Los Quince Hijos Mudos: Un Análisis Histórico y Social

26.10.2025

Este artículo aborda dos temas aparentemente distintos: la historia de la educación de personas sordomudas y una reflexión crítica sobre la paternidad y maternidad contemporáneas. A través de la figura del monje Fray Pedro Ponce, pionero en la enseñanza del habla a personas sordas en el siglo XVI, y una mirada a la sociedad actual, se plantea una reflexión sobre la evolución de la relación entre padres e hijos y el papel de la infancia en nuestra cultura.

Fray Pedro Ponce: Un Pionero en la Educación de Sordomudos

En el siglo XVI, el monje benedictino Fray Pedro Ponce se destacó por su innovador método para enseñar a hablar a personas sordomudas. Su trabajo, aunque poco conocido en su momento, sentó las bases para el desarrollo de la educación especializada en este campo.

Consta por el testimonio de Ambrosio de Morales, y del Divino Valles, que este Monje supo, y ejerció este Arte. Esto es de nuestro Monje el M. Fr. Juan de Castañiza; el cual en el libro que escribió de la vida de nuestro P.S. Benito, dice, que Fr. Pedro Ponce, Monje Benedictino, hijo de la casa de San Benito de Sahagún, por su industria, y sagacidad descubrió el Arte de enseñar a hablar a los mudos.

Ve V. S. como más de treinta años antes de dar a luz su libro Juan Pablo Bonet, estaba publicado por tres Autores, que el Monje Pedro Ponce tenía, y ejercía el Arte de enseñar a hablar a los mudos.

Ambrosio de Morales refiere de D. Pedro Velasco, uno de los dos hermanos del Condestable, a quienes enseñó a hablar el Monje. Dice, que no sólo hablaba la lengua Castellana, mas también la Latina; y no será mucho dar, que necesitase cuatro, o cinco años para aprehender estas dos lenguas: añádense éstos a los treinta y siete, que pasaron desde la impresión de la Historia de Morales, hasta la del libro de Bonet.

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Note V. S. que Ambrosio de Morales dice, que el Monje enseñó a hablar a dos hermanos, y una hermana del Condestable, que eran mudos. Note también, que Bonet dice de sí, que servía en la casa del Condestable de Secretario suyo.

Habiendo sabido el Rmo. P. M. Fr. Iñigo Ferreras, General hoy de mi Religión, que yo tenía escrito algo en prueba de que el Monje Fr. Pedro Ponce fue el verdadero inventor del Arte con que se enseña a hablar a los mudos, y constándole también, que dicho Monje, aunque recibió el Hábito, y la Profesión en el Real Monasterio de San Benito de Sahagún, lo más de su vida habitó en el de S. Salvador de Oña, y en él pasó de la temporal a la eterna: hallándose su Rma.

Obdormivit in Domino Frater Petrus de Ponce, huius Omniensis domus benefactor, qui inter caeteras virtutes, quae in illo maxime fuerant, in hac praecipue floruit, ac celeberrimus toto orbe fuit habitus, scilicet, mutos loqui docendi. Obiit anno 1584 in mense Augusto.

Los cuales dichos maravedís, yo el dicho F. Pedro Ponce, Monje de esta Casa de Oña, he adquirido, cortando, y cercenando de mis gastos, e por mercedes de Señores, y limosnas, e buenas voluntades de Señores, de quienes he sido Testamentario, e bienes de discípulos que he tenido; a los cuales, con la industria que Dios fue servido de me dar en esta Santa Casa, por méritos del Señor San Juan Bautista, y de nuestro Padre San Iñigo, tuve discípulos, que eran sordos, y mudos a nativitate, hijos de grandes Señores, e de Personas principales, a quienes mostré hablar, y leer, y escribir, y contar, y a rezar, y ayudar a Misa, y saber la Doctrina Cristiana, y saberse por palabra confesar, e algunos Latín, e algunos Latín, y Griego, y entender la lengua Italiana; y éste vino a ser ordenado, y tener oficio, y beneficio por la Iglesia, y rezar las Horas Canónicas; y ansi éste, y algunos otros vinieron a saber, y entender la Filosofía natural, y Astrología: y otro que sucedía en un Mayorazgo, e Marquesado, y había de seguir la Milicia, allende de lo que sabía, según es dicho, fue instruido en jugar de todas armas; e muy especial hombre de a caballo de todas sillas.

Ultimamente, se me aseguró ser tradición constante en el Monasterio de Oña, que dicho P. Ponce fue Religioso de vida ejemplarísima; y es común en los Monjes de aquel Monasterio, cuando hablan de él, nombrarle el Ven. Fr. Pedro Ponce.

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A los fines del siglo pasado parecieron dos hombre muy señalados, y felices en el uso del Arte de dar loquela a los mudos: Uno fue Juan Wallis, célebre Filósofo, y Matemático Inglés: el otro Juan Conrado Ammán, Médico Suizo, establecido en Holanda. Uno, y otro escribieron, dando noticia de las reglas del Arte, sin que uno a otro se debiesen la comunicación de ella; y uno, y otro las practicaron felizmente con muchos mudos.

La Paternidad y Maternidad en la Sociedad Contemporánea: Una Mirada Crítica

El artículo plantea una reflexión crítica sobre la paternidad y maternidad en la sociedad actual, argumentando que se ha producido una "hijocracia" donde los niños ejercen un poder desmedido sobre las decisiones familiares y sociales.

Durante gran parte de mi vida estuve convencido de que no sería padre acaso porque amaba y disfrutaba de mi vida tal como era y esa elección implicaba cambiarla. En general, las personas que tienen hijos se atontan, pero esa transformación no es a consecuencia de tener un hijo, sino de tener un hijo dentro del contexto que hemos creado.

Como generación, hemos reemplazado la narración de la lucha colectiva por la épica individual de la crianza, y son esos los argumentos que suelen repetir hasta el cansancio muchos de mis amigos y conocidos que han tenido un hijo, empeñados en representar «las duras condiciones en que se desarrolla la vida de una madre/padre», y que esa lucha, las suyas, merece reconocimiento.

Esa épica, repetida y reproducida incansablemente, es la causa de la hijocracia en la que vivimos, con niños dictadores repletos de basura para entretenerse.

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Todos ellos, padres, matan por sus hijos, pero son incapaces de permitir un comentario sobre la forma en que los crían, la forma en que los educan o los valores que les trasmiten, y sin embargo nunca en la historia hubo tantos niños medicados por patologías que son puramente de crianza, obesos en edades tempranas o tanta vulgarización en torno al personal docente.

Si la M/P es la nueva conquista de nuestra generación, esto implica, irremediablemente, que se ha producido un corrimiento del resto de actividades que formaban parte de nuestras vidas.

He escuchado barbaridades tales como «Fulanita no sé si es buena arquitecta, pero como madre es excelente», como si la maternidad produjera una ruptura identitaria por la cual es imposible ser, además de madre, mujer, profesional, obrera o lo que fuese.

En mi caso, y en el de mis hermanos, jamás se nos cocinó algo distinto a lo que comían los adultos, y se iba a los lugares que, naturalmente, escogían ellos. Hoy asisto con espanto al dictado infantil de las decisiones adultas.

No hace falta decir que mi generación ha desdibujado esos mismos límites hasta el punto de aniquilarnos: todo se mece en un mismo espacio enanístico -que es la visión del hijo- donde el resto de personas formamos parte de un decorado -estamos mudos y somos cómplices- para la interpretación del Niño Dios.

Hay que documentar cada instante y por tanto destruirlo, porque nuestra generación sólo parece retener la felicidad a través de la mirada del otro, sea ésta la del amigo, primo o familiar que necesariamente exprese lo maravilloso que es nuestro hijo, o de la mirada que de por sí nos trasmite la lente de una cámara.

Es curioso, porque paso muchas horas subiendo o compartiendo artículos más trascendentales para la vida de todos nosotros en este jodido planeta y, como tales, sujetos a debates más sugestivos, pero a nadie parece interesarles demasiado más allá de un «Me gusta».

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