Loquios Fétidos en el Puerperio: Causas y Tratamiento

26.11.2025

Son varios los mecanismos que el propio cuerpo activa tras el parto. Al igual que durante las etapas del embarazo puedes sufrir ciertos cambios corporales, en las etapas del parto también vas a experimentar cambios. Incluso tras el parto vas a seguir sintiendo algunos cambios físicos totalmente naturales. Uno de esos mecanismos que vas a poder experimentar son los entuertos o los loquios después del parto.

Los loquios tienen lugar durante la etapa del puerperio, etapa que comienza desde la etapa de expulsivo del feto hasta que el organismo femenino vuelve a la normalidad. Lo que se conoce habitualmente como cuarentena. A lo largo de esas seis semanas, el propio cuerpo utiliza ciertos métodos naturales que favorecen y ayudan a la recuperación del útero tras el parto.

¿Qué son los Loquios?

Los loquios que tienen lugar en la etapa del puerperio, también conocidos como entuertos, no son más que los fluidos vaginales que la mujer va a ir expulsando tras la expulsión del feto. Algo a tener en cuenta es que los loquios se expulsan tanto tras una cesárea como tras un parto natural. Esto ocurre porque durante el embarazo, la placenta se agarra a la capa interna del útero a través de vasos sanguíneos.

Tipos de Loquios

  • Loquios rojos o rubra: se tratan de los loquios que se producen durante los primeros días tras el parto. Al principio serán rojos como una menstruación y generalmente más abundante que una regla, durarán unos 3-4 días. Loquios rojos o “loquia rubra”: 2-3 primeros días.
  • Loquios sanguinolentos: tras los loquios rojos tienen lugar los sanguinolentos alrededor de una semana. Loquios marrones o “loquia fusca”: 4-5 días siguientes.
  • Loquios alba: esta fase es la que se suele prolongar más y la que dependiendo del cuerpo de la mujer podrá durar más o menos.

En el caso de ver algún tipo de anormalidad durante cualquiera de estas fases siempre deberás acudir al médico. Sobre todo, es recomendable acudir a un profesional para recibir atención y asesoramiento médico en determinadas situaciones como pueden ser tener loquios muy abundantes tras los tres primeros días, en los que se expulsan coágulos muy grandes y el sangrado es muy abundante. Cuando los loquios sean maolientes, pues de normal suele tratarse de un olor similar al de la menstruación, por lo que si el olor es fétido puede que estés sufriendo una infección.

Como siempre indicamos cada embarazada experimenta un tipo u otro de síntomas en el embarazo, así como una u otra recuperación posparto. Por lo que dependiendo del cuerpo de la mujer serán más o menos días los que duren los loquios. Aún así, es verdad que algunos factores como el parto múltiple, bebés con macrosomía, una gestación con gran cantidad de líquido amniótico… pueden incrementar los días con loquios o entuertos. Pues el útero suele quedar más distendido tras el parto, por lo que será necesario un mayor esfuerzo para volver a su estado normal, haciendo que los loquios se prolonguen durante unos días más.

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Uno de los motivos que puede hacer que los loquios duren menos es la lactancia. Gracias a la succión que hace el bebé en el pecho de la madre durante la lactancia, se produce un reflejo en la hipófisis de la madre que segrega la conocida hormona llamada oxitocina. Con la oxitocina se va estimulando el útero, lo que hace que se contraiga.

Recomendaciones durante el puerperio

A lo largo de la etapa del puerperio es muy importante mantener ciertas medidas higiénicas, evitando que la zona afectada tras el parto no se irrite o incluso se infecte. Utilizar agua templada casi fría para lavar la zona durante el baño. Se debe secar la zona de forma delicada con toques suaves y por completo. Las compresas más adecuadas son las que sean 100% algodón y no cuenten con perfumes que puedan ocasionar alergias. Existen unas compresas absorbentes especiales posparto de algodón diseñadas para evitar infecciones.

Debe controlarse la cantidad de los loquios así como su color y olor. La presencia de una hemorragia demasiado abundante continua, o de un olor demasiado intenso deben alertar para una revisión por una posible infección. Habría que valorar si puede existir retención de restos de placenta, una involución imperfecta de la región placentaria o ambos.

Fiebre Puerperal e Infección

La fiebre puerperal es la manifestación clínica de una infección en la mujer después de haber dado a luz, es decir, durante la etapa del puerperio. Esta infección puerperal es debida a las heridas o complicaciones ocasionadas en el aparato genital durante el parto. En el pasado, la fiebre puerperal era una de las principales causas de muerte materna. Hoy en día, las infecciones posparto están bien controladas. La administración de antibióticos ha conseguido disminuir la frecuencia y la gravedad de la fiebre puerperal.

Diagnóstico de una Infección Puerperal

La aparición de fiebre en los días posteriores al parto no siempre es indicativo de una infección o sepsis puerperal. Para considerarse como tal, es necesario que se cumplan los siguientes requisitos:

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  • La fiebre es igual o superior a los 38 °C en al menos 2 ocasiones separadas de un intervalo de 6 horas.
  • La fiebre aparece entre las 24 horas después del parto y las 6 semanas siguientes, periodo conocido como puerperio.
  • En las primeras 24 horas después del nacimiento del bebé, la temperatura debe ser superior a los 38.5 °C para considerar que tiene relevancia clínica.

La subida de leche también puede provocar un aumento de la temperatura de la madre durante unas horas, pero no cumple con los requisitos para considerarse que existe una sepsis puerperal.

Durante el diagnóstico de una infección puerperal, es necesario identificar el foco de infección por una parte, y cuál es el agente causante por otra, es decir, los microorganismos infecciosos. Para ello, el médico tendrá que valorar los posibles factores de riesgo intrínsecos de la madre, así como los factores de riesgo relacionados con el parto. Además, éste llevará a cabo una exhaustiva exploración física, incluyendo las mamas y la revisión vaginal.

También mandará realizar las pruebas complementarias que sean necesarias: analítica de sangre, hemocultivo, cultivo de orina, cultivo endometrial, etc. Es muy importante poder identificar los microorganismos causantes de la infección para poder aplicar el tratamiento más adecuado.

Síntomas de la Fiebre Puerperal

Evidentemente, la fiebre alta es el síntoma principal de una infección durante el posparto. Sin embargo, hay otras manifestaciones que indican que algo no marcha bien en las mujeres que acaban de dar a luz. A continuación, vamos a comentar los posibles signos y síntomas de una infección puerperal:

  • Malestar general.
  • Palidez.
  • Sudoración fría.
  • Escalofríos.
  • Taquicardia.
  • Cefalea.
  • Loquios (secreciones vaginales típicas del puerperio) abundantes y malolientes.
  • Dolor abdominal.

Sin embargo, a veces, la única manifestación clínica de la fiebre puerperal es la fiebre baja.

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Causas de la Fiebre Puerperal

En general, las infecciones puerperales son consecuencia de una falta de higiene en la atención durante el parto o el puerperio, aunque también puede suceder que una parte de la placenta se quede en el interior del útero y dé lugar a complicaciones. A continuación, vamos a exponer las causas principales que dan lugar a la fiebre puerperal:

  • Endometritis puerperal: es una infección bacteriana que se halla en el interior uterino, en concreto en el endometrio, donde ha estado anclada la placenta durante los 9 meses de gestación. Además de fiebre, suele presentar dolor abdominal bajo, útero aumentado de tamaño y doloroso, sangrado continuado y flujo (loquios) maloliente. Sólo el 15% de los cuadros es tardío, debutando a partir de la primera semana de postparto. La endometritis suele presentarse después de una cesárea y los signos de alarma son muy llamativos: fiebre, secreciones vaginales con mal olor, mucho cansancio y malestar general. Este dolor se acompaña de fiebre y secreción vaginal purulenta con mal olor (loquios malolientes). Suele existir cansancio y malestar general. La endometritis se diagnostica mediante una ecografía del útero. En los análisis aparece un aumento de los glóbulos blancos llamado leucocitosis.
  • Infección de la herida quirúrgica: ya sea por la episiotomía en el parto vaginal o por la incisión abdominal de una cesárea. En general, ocurre aproximadamente en el 5% de los partos, debutando en los primeros 7 días tras la cirugía. Los microorganismos causantes de la infección generalmente proceden de la piel, como Staphylococcus Aureus. Es muy importante cuidar bien estas heridas para prevenir el riesgo de infección.
  • Mastitis puerperal: consiste en una infección de los pechos debida a la lactancia. La fuente de infección proviene de los microorganismos de la boca o faringe del bebé lactante (estreptococos y anaerobios) y con menor frecuencia de la piel (Staphylococcus Aureus), por lo que es necesario un tratamiento antibiótico de cobertura amplia. Suele debutar a las 2 - 3 semanas del inicio de la lactancia, con una frecuencia del 2-10% de las madres que lactan. Es la inflamación del tejido mamario. Suele darse en un solo pecho y puede ser causada por la aparición de grietas el pezón, que son la puerta de entrada de los microorganismos (mastitis infecciosa) o que provocan la estasis de leche (mastitis no infecciosa). Generalmente, el dolor, el enrojecimiento y la induración de todo el pecho o de una zona del pecho se presentan con fiebre, que puede llegar a 40 ºC. Para tratar la mastitis, el bebé debe vaciar el pecho de la madre; hay que observarlo cuando se agarra al pecho para ver si el vacío suficiente. Si no es así, se deberá hacer un vaciado manual o con sacaleches. En función del tipo de mastitis, habrá que llevar a cabo un tratamiento antibiótico.
  • Infecciones urinarias: debidas generalmente a los múltiples sondajes que se realizan durante el parto asociados a la epidural. Son provocados por bacterias del tracto genital como Staphylococcus Aureus o Escherichia coli. Aparecen en los primeros días postparto (2-5 días).
  • Otras infecciones sistémicas: pielonefritis, cistitis, tromboflebitis, etc.

Como ya hemos indicado, los microorganismos más frecuentes causantes de la fiebre puerperal son los que se encuentran en la flora vaginal, en la piel o en la flora intestinal: Streptococcus agalactiae, Streptococcus pyogenes, Staphylococcus Aureus, Escherichia coli, etc.

Factores de Riesgo

Los factores de riesgo que predisponen a una mujer a sufrir una infección después del parto pueden ser intrínsecos (relacionados con la historia clínica de la mujer) o extrínsecos (relacionados con el personal sanitario e instrumentos utilizados durante el parto). Éstos son los siguientes:

  • Trabajo de parto prolongado
  • Parto instrumental
  • Mujer con antecedentes de infecciones de vías urinarias o vaginales
  • Obesidad
  • Anemia o desnutrición
  • Ruptura prematura de membrana
  • Extracción manual de la placenta
  • Cesárea de urgencia
  • Relaciones sexuales días previos al parto

Cabe destacar que no todas las mujeres que presenten alguna de estas condiciones va a padecer una infección puerperal. Para poder prevenirla, será necesario extremar los cuidados higiénicos de la zona íntima durante el embarazo y después del parto.

Tratamiento

El tratamiento de la sepsis puerperal debe llevarse a cabo bajo supervisión médica siempre. En general, se prescriben antipiréticos y analgésicos para bajar la fiebre y reducir el dolor. A continuación, es indispensable la administración de antibióticos para actuar sobre los microorganismos infecciosos. En caso de no saber cuál es el agente causante concreto, se utilizará un antibiótico de amplio espectro como la amoxicilina.

En función de los resultados de los cultivos y el antibiograma, podrá modificarse el antibiótico para curar la infección. Por otra parte, es fundamental mantener una buena higiene íntima durante todo el puerperio. Lo más recomendable es lavar y desinfectar los genitales externos al menos 2 o 3 veces al día.

Los casos más graves de infección puerperal requieren el ingreso hospitalario de la mujer. Por tanto, ante la aparición de los síntomas comentados en este artículo, es recomendable acudir a urgencias cuanto antes.

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