Llanto Desconsolado en Bebés: Causas y Soluciones

21.11.2025

Cuando un recién nacido llega a una familia son muchos los miedos, las incógnitas y las inseguridades de los padres primerizos. Durante los nueve meses de embarazo puede que hayan intercambiado opiniones con familiares y amigos, hayan buscado información en internet o leído alguno de los libros sobre la maternidad. Pero ninguno es un manual de instrucciones y la teoría en muchos casos es muy distinta a la realidad. Uno de los problemas más habituales de los padres primerizos es saber por qué llora su bebé y cómo lograr que se calme.

El recién nacido no sabe hablar y la única manera que tiene de comunicarse y llamar la atención de su padres es a través del llanto. Según explica Gema Magdaleno, matrona de Atención Primaria, “lloran para decir que tienen una necesidad no cubierta, es decir, necesitan algo o les ocurre algo que no pueden solucionar por sí mismos”. Pero lo difícil es entender la causa porque no todos los lloros son iguales. Ahí está la clave, tratar de tener paciencia y observar el comportamiento del neonato cuando está en pleno berrinche porque la mayoría de los padres se ponen nerviosos y se apuran por conseguir que se calme y no consiguen saber por qué no deja de llorar.

¿Cuáles son los distintos tipos de llantos?

En general, los bebés lloran por cuatro motivos principalmente:

  • Hambre: Cuando el bebé quiere comer comenzará haciendo una serie de gestos característicos como sacar la lengua o cerrar los puños. Si no logra su objetivo comenzará a llorar de forma enérgica y continuada hasta que consiga obtener el alimento.
  • Incomodidad: Si tiene frío o calor, le molesta la ropa o, la más habitual, está incómodo porque tiene el pañal sucio también llorará con fuerza, y se moverá mucho y se mostrará nervioso, signos con los que manifestará su falta de confort.
  • Sueño: El lloro por sueño suele ser el más fácil de identificar porque va acompañado de gestos muy evidentes. Cuando un bebé está cansado o tiene sueño y no se puede dormir, se frotará los ojos y llorará de manera menos escandalosa que en los dos casos anteriores, más bien a modo de lamento.
  • Dolor: El llanto por dolor es también estridente y agudo, más parecido a un grito que a un lloro y puede estar acompañado de algún gesto que pueda aportar alguna pista más. Por ejemplo, cuando salen los dientes suelen echarse la mano a la boca de manera continuada y babearán en exceso. Si es por un dolor de oídos, lo más probable es que se lleve la mano a la oreja.

El Cólico del Lactante

El cólico del lactante es uno de los problemas que más preocupa a los padres y suele ser el que más quebraderos les da porque suele darse a menudo, sobre todo por las tardes y puede durar más de tres horas. El cólico del lactante se define como un episodio de llanto súbito y sin motivo aparente, caracterizado por ir acompañado de rigidez del tronco o de extremidades.

“Uno de los llantos más angustiosos y que más preocupa a los padres es el llamado cólico del lactante. En este caso, el bebé llora de una forma continuada, muy aguda y potente, y además manifiesta signos de dolor en la tripa (se retuerce, empuja como si quisiera expulsar cacas o gases, se pone muy colorado, y la zona abdominal se le pone muy dura)”, explica Gema. Generalmente los cólicos aparecen a partir de los 15 días de vida, y se terminan espontáneamente a partir del tercer mes.

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¿Cómo se debe actuar en estos casos?

Después de cada toma es importante colocarle sobre nuestro pecho y golpearle suavemente la espalda para que expulse los gases y prevenir así que se empeoren los cólicos. Uno de los remedios más efectivos suelen ser los masajes en la tripa. Para ello, hay que masajear la zona de la pelvis al ombligo, en forma circular y en el sentido de las agujas del reloj para ayudar al tránsito intestinal y dirigir los gases hacia fuera. Otra manera es que tenga la tripita presionada. Para ello, lo ideal es cogerle y situarlo boca abajo en el antebrazo, con la muñeca sobre la tripa y moverle suavemente. Si estos remedios no funcionan, se puede probar a dar un paseo en el cochecito, que con el traqueteo puede activar el tránsito intestinal y favorecer la expulsión de gases. Otra opción puede ser la de pasearle en coche, que suele tener un efecto anestésico en los niños.

La Hora Bruja o Llanto Púrpura

Entender lo que pasa por la cabecita de un bebé es una tarea ardúa y, habrá momentos que pondrán a prueba la paciencia y comprensión de los cuidadores. ¿Alguna vez has oído hablar de la hora bruja o del llanto púrpura? Si eres padre o madre, probablemente sí. Son esas fases por las que pasan los bebés en las que lloran y lloran, y no hay manera de calmarlos, aunque lo intentes con todo lo que tienes a mano.

La hora bruja es una expresión que se refiere a un periodo específico del día, generalmente al final de la tarde o principio de la noche, en el cual los bebés tienden a estar más irritables y a llorar más. El llanto púrpura, por otro lado, es un concepto desarrollado por el pediatra Dr. Ronald Barr, que describe un patrón de llanto excesivo y regular en algunos bebés. P.U.R.P.L.E. La fase conocida como hora bruja u hora bruja, es en realidad una especie de válvula de escape para los bebés, un momento en el que dejan salir todo ese estrés del día, aunque para nosotros sea un misterio qué les estresa tanto. Y cuando los llantos se ponen intensos, casi como si estuvieran pasándola mal de verdad, ahí es cuando decimos que el llanto se ha vuelto ‘púrpura’.

En el síndrome crepuscular, tenemos que tener en cuenta, que cuando tu bebé empieza con este llanto fuerte y desconsolado, no es solo porque sí. Es su manera de decirte que algo le pasa y que aún está aprendiendo a manejar este mundo loco en el que acaba de aterrizar. Algo así como: «¡eh, que estoy aquí y necesito un poco de cariño extra ahora mismo!». Sobre todo, hay que tener claro, que es algo normal. Así que, con paciencia y cariño, tanto nosotros los padres como nuestros bebéss, podremos superar esta hora bruja o loca sin que nadie pierda los estribos.

Desde nuestra experiencia en la escuela infantil y guardería Ilucla, te aconsejamos que te lo tomes con filosofía y mucho cariño y hacerle saber a tu bebé que estás ahí a su lado. Aunque la hora bruja puede estar relacionadas con los cólicos lactantes, es difícil diferenciar si tu está llorando poe este motivo o porque haya entrado en la hora bruja, ya que ambos pueden provocar bastante llanto y estrés tanto en los bebés como en los padres. Sin embargo, hay algunos signos que pueden ayudarte a distinguir entre los dos.

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La hora bruja generalmente ocurre alrededor de la misma hora cada día, a menudo por la tarde o al principio de la noche, y se caracteriza por un llanto que puede parecer inconsolable. Sin embargo, durante este periodo, los bebés pueden calmarse momentáneamente con movimientos, caricias, sonidos suaves o de otras maneras antes de empezar a llorar de nuevo. No está relacionada específicamente con el proceso de alimentación y no parece ser provocada por dolor físico.

El llanto por cólicos suele ser intenso, agudo, como si el bebé tuviese dolores. Además, estos episodios de llanto pueden ser más aleatorios, no siguiendo un patrón predecible como la hora bruja. A menudo, el llanto por cólicos puede empezar repentinamente después de comer y puede estar acompañado por signos físicos como el enrojecimiento del rostro, el abdomen hinchado, el puño cerrado, las piernas encogidas hacia el abdomen. Los bebés con cólicos pueden mostrar alivio después de expulsar gases.

Si estás confundido o preocupado sobre si tu hijo o hija está experimentando la hora bruja o un cólico, te recomendamos consultar con tu pediatra. Si tu hijo llora todos los días más o menos a la misma hora, podría estar experimentando la hora bruja o como parte de su ciclo de sueño o debido a la acumulación de fatiga y sobreestimulación que típicamente ocurre al final del día.

¿Por qué mi bebé llora todos los días a la misma hora?

Este patrón de comportamiento puede tener varias razones:
  • Rutina de sueño: A medida que los bebés van desarrollando su ritmo circadiano, pueden tener períodos en los que están más cansados o irritables, y esto a menudo ocurre hacia el final del día.
  • Sobrecarga sensorial: Después de un día de estímulos nuevos y aprendizaje constante, tu pequeño puede sentirse abrumado y expresarlo a través del llanto.
  • Necesidades físicas: Puede ser un indicativo de hambre, necesidad de cambio de pañal, o simplemente el deseo de estar en brazos para sentirse seguro y protegido.
  • Procesamiento emocional: Los bebés aún están aprendiendo a regular sus emociones. El llanto puede ser una forma de liberar la tensión emocional acumulada a lo largo del día.
  • Desarrollo y crecimiento: Durante los primeros meses de vida, los bebés pasan por rápidos cambios y crecimiento, lo que puede causarles molestias o les puede hacer sentirse inquietos en ciertos momentos del día.

Es importante observar y entender las señales que tu hijo o hija te está dando. El llanto de tu hijo justo antes de dormir podría estar relacionado con la hora bruja, que como hemos hablando anteriormente, es un período del día en el que muchos bebés se muestran especialmente irritables y propensos al llanto. Esto suele ocurrir al final de la tarde o al principio de la noche y puede ser el motivo por el que tu hijo tenga dificultades para calmarse y conciliar el sueño.

Las razones detrás de la hora bruja y del llanto antes de dormir, pueden incluir el cansancio acumulado después de un día largo, la necesidad de descargar el estrés o la sobreestimulación. Además, como los bebés están desarrollando sus rutinas de sueño, pueden sentirse abrumados por la transición del día a la noche. Para ayudar a tu pequeño durante este tiempo, puedes intentar establecer una rutina relajante antes de dormir que podría incluir un baño tibio, pasar un ratito con él o ella o cantarle alguna canción de cuna en voz bajita.

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Técnicas de Consuelo para el Llanto Desconsolado

Mi bebé no para de llorar por la noche y no duerme. Los llantos nocturnos y desconsolado en bebés puede ser bastante estresante, a menudo, se debe a molestias o necesidades que no se han antendido, como que tengan hambre, un pañal sucio, o la necesidad de eructar. También puede ser un signo de que el niño esté experimentando cólicos o la hora bruja.

En el contexto del llanto púrpura u hora loca, es importante entender que esta etapa es temporal y genralmente mejora o desaparece después de los tres meses de edad. Te sugerimos estas técnicas de consuelo que pueden ayudarte:

  • Sostener al bebé en brazos y balancearlo suavemente.
  • Ofrecer un chupete para que el bebé succione y se relaje.
  • Hablarle o cantarle suavemente para calmar al bebé.
  • Terapia musical con canciones relajantes.
  • Asegurarse de que el bebé no tenga hambre y esté cómodo.

También te aconsejamos descartar si a tu bebé le cuesta expulsar los gases, ya que éstos son muy dolorosos y pueden provocar este tipo de lloro desconsolado. Para expulsar los dichosos gases de una forma natural, puedes preparar un biberón con una infusión de manzanilla con anís. Para ello, busca en el herbolario o en alguna tienda de especias, estos dos ingredientes y agrega una cucharadita de cada uno de ellos a un cacillo con agua, cuando comience a hervir, tápalo y déjalo reposar unos 5 minutos.

Si tu bebé se despierta llorando, especialmente si esto sucede en el contexto de la hora bruja o loca, hay varias razones que podrían estar detrás de este comportamiento. La hora bruja puede durar varias semanas o incluso meses. La crisis de llanto, generalmente, comienza a las pocas semanas de vida y puede mejorar después de los tres meses, a medida que el bebé crece y su sistema digestivo madura. Por esto último, te aconsejamos probar con las infusiones de anis y manzanilla que ayudarán a tu bebé con las digestiones y a eliminar sus gases.

Causas Comunes del Llanto Desconsolado

Tener un bebé es una de las experiencias más maravillosas y a la vez más desafiantes que puede vivir una madre y un padre. El llanto desconsolado de un bebé puede tener diversas causas:

  • Hambre: Los bebés tienen estómagos pequeños y necesitan alimentarse con mucha más frecuencia y por ello el hambre es una causa muy común del llanto entre los bebés.
  • Cólicos: Los cólicos del lactante son un problema bastante común en los bebés, especialmente durante los primeros meses de vida. Los cólicos se caracterizan por llanto muy intenso, a menudo acompañado de patear las piernas y apretar los puños.
  • Sueño: La falta de sueño o el cansancio también puede ser una causa de llanto desconsolado en los bebés. Cuando un bebé está cansado o tiene sueño, puede frotarse los ojos y llorar de manera menos estridente.
  • Incomodidad o sobreestimulación: Los bebés pueden llorar si tienen el pañal sucio, si tienen frío o calor, o si se sienten incómodos por alguna razón.

Métodos para Calmar a un Bebé

Hay diferentes métodos que se pueden seguir para calmar a un bebé cuando llora desconsoladamente, pero siempre hay que observar las señales que el propio bebé te ofrece.

  • Contacto físico: El contacto piel a piel puede ser reconfortante para el bebé y ayudar a calmarlo.
  • Música o sonidos relajantes: La música suave, los sonidos calmantes o el ruido blanco pueden crear un ambiente tranquilo que favorezca la relajación del bebé.
  • Masajes suaves: Realizar masajes suaves en la espalda, las piernas o el abdomen del bebé puede ayudar a aliviar la tensión y calmarlo. Incluso un baño caliente puede ser una de las mejores maneras para que se relaje.

Tipos de Llantos y sus Posibles Causas

Existen diferentes tipos de lloros en el bebé y cada uno tiene unas características y un significado diferente:

  • Llanto persistente: suele indicar hambre. Este llanto es grave, regular y bastante rítmico.
  • Llanto desconsolado: cuando el bebé tiene frío o calor.
  • Llanto perezoso: sueño. Además, si el bebé tiene sueño suele frotarse los ojos y bostezar con frecuencia.
  • Llanto estridente: necesita cambio de pañal por pipí o caca. Se trata de un llanto débil, pero continuo.
  • Llanto agudo: malestar o cólicos. En estos casos, el bebé no deja de llorar y la expresión de su cara indica que siente dolor o que está incómodo.
  • Llanto con hipo: enfado. Suele ser un llanto parecido al que se produce cuando el bebé tiene hambre, pero más seco.

Además, algunos bebés pueden llorar durante el periodo de lactancia. Cuando el bebé tiene hambre, llorará para que su mamá lo alimente. Sin embargo, si el bebé tiene su estómago lleno, comenzará a llorar y soltará el pezón. Del mismo modo, si durante la toma, el bebé tiende a echarse hacia atrás, es posible que tenga reflujo gástrico y esta sea la causa del llanto entre tomas.

¿Y qué pueden hacer los padres?

Si el bebé llora por algún motivo de los anteriormente comentados, los papás y las mamás pueden llevar a cabo diferentes acciones para cesar el llanto del pequeño. Por ejemplo, se puede cambiar el pañal por uno limpio, abrigar al bebé si tiene frío, darle agua si tiene sed, etc. y evidentemente, el beberá dejará de llorar si es eso lo que le sucede.

En cambio, si el bebé llora sin ninguna causa aparente, entonces los papás y las mamás deberán aceptar que tal vez su bebé necesite llorar para liberar la tensión acumulada. Algunas de las técnicas para consolar el llanto del bebé sin motivo aparente son las siguientes:

  • Colocar el chupete en la boca del bebé.
  • Coger al bebé en brazos.
  • Mecer al bebé.
  • Realizar un masaje en el abdomen del pequeño.
  • Salir a pasear con el bebé.

En cualquier caso, es importante no perder la calma cuando el bebé llora e intentar, cuando sea posible, atender a sus necesidades. De este modo, el bebé dejará de llorar.

Consejos Adicionales

  • Responder al llanto con amor y paciencia no solo es clave para su desarrollo emocional, sino que también refuerza su seguridad y bienestar.
  • Observa las señales de hambre, como chuparse los puños, girar la cabeza o buscar el pecho o el biberón. Responde a estas señales lo antes posible, ya que esperar demasiado puede aumentar su ansiedad y el llanto.
  • Crear una rutina relajante antes de la siesta o la noche puede ayudar a preparar al bebé para dormir. Las técnicas como mecerlo suavemente, mantenerlo en un ambiente con luz tenue y bajar el ruido son efectivas.
  • Utilizar un portabebés puede ser una excelente solución. Este método permite al bebé sentirse seguro y cerca de ti, mientras tú puedes continuar con algunas de tus actividades.
  • Para aliviar el malestar de los cólicos, puedes probar con masajes suaves en su barriguita, moviendo sus piernas en círculos (como si pedaleara). Sostenerlo en posición vertical después de la alimentación también puede ayudar a expulsar los gases.
  • Revisa su pañal con frecuencia y asegúrate de que esté limpio y seco. Al cambiarlo, crea una rutina en la que el bebé se sienta atendido y seguro.
  • Lleva a tu bebé a un lugar tranquilo, con poca luz y en silencio, donde pueda relajarse sin distracciones.
  • Si acabas de dar de comer al bebé y has comprobado que todo está bien (pañal, calor o frío, hambre, etc.), considera el hecho de tomarle la temperatura para asegurarte de la ausencia de cualquier trastorno. El llanto de un bebé enfermo es distinto de cualquier otro.

La tentación de aplacar el llanto lo antes posible es muy fuerte y, muchas veces, se intenta acallar al bebé incluso antes de saber por qué está llorando, poniéndole el chupete o el pecho en la boca. Hay que aceptar la idea de que se necesita un poco de tiempo para conocerse y comprenderse. Naturalmente, la respuesta no tiene por qué ser inmediata. Sobre todo, en los primeros días, la mamá puede sentirse desorientada si el bebé llora continuamente. A partir de los tres meses, el llanto se reduce progresivamente, hasta convertirse en un instrumento de comunicación más. Sin embargo, todos los niños son diferentes, y no hay duda de que unos lloran más y otros, menos. Pero, incluso si se trata de un niño muy exigente, no hay que tener miedo a malacostumbrarle.

El llanto siempre requiere una respuesta y una presencia. En los tres primeros meses, el bebé llora aunque sólo sea para oír voces a su alrededor o para que le cojan en brazos. El siguiente paso es admitir que, a veces, no se puede hacer otra cosa que estar ahí, aunque esto puede poner a prueba la capacidad de aguante. Cuando se da esta situación, hay que intentar no perder los nervios: con sólo unos días, los bebés tiene las "antenas" muy sensibles y se dan cuenta de si hay tensión a su alrededor, lo que, por supuesto, no contribuye a calmarles. Pero, para no alarmarse, es importante saber que el llanto intenso y prolongado no indica la presencia de ninguna enfermedad.

En definitiva, el llanto del bebé es una forma esencial de comunicación que nos invita a entender sus necesidades y emociones. Responder de manera paciente y respetuosa fortalece su sentido de seguridad y construye un vínculo de confianza con su cuidador.

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