Manchado Rosa en el Pezón Durante la Lactancia: Causas y Soluciones

21.10.2025

La lactancia materna es un proceso natural, pero a veces puede venir acompañada de diversas complicaciones. Una de ellas es la aparición de un manchado rosa en el pezón, que puede generar preocupación en las madres. Es crucial comprender las causas subyacentes para abordar adecuadamente esta situación.

Causas de la Mastitis

La mastitis es una inflamación del tejido mamario que puede o no estar acompañada de infección. Normalmente, la mastitis se asocia con la lactancia, por lo que también se denomina mastitis lactacional o puerperal. La causa primaria de la mastitis puerperal es la estasis u obstrucción del conducto de la leche. Esta obstrucción se produce cuando la leche no se extrae del pecho eficazmente, lo cual puede ocurrir por la conocida como ingurgitación o congestión mamaria.

La congestión mamaria sucede cuando el pecho está repleto tanto de leche como de líquido tisular. El drenaje venoso y linfático está obstruido, el flujo de leche obstaculizado y la presión en los conductos lácteos y en los alvéolos aumenta. Los pechos se ponen hinchados y edematosos. Esto produce la acumulación excesiva de leche en las mamas, por lo que la leche queda retenida dentro del pecho y fluye con muchísima dificultad.

Otro posible motivo de la mastitis durante la lactancia es una infección provocada por bacterias que se introducen en los conductos mamarios a través de las heridas del pezón. No obstante, existen otras causas no puerperales que pueden llevar a que las glándulas mamarias se inflamen como, por ejemplo, las alteraciones en el sistema endocrino, el consumo de tabaco, la fricción de los senos, etc.

Factores de Riesgo

Uno de los principales factores que predispone a las madres a tener mastitis postparto es el agarre al pecho. Si el bebé se agarra mal al pecho durante la toma, puede provocar también la aparición de grietas o fisuras en el pezón. Debido al dolor que estas provocan, muchas mujeres tienden a evitar la alimentación en ese pecho, lo que puede conducir a la mastitis.

Lea también: ¿Cuándo Preocuparse por el Manchado?

Existen otros factores de riesgo que pueden conducir a la mastitis, aunque ninguno de ellos incrementa tanto el riesgo de la inflamación del pecho como lo hace una mala técnica durante la lactancia. A continuación, se enumeran algunos de ellos:

  • Edad: Algunos estudios señalan que las mujeres de 21 a 35 años son más propensas a desarrollar mastitis que las menores de 21 y mayores de 35 años.
  • Mastitis previa: Hay pruebas que indican que un primer episodio de mastitis predispone a la recurrencia.
  • Nutrición: Se ha visto que los antioxidantes como la vitamina E, vitamina A y el Selenio, pueden reducir el riesgo de inflamación mamaria.
  • Estrés y fatiga.
  • Trabajo fuera de casa, ya que puede aumentar el tiempo transcurrido entre las tomas.

Las enfermedades autoinmunes, los traumatismos locales o la administración de ciertos fármacos también pueden incrementar el riesgo de mastitis. En definitiva, cualquier situación que propicie una alteración en las mucosas puede provocar un aumento del riesgo de mastitis.

¿Cuándo Aparece la Mastitis Puerperal?

La inflamación del tejido mamario puede aparecer en cualquier momento durante el periodo de lactancia, aunque lo más común es que ocurra en el primer trimestre postparto, especialmente en la segunda y tercera semana tras dar a luz. Entre un 3% y un 33% de las mujeres que deciden dar lactancia materna a sus bebés van a sufrir mastitis según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Debido a la inflamación del pecho, se puede producir pus en la mama generándose lo que se denomina absceso mamario. Esta complicación suele presentarse entorno a las primeras 6 semanas después del parto, pero también hay veces que surge después.

Síntomas de la Inflamación Mamaria

El aumento en la producción de prolactina durante el embarazo puede ser responsable de la inflamación mamaria. Los principales signos y síntomas que hacen sospechar la mastitis son los siguientes:

Lea también: ¿Cólicos y sangrado leve después de la menstruación?

  • Fiebre.
  • Malestar y dolor general.
  • Endurecimiento y enrojecimiento cuneiforme de la zona del pecho.
  • Inflamación de uno o ambos pechos. Es más común la mastitis unilateral.
  • Aparición de grietas en el pezón debido al drenaje inadecuado.

Además, otras manifestaciones clínicas de la mastitis puerperal pueden ser el cansancio y la sensación de calor en el pecho.

¿Se Puede Prevenir la Mastitis Puerperal?

La mastitis y el absceso mamario pueden prevenirse en gran parte, si la lactancia materna se guía adecuadamente desde el principio. Con ello, se pretende evitar situaciones que produzcan estasis de la leche y tratar de forma eficaz los síntomas precoces como la ingurgitación, el conducto bloqueado y el dolor de los pezones.

Generalmente, no se recomienda dejar la lactancia por la aparición de la mastitis, pues el drenado de la leche puede ayudar a reducir los síntomas y evitar la formación de abscesos. Si se recibe orientación adecuada y apoyo clínico y emocional, debería recuperarse completamente y no experimentar problemas con subsiguientes lactancias.

Por tanto, el pronóstico de la mastitis es bastante bueno, siempre y cuando se aplique el tratamiento oportuno. Si, por el contrario, se recibe escasa orientación y apoyo, entonces puede que nunca vuelva a tener la capacidad de amamantar o que conlleve a la inflamación crónica del tejido mamario.

Candidiasis del Pezón y del Pecho

La candidiasis del pezón y del pecho puede causar a las madres lactantes una incomodidad considerable e incluso dolor. Las especies de Candida forman parte de la microbiota normal y sana en la boca, el tracto gastrointestinal y el tracto genitourinario femenino. La Candida se desarrolla más en los ambientes cálidos y húmedos, lo que se refleja en el patrón de presentación: erupción vulvovaginal, oral y del pañal. Por lo tanto, la Candida no suele estar presente en la piel glabra sana (zonas sin pelo), como la del pezón. Sin embargo, alrededor de un tercio de las mujeres presentan Candida en sus pechos y pezones en las primeras 8 semanas de lactancia.

Lea también: Primer Trimestre: Manchado

La reacción en cadena de la polimerasa (PCR) en tiempo real - “huella genética” - de los hisopos tomados del pezón detectó especies de Candida en el 33% de los casos. El 54% de las mujeres con dolor de pezón ardiente y dolor de pecho no relacionado con la mastitis mostraron Candida en comparación con el 36% de otras mujeres. La Candida aumentó significativamente el riesgo de dolor por ardor en los pezones y dolor de pechos no asociado a la mastitis en un 87% en comparación con las mujeres sin Candida.

En este contexto, los profesionales de la salud deben realizar una evaluación completa de la lactancia materna, incluyendo la postura y el agarre, en cualquier mujer que presente molestias o dolor. Esto ayuda a la madre a comprender y abordar cualquier problema subyacente que pueda provocar dolor en el pezón, como la posición incorrecta del bebé, el patrón de succión desorganizado y la fricción del pezón y la lengua.

Signos y Síntomas

Los signos y síntomas de la candidiasis de los pechos y los pezones pueden variar considerablemente entre las mujeres. Sin embargo, las mujeres con candidiasis mamaria típicamente informan de pezones persistentemente doloridos, que probablemente surgen de la inflamación de los conductos galactóforos. El dolor puede desarrollarse rápidamente, puede irradiarse a la espalda de la mujer y tiende a empeorar durante o inmediatamente después de la lactancia.

El dolor asociado con la candidiasis del pecho y el pezón tiende a ser persistente. Es más probable que el dolor relacionado directamente con la alimentación del lactante sea de tipo mecánico comparado con el causado por la candidiasis. La piel puede parecer brillante y, después de unos días, puede volverse escamosa.

Clínicamente, los síntomas de la candidiasis del pezón y del pecho se desarrollan a menudo durante la primera semana después del parto. Los profesionales de la salud pueden considerar que el dolor de pezón que no se resuelve o disminuye después de la primera semana de posparto es potencialmente anormal y la candidiasis puede ser incluida en el diagnóstico diferencial. Sin embargo, la candidiasis del pecho y el pezón también puede desarrollarse meses después de que las mujeres empiecen a amamantar.

Factores de Riesgo

El trauma y la oclusión o maceración local pueden predisponer a la candidiasis mamaria. Por ejemplo, el 88% de 51 mujeres lactantes con candidiasis mostraron daños en los pezones durante la lactancia temprana. En la candidiasis, la sensibilidad del pezón es desproporcionada comparada con el daño clínico.

Además, la oclusión o la maceración pueden predisponer a la candidiasis mamaria. La piel permite que el agua pase al medio ambiente. Los profesionales de la salud podrían asegurarse de que los discos de lactancia y las cremas para pezones no sean totalmente oclusivas. Por ejemplo, las madres con candidiasis deberían usar una crema para pezones que contenga lanolina anhidra ultrapurificada.

El lavado excesivo y los baños de burbujas y jabones perfumados pueden desequilibrar la microflora protectora natural de la vagina. Los antibióticos también pueden desestabilizar la microbiota, que puede predisponer a la candidiasis. Por ejemplo, el 69% de las mujeres lactantes con candidiasis habían usado antibióticos después del parto, en comparación con el 47% de los controles.

La Candida también puede pasar de la vagina a la boca del bebé durante el parto y a su vez al pecho. Por ejemplo, el 82% de las mujeres lactantes con candidiasis mostraron un historial de muguet vaginal comparado con el 60% de los controles. En un estudio, el 61% de los lactantes de mujeres con candidiasis mamaria presentaron muguet oral en comparación con el 36% de los controles. Por otro lado, algunas madres de niños con candidiasis oral son asintomáticas.

Tratamiento

Se debe recordar a las mujeres que consulten a su médico de cabecera si ellas o el bebé no mejoran 2 ó 3 días después de comenzar a tomar el antimicótico o si muestran signos y síntomas de una infección bacteriana o viral, como fiebre, escalofríos o dolores.

Los antifúngicos tópicos son el tratamiento de primera línea para la candidiasis de los pechos y los pezones. Sin embargo, algunas mujeres requieren antifúngicos orales para el dolor profundo del pecho que no mejora con los antifúngicos tópicos.

La Candida puede propagarse rápidamente a otros miembros de la familia. Las esporas de Candida son resistentes. Como ya se ha mencionado, la Candida puede formar biopelículas. Por lo tanto, cualquier elemento que entre en contacto con los pechos de la madre o la boca del bebé -como los juguetes blandos, los chupetes, las piezas del sacaleches, las toallas, la ropa (especialmente la ropa interior), los biberones y las tetinas- deben limpiarse con regularidad y a una temperatura lo más alta posible.

Se debe recordar a las mujeres que cambien sus discos de lactancia con frecuencia y que usen ropa interior de 100% algodón.

La candidiasis del pezón y del pecho es común. Sin embargo, el diagnóstico oportuno y el tratamiento efectivo pueden ayudar a asegurar que las mujeres no dejen de amamantar temprano debido a la candidiasis.

Isquemia del Pezón

La isquemia del pezón consiste en una falta de aporte sanguíneo al pezón que puede causar mucho dolor: al pezón deja de llegarle sangre por unos instantes, se queda de color blanco y duele mucho. Existen principalmente tres causas por las que una madre puede sufrir una isquemia transitoria del pezón, unas relacionadas con el dolor y el mal agarre y también relacionadas con problemas de mala circulación previos en la madre.

  1. Cuando hablamos de Síndrome de Raynaud nos referimos a una afección en la cual las temperaturas frías o las emociones fuertes causan espasmos vasculares. Los vasos sanguíneos se estrechan de manera temporal, se bloquea el flujo sanguíneo de las partes más distales (alejadas) del cuerpo: los dedos de manos y pies, las orejas, la nariz y también los pezones. Esta reacción al frío o al estrés es más fuerte en personas que padecen del fenómeno de Raynaud.
  2. Cuando una madre tiene miedo porque amamantar le resulta doloroso, tiene grietas o ha tenido experiencias negativas puede llegar a segregar gran cantidad de catecolaminas (hormonas del miedo) que pueden causar trastornos a nivel circulatorio. Esto hace que aparezcan episodios de isquemia en el pezón.
  3. Cuando un bebé mama, el pezón de la madre se alarga dentro de su boca y llega a situarse entre el paladar duro y blando del bebé, de esta manera queda protegido por la lengua y los carrillos del bebé. Por contra, cuando un bebé mama en una mala postura o con un mal agarre el pezón puede sufrir compresiones o traumatismos que producen una falta de riego sanguíneo en el mismo.

Cambios Hormonales y Menstruación

Cuando hablamos de mitos sobre la lactancia, los que están relacionados con la regla son de lo más habitual. Existe mucho miedo a que con la reaparición de la regla la lactancia se termine o la leche se seque y la relación entre la menstruación y la lactancia materna es una de las consultas que más recibimos.

La intensidad de la lactancia y el tiempo posparto afecta la ocurrencia de la ovulación. Amamantar de manera frecuente, a demanda, de día y de noche. La prolactina se produce en la hipófisis, en el centro del cerebro, e inhibe la ovulación. Pero no es infalible. Y en ocasiones, a pesar de amamantar de día y de noche y tener presente el resto de consideraciones, la regla reaparece muy pronto.

Si das el pecho, es muy probable (si sigues las indicaciones anteriores) que no la veas los primeros seis meses. A partir de aquí y con el inicio de la alimentación complementaria es más probable que se produzca el regreso de la regla. No existe “la normalidad” y es un misterio saber cuando va a volver la regla.

Para algunas mujeres, la disminución del suministro de leche y la sensibilidad del pezón asociada son un reto mensual. Se plantea un tratamiento para estos síntomas asociados con el regreso de los períodos, agregando un suplemento de calcio / magnesio a la dieta después de la ovulación y continuarlo hasta el segundo o tercer día de un período. El suplemento debe ser de 1500mg calcio / 750mg de magnesio, pero puede ser tan bajo como 500mg de calcio / 250mg de magnesio (cuanto mayor sea la dosis, más eficaz y más rápido serán los resultados).

En ocasiones notan las pequeñas variaciones en el sabor de la leche y la rechazan. Parece ser que durante la menstruación la leche puede estar ligeramente más salada, lo que incomoda a algunos pequeños.

A medida que los estrógenos y la progesterona aumentan, a partir del inicio de la ovulación y al finalizar la fase lútea, la sensibilidad de los pezones aumenta. Esta molestia puede permanecer hasta el inicio de la menstruación, sin que se pueda hacer mucho por aliviarlo.

Otras Causas y Problemas del Pezón

Además de las causas mencionadas, existen otros problemas que pueden afectar el pezón y causar manchado o sangrado:

  • Grietas en los pezones: Pueden acompañarse de sangrado y son muy dolorosas en el momento de iniciar la succión.
  • Absceso mamario: Requiere el ingreso en el hospital para drenar en quirófano el absceso y se administrará tratamiento antibiótico.
  • Eccema: La ruptura de la barrera cutánea puede causar sequedad de la piel, sarpullidos y decoloración en el pecho, las mamas y el pezón.
  • Enfermedad de Paget: Se manifiesta con enrojecimiento, dolor y descamación que afecta el pezón, y puede confundirse fácilmente con eccema o infección.

Cambios en el Pezón Durante el Embarazo

Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer experimenta numerosos cambios, tanto visibles como internos, que preparan la llegada del bebé. Uno de los primeros signos físicos que puede notar es el cambio de color en el pezón y la areola. Esta transformación, que a veces pasa desapercibida, es completamente natural y forma parte de los ajustes hormonales que el cuerpo atraviesa durante la gestación.

Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer pasa por cambios hormonales significativos que afectan múltiples áreas, incluidos los pezones y las areolas. Uno de los cambios más comunes y visibles es el oscurecimiento de la piel en estas zonas, que puede pasar de un tono rosado claro a un marrón más oscuro. Este incremento de melanina responde a un aumento de hormonas clave como el estrógeno, la progesterona y la prolactina.

El oscurecimiento del pezón y la areola suele ser uno de los primeros signos visibles de embarazo y, en algunas mujeres, puede notarse tan pronto como en las primeras semanas. A lo largo del embarazo, la intensidad del color puede seguir aumentando progresivamente. Generalmente, la máxima pigmentación de los pezones y las areolas se alcanza hacia el final del tercer trimestre, cuando el cuerpo ha completado la mayor parte de su preparación para la llegada del bebé.

Además del cambio de color en el pezón y la areola, el embarazo provoca otros cambios significativos en esta área, todos ellos orientados a preparar el cuerpo para la lactancia. Uno de los cambios más comunes es el aumento de tamaño de los pezones y las areolas. La sensibilidad en los pezones es otra característica que suele aparecer durante el embarazo, especialmente en los primeros meses. Además, las glándulas de Montgomery -pequeñas protuberancias en la areola- también suelen volverse más visibles.

Sangrado Durante el Embarazo y Posparto

Se entiende como sangrado toda aquella pérdida sanguínea a través de la vagina en cualquier momento de la gestación. Los tipos de sangrado más frecuentes son:

  1. Sangrado de implantación: Suele ser un sangrado que se produce antes incluso de que aparezca la primera falta de menstruación y que está en relación con la implantación del embrión en la cavidad uterina.
  2. Amenazas de aborto: Son sangrados que ocurren habitualmente en el primer trimestre de gestación.
  3. Sangrados del cuello del útero: Incluyen todos esos sangrados que ocurren en cualquier momento del embarazo y que no proceden de la cavidad uterina sino que proceden del cuello del útero.
  4. Desprendimiento de placenta: Debe siempre descartarse ante la presencia de sangrado en el segundo o tercer trimestre de gestación asociado a sensación de tripa dura, dolor abdominal o malestar en la madre.
  5. Expulsión del tapón mucoso: Cuando se acerca el momento del parto, en las últimas semanas de gestación, puede presentarse un pequeño manchado, que habitualmente es marrón, escaso y autolimitado.
  6. Sangrados durante el trabajo de parto: Suelen estar en relación con los cambios cervicales (de cuello del útero) que se están produciendo, es decir la dilatación del cérvix uterino.
  7. Sangrado posparto (loquios): Este sangrado posparto es el que se produce de manera fisiológica en todas las mujeres después de haber dado a luz.
  8. Hemorragia posparto precoz: Es aquel sangrado que no se considera fisiológico que ocurre en las primeras horas tras el alumbramiento y que es potencialmente peligroso para la vida de la mujer.
  9. Hemorragia posparto tardía: Es aquella hemorragia que se produce después de estas primeras horas del posparto, y que no acarrea un riesgo tan inmediato para la salud de la madre.

Si estás embarazada y presentas un sangrado durante el primer trimestre, debes asustarte si éste asocia dolor intenso en el abdomen o es muy abundante. Y durante el posparto, debes de preocuparte cuando el sangrado es más abundante que una regla, o asocia mal olor o fiebre o presentas malestar o mareo.

Remedios Caseros para el Dolor de los Pechos Durante la Lactancia

Si el dolor en los senos durante la lactancia es debido a que los pezones están agrietados, algunas recomendaciones serían las siguientes:

  • Repartir una pequeña cantidad de leche materna sobre el pezón después de cada toma.
  • Lavar el pecho con agua caliente tras cada toma y secar bien.
  • Aplicar aceite de oliva sobre el pezón mediante masajes circulares.
  • Usar una infusión de manzanilla o aloe vera sobre el pezón.

Si el motivo de las molestias durante la lactancia es un mal agarre del bebé, lo recomendable sería cambiar la postura para amamantar.

Las hojas de repollo también pueden ser útiles para aliviar los síntomas durante la lactancia, ya que reduce el dolor y la inflamación de los senos.

Tratamiento para la Mastitis Puerperal por Infección

Si la causa de la inflamación del tejido mamario es una infección bacteriana, entonces el tratamiento aconsejado para la mastitis es la administración de antibióticos. En este caso, lo recomendable es usar un antibiótico que sea resistente a las β-lactamasas si el agente causante es el Staphylococcus aureus.

En cambio, si el agente causante de la mastitis en la mujer es una bacteria gram-negatva, entonces lo mejor será recurrir a la cefalexina o la amoxicilina. En cualquier caso, nunca se debe administrar ningún medicamento sin previa prescripción médica.

Tratamiento para la Mastitis por la Lactancia

Si la mastitis está causada por una infección, lo habitual es optar por antibióticos durante 10 días. Además, el especialista puede recetar ciertos analgésicos como, por ejemplo, paracetamol o ibuprofeno para aliviar las molestias del pecho hinchado.

En el caso de que la mastitis esté provocada por la obstrucción del conducto de la leche, entonces la terapia consistirá en mejorar el vaciado del mismo.

tags: #manchado #rosa #pezón #lactancia #causas

Publicaciones populares: