE APES” (la traducción al inglés de la novela de Boulle fue “MONKEY PLANET”), una producción que, aunque conservaba ciertos parámetros de la novela, no se ajustaba a ella.

Fue, sobretodo, el famoso final de Heston ante la Estatua de la Libertad lo que irritó a Pierre Boulle, ya que se alejaba del mensaje de su novela (la inevitabilidad de la involución del hombre en favor del mono en el universo) haciendo transcurrir toda la trama en la Tierra. De todas formas, ambos finales no dejan de ser impactantes.

La película nos narra la llegada de cuatro astronautas a un planeta, al cual llegan en un viaje espacial que ha durado dos mil años (año 3975) y donde encuentran que los monos han dominado la sociedad y son seres pensantes que hablan.

Nova (Linda Harrison) es uno de los personajes que pasaron de la novela a la película. Sin embargo, errores que en su día fueron pasados por alto en la película (debido a la ingenuidad de los espectadores), son resueltos de forma creíble en la novela. No obstante, sería temerario restar importancia al film, ya que, mientras la novela tuvo un éxito moderado, la película se convirtió en un clásico desde su estreno.

Como dato curioso, hubo una escena eliminada del film que fue en la que Nova declara estar embarazada, cosa que sucede también en la novela.

Otra nave llega, haciendo el mismo recorrido que realizó la nave de Taylor, y trae a su compañero Brent (James Franciscus), el cual tiene la misión de rescatarlo. Éste se encuentra con Nova, la cual vuelve sola después de haber perdido tras un muro de hielo a su amado Taylor, y ella le lleva al único sitio donde sabe que encontrará ayuda.

El final del film es apocalíptico, dejando un mensaje de desasosiego para los espectadores (el temor creciente a los recientes cinturones de misiles americanos y rusos motivan esta parte “crítica” del guión). Pero dos años después se estrena “HUIDA DEL PLANETA DE LOS SIMIOS” (“Escape from Planet of the Apes” 1971). Esta película retoma un poco algunas nociones de la novela, ya que la pareja de simios son tratados como ULISES en SÓROR, cuando ha podido demostrar su inteligencia a los monos.

Pero es la primera vez que se comenta como ocurrió el declive de la raza humana en pos de la sociedad simia. Nuevamente parece que todo se ha cumplido. Sin embargo, Jacobs vuelve al año siguiente con la peor de las entregas. No sólo el cartel original muestra escenas que no se dan en la película, sino que además el guión es muy previsible y la producción del film es acelerada y de mala calidad.

Estamos ante una de las películas más famosas de la historia, la primera de una enorme saga que ha enganchado a millones de espectadores de todo el mundo y a varias generaciones.

El planeta de los simios se estrenó en 1968 y está considerada una de las mejores cintas de ciencia ficción de la historia. Costó 5,4 millones de dólares y recaudó casi 32,6 millones, mucho más que algunas de sus secuelas. Hay que destacar el maquillaje, que hizo historia, y el sorprendente final, que todavía sigue impactando y es una fuente inagotable de inspiración para guionistas de todo el mundo.

La dirigió Franklin Schaffner, famoso también por hacer Patton, con la que ganó el Oscar. Charlton Heston interpreta al coronel George Taylor, que es el protagonista de la historia basada en basada en la novela del mismo título de Pierre Boulle, militar francés que pasó dos años en un campo de concentración.

Era la segunda vez que uno de sus libros se llevaba al cine, el primero fue El puente sobre el río Kwai, un éxito de Hollywood que ganó siete premios Oscar.

¿Qué cuenta la película?

La nave espacial en la que viajan el coronel George Taylor y sus dos compañeros cae en un lago. Taylor le dice a Landon que están a 320 años luz de la tierra, en un planeta sin nombre en órbita alrededor de una estrella en la constelación de Orión.

Los tres caminan y exploran el lugar y descubren que hay plantas, agua potable y... humanos. También que estos humanos están sometidos por los simios. Él es capturado, enjaulado, sometido a vejaciones y tratado como a un animal, pero los científicos Zira y Cornelius empatizarán con él y le ayudarán a escapar, conscientes de que ponen sus vidas en peligro. ¿Qué se impondrá la ciencia o el miedo a la verdad?

Del papel al cine

Circulan varias versiones sobre la adaptación cinematográfica. Una cuenta que Charlton Heston se recorrió Hollywood para vender el proyecto, entusiasmado con la historia y con ganas de hacer historia: había viajado al pasado varias veces, con Ben-Hur y El Cid, entre otras películas, y ahora ansiaba volar al futuro.

Otra dice que Blake Edwards hizo todo lo que pudo para dirigirla y que fue él quien convenció al productor Arthur P. Jacobs para comprará los derechos de la novela, por los que pagó 360 000 dólares.

Al parecer, la 20th Century Fox no tenía claro si aceptar el proyecto, porque lo veían muy arriesgado, pero accedieron a hacer una prueba, para la que destinaron 5000 dólares. Cuando vieron a Charlton Heston, Edward G. Robinson y James Brolin en los papeles principales (Taylor, Zaius y Cornelius) aceptaron de inmediato, pero el presupuesto destinado fue muy ajustado.

Para escribir el guion se recurrió a Rod Serling, famoso por haber creado la mítica serie En los límites de la realidad, que aceptó encantado. Edward G. Robinson, en cambio, se bajó del proyecto porque no estaba dispuesto a pasar tantas horas en la sala de maquillaje para convertirse en mono.

Historias de Hollywood

Parece ser que para interpretar a Taylor se barajaron antes otros nombres. Se pensó en John Wayne, Sean Connery, Steve McQueen, Paul Newman, Rod Taylor y Gregory Peck, pero la implicación de Heston era total y además conocía la novela.

Curiosamente, en los créditos de arranque se lee que Charlton Heston interpreta a George Taylor (Zira le llama 'Ojos claros'), pero en ningún momento de la película se menciona su nombre, solo el apellido. Junto a él vemos a Linda Harrison que interpreta a Nova. Y luego están Roddy McDowall, Kim Hunter (La Stella de Un tranvía llamado Deseo), Maurice Evans y James Whitmore, que interpretan a los simios Cornelius, la doctora Zira, el doctor Zaius y el presidente de la Asamblea.

Para el papel de Cornelius se pensó en Rock Hudson, pero cambiaron de idea: era demasiado alto para ser un simio y demasiado famoso para estar debajo de Charlton Heston. Los nombres de Laurence Olivier, Peter Ustinov, Yul Brynner, José Ferrer y Alec Guinness sonaron para ser Zaius.

Las leyendas de Hollywood cuentan que Linda Harrison logró el papel de Nova porque Raquel Welch, Ursula Andress y Angelique Pettyjohn no lo quisieron. Pero sobre todo cuentan que era amante del productor Richard D. Zanuck. Lo suyo iba en serio y se casaron al terminar la película. El matrimonio tuvo dos hijos, pero terminó en divorcio 9 años después. Harrison hizo películas como Aeropuerto 75 y regresó dos veces al mundo simio de la mano de Charlton Heston.

Otra de las curiosidades es que el papel de Zira se lo ofrecieron a Ingrid Bergmann, pero la actriz lo rechazó. Isabella Rosellini, su hija, contó años más tarde que cuando su madre vio la película en el cine se arrepintió de no haber aceptado.

¿Dónde se rodó la película?

Existen muchas diferencias entre el texto original y la película, y muchos de los cambios se deben al ajustado presupuesto o a la censura. Luego hay otras de guion: Pierre Boulle ambientó su novela en el lejano planeta Soror, cerca de la estrella de Betelgeuse, pero la película se desarrolla en un planeta que nos resulta más familiar.

Se escogieron escenarios naturales, como Gran Canyon y el lago Powell, en Utah, Arizona, California. Los escenarios que se construyeron fueron idea del director de arte, William Creber, que se inspiró en la obra de Gaudí y en la Capadocia.

Se rodó de mayo a julio de 1967 y el calor fue tan extremo que varios miembros del equipo sufrieron desmayos. En la novela, los simios viven en una sociedad que se podría comparar con la americana de los años 50 o 60, con casas cómodas, coches, televisores, pero se optó por presentarlos de una forma más primitiva para ahorrar costes.

Aun así, tienen cámaras fotográficas, conocimientos de medicina, material de cirugía, armas y un vestuario que ha sido fuente de inspiración para el cine y la moda.

Todo sobre el maquillaje

El 17% del presupuesto se destinó al maquillaje, que trajo de cabeza a los productores. Menos mal que contaban con John Chambers, que casi obró un milagro. Las sesiones de maquillaje empezaron siendo muy largas, con jornadas de cinco a seis horas. El equipo de maquilladores, formado por más de 80 personas, fue cogiendo experiencia y descubriendo trucos para rebajar el tiempo de caracterización a la mitad. Hubo que contratar a casi todos los profesionales del sector, lo que hizo que los rodajes de otras películas se tuvieran que retrasar.

Un trabajo de Oscar

Los actores convertidos en simios solo podían comer con una pajita y su dieta se limitaba a los productos líquidos. Pero los inconvenientes y el esfuerzo se vieron recompensados.

La película solo logró dos nominaciones al Oscar: a mejor banda sonora y diseño de vestuario. No se llevó ninguno de los dos, pero en cambio le dieron un Oscar Honorífico por el maquillaje. En 1969 no existía esa categoría, pero se quiso premiar el trabajo de John Chambers.

La estatuilla se la entregó Walter Matthau, que contó con la ayuda de Walter, un pequeño chimpancé vestido con esmoquin. La banda sonora la hizo Jerry Goldsmith, una estrella de Hollywood, que ha musicalizado películas tan aclamadas como Patton, Papillon, Chinatow, Star Trek, Poltergeist o La profecía, con la que ganó el Oscar.

El tijeretazo de la censura

Los desnudos y las referencias a Dios dieron dolores de cabeza. En el guion original los humanos llevan el pecho al aire, pero la Fox se negó para no tener problemas con la censura. La película, eso sí, incluye el primer desnudo de Charlton Heston, que también estuvo a punto de desaparecer. El actor se empeñó en que lo dejaran, porque daba credibilidad a su personaje. Lo cierto es que el actor, al poco de empezar la película, se queda en cueros para darse un baño.

Luego volvemos a verlo sin ropa, es en la escena del juicio al que le someten los simios. El plano dura poco, pero le ve el culete. La censura española hizo que ambas escenas se eliminaran antes de proyectarse en los cines.

Final explicado

Han pasado más de 50 años del estreno de la película y el final sigue siendo impactante: Taylor y Nova huyen a caballo y llegan a una playa, pero de repente se topan con los restos de la Estatua de la Libertad y elevando su dolor al cielo dice: "He vuelto, estoy en mi casa otra vez. Durante todo este tiempo no me he dado cuenta de que estaba en ella. ¡Por fin lo conseguí! ¡Maniáticos, lo habéis destruido! ¡Yo os maldigo a todos, maldigo las guerras, os maldigo!".

¿Qué significa? Taylor se da cuenta de que estaba equivocado y que el lugar en el que había caído su nave espacial era el planeta Tierra. Ha viajado durante miles de años y ahora se encuentra con la humanidad sometida por los simios tras un devastador cataclismo nuclear.

El final original

La leyenda de la película dice que existieron hasta tres finales alternativos y que el que todos hemos visto fue la idea que tuvieron al principio el productor, el guionista y Blake Edwards.

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