¿Pueden los Hombres Lactar? Explorando la Lactancia Masculina y las Perspectivas Científicas
Aunque parezca increíble, los hombres también pueden producir leche y, en casos excepcionales, amamantar a sus bebés. Descubre cómo la biología sorprende y rompe barreras en esta fascinante realidad. ¿Imaginabas que esto fuera posible?
Estudios y Casos Históricos
Según un estudio de 2020 en Cuba, se demostró que la lactancia masculina es una posibilidad real, desafiando las nociones tradicionales. Un caso notable es el de Don Francisco Rodríguez, nacido en 1779 en las Islas Canarias y residente en Cuba. A pesar de tener glándulas mamarias subdesarrolladas, logró producir leche y amamantar a su hija durante 22 meses gracias a la succión constante del pezón por parte de la bebé.
La constante succión del bebé en el pezón del padre estimuló una respuesta hormonal que permitió la producción de leche. El relato detalla cómo el proceso se desarrolló de manera gradual, nutriendo a la niña durante 22 meses.
Otros testimonios de lactancia masculina incluyen casos descritos por el explorador alemán Alexander von Humboldt en el siglo XIX. Más recientemente, en 2002, se reportó un caso de un hombre de Sri Lanka que amamantó a sus dos hijos tras morir su esposa durante el parto.
Biología y Hormonas Involucradas
Los pezones en los varones han sido durante mucho tiempo un enigma genético, aparentemente sin función biológica. Los pezones del varón son subdesarrolladas en comparación con las de la mujer, estudios han demostrado que poseen glándulas mamarias rudimentarias. Sorprendentemente, los hombres almacenan las hormonas prolactina y oxitocina en sus glándulas pituitarias, similares a las mujeres, responsables de la producción de leche.
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El proceso de inducir la lactancia en los hombres se basa en engañar al cuerpo para que crea que ha habido un embarazo completo. Esto se logra estimulando la liberación de prolactina y oxitocina, que a su vez desencadena la producción de leche.
En condiciones normales, los hombres no pueden producir leche en cantidades suficientes para alimentar a un bebé. En realidad, una de las principales razones por las que el hombre no amamanta es por la falta de cantidades suficientes de la hormona que es necesaria para la lactancia: la prolactina, que es la responsable de la producción de la leche materna. Tanto el tejido mamario de los hombres como el de las mujeres contiene unas cavidades llamadas alvéolos, que están conectados con las células que secretan leche. Pero solo lactan cuando aumentan los niveles de la prolactina.
Galactorrea en Hombres
La galactorrea es una secreción mamaria lechosa que se produce en mujeres que no están embarazadas ni amamantando y, en casos más raros, en hombres. La galactorrea en los hombres está causada por muchos de los mismos factores que la galactorrea en las mujeres, como una glándula tiroides con poca actividad. También puede estar causada por niveles muy bajos de testosterona y suele ir acompañada de ginecomastia, que es el aumento del tamaño de las mamas, o sensibilidad.
El síntoma principal de la galactorrea es un líquido lechoso que sale de los pezones. Esto puede ocurrir en una mama o en ambas. Según la causa de la galactorrea, podrías tener otros síntomas.
Para diagnosticar la galactorrea, el médico seguirá varios pasos:
- un examen físico de las mamas y de los pezones
- un análisis de la secreción del pezón
- una revisión de los medicamentos, vitaminas y suplementos que tomes
- un análisis de sangre para comprobar los niveles de prolactina y la función de la glándula tiroides
- una prueba de embarazo
- pruebas por imágenes de las mamas, como una mamografía o una ecografía
- una resonancia magnética (RM) de la glándula pituitaria
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El tratamiento de la galactorrea depende de la causa. En algunas personas, desaparece sola sin tratamiento. El médico puede recomendarte lo siguiente:
- tomar cabergolina (marcas comerciales: Dostinex, Cabaser) o bromocriptina (marcas comerciales: Cycloset, Parlodel) para bajar los niveles de prolactina
- dejar de tomar ciertos medicamentos o suplementos
- tomar medicamentos para tratar la poca actividad de la glándula tiroides, si esa fuera la causa
- evitar actividades que estimulen en exceso los pezones
- usar ropa holgada para reducir la fricción en los pezones
- usar discos absorbentes para absorber la secreción mamaria y proteger los pezones
Lactancia en Personas Trans
La lactancia materna en personas trans y de género no conforme ha emergido como una realidad. Hay que destacar que las citadas propuestas técnicas de atención a la lactancia en personas trans no han ido acompañadas de la pertinente valoración ética y, por otra parte, tampoco se han podido valorar los efectos a largo plazo de estas actuaciones farmacológicas tanto para las personas trans como para el bebé.
La lactancia por parte de personas trans puede ser tanto en mujeres trans como en hombres trans. En lo que respecta a los hombres trans, algunos mantienen su útero y pueden llevar a término un embarazo y, posteriormente, amamantar a sus bebés. Del mismo modo, hombres trans pueden no gestar, pero decidir amamantar a bebés adoptados. En cualquiera de los supuestos anteriores, los hombres trans requerirán de un apoyo especializado debido, fundamentalmente, a los tratamientos hormonales que están utilizando y que deberán ser aminorados o retirados en los periodos de lactancia.
En cuanto a las mujeres trans, hay que partir del hecho de que la función de la lactancia siempre se ha asociado al sexo femenino y, por ello, se ha considerado que las personas de sexo masculino no podían producir leche para amamantar. Esta creencia no es cierta ya que, como se mostrará en los siguientes párrafos, hay casos en los que personas de sexo masculino han llegado a poder ofrecer una lactancia a sus bebés.
En los últimos años se están desarrollando investigaciones y propuestas concretas orientadas a informar y aplicar protocolos para la lactancia en personas trans. No obstante, hay que destacar que las citadas propuestas técnicas de atención a la lactancia en personas trans no han ido acompañadas de la pertinente valoración ética y por otra parte, tampoco se han podido valorar los efectos a largo plazo de estas actuaciones farmacológicas tanto para las personas trans como para el bebé.
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Contra el Sexo como Categoría Biológica
Lu Ciccia, una neurocientífica, introduce el concepto de la biomaterialización de las normas de género. Esta neurocientífica lidera la idea de que “el género es algo que encarnamos, pero el sexo no es algo que tenemos”. Con un gran rigor analítico, Lu Ciccia, se apoya en la evidencia científica más reciente para repensar los cuerpos y las identidades en su ensayo Contra el sexo como categoría biológica.
La autora de La invención de los sexos nos invita a liberarnos de las concepciones reduccionistas y a construir una comprensión más amplia de las potencialidades y la plasticidad del ser humano.
P: ¿Por qué el sexo no es una categoría biológica?
R: El sexo no es una descripción neutral de nuestras formas de producción de células sexuales, supone legitimar ciertas conexiones causales en tres dimensiones diferentes.
P: ¿Cuáles son esas tres dimensiones?
R: La primera dimensión supone decir que la posibilidad reproductiva causa ciertos estados psicológicos. Esto lo vemos en la idea de las mujeres son más empáticas, los hombres son más agresivos, son más racionales. La segunda es la causalidad entre la posibilidad reproductiva y ciertos parámetros biológicos concretos. Y la tercera tiene que ver con la posibilidad reproductiva misma.
P: ¿En qué se parece el concepto de raza al concepto de sexo?
R: El sexo y la raza comparten una genealogía común, que es la idea de crear categorías científicas para justificar biológicamente la supremacía de la masculinidad blanca. Entonces, si la raza como categoría biológica es racista, el sexo como categoría biológica es sexista.
P: ¿Cómo limitan nuestra vida las premisas sexistas?
R: En el deporte se legitima que las diferencias psicológicas, biológicas entre hombres y mujeres son naturales. Entonces tenemos como resultado que se normaliza la histórica y transcultural superioridad atlética del varón cisgénero, cuando en realidad tenemos que poner esa superioridad práctica en un contexto.
P: ¿Por qué los niveles de testosterona no definen claramente la masculinidad?
R: Con un análisis clínico, se puede calcular la concentración de hormonas en sangre y llegar a un número, un nivel de testosterona. Pero lo importante es decir que la agresividad, la idea de la fuerza explosiva de la que se habla en el deporte de competición, no es algo determinado por ningún dato biológico.
P: En España, desde hace años, existe un permiso de lactancia para los padres. Lo llamativo es que en su libro relata casos de varones que producen leche. ¿Cómo es posible que amamanten a sus bebés?
R: Solemos pensar que solo las personas con vulva podemos lactar y esto es falso porque la producción de leche depende de dos hormonas: la prolactina y la oxitocina, que todos los cuerpos producimos. Y además la producción de leche depende de una estimulación mecánica. “Todas las corporalidades podríamos lactar“
P: ¿Cuál es la diferencia entre sexo y género?
R: No hablamos de nada natural cuando hablamos de biología. Se trata de cuerpos en contexto que se transforman bio materialmente todo el tiempo, acorde a las experiencias sociales y la vida que tenemos, las formas de producción y reproducción.
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