Llanto Inconsolable en Bebés: Causas, Manejo y Cuándo Buscar Ayuda
Si hay algo que alarme a una madre es el llanto de su pequeño, pero se trata de la única forma que tiene el bebé de comunicarse. Este llanto es normal y no siempre indica que exista una necesidad o dolor.
Período de Llanto Inconsolable
Esto se corresponde con el llamado periodo de llanto inconsolable, comienza a las 2 semanas de vida, tiene un pico a los 2-3 meses y disminuye a partir de los 4-5 meses de edad. El llanto se puede acompañar de expresión facial de dolor, distensión abdominal, aumento de gases, enrojecimiento corporal o flexión de piernas sobre abdomen. El bebé se tranquiliza con maniobras calmantes tales como masaje o balanceo, sonidos suaves y tranquilizadores o ‘ruidos blancos’, aunque el llanto puede reanudarse tras cesar las mismas, lo cual apoya el diagnóstico.
Se han propuesto diferentes teorías sobre su origen como intolerancia o alergia digestiva, causas dietéticas, inmadurez neurológica… pero no existe una causa clara. La etiología sigue siendo desconocida y multifactorial no identificándose factores desencadenantes de este llanto. Tampoco hay un tratamiento eficaz. No debe ser motivo para retirar la lactancia materna con la idea errónea de que el niño se queda con hambre o no le sienta bien la leche materna.
No existen pruebas suficientes que demuestren la utilidad de la leche de soja, la leche sin lactosa o la administración de fármacos como la simeticona, antiácidos, etc. En caso de aparecer estos episodios, la familia debe consultar siempre con su pediatra. El pediatra es la persona que más va a ayudar a los padres a manejar estos episodios de llanto.
Una vez valorado el bebé y descartada que existan patologías subyacentes de tipo alergia alimentaria, reflujo gastrointestinal, estreñimiento o la intercurrencia de procesos infecciosos, les informará de la benignidad de este cuadro clínico y les aconsejará la actitud a tomar para pasar este periodo de desarrollo del bebé. El pronóstico de este cuadro clínico es excelente, no hay ninguna alteración en el desarrollo y crecimiento posterior de los bebés y la resolución es espontánea.
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Lo más importante es conocer al bebé y reconocer el patrón de llanto para responder con prontitud, alimentar con lactancia materna a demanda y favorecer el contacto físico, cogiendo al niño en brazos a menudo y, sobre todo, durante el llanto.
El Llanto Púrpura (Hora Bruja)
El llanto púrpura es un fenómeno común en los bebés recién nacidos, especialmente en las primeras semanas de vida. Se caracteriza por un llanto inconsolable y repentino, acompañado de una coloración morada o violácea en la piel del bebé. Cuando un bebé llora de forma intensa y nada parece calmarlo, es normal que surjan dudas, nervios e incluso cierto sentimiento de impotencia. ¿Tiene hambre? ¿Le duele algo? ¿Será un cólico?
Aunque parezca sorprendente, en muchos casos se trata simplemente de una etapa conocida como hora bruja o llanto púrpura, una fase completamente natural por la que pasan muchos recién nacidos. El llanto púrpura hace referencia a una etapa del desarrollo del bebé que se manifiesta con episodios de llanto intenso, prolongado e inconsolable en bebés completamente sanos. Este concepto fue acuñado por el pediatra Ronald Barr con el objetivo de ayudar a comprender este tipo de llanto tan desafiante como habitual.
La explicación es sencilla y es que el bebé pasa el día recibiendo estímulos, como luces, ruidos y movimientos, y llega un punto en el que su sistema nervioso se satura. El acrónimo PURPLE forma en inglés la palabra ‘púrpura’, y cada letra describe un elemento de cómo se manifiesta este tipo de llano.
- P (Pain-like face) - Cara de dolor: a veces da la sensación de que al bebé ‘le duele algo’ porque frunce el ceño, aprieta los ojos o se retuerce.
- L (Long lasting) - Larga duración: el llanto puede alargarse durante varios minutos o incluso horas.
En primer lugar, los cólicos suelen deberse a molestias digestivas, como gases o inmadurez intestinal, mientras que el llanto púrpura no tiene una causa física concreta. Aunque no tiene nada que ver con brujas ni con nada sobrenatural, lo cierto es que, para muchas familias, este tramo del día puede parecer casi hechizado.
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En primer lugar, si el bebé ha sido alimentado y cambiado recientemente, y aún así llora y parece incómodo, puede ser un indicio de la hora bruja. Otro signo común es que el bebé se muestra inquieto y se retuerce en los brazos de sus padres.
En primer lugar, es importante establecer una rutina diaria para el bebé, incluyendo horarios fijos para comer, dormir y jugar. En segundo lugar, es recomendable mantener un ambiente tranquilo y relajante durante este período de tiempo. También es importante ser paciente y comprensivo con el bebé durante la hora bruja. Es normal que se sienta más irritable y necesite mayor atención y consuelo.
Por último, es fundamental recordar que la hora bruja es solo una etapa transitoria en el desarrollo del bebé y que, con el tiempo, irá desapareciendo. Acompañar a un bebé en medio de un episodio de llanto púrpura no es fácil. Por mucho amor que haya, también hay cansancio y momentos en los que uno se siente completamente superado. Por eso, es fundamental que también cuides de ti mismo mientras atraviesas esa fase del bebé.
Pide ayuda siempre que lo necesites, ya sea a tu pareja, a un familiar o a alguien de confianza. Habla de cómo te sientes. Piensa que todo pasará. Esta etapa de llantos no durará para siempre.
Llanto Inconsolable y Osteopatía Pediátrica
El llanto irritativo e inconsolable del bebé puede convertirse en una gran preocupación en la familia de un recién nacido. Una vez atendidas las necesidades básicas del bebé, y sin ningún diagnóstico médico, el desconcierto está asegurado. Lo más común es pensar que pueden ser cólicos del lactante, y es posible, pero ¿qué ocurre cuando el bebé no tiene ningún síntoma digestivo ni de alimentación?
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La osteopatía pediátrica contempla una serie de cuadros que no suelen diagnosticarse en la medicina convencional y que puede abordar para solucionar el malestar del bebé.
Algunas Causas de Llanto Inconsolable
- Tensión Dural: La tensión que puede sufrir la meninge duramadre del bebé durante el embarazo o el parto.
- Tensión Miofascial: La tensión y restricción en los músculos y la fascia, el tejido conectivo que rodea los músculos.
- Disfunción Craneal: Presión excesiva en el cráneo durante el parto o las últimas semanas del embarazo.
Tensión Dural
La duramadre es una de las tres membranas que envuelven y protegen el cerebro y la médula espinal. La más externa, y que está en contacto con el interior del cráneo y el canal medular, es la duramadre. Esta membrana no es muy elástica y ante una tracción o una posición mantenida en el tiempo puede presentar restricciones dando unos síntomas muy característicos en el recién nacido. Así, en partos prolongados, instrumentados o durante la tracción que se realiza para ayudar en el nacimiento del bebé, la duramadre puede sufrir un estiramiento excesivo provocando una retracción de su tejido como respuesta derivando en tensión dural. También en situaciones en las que antes de nacer el bebé está mucho tiempo encajado en la pelvis de la madre, tiene poco espacio o está en una posición incómoda la duramadre puede estar más acortada de lo normal.
Esta tensión dural provoca un gran malestar en el bebé ya que le obliga a adoptar una postura corporal en extensión, arqueando su cuerpo, en lugar de la posición en flexión natural del recién nacido.
Un bebé con tensión dural presenta las siguientes características:
- El bebé está irritable y llora con frecuencia.
- Tiene alteraciones en el sueño y no descansa bien
- Es capaz de levantar la cabeza desde los primeros días: Este signo a veces pasa desapercibido por los padres que lo confunden con un logro prematuro. Contrariamente, un recién nacido no tiene sostén cefálico y su posición es de flexión del cuello.
- Se estira hacia atrás y no tolera que lo cojan en posición de flexión ni le gusta el porteo.
- Dificultades en la lactancia: La posición arqueada y rígida del bebé dificulta el agarre.
- Hipersensibilidad al tacto (a veces rechazan los masajes o el baño) y a los sonidos.
- Duermen boca arriba con la cabeza mirando al techo o se estiran de lado formando un arco con su cuerpo.
- Alteraciones del neurodesarrollo
Tensión Miofascial
Esta condición se refiere a la tensión y restricción en los músculos y la fascia, el tejido conectivo que rodea los músculos, que puede ocurrir en los recién nacidos debido a diversos factores durante el embarazo y el proceso de parto. Para aliviar la tensión miofascial, se pueden utilizar diversas técnicas, como la terapia manual. Algunas causas de tensión miofascial en el recién nacido son:
- Posición Intrauterina: Durante el embarazo, la posición del feto puede influir en el desarrollo de la tensión miofascial. Si el bebé está en una posición poco óptima, puede experimentar compresión en ciertas áreas, lo que puede llevar a tensiones musculares.
- Parto Difícil: Un parto prolongado o complicado, que implique el uso de fórceps o ventosas, puede causar tensiones en los músculos y la fascia del bebé. Estas intervenciones pueden generar estrés físico en el cuerpo del recién nacido.
Las consecuencias de tensiones miofasciales en el nacimiento pueden ser:
- Bebé irritable y llanto prolongado
- Disminución de la libertad de movimiento
- Alteraciones del neurodesarrollo
- Alteraciones en el sueño
- Dificultades en la lactancia
Disfunción Craneal
En el parto o durante las últimas semanas del embarazo, el bebé puede sufrir una presión excesiva en su cráneo. Aunque varias semanas después del nacimiento los efectos de esta compresión se suelen resolver de manera natural, en numerosas ocasiones estas tensiones en las membranas y huesos del cráneo no se resuelven solas y requieren tratamiento de osteopatía pediátrica. Estas disfunciones son más probables tras un parto difícil, cuando el bebé es muy grande, por una posición fetal complicada o en partos instrumentados.
Cuando esta compresión en el parto no se corrige de forma natural puede desencadenar una serie de consecuencias que suelen manifestarse en el bebé como un malestar general a pesar de que el cráneo tenga una apariencia simétrica. En este caso el bebé puede presentar estas características:
- El recién nacido está irritado y llora constantemente.
- Se lleva las manos a la cabeza o se estira del pelo.
- Alteraciones en el sueño
- Alteraciones digestivas articulo cólicos: Por compresión en el agujero rasgado posterior por donde sale el nervio Vago.
- Dificultades en la lactancia: Por compresión de algunos nervios craneales que intervienen en la función de la lengua, músculos de la deglución y músculos orofaciales.
- Deformidades craneales: por presión sobre una zona ósea, por acabalgamientos entre huesos o compresión en las suturas craneales.
Tratamiento de Osteopatía Pediátrica
Tras el nacimiento es conveniente realizar una revisión de osteopatía pediátrica para detectar posibles disfunciones que deben resolverse lo antes posible. Se recomienda esperar hasta las dos semanas de vida para dejar que algunas disfunciones se puedan solucionar de forma natural. Ahora bien, si el bebé muestra signos y síntomas importantes como llanto prolongado sin un diagnóstico médico, dificultades en la lactancia materna o deformidad craneal importante, se debe realizar una consulta antes de este periodo.
Después una valoración minuciosa se procederá al tratamiento mediante terapia manual. Las técnicas son suaves y no invasivas. Siempre se procede a la terapia tras explicar a la familia las disfunciones halladas y el tipo de tratamiento indicado. La prontitud del diagnóstico normalmente pronostica una resolución más rápida de los problemas, por ello es importante una detección precoz de cualquier alteración.
Cólicos del Lactante
Los cólicos del lactante son muy frecuentes, llegando a afectar a tres o cuatro pequeños de cada diez. En la práctica, se diagnostica por la presencia de crisis de llanto inconsolable e intenso que a menudo se produce por la tarde y que se asocia a otros síntomas. Se trata siempre de niños menores de tres meses, por lo demás sanos. Con frecuencia, estos síntomas comienzan tras la toma y suelen empeorar a lo largo de la jornada.
Aunque son de predominio vespertino existe gran variabilidad de franjas en las que se pueden dar y también pueden cambiar de un día a otro. El inicio de los cólicos del lactante se sitúa entre las 2-4 semanas de vida y se puede deber a múltiples factores. A pesar del gran número de trabajos que existen al respecto, su causa exacta se desconoce todavía.
Entre las teorías que se manejan, se mencionan motivos psicológicos. No puede afirmarse que el manejo de los padres sea la causa del cólico, pero sí que es posible que contribuya a su duración. Cambios en las conductas paternas pueden reducir el llanto de los niños con este trastorno.
Tampoco deben olvidarse los factores gastrointestinales. Existen datos que sugieren una alteración de la función intestinal en los niños con cólicos del lactante. Por último, también se habla de causas alérgicas. Un balón de oxígeno para estos progenitores es saber que este tipo de cólicos tienden a resolverse espontáneamente alrededor de los tres o cuatro meses de vida. Muchos de ellos se sienten impotentes por no poder ayudar a su bebé, pero no deben agobiarse.
Comúnmente se define como un llanto incontrolable, paroxístico, sin causa identificable, más frecuente a últimas horas de la tarde, en un lactante sano entre las dos semanas y los cuatro meses de edad. Suele acompañarse de rigidez, flexión de miembros inferiores sobre el abdomen y meteorismo.
Se han barajado varias posibles causas del cólico, pero más bien se trata de un síndrome que incluye un grupo de alteraciones:
- Alergia a las proteínas de la leche de vaca: Sólo en un reducido número de lactantes encontramos la alergia a la leche de vaca como causa del cólico.
- Meteorismo: Los lactantes durante los primeros cuatro meses de vida no absorben completamente la carga de lactosa contenida tanto en las fórmulas adaptadas como en la leche materna, y esto hace que se produzca gran cantidad de gas intestinal.
- Reflujo gastroesofágico: Hay que considerar este diagnóstico cuando pasado el cuarto mes la sintomatología empeora o no mejora.
Estrategias para Aliviar el Llanto
- Tiene hambre, quiere alimento. Quiere que le cojan en brazos.
- Cambios posturales.
- Prevenir los ataques mejorando la técnica alimentaria, como el eructo, el entorno apacible, etc.
Se analizarán las técnicas fisioterapéuticas, como masajes abdominales suaves, movimientos específicos y posiciones que pueden ayudar a aliviar la incomodidad del bebé. La dieta del lactante y de la madre lactante puede influir en la presencia de cólicos. En nuestro centro de Fisioterapia Hispanidad en Fuengirola ofrecemos consejos prácticos para los padres, desde la creación de un ambiente tranquilo hasta la implementación de rutinas que favorezcan la relajación del bebé.
Síndrome del Bebé Zarandeado
Este síndrome suele ser consecuencia de un momento de frustración o desesperación cuando el bebé llora de manera inconsolable. Sin embargo, también puede ocurrir de manera accidental en juegos bruscos o al lanzarlo al aire sin el adecuado control.
Es importante recordar que el llanto de un bebé es su forma natural de comunicarse y no una manipulación ni una provocación. Los efectos de una sacudida fuerte pueden no ser evidentes de inmediato, pero algunos signos de alerta incluyen:
- Somnolencia extrema o falta de respuesta
- Irritabilidad y llanto inconsolable
- Vómitos sin una causa aparente
- Dificultad para alimentarse
- Movimientos anormales o convulsiones
- Problemas respiratorios
En casos graves, el síndrome del bebé zarandeado puede causar hemorragias cerebrales, pérdida de la visión, discapacidad motora e incluso la muerte.
¿Cómo Prevenir el Síndrome del Bebé Zarandeado?
Prevenir esta lesión es fundamental y, para ello, se recomienda:
- Sujetar al bebé con suavidad: Evitar sacudirlo, incluso cuando juegas con él. El daño cerebral causado por el síndrome del bebé zarandeado puede ser irreversible.
- Cuidar de un bebé puede ser agotador, especialmente cuando el llanto es constante y difícil de calmar. La frustración y el cansancio pueden llevar a reacciones impulsivas, por lo que es importante aprender a manejar el estrés y evitar situaciones de riesgo.
Aquí tienes algunas estrategias para gestionar la tensión y el agotamiento:
- Tómate un respiro: Si sientes que la situación te sobrepasa, deja al bebé en un lugar seguro (como su cuna) y aléjate unos minutos para respirar y calmarte.
- Pide ayuda: No tienes que hacerlo todo solo/a. Habla con tu pareja, familiares o amigos y delega tareas cuando lo necesites.
- Usa sonidos relajantes: Música suave o sonidos blancos pueden ayudar tanto al bebé como a ti a relajarte.
- Consulta con un profesional: Si sientes que la situación es difícil de manejar, hablar con un pediatra o especialista en crianza puede darte herramientas efectivas para sobrellevar el estrés.
Recuerda: Un bebé que llora no lo hace para molestarte, sino porque necesita algo. Si sospechas que tu bebé ha sido sacudido o presenta síntomas como vómitos, dificultad para respirar o somnolencia extrema, acude de inmediato a urgencias. Cuanto antes se detecte el problema, mayor será la posibilidad de evitar daños permanentes.
El Llanto como Parte del Desarrollo Normal
El llanto forma parte del desarrollo normal de los niños. El cólico del lactante: se define como la aparición de episodios de llanto intenso de más de 3 horas de duración, tres o más noches a la semana durante al menos tres semanas en un bebé por lo demás sano. Generalmente aparece entre la segunda semana de vida y los 3-4 meses (por eso también se llaman “cólicos del primer trimestre”).
Consiste en episodios de llanto vespertino en los que los niños se muestran inconsolables y agitados, con flexión de las piernas sobre el abdomen que se hincha y endurece y enrojecimiento facial. Puede durar minutos e incluso horas. Aunque la incidencia de cólicos es similar entre niños amamantados y alimentados con biberón, en muchas ocasiones se interpreta que son debidos a que el niño tiene hambre porque la madre tiene poca leche, lo que lleva a la introducción de biberones y puede conducir al destete precoz.
Algunos problemas de salud: menos del 5 % de los episodios de llanto son debidos a enfermedades. En el caso del cólico, el mejor tratamiento es el paso del tiempo, ya que suele desaparecer a lo largo de los primeros seis meses de vida. La única medida que parece ser eficaz es la respuesta de los padres al llanto: conocer el patrón del llanto, responder con prontitud, alimentar con lactancia materna a demanda y favorecer el contacto físico, cogiendo al niño en brazos a menudo y, sobre todo, durante el llanto.
Todos los bebés y niños pequeños lloran para comunicarse con los demás, así el llanto solo es una forma de expresar sus necesidades. A pesar de que muchos de los llantos son en respuesta al hambre, al malestar (como un pañal húmedo) o por separación, estos cesan cuando el bebé encuentra lo que busca como, por ejemplo, una comida, el cambio del pañal o estar en brazos tuyos.
¿Sabías que los bebés lloran una media de 2 h al día? El llanto es normal y tiende a ir a menos después de los 3 meses de vida. Los bebés lloran para comunicar que necesitan cubrir alguna necesidad básica como el hambre, la higiene o el cariño de sus progenitores. Aunque el llanto es natural en un bebé y en un niño pequeño, hay algunas “banderas rojas” que nos tendrían que poner en alerta si el bebé no deja de llorar inconsolablemente.
Fijarte en cuándo aparece el llanto también es útil. Si el llanto es intermitente y dura varios días es menos preocupante que si el llanto es repentino y constante. Por otro lado, el carácter del llanto también es muy revelador y como padres seguro que podéis distinguir los distintos tipos de llanto. Para determinar qué le pasa a tu bebé, es útil también saber si el llanto es exclusivo del día o de la noche.
Por ejemplo, cuando aparece un llanto repentino nocturno en un bebé que por lo general es feliz y goza de buena salud, puede estar relacionado con la ansiedad por separación hacia sus padres o con problemas del sueño. En general, la mayoría de los bebés hasta los 2 meses se despiertan un par de veces por la noche para comer. A partir de los 2 meses solo se despiertan una vez en medio de la noche. Y cuando llegan a los 5 meses podría ser que no se despertaran en toda la noche.
Lo más importante del llanto es sin duda identificar las causas y la respuesta de los padres hacia él. Conocer el patrón del llanto, su inicio temprano o tardío, alimentarlo a demanda (ya sea mediante lactancia materna preferiblemente o leche de fórmula) y, en especial, favorecer el contacto físico (cogiendo al bebé en brazos durante el llanto), es esencial para calmar al bebé cuando está nervioso.
Si el bebé se sigue despertando por la noche sin ninguna causa aparente, quizás hay un problema de hábitos y de higiene del sueño. En conclusión, el llanto del bebé puede ser un quebradero de cabeza para los padres.
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