Lactancia Materna y Enfermedad Materna: Recomendaciones Actuales

09.12.2025

La leche materna se ha demostrado como el alimento óptimo para la nutrición y salud de bebés y mujeres. Por lo tanto, los bebés nacidos de madres con sospecha o confirmación de COVID-19 deberían ser alimentados de acuerdo a las pautas estándar de alimentación infantil, si la madre lo desea, aplicando las medidas necesarias para prevenir el contagio madre-bebé.

COVID-19 y Lactancia Materna

Actualmente se sabe relativamente poco sobre el COVID-19, y mucho menos sobre su efecto en mujeres embarazadas y sus bebés, y aún NO hay recomendaciones firmes sobre este subgrupo de población. No obstante, debido a la transmisión del COVID-19 que puede presentarse sin síntomas, las mujeres embarazadas que hayan tenido un posible contacto deben ser monitorizadas de cerca.

Aunque las pruebas son limitadas, parece ser que los niños cursan la infección por COVID-19 de manera más asintomática que la población adulta. Una madre con COVID-19 confirmado o con un cuadro sintomático parecido, debe tomar todas las precauciones posibles para evitar transmitir el virus a su bebé, incluso lavarse las manos antes de tocar al bebé y usar una máscara facial, si es posible, durante la lactancia.

Si se decidió extraer la leche materna, y tanto si se hace de forma manual o con un extractor de leche manual o eléctrico, la madre debe lavarse las manos antes de tocar las piezas de la bomba o el utensilio usado para suministrar dicha leche y seguir las recomendaciones para una limpieza adecuada después de cada uso, respetando, durante la extracción y manipulación de la leche las normas básicas de protección respiratoria, como hacer uso de la mascarilla. Recuerde proporcionar un ambiente relajado y confortable cuando se extraiga leche.

A pesar de que actualmente no existen pruebas directas para establecer si las mujeres embarazadas con COVID-19 tienen mayor riesgo que las no infectadas, existen pruebas indirectas de SARS que así lo sugiere y se recomienda monitorizar durante 2-4 semanas, y deben ser consideradas mujeres con mayor riesgo. Existen pruebas muy limitadas de los efectos del COVID-19 en los desenlaces del embarazo. Las mujeres embarazadas con una presentación clínica leve puede que inicialmente no requieran ingreso hospitalario y se puede considerar el confinamiento en el hogar, siempre que sea posible y que se pueda monitorear mínimamente a dichas mujeres.

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Evidencias indirectas sugieren que la neumonía grave se asocia con una alta tasa de mortalidad materna y perinatal, por lo que, en casos de sintomatología grave, debe acudirse a urgencias para ser evaluada y tratada adecuadamente.

Gripe y Lactancia Materna

Es la época de los mocos, las toses y de patologías invernales como la gripe. Y por desgracia las madres lactantes no se libran de sufrir la gripe. En el caso de bebés recién nacidos, prematuros o enfermos, el CDC (Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos) desaconseja a las madres con gripe mantener la lactancia materna directa con sus bebés. Les recomienda que se aislen y que se extraigan leche y otra persona se la ofrezca al bebé.

Esta medida preventiva también aplica en el caso de que la madre estuviera tan mal físicamente que el hecho de poner al bebé al pecho le resultara imposible. En el caso de bebés sanos, que ya no son recién nacidos, la cosa es diferente y no hay ninguna contraindicación para la lactancia.

El virus de la gripe tan solo se transmite a través de secreciones (estornudos, tos,…) de una persona infectada. A través de la leche materna no se contagia el virus de la gripe. Lo que sí pasa a través de la leche son todas las defensas específicas que la madre, al estar enferma, desarrolla para luchar contra la enfermedad.

Como decía antes, no hay que dejar la lactancia en ningún caso si no quieres. Si el bebé es un recién nacido, es prematuro o tiene alguna patología, puede ser más prudente extraerse la leche y ofrecérsela en diferido. Pero si el bebé ya no es un recién nacido, está sano y fuerte, y te apetece, puedes seguir con la lactancia materna como siempre. Y es que a través de la leche le pasas defensas y anticuerpos específicos que le van a proteger de ambos procesos.

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Medidas preventivas:

  • Limpiar las superficies de cocina y comedor.
  • Evitar toser o estornudar delante del bebé.
  • No compartir toallas ni trapos de cocina.

La mayoría de medicaciones para el catarro son compatibles, recuerda que siempre que tengas dudas puedes revisar las medicaciones en la web de los pediatras de Apilam para ver si son o no compatibles. En el caso de tener la gripe, la mayoría de tratamientos para la gripe también son compatibles con la lactancia, ya que la mayoría casi no se excretan en la leche.

Otras Enfermedades y Lactancia

La lactancia materna no se debe interrumpir si la madre decide continuarla y su situación clínica lo permite. Es importante que los profesionales sanitarios respeten y apoyen la decisión de la madre, facilitando la lactancia en cualquier área del hospital. La mayoría de los medicamentos anestésicos son transferidos a la leche materna en cantidades pequeñas. Si la exploración requiere la administración de contrastes radiactivos, se suspenderá la lactancia durante el tiempo que dure la radiactividad en el cuerpo de la madre, extrayendo la leche para desecharla.

Es importante saber que la lactancia materna esta formalmente contraindicada únicamente en tres situaciones debidas a enfermedad: dos enfermedades maternas, el VIH y el virus Leucemia/linfoma de células T (sumamente infrecuente), y una del recién nacido, la galactosemia. Si la madre padece alguna enfermedad crónica, lo más probable es que pueda dar lactancia materna a su bebé, ya que puede hacerse con la mayoría de ellas.

Su médico deberá valorar si precisa alguna medicación durante este periodo, y si así fuese, también valorar el medicamento a pautar, para intentar que sea compatible con la lactancia materna. Diremos más, el hecho de dar lactancia materna al bebé de manera prolongada disminuirá su riesgo de sufrir enfermedades crónicas en un futuro.

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En determinados casos, la lactancia materna no será posible, por precisar medicamentos citotóxicos o que presenten riesgo para la salud del recién nacido, como en el caso de padecer un cáncer que precise tratamiento quimioterápico, o una enfermedad grave que precise un medicamento no compatible con la lactancia, o que la propia situación materna no lo permita.

Hay algunas situaciones concretas en las que la lactancia materna debe individualizarse, y tener en cuenta ciertas consideraciones, como el caso de las hepatitis A y B, en la que con la profilaxis adecuada para evitar la transmisión de la infección podrá lactar sin miedo al contagio, o ciertos errores del metabolismo del recién nacido en los que deben recibir una leche especial, aunque en ocasiones pueden dar lactancia mixta.

Ante una enfermedad vírica, como la gripe, o el coronavirus, la madre debe continuar amamantando al bebé, a no ser que su propia situación física no se lo permita. Eso sí, con algunas precauciones especiales, como hacerlo en un lugar ventilado, utilizar una mascarilla, adecuada higiene de manos y no acercarse demasiado al bebé para minimizar la posibilidad de contagio del niño.

Tampoco hay ningún problema para seguir amamantando al bebé con normalidad si se tiene fiebre. Si padeces mastitis, también debes continuar dando lactancia materna, ya que no hay peligro por el germen que la produce, ni por el antibiótico que te hayan pautado (ya que tu médico antes de pautarlo lo ha tenido en cuenta). Y además, tu bebé es el que más eficazmente va a extraer la leche del pecho, lo que es sumamente importante para tu curación.

La mayoría de los medicamentos utilizados habitualmente para el dolor y la fiebre, como paracetamol o ibuprofeno, son compatibles con la lactancia materna.

Por lo tanto, si comienzas con fiebre o con síntomas habituales de enfermedad (fiebre, tos, congestión nasal, diarrea, dolor de cabeza...), lo recomendable es que continúes amamantando a tu bebé con normalidad y te pongas en contacto con tu médico lo antes posible para que pueda valorarte.

Hipogalactia y Galactogogos

Muchas mujeres abandonan antes de desearlo la lactancia por encontrarse con diferentes problemas que podrían ser solucionados de contar con el apoyo de profesionales adecuadamente formados. La GPC NICE aborda esta pregunta pero no encuentra estudios en relación a los recién nacidos adormilados que no reclaman el pecho o con succión poco vigorosa, aunque hace referencia a una estrategia propuesta por Glover para el manejo de la lactancia en recién nacidos somnolientos. En este cuadro se indica que cuando un recién nacido no se despierta y/o alimenta de modo efectivo tras tres o cinco horas después de la última toma, la madre debe tratar de despertarle, utilizando estimulación suave, quitándole la manta, cambiándole el pañal y masajeándolo.

En cuanto a la aparición de episodios de hipoglucemia, el protocolo 1 de la ABM indica que un recién nacido sano y a término amamantado no desarrolla hipoglucemia independientemente de que sea o no alimentado salvo que haya un problema subyacente. La hipoglucemia transitoria en el periodo inmediato al nacimiento es frecuente y se presenta en casi todos los mamíferos. En los recién nacidos sanos a término, incluso si no se les proporciona alimentación enteral en las primeras horas, dicho fenómeno es auto-limitado, dado que los niveles de glucosa se elevan espontáneamente al cabo de 24 horas.

Por su parte, el protocolo 3 de la ABM indica que los recién nacidos normalmente experimentan un periodo de sueño tras el periodo inicial de alerta (de aproximadamente dos horas tras el nacimiento). Después tienen ciclos variables de sueño-vigilia, con uno o dos periodos adicionales de vigilia en las siguientes 10 horas tanto si son alimentados como si no. Esta guía concluye que no está indicado el uso rutinario de suplementos en recién nacidos adormilados que han hecho menos de 8 a 12 tomas en las primeras 24-48 horas, si la pérdida de peso es menor del 7% y no hay indicios de enfermedad. Es más adecuado poner atención cuidadosa a las señales tempranas de hambre del recién nacido y darle la oportunidad de ser amamantado cada dos o tres horas, que utilizar sistemáticamente suplementos después de seis, ocho, 12 o hasta 24 horas.

No se han localizado RS que evalúen de modo específico cómo manejar un recién nacido adormilado que no hace tomas efectivas. Sin embargo, si se localizó una RS que evaluaba cómo manejar la hipoglucemia en recién nacidos sanos a término. Por lo tanto, se considera que teniendo en cuenta que los recién nacidos sanos que son amamantados en general no desarrollan hipoglucemia por falta de alimentación, no es aconsejable administrar suplementos de modo rutinario ya que pueden interferir en la instauración de la lactancia.

Se recomienda estimular a los recién nacidos que no se despiertan espontáneamente a las tres o cinco horas de la última toma mediante contacto piel con piel, masaje de los pies, cambio de pañal, retirada de ropa etc. En caso de que fuera necesario, se sugiere instilar gotas de leche materna en la boca del recién nacido para estimular y mantener la succión. La administración de estas gotas puede realizarse con jeringa, la técnica dedo-jeringa, cuentagotas o sonda adosada al pecho. Es importante explicar a las madres que el recién nacido debe de hacer tomas frecuentes, y que si es preciso hay que despertarle.

Ante un lactante amamantado que presenta una pérdida excesiva de peso del 7% o más en los tres primeros días se debe investigar cuál es la causa de esa pérdida de peso excesiva.

Anquiloglosia y Frenotomía

También señalan que los niños con posible anquiloglosia deberían ser evaluados en mayor profundidad (recomendación de buena práctica), haciendo referencia a un «guidance» de un procedimiento publicado en 2005. En él se dice que la evidencia actual sugiere que no hay problemas de seguridad importantes con la frenotomía y que una evidencia limitada sugiere que puede mejorar la lactancia materna.

La conclusión a la que llegan los autores de la RS es que una pequeña cantidad de evidencia sugiere que la frenotomía puede estar asociada con una mejora de la lactancia materna (reportada por las madres) y del dolor en los pezones, aunque la fuerza de la evidencia es baja e insuficiente para evaluar el efecto de la frenotomía en la duración de la lactancia, ya que se basa en estudios pequeños de seguimiento a corto plazo y de metodología heterogénea.

Haber realizado la frenotomía en la primera semana de vida frente a hacerlo más tarde no afectó al total de meses de lactancia materna (media de 7,11 meses vs.

La realización de una frenotomía en lactantes con anquiloglosia no reduce el dolor, pero sí aumenta la duración de la lactancia materna reportada por la madre, mejorando la eficacia de la lactancia a corto plazo. La evidencia de calidad global muy baja señala que las madres refieren una reducción del dolor y una mejora de la lactancia post-frenotomía.

Extracción de Leche Materna

La revisión de Becker et al, 2015 señala que el método más apropiado para la extracción de la leche puede depender del tiempo desde el nacimiento, el objetivo de la extracción y de la madre y niño individuales. También indica que intervenciones de bajo coste, como la iniciación temprana cuando no hay alimentación al pecho, escuchar música relajante, masajear y calentar el pecho, la extracción manual y el uso de extractores de leche de menor coste pueden ser tan o más efectivos que los extractores de leche eléctricos grandes para algunos de los desenlaces de interés.

De los estudios incluidos en la revisión Cochrane seleccionada sólo 12 incluyen niños sanos a término. Son dos los estudios que presentan datos para esta comparación en niños nacidos a término.

En cuanto a la satisfacción materna, las madres asignadas al grupo de extracción con extractor de leche eléctrico estaban más de acuerdo con la frase «no quiero que me vean extrayéndome la leche» que las madres del grupo con extracción manual.

El único estudio incluido en la revisión Cochrane que comparaba la extraccion combinada manual y con extractor de leche frente a sólo el uso de extractor de leche eléctrico, reportó que la extracción manual combinada con la extracción mediante extractor de leche eléctrico grande producía mayor volumen de leche (aunque no significativo) en cada extracción durante cinco semanas de uso.

Con el extractor de leche eléctrico pequeño UNO se obtiene menos cantidad de leche en una única extracción que con el extractor de leche Swing. Con el extractor de leche de Medela se obtiene mayor cambio en la producción de leche en 24 horas que con extractor de leche de Playtex.

En cuanto al volumen de leche obtenido en una extracción, la diferencia es significativa a favor del extractor de leche eléctrico grande frente a cualquier extractor de leche eléctrico pequeño UNO, aunque no en el caso del extractor de leche eléctrico pequeño Swing.

En el caso de adición de técnicas de relajación a cualquier método de extracción, se incluyen dos estudios. En el primer estudio, el volumen de leche por extracción aumenta en el grupo que utiliza una cinta de relajación durante la extracción frente al grupo en el que no se utiliza. En el segundo estudio, el volumen de leche producido durante el primer día es mayor en el grupo en el que se realizan tres intervenciones para escuchar música de 12 minutos de duración frente a los que no lo hacen, diferencia que aumenta al quinto y décimo día, respectivamente.

En relación a la adición o no de masaje en el pecho, en el único ECA cruzado identificado se encuentra que la cantidad de leche extraída (ml obtenidos en dos extracciones) es mayor cuando el método de extracción se acompaña de masaje en el pecho.

Con el uso combinado de extractor de leche eléctrico y la técnica de «hands on pumping» se obtiene un mayor volumen de leche (aunque diferencia no significativa) en cada extracción que con el uso único de extractor de leche eléctrico. Con el extractor de leche eléctrico de Medela se obtiene mayor cambio en la producción de leche en 24 horas que con el extractor de leche eléctrico de Playtex. Se obtiene un mayor volumen de leche en una extracción con un extractor de leche eléctrico grande que con un extractor de leche eléctrico pequeño.

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