Marina Rossell: Biografía e Influencia Musical
Marina Rossell fue una niña muy inquieta que creció en la Gornal, el pequeño pueblo donde nació, situado en la provincia catalana del Penedès, entre el mar y la montaña.
Todo un azar, un presagio para la futura cantante, que cuando era pequeña corría de las viñas a la era y de la era a casa, donde se detenía a escuchar las canciones que su madre cantaba mientras hacía la colada.
Durante su infancia y la de mucha otra gente, en los días festivos, se daban la mano los actos religiosos que ofrecía la pequeña iglesia parroquial como las clases de catecismo, el canto de procesiones, las semanas santas con mantilla en la cabeza y las canciones de las fiestas de Navidad, con los actos más lúdicos: las «caramelles», los pastorcillos, los bailes de fiesta mayor, así como los actos paganos del estrépito de fuego y petardos en las verbenas de verano.
Marina es la tercera de cinco hermanos y su primer acto de valentía hacia el mundo (y a favor suyo) fue irse de su pueblo, con solo dieciséis años, una guitarra y una pequeña maleta. El destino era Barcelona.
Desconcertada y a la vez seducida por la ciudad, trabajó en varios lugares antes de conseguir una plaza de enfermera en un hospital, en el turno de noche, lo que le posibilitaba seguir con las clases de solfeo que había iniciado en el Vendrell, cuando vivía en el pueblo.
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En el 74 comenzó a cantar e intervenía en las primeras partes de los conciertos de Lluís Llach o de Ovidi Montllor.
La de Marina Rossell fue la voz de la transición en Cataluña, la de una generación que no dio otras, o al menos, no de su alcance y envergadura.
Por su condición de cantante, ha podido realizar viajes con carácter solidario: Armenia, Bosnia, Colombia, Palestina, Israel, Ciudad Juárez, Cuba y Bagdad, a poco de iniciarse la cruenta guerra de Iraq.
En el Liceo ha cantado temas atemporales, que configuran los pilares del Renacimiento, el Modernismo y el Novecentismo, hasta nuestros días. Un siglo y medio de historia, revalorizando un patrimonio cultural.
Un patrimonio y una historia que no se cansará de cantar. Al hacerlo, volverá a merendar pan con chocolate y seguirá corriendo de la viña a casa por su pueblo de la Gornal. Y evocará a su madre mientras cantaba. Todo un mundo de cosas y personas queridas que ya no existe.
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Maria Aurèlia Capmany, que militaba en el socialismo catalanista, hizo una versión de la Canción del ladrón dedicada a Txiki que cantó la voz de altísimos agudos de diapasón y morales de Marina Rossell.
La voz de Marina, mucho más ponderada cuanto mayor se hace, es su huella más personal e identificable, cálida e intensa como muy pocas.
A medida que la cantante se deja seducir por nuevos ritmos, introduce elementos de otras culturas en su repertorio y adquiere vivencias y nuevas perspectivas, su voz adquiere más matices y se va enriqueciendo.
Otros de sus éxitos son «Bruixes i Maduixes», Mejor Disco Catalán del Año 1980, «Rosa de foc», Premio Radio 4.
Ha publicado también «Entre línies» (1997), «Y rodará el mundo» (2000), «Cap al cel» (2002), «Marítim« (2003) y «Clàssics de Nadal« (2005), «Vistas al mar» (habaneras coloniales), «Clàssics catalans» (2007), «Marina Rossell al Liceu» (CD + DVD, 2008).
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En 2011 publica el que será su primer CD donde canta a su amigo Moustaki y que forma parte de la trilogía dedicada al cantautor francés de Alejandría y que tantos éxitos le ha supuesto.
El CD «Marina Rossell canta Moustaki, vol. 1» (2011) fue el disco más vendido en lengua catalana, con más de 30.000 copias.
En el vol. 2 (2014), Rossell cumplía el deseo de Moustaki, cantando sus canciones predilectas, escogidas por él mismo.
Cierra la trilogía «Marina Rossell tribut a Moustaki», grabado en el verano de 2014 en el GREC Festival de Barcelona, donde Rossell se acompañó, entre otros, de Pia Moustaki (hija del cantante), del cantante francés Nilda Fernández, de David Carabén (Mishima), etc.
En 2015 presenta «Cançons de la Resistència», traducidas al catalán por Josep Tero, donde Marina Rossell recoge y adapta canciones que son de la resistencia, nacidas de la Segunda Guerra Mundial y contra el nazismo.
Cantos que forman parte de un paisaje, un momento clave, un momento histórico… himnos como Bella Ciao (canto de los partisanos italianos, en el que colabora el grupo Manel), Lili Marleen, Grândola, Vila Morena (colabora Enric Montefusco) o Quanta Guerra!, escrita por la misma cantante.
Canciones destinadas a crear resiliencia y a no olvidar el infortunio y la catástrofe que significan las guerras.
Ha realizado numerosas giras por Europa, Iberoamérica y el norte de Ãfrica.
De su trayectoria internacional destacan, entre otros, sus conciertos en el Théâtre de la Ville de París, en el Festival Tenco de San Remo y el Festival Outono Musicale de Como, además de sus conciertos en Armenia, Bogotá, en el Festival Internacional de Cuba, el concierto Pro-Indígenas Bolivia, Festival Barcelona-Sarajevo, Centro Cultural Guaraní de Paraguay, Teatro Nacional de Cuba, la sala L´Ancienne Belgique de Bruselas, o la Trastienda y el teatro ND Ateneo de Buenos Aires.
Otras grandes citas han sido sus participaciones en el MIDEM de Cannes en el 2000 o todos sus conciertos en el Palau de la Música de Barcelona.
A raíz de su compromiso cívico y social, Marina Rossell ha recibido varios premios, muchos de ellos reconocimientos que van más allá de su vertiente artística, como la Creu de Sant Jordi, concedida por la Generalitat de Catalunya (1988).
Ha sido nombrada Visitante Ilustre de la Ciudad de La Plata (Argentina, 2007), ha recibido el Premio Olof Palme por su apoyo a la paz (2007), el Premio Protagonistas (2010), el Premio de la Academia de la Música al ‘Mejor Disco de Música Tradicional´ (2009), el Premio Enderrock a la mejor producción del 2012 por su disco ‘Marina Rossell canta Moustaki, vol.
Publica «Canciones de la Resistencia» en 2015 presentándolo en diferentes países.
En 2017 Festival Barnasants le otorga el premio «Mejor Concierto en Directo».
En 2018 recibe el Premio Liberpress «Joëlle Stinkess» por toda una trayectoria.
Tras superar el umbral de los 70 años, un cáncer y una ruptura amorosa, Marina Rossell (Castellet y la Gornal, 1954) propuso a su amigo Albert Om (Taradell, 1966) que le escribiera una biografía corta, pero que fuera al tuétano.
El resultado es No haré otro libro (Universo), un libro que son muchos: un retrato íntimo de la cantante, su mirada particular de un tiempo de un país, la banda sonora de nuestras vidas y el testimonio de una amistad.
Om -Albertillu, como le dice ella- sabe conducir a la cantante por recuerdos que nunca había contado, por situaciones cómicas y por aprendizajes que son lecciones de vida.
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