Lucian Freud: Hijos y Legado de un Genio Controvertido
Lucian Freud, uno de los pintores más destacados del siglo XX, es tan conocido por su obra como por su vida sentimental. El mito del pintor con incontables amantes y una vida amorosa compleja a menudo eclipsa la magnitud de su trabajo.
Dice Paloma Alarcó, jefa de conservación de pintura moderna y comisaria de la exposición del Thyssen, estamos ante «un artista cuya compleja y fascinante existencia a veces eclipsó la magnitud de su obra». Es complicado discernir la verdad del mito. Su buen amigo, el escritor y fotógrafo Daniel Farson, llegó a afirmar, quizá regocijándose en la exageración, que Freud podía haber tenido en torno a 40 hijos. Otro artista que lo conoció bien, el escultor griego Vassilakis Takis, situó la cifra de las amantes en 500, lo que trascendió en el inconsciente colectivo, sea o no ese número real.
Lo que sí se ha confirmado es que hay catorce personas en el mundo que portan los genes de Lucian y que han sido reconocidos oficialmente como hijos suyos. La cuestión de las amantes es más difícil de cuantificar, porque la lista es muy larga solo si nos atenemos a los encuentros y romances que se describen en sus biografías. O la de los amantes, porque en su juventud, a principio de los años 40, estuvo envuelto en un triángulo homosexual con los también artistas John Minton y Adrian Ryan, como demostró la muestra que se exhibió en la Victoria Art Gallery hace un par de años, Freud, Minton, Ryan “Unholy Trinity”. Su amigo íntimo Francis Bacon también contó que se acostó con el poeta y ensayista W. H. Auden por admiración hacia su figura y su fama.
Relaciones Significativas
Si bien siempre tuvo querencia por mujeres mucho más jóvenes que él, su primera relación significativa fue con unos diez años mayor, Lorna Garman. Él acaba de estrenar la veintena y ella era ya una mujer casada y en la treintena. Y la pasión entre ellos se intensificó a raíz de ser pillados in fraganti en la cama. El descubridor fue el marido de Lorna, el editor Ernest Wishart. (“The Lives of Lucian Freud Youth”, William Feaver).
Como siempre ocurría con el pintor, el romance duró hasta que su interés viró hacia otra mujer, la actriz Pauline Tennant. Pauline perteneciente a una familia aristocrática (la combinación de arte y clase alta era irresistible para Lucian). Pese a que el infiel había sido él, esto enfureció al pintor, quien de acuerdo con el libro “Breakfast With Lucian: A Portrait of The Artist by Geordie Greig”, fue a la búsqueda de su amante con una pistola y la amenazó con matarla o suicidarse si no volvía con él. La cosa no pasó a mayores, pero la ruptura con Lorna marcó a Freud, hasta el punto de confesar a su amigo y también pintor John Craxton que nunca iba a volver a querer tanto a otra mujer.
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Ella jamás volvió con él, pero su conexión no terminó ahí, ya que luego Freud también tuvo un affaire con el hijo de Lorna, Michael Wishart. Luego se acabó casando con su sobrina, Kitty Garman, en 1948. Esta era también artista, pero ha pasado a la historia como musa. Primero de su padre, el famoso escultor Jacob Epstein, y luego de Lucian (es la protagonista de dos de sus más célebres obras, “Portrait of Kitty” y sobre todo “Girl with a White Dog”).
Fue Ann Fleming, esposa de Ian Fleming, el autor literario de James Bond, quien los presentó. Con Caroline Blackwood, su segunda mujer, la relación duró cinco años, un tiempo considerable para Freud, pero fueron en su mayor parte turbulentos por las infidelidades de este. Tuvieron dos hijas, Annie (poeta y artista notable) en 1948 y Annabel en 1952, año en el que el matrimonio se disolvió después de que Lucian conociera a Lady Caroline Blackwood, escritora e hija del marqués de Dufferin y Ava Guinness (aristocracia y bohemia), heredera de la dinastía cervecera Guinness y muy amiga de la Reina Madre.
Antes tuvo otro affaire con la artista Anne Dunn, hija del magnate del acero canadiense Sir James Dunn, una de las amantes que más testimonios ha dejado sobre la manera en la que Freud trataba física y psicológicamente a las mujeres. Según se recoge en “Breakfast With Lucian”, este, estando ya casado y con una hija, acostumbraba a salir por la noche por Londres con Dunn, quien tenía entonces 18 años, sin sentir la mínima culpa o rubor.
Así lo cuenta Anne “No tenía ni idea de que Kitty era su mujer cuando lo conocí ni que Lucian era padre, hasta que un día mientras cenábamos alguien se acercó para saludarle y preguntarle cómo estaba el bebé. Me quedé absolutamente anonadada”, relata, añadiendo asimismo que Freud renegaba de los métodos anticonceptivos a la hora de mantener relaciones sexuales, lo que le costó a ella dos embarazos que no llegaron a término. Dunn también se quedó con un mal recuerdo de la última vez que se acostó con él: “Me apretó y me golpeó los pechos, haciéndome mucho daño. No le quise volver a ver después de aquello”. Y para rizar el rizo, quien sabe si por venganza o despecho, esta se acabó casando con Michael Wishart, el hijo de Lorna y ex amante de Freud.
Volviendo a Caroline, con ella huyó a París, donde conocieron a Picasso (Caroline Blackwood) llegó a estar tres días sin lavarse después de que el malagueño pintase en sus manos). Se casaron en 1953, él con 31 años y ella con 21. Freud, al igual que la mayor parte del círculo bohemio londinense de la época, estuvo muy enamorado de su segunda mujer, y ella fue quizá la que más daño le hizo aparte de Garman. Juntos disfrutaron mucho de la vida y de los excesos, y Freud la pintó en varios retratos (“Girl in Bed” puede que sea el más conocido), pero Caroline era su alma gemela en el mejor y peor de los sentidos. Es decir, alguien que huía de las ataduras, inconformista por naturaleza y con ganas siempre de encontrar una nueva razón, un nuevo ser que la excitara sexual e intelectualmente.
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Caroline acabó abandonando a Lucian, algo a lo que él no estaba acostumbrado y que le ocurrió en contadas ocasiones en su vida, y ella luego se casó o mantuvo affaires con otras figuras muy destacadas del mundo del arte, como el pianista Israel Citkowitz, el fundador de The New York Review of Books, Robert Silvers; el guionista Ivan Moffat o el célebre poeta Robert Lowell, su último marido. Robert la animó a escribir y publicó varias novelas que fueron candidatas a premios literarios tan prestigiosos como el Booker, aunque quizá su obra más conocida sea “The Last of the Duchess”, un estudio de la relación entre Wallis Simpson, duquesa de Windsor y esposa de Eduardo VIII (y la causa de su abdicación), y su abogada, Suzanne Blum.
En cuanto a Freud, este siguió coleccionando amantes prácticamente hasta su muerte en 2011, con 88 años. La mayoría, artistas, entre ellas, la pintora Janetta Woolley, a quien conoció a través de Anne Dunn. Cuatro décadas después, también se acostó con su hija Rose, de acuerdo con el libro de Geordie Greig.
Eran tantas que no era raro que se solaparan. En un momento dado, Freud mantuvo relaciones intermitentes con cuatro mujeres al mismo tiempo Jane Willoughby, June Keeley, Suzy Boyt y Bernardine Coverley. Las dos últimas fueron especialmente significativas, ya que son las madres de seis de sus 14 hijos: Boyt tuvo a Alexander, Rose, Isabel y Susie y Coverley tuvo a sus hijas Esther y Bella.
Hijos Destacados
De todos sus hijos Esther y Bella Freud son probablemente las que más han destacado en cuanto a notoriedad. Esther es una novelista consagrada y Bella una diseñadora de moda que ha impuesto su propia marca, muy conocida gracias los cortos que dirigió John Malkovich para promocionar una de sus colecciones. La revista Vanity Fair las entrevistó cuando su padre aún vivía, al que describen como “una figura ausente durante gran parte de su vida, pero hacia quien no perdieron el amor y el cariño hasta el final de sus días”.
“Su ausencia significaba que ahí fuera había otra vida, seductora, perturbadora, planeando sobre nosotras”, dijo Esther, mientras Bella, que posó para su padre en repetidas ocasiones, aseguraba que él era «muy divertido, muy irreverente. Hay veces que está absorto en su tarea, pero la mayor parte del tiempo habla mucho. Tiene una conversación muy interesante”.
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Freud nunca se volvió a casar después de Blackwood, pero sus relaciones se hicieron más duraderas según fue cumpliendo años (aunque siempre alternara parejas). Al mismo tiempo, cada vez prefería mujeres más jóvenes. Como Sophie de Stempel una estudiante de arte que comenzó a mantener encuentros con Lucian en 1980, cuando ella tenía 19 años y él casi 60. Se vieron durante una década.
Conoció a la pintora Celia Paul, cuando ella tenía 18 años y él 55 (y con quien tuvo un hijo, Frank). Celia Paul decidió recientemente publicar unas memorias sobre su iniciación en el arte y su relación con Freud, tituladas “Autorretrato”, ya que se sintió ofendida al comprobar que muchos obituarios de este la citaban únicamente como su musa, obviando su faceta artística. Declaró a La Vanguardia “Lucian hubiera preferido que yo fuera más obediente. Como consecuencia, mi propia ambición artística se complicó durante nuestra relación”.
Se la reconoce como una de las pintoras realistas británicas más notables de su generación, y que en el 2019 se revelo como una escritora brillante. Su libro, Autorretrato (Chai), que ha cautivado a autoras como Rachel Cusk y Zadie Smith, se publica ahora en español con traducción de Esther Cross, tiene 200 páginas, consigue trenzar su historia de iniciación -en el amor, en el sexo y en el arte- con un ejemplo práctico de lo mucho que tenía que empecinarse una mujer joven para dedicarse a crear hasta hace poco. Autorretrato surgió de la necesidad de corregir un agravio: en el 2011, al fallecer Lucian Freud, que había su pareja y padre de su único hijo, Paul, se vio resumida en los obituarios al papel de “musa” y necesitó arreglar ese malentendido. Ella tenía 18 años y Lucian 55 años y al menos una docena de hijos.
Como Celia Paul, muchas de sus amantes guardan un recuerdo ambivalente de Freud. A veces más amargo, porque los momentos tormentosos siguen muy vivos, y en ocasiones más luminoso, porque tienen muy presente lo que era capaz de ofrecerles (y lo que no). Hasta la propia Anne Dunn, quien vivió episodios muy desagradables, aseguró que no se arrepiente de conocerle ni de haber estado con él “Estaba tan vivo, era como la vida misma, siempre emanando energía. Era lo que siempre busqué y luego nunca volví a encontrar”.
Legado Artístico y Familiar
En vida del pintor Lucian Freud (1922-2011) ya se percibía que la suya no sería una herencia cualquiera ni fácil su reparto, porque ni su vida ni su familia habían seguido el cauce de la convencionalidad ni la tradición. El artista tuvo -al menos, reconocidos- 14 hijos con seis mujeres distintas (dos lotes de cuatro hijos, dos lotes de dos, y dos lotes de uno), los cuales se reunieron por primera vez con motivo de la muerte del progenitor en julio del 2001. Algunos de ellos, por cierto, casi desconocían a su padre en el trato personal. Y muchos de sus coetáneos no sabían que Freud tuvo en un par de ocasiones a dos mujeres embarazadas al mismo tiempo.
Paul Freud McAdam, de 55 años de edad y uno de los cuatro descendientes que el pintor engendró con la estudiante de arte Katherine McAdam, ha impugnado el testamento de su padre y pide una parte del trust de 50 millones de euros que quedan después de repartir las voluntades del fallecido: la herencia del nieto de Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, ascendió a 115 millones de euros a su muerte hace casi tres años, a la edad de 88 años. Antes de su muerte, repartió obras y objetos a algunos de sus hijos y les adjudicó a otros legados artísticos y personales en el testamento. Tras el reparto de sus voluntades escritas, el pago de impuestos y la ejecución del testamento, el resto ha sido destinado a un trust del que se responsabilizan la abogada del pintor, Diana Rawstron, y una de las hijas mayores del artista, Rose Pearce, ambas nombradas por él ejecutoras y beneficiarias al mismo tiempo de la herencia. El trust dispone ahora de 50 millones de euros y la gestión de los derechos de autor que genera la obra del artista.
Las dos ejecutoras del testamento aducen que Lucian Freud dejó instrucciones específicas y secretas para la administración del trust posterior al reparto de donaciones. Paul Freud, en cambio, argumenta que le pertenece una parte -una catorceava, al menos- del los 50 millones del trust y una parte también de los beneficios que generará en el futuro. El resto del tropel de hermanos por parte de padre miran con cierta expectación qué pasará. La artista Jane McAdam Freud, de 56 años, hermana de Paul, manifestó a LOC con motivo de una exposición que "mi padre no era un padre convencional, eso lo sabíamos desde siempre, así y todo, de mayores logramos un buen entendimiento". Ella restableció relaciones como mujer adulta con el padre perdido, pero otros no lograron ver nunca al gran artista como un padre. Lo raro es que sólo uno reclame, o, tal vez, otros están a la expectativa.
La vida de Lucian Freud, marcada por el arte y las relaciones personales complejas, dejó un legado tanto en el mundo del arte como en la vida de sus numerosos hijos. Su obra sigue siendo objeto de análisis y admiración, mientras que sus descendientes continúan explorando y redefiniendo su relación con el famoso pintor.
A continuación, una tabla resumen de algunas de las relaciones más importantes de Lucian Freud y sus hijos:
| Relación | Período | Hijos | Notas |
|---|---|---|---|
| Lorna Garman | Década de 1940 | Ninguno | Primera relación significativa, también tuvo un affaire con el hijo de Lorna, Michael Wishart. |
| Kitty Garman | 1948 | Annie, Annabel | Sobrina de Lorna Garman, se casaron en 1948. |
| Caroline Blackwood | 1953-1959 | Ninguno | Segunda esposa de Freud. |
| Suzy Boyt | - | Alexander, Rose, Isabel, Susie | Madre de cuatro de sus hijos. |
| Bernardine Coverley | - | Esther, Bella | Madre de Esther y Bella Freud. |
| Celia Paul | - | Frank | Pintora, tuvo un hijo con Freud. |
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