Biografía de Manuel de la Rocha e Juan Ignacio de la Rocha
Este artículo explora las vidas y contribuciones de dos figuras destacadas: Manuel de la Rocha, un influyente político socialista, y Juan Ignacio de la Rocha, un obispo con una notable carrera eclesiástica en México.
Manuel de la Rocha
Manuel de la Rocha Vázquez, nacido en Madrid en 1972, es hijo de Manuel de la Rocha Rubí, un destacado dirigente socialista que fue alcalde de Fuenlabrada y diputado en tres legislaturas. Manuel de la Rocha hijo siguió los pasos de su padre en la política, convirtiéndose en una figura clave dentro del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).
De la Rocha es licenciado en Ciencias Empresariales por la Universidad Autónoma de Madrid, magíster en Estudios Superiores Iberoamericanos por la Universidad Complutense de Madrid y máster en Política Económica por la Universidad de Columbia en Nueva York. Su formación académica y experiencia internacional lo han convertido en un experto en política económica.
Su carrera profesional comenzó en el ámbito de la cooperación al desarrollo, vinculado a la ONG Movimiento por la Paz. Entre 1997 y 1999, trabajó en la Delegación de la Comisión Europea en México. En 2000, se unió al Banco Mundial, donde permaneció durante siete años. Tras regresar a España, se afilió al PSOE.
En julio de 2014, De la Rocha fue nombrado secretario de Economía de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, cargo que ocupó hasta octubre de 2016. En 2018, Pedro Sánchez lo eligió como director general de Asuntos Económicos en el gabinete de la Presidencia del Gobierno. Desde este puesto, reporta directamente al director de Gabinete del presidente y se encarga del análisis macroeconómico, la planificación económica y el monitoreo de la política económica del Gobierno.
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De la Rocha fue el cerebro del programa electoral de 2015 del PSOE, que sigue vigente como hoja de ruta económica del partido. En una entrevista, expresó su intención de que el PSOE impulse "una nueva transición" económica, partiendo de una profunda reforma fiscal.
Juan Ignacio de la Rocha
Juan Ignacio de la Rocha fue consagrado Obispo de Michoacán el 18 de enero de 1778 en la catedral de Morelia. Estaba próximo a cumplir los 63 años y había sido asignado para este cargo por el rey desde agosto de 1776. Aceptó la mitra el 27 de diciembre de ese mismo año, jurando fidelidad a las normas de la corona y recibió las reales cédulas de su nombramiento.
Debido a la tardanza en la llegada de las bulas pontificias, tomó posesión sin ser consagrado en abril de 1777. Las bulas llegaron el día de la Epifanía de 1778, celebrándose su consagración.
Como era tradición, algunos prelados solían hacer un regalo a la iglesia en la que habían desempeñado sus labores anteriormente. Juan Antonio Vizarrón, arcediano y canónigo de la catedral hispalense antes de ser nombrado arzobispo de Méjico, donó media docena de gigantescos blandones, conocidos popularmente como “los bizarrones”.
En la ceremonia de consagración, ante la ausencia de obispos consagrados en 25 leguas a la redonda, dos doctores que ejercían de Chantre y Maestresala realizaron la labor de obispos oficiantes. Los antiguos ritos previstos se fueron sucediendo: Eucaristía, invocación al Espíritu Santo, lectura de la Bula Papal, homilía, enumeración de sus compromisos con la feligresía, letanía de los Santos…
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En su juventud, formó parte de la “familia” del Arzobispo Vizarrón, cursando gramática en el palacio arzobispal e iniciándose en filosofía en el Real y Pontificio Colegio Tridentino de México. Se graduó de Bachiller en Artes a los 19 años, Bachiller en Teología a los 23, Maestro en Artes un año después y Doctor en Teología a los 34 años.
Inicialmente, Juan Ignacio De la Rocha obtuvo un modesto curato, el de Santa Catalina Mártir, puesto que desempeñó más de doce años. Impartió enseñanzas de Filosofía y Teología en sendas cátedras. En 1750 fue nombrado Rector del colegio metropolitano. En 1736, pronunció en la Universidad una oración latina panegírica en honor de Santo Tomás, predicando con frecuencia desde el púlpito de la catedral metropolitana. En su madurez, cumplidos los 45 años, inició su carrera como canónigo adscrito a una media ración.
Durante su prelatura, tomó diversas iniciativas en su extensa diócesis, contribuyendo con fondos para la restauración de un astillero, organizando el plan de estudios en Valladolid e impulsando proyectos como un hospicio y una imprenta.
De la Rocha tenía un espíritu reformador, similar al de los ilustrados católicos, propiciando la reforma de la Iglesia volviendo a las fuentes directas del cristianismo. En 1780, inició una visita por el territorio de la diócesis, llegando a San Miguel en abril de 1781. Debido a un incidente durante una inspección a la Congregación de los filipenses, falleció el 3 de febrero de 1782. El cadáver fue trasladado a Valladolid, sede del Obispado.
Ángel Víctor Torres Pérez
Ángel Víctor Torres Pérez (Arucas, Gran Canaria, 1966) es ministro de Política Territorial y Memoria Democrática. Su carrera política se inició en 1999 como concejal en el Ayuntamiento de su ciudad, Arucas, de la que fue alcalde en dos ocasiones (2003 y 2011) pese a haber ganado las elecciones en tres. Fue diputado nacional de carambola, entre 2009 y 2011, al dimitir Juan Fernando López Aguilar.
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Además de su carrera política en el Ayuntamiento de Arucas, Torres también ha ejercido en el Cabildo de Gran Canaria, donde ocupó gobierno en alianza con Nueva Canarias durante el mandato 2015-2019 como vicepresidente y responsable de Deportes, entre otras áreas. El nuevo ministro de Política Territorial es licenciado y doctor en Filología Hispánica por la Universidad de La Laguna, además de autor de dos libros.
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