Los Niños de Winton: Una Historia de Valentía y Humanidad
La película “Los Niños de Winton”, protagonizada por Anthony Hopkins, cuenta la historia de Sir Nicholas Winton. Este banquero inglés salvó la vida de cientos de niños judíos durante la II Guerra Mundial.
La cinta, dirigida por James Hawkes, ofrece una trama compuesta por dos realidades. La primera, desde la mirada agotada, nostálgica y dolorida de Anthony Hopkins, encarnando a un Nicholas Winton en el ocaso de su vida, quien todavía conserva en un cajón de su casa un maletín con los miles de archivos relativos a la memorable hazaña. La segunda, un pasado al que el director viaja de la mano del intérprete Johnny Flynn, para narrar en primera persona las motivaciones que llevaron al joven y filántropo Winton a planear la operación humanitaria.
El Comienzo de una Misión Humanitaria
En 1938 llega a Praga un joven banquero londinense: Nicki Winton. En su viaje a Praga como apoyo humanitario, Nicky, como le llama su mujer, se da cuenta de la cruda e insalubre realidad a la que se enfrentan las familias checoslovacas en la Praga de 1939.
Al descubrir las atroces condiciones de vida de los refugiados judíos que huían del imparable avance nazi, decide hacer algo al respecto. Es así que, removiendo cielo y tierra, logra organizar (y financiar) una serie de trenes que hasta el 1 de septiembre de 1939 llevarían a 669 niños a la libertad y la vida en Inglaterra.
Tal es la historia real que narra la película “Los Niños de Winton”, dirigida por James Hawes.
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La Película y su Narrativa
Sobre este material, y sobre todo sobre la biografía que, en 2014, escribió Barbara Winton, la hija de Nick, se basa el guion de Lucinda Coxon y Nick Drake, un guion no lineal, sino que enlaza entre sí los dos periodos temporales de 1938 y 1988.
El plano temporal de 1938 se desarrolla principalmente en Praga, donde Nicholas Winton, un broker de éxito en Londres, mueve todos los hilos posibles para organizar “transportes de niños” a Inglaterra. Cuenta, en Londres, con la ayuda logística de su madre Babette, una inmigrante judeo-alemana convertida a la Iglesia de Inglaterra.
Al margen de la combinación de los dos planos temporales, Los niños de Winton sigue una dramaturgia relativamente convencional.
El director, James Hawes, apuesta por un sólido diseño de producción, incluyendo elementos auténticos -visados, fotos de familia y decorados- para recrear de modo convincente tanto 1938 como 1988.
La dirección de fotografía ayuda también a distinguir entre dichos planos temporales: la acción que se desarrolla en 1938 parece haber sido rodada cámara en mano; en cualquier caso, las imágenes son mucho más movidas que las correspondientes a 1988, en su mayoría tomadas por cámaras fijas.
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Por otro lado, se apoya en las excelentes interpretaciones no sólo de Anthony Hopkins, sino también de Johnny Flynn en el papel del joven Winton; con independencia de un cierto parecido físico, también la similitud en los gestos ayuda a que la evolución del personaje resulte creíble para el espectador. Además, cuenta con secundarios de lujo como Helena Bonham Carter y Jonathan Pryce.
Cierto es que el cineasta pudo hacer mucho más por retratar y transmitir al espectador las insufribles y temibles condiciones de vida de los niños, dedicando demasiado metraje a las vivencias del joven Winton y su pulso con el Gobierno británico para lograr un acuerdo de rescate.
Por otro lado, todo el peso emocional se va a las escenas de un Nicky en sus últimos años de vida, que no ha superado el peso en su conciencia de las vidas que no pudo rescatar y que mantiene al espectador esperando un desenlace justo para el protagonista.
En 1988, el programa “That’s Life” de la BBC invitó a Sir Nicholas “Nicky” Winton, entonces de 79 años, a participar en una emisión sobre el material que había guardado durante más de medio siglo: las fotos y listas de 669 niños, en su mayoría judíos, que él había conseguido transportar a Inglaterra antes de la invasión de las tropas alemanas.
El noticiario de investigación “60 Minutes” de CBS estadounidense también le entrevistó para un programa en 2014, cuando ya tenía 105 años; fallecería un año más tarde, a los 106.
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El Legado de Winton
Nicholas Winton fue elevado al rango de caballero por la reina Elizabeth II en el año 2003 por “servicios prestados a la Humanidad”.
Y es que cabe destacar que sobre un total de 15.000 niños judíos que había en Checoslovaquia antes de la II Guerra Mundial, solo sobrevivieron 200. Mientras que Winton consiguió salvar a 669, lo que da una clara idea de lo colosal de su logro.
Una frase que resuena de forma muy especial en la vida de dos madrileños, que deben su vida al coraje de Sir Nicholas Winton. Se trata de los pianistas Federico y Constanza Lechner, cuyo padre fue uno de los niños salvados de la Shoah gracias a los “kindertransport”.
Jirí Frank Lechner nació en Praga en 1932 y fue uno de los 669 niños de Winton. Tras pasar por Inglaterra, Jirí Frank se instaló en Buenos Aires, donde se convirtió en maestro repetidor del mítico Teatro Colón.
Federico Lechner es un intérprete y compositor reconocido por su versatilidad: desde el jazz al tango, pasando por la música latina o la fusión, es uno de los más buscados acompañantes del panorama musical español, y ha trabajado con figuras como Jerry González o Enrique Morente.
Constanza también es madrileña de adopción y se dedica a la enseñanza, que combina con su trabajo en el Teatro Real, discos de música clásica para niños o proyectos más personales alrededor de la obra de compositores como Egberto Gismonti.
La tercera pianista de la familia es Karin Lechner. Los tres hermanos Lechner viajaron a Praga en 2016 en un emotivo “retorno a las raíces” para rendir homenaje al hombre a quien deben la vida.
En el mini documental adjunto puede verse el momento en el que los tres hermanos descubren el monumento que los checos han consagrado a Sir Nicholas Winton en la estación central de Praga.
Pero de los tres hermanos, es Karin Lechner la única que pudo conocer a Nicki (tal era el mote cariñoso que le daban sus allegados) en persona. “Tuve la suerte de verle dos veces. La primera fue el 1 de mayo de 2010”, explica a Fanfan la eminente concertista.
“La fecha es importante, porque era el cumpleaños de mi padre. “Era un hombre muy modesto, casi incómodo de la atención que generaba”, rememora Karin Lechner.
“Decía que en su vida había hecho otras cosas, aparte de salvar niños judíos”. En el encuentro la concertista argentina tocó Schubert para Winton junto a su hija, la también pianista Natasha Binder.
“La música le conmovía y le interesaba mucho. Recuerdo su sonrisa y su inmensa modestia.
Un Homenaje Constante
En 1988 un hombre 79 años acudía como público al programa de la BBC 'That's life'. Lo que no imaginaba es que aquella jornada se convertiría en una de las más emocionantes de su vida.
Sin saber absolutamente nada, el programa, compinchado con su esposa, Grete, le tendió una pequeña y tierna trampa para agradecerle su encomiable labor. El magazine se convirtió en un impactante y emotivo homenaje, rodeado de algunos de los ya adultos que salvó, a su heroica labor en los meses previos al estallido de la Segunda Guerra Mundial, cuando Europa comenzaba a sufrir las primeras horribles consecuencias de la expansión del poder de Hitler.
Él era Nicholas Winton, responsable de haber salvado la vida de 669 niños checos a través del plan llamado Kindertransport, una vía de escape para menores que les reubicó por avión y tren en Suecia e Inglaterra para alejarles de la inminente contienda.
Ese es el punto de partida de 'Los niños de Winton'. Con un Anthony Hopkins ('Those About to Die', 'Westworld') absolutamente enternecedor, asistimos a una reproducción de lo que fue aquel programa y, a través del recorrido de su historia, el filme nos invita a viajar al pasado para ser testigos de la compleja y osada labor humanitaria que el auténtico Winton (interpretado por Johnny Flynn en su período más joven) y algunos colaboradores, como Martin Blake (Jonathan Pryce, 'Los dos papas', 'The Crown') consiguieron completar.
La película expone cómo Grete, en la piel de Helena Bonham Carter ('The Crown', saga 'Harry Potter'), descubre una documentación entre las cosas de su marido en la que hay un listado completo de niños, con fotos, procedencia y destino. Nicholas llevaba décadas guardando en secreto esos informes y, al explicarle su historia, Grete creyó que el mundo debía conocerla.
Por eso se puso en contacto con Elisabeth Maxwell, una historiadora especializada en el Holocausto nazi y esposa del magnate de la comunicación Robert Maxwell, que además tenía raíces checas. Este fue el apoyo que le faltaba para que la historia de 'Los niños de Winton' llegase a todos los rincones de Europa.
Tal fue la repercusión que, desde entonces, Nicholas Winton fuese recibiendo numerosas condecoraciones y reconocimientos, tanto en Inglaterra como en República Checa, en cuya capital, además, se puede visitar su estatua conmemorativa en la estación principal de tren de Praga.
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