Maternidad Real: Reflexiones desde el Blog de Alma Obregón
Hoy me he decidido a escribir sobre la crianza y sobre la presión que tenemos las mujeres en relación a ella, y lo hago por la cantidad de consultas de madres absolutamente agotadas y sobrepasadas a partir el primer año de su bebé. Creo que es necesario reflexionar tanto como madres como como profesionales en cuál es el mensaje y cuál es la parte que debemos aplicar a nuestras vidas. Al fin y al cabo, esta situación no es culpa ni de la teta, ni del bebé, ni de la madre, ni del padre.
La presión sobre las madres y los mensajes contradictorios
Por un lado, el pensamiento de que los bebés se crían solos, “obligando” a las madres a volver a trabajar a las 16 semanas de vida ーen algunos países incluso menosー pero a la vez a amamantar exclusivamente hasta los 6 meses. Por otro lado, el pensamiento de que la madre debe darse al bebé, que biológicamente la necesita al 100% hasta más allá de sus fuerzas.
El bebé necesita a la madre TODO el día, y la madre, de nuevo, tiene que apartarse de su centro para dejar lugar al bebé durante tiempo indeterminado para cubrir absolutamente todas sus necesidades de pecho, cuerpo, sueño, amor y alimentación. Los ritmos del bebé son los que marcan la marcha y la madre debe adaptarse. Cualquiera de estos dos pensamientos, que pueden parecer radicales ーy sí, lo sonー, son una realidad que nos marca ritmos antinaturales e insoportables.
Por un lado, si nos decantamos por la primera opción, es casi imposible cubrir las necesidades de nuestro bebé y mucho menos las nuestras. Si nos decantamos por la segunda opción, la del instinto y la del manual de buenas prácticas de la crianza respetuosa, podemos acabar destrozadas… ¿Por qué? Pues porque nuestra sociedad, de momento, no ha cambiado demasiado y no criamos en red ni tenemos una comunidad real. La mayoría de las madres no tiene ayuda ni siquiera de familiares ni recursos para pagar apoyo profesional afín.
Con lo que se encuentra intentando cubrir TODAS las necesidades del bebé (elevándolo a la potencia X según el número de hijos que tengamos): amamantándolo a demanda de día y de noche, porteándolo a todas horas, dándole atención absoluta 24h, evitando el llanto a toda costa y además, muchas de nosotras, lo hacemos también trabajando 40 horas semanales fuera de casa y con otros hijxs a cargo. Y no olvidemos: peleando contínuamente por una atención digna, tanto con profesionales como con familiares.
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Cuando las etapas no cesan: La realidad de la crianza a largo plazo
El problema aparece cuando los meses pasan y todas aquellas etapas que nos habían prometido que cesarían, no lo hacen. Al año, nuestro bebé nos demanda más que a los 6 meses y a los dos años, más que al año. Pasan los meses y nuestro bebé sigue despertándose entre 4 y 8 veces cada noche. Durante el día solo quiere brazos.
Nos encontramos abrumadas y sorprendidas cuando 18 meses después del nacimiento, dormimos peor que nunca, tenemos la teta todo el día fuera y, encima, tenemos a media familia criticando nuestros actos y recordándonos: “ya te lo dije”. El bebé de 18 meses ya no pesa 5 kgs sino 14kgs y su succión nos irrita porque no está quieto. Nos pega tirones en el pezón, nos toca el pelo, o la oreja o el ombligo.
No podemos quitarle la vista de encima porque no para quieto, saca todos los juguetes y no recoge nada y si no tiene lo que quiere al acto, lía un pollo importante, y de nuevo rechaza a su padre o a otros cuidadores si se acercan a la escena. Los “manuales de buenas prácticas de una crianza respetuosa” no hablan de ello. Hablan continuamente del bebé pequeño. De ofrecer, de dar y de negociar. Y cuando lo leemos, no visualizamos una rabieta real de un bebé de 18 meses, ni de que negociar con según qué edades puede ser complicado.
El papel del padre y la importancia del apoyo mutuo
Por otro lado, suele suceder que el padre no reclama “su parcelita”. Con un “cógelo que quiere teta” se queda tan cómodamente ancho, pero que al cabo de los meses se sentirá mal por no haber forjado un vínculo seguro a fuego lento que, por otro lado, hace que ese círculo se vaya engrosando y dando respiro a la madre a la vez que le da recursos y relaciones distintas al bebé.
¿Recursos para que así sea? Pues, por ejemplo, un buen portabebés con el que el padre se entienda sería un buen instrumento de relación y transición para empezar. Acompañar a la madre y al bebé mientras este es amamantado. Puede parecer que la responsabilidad de que todo funcione recae de nuevo sobre nosotras, pero en realidad no se trata de responsabilidades, ni tampoco de intentar tener un “modelo” de crianza, pues cada madre, cada bebé y cada familia tiene unas necesidades y características únicas y maravillosas.
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Lo que sí que es muy importante es que entendamos que hablar de un bebé no significa hablar de 6 meses, sino de como mínimo 3 años y eso se aplica a todo tipo de demanda.
Alma Obregón: Más allá de la repostería, una voz en la maternidad real
A Alma Obregón (Bilbao, 1984) la conocíamos en su faceta de repostera. Desde que empezó a hacer 'cupcakes' hace ya una década, ha enseñado a muchas personas cómo conseguir pastelitos, tartas y bizcochos sabrosos y bonitos no solo desde su propio blog, sino con talleres, cursos, libros y su propio programa en Canal Cocina.
Su última publicación no tiene nada que ver con eso, aunque dulce puede serlo mucho: es 'Maternidad real', publicado por Planeta.
En una entrevista, Alma comparte su perspectiva sobre la maternidad:
- "El running me hizo ver que yo era muy resistente y fuerte, más de lo que creía, y en la maternidad he visto lo mismo."
- "El libro se subtitula 'Lo que nadie me contó sobre la experiencia más empoderante de mi vida'."
- "En cierta forma sí, porque siempre que nos hablan de eso que nadie nos había contado se trata de la parte negativa (lo duro que es, lo que se pierde), pero se nos olvida la parte positiva."
La maternidad ha significado para mí sentirme superpoderosa en el parto o al ser consciente de que mis hijos se alimentan de mí o al ver que tengo que ser muy fuerte porque otra persona depende completamente de mí. Yo quería centrarme en lo positivo sin olvidarme de otras cosas de las que no se habla -el agotamiento, lo difícil y dolorosa que puede ser la lactancia, el sangrado o la cuarentena- porque a mí ser madre me ha cambiado la vida a mejor.
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"¡De amor incondicional!"
No hay dos embarazos, dos partos, dos hijos, dos madres iguales. Los de Bruno y Lola, mis hijos, fueron completamente diferentes. Por eso animo a las madres a que lo vivan como lo sientan y como quieran, no como nos dicen los estereotipos. Nos bombardean con tantos, sobre todo en las redes sociales, que se puede sufrir mucho por no encajar en ellos. Mira, vas a tener tripa, ojeras, yo no tenía tableta de chocolate a los dos meses del parto sino que me la comía… Y todas las experiencias están bien.
Que su experiencia no va de retos ni de expectativas ni de ideales, sino de momentos únicos. Que los viva. Tener a alguien diminuto durmiendo sobre ti o esa carita de estar borracho de leche… eso pasa muy rápido. Que se pare a disfrutarlo, que esté presente, y si para eso tiene que pedir ayuda a familiares, amigos o especialistas, que no dude. Solemos pensar que tenemos que hacerlo todo nosotras, ser superwoman, y que fallamos si pedimos ayuda.
Es superimportante hacer tribu, tener un grupo de madres que estén pasando por algo parecido. Yo las encontré en mi clase de yoga para embarazadas. Nos pasábamos trucos, nos escuchábamos sin juzgarnos. Eso es fundamental. No nos dábamos consejos que no habíamos pedido. Es sorprendente que en cuanto te quedas embarazada todo el mundo cree que puede darte consejos sobre todo y eso te llega a amargar, te hace desconfiar de tu propia capacidad.
Si ya la maternidad es dura y cansada, eso hace que lo sea más. ¡También! No tienes necesidad de cumplir con otros, lo importante sois tu bebé y tú. Si necesitas estar sola, no recibir visitas o que en vez de que se queden en casa toda la tarde comiendo aceitunas, te la limpien, dilo.
A todos se nos ocurren mil cosas que pueden ser necesarias y en realidad esa es la única (risas). A veces no te da tiempo a hacer nada. Yo con Bruno podía vivir con un sándwich o de calentar una lata. No te hacen falta cachivaches, mejor tápers. Y de todo lo demás, cada niño tiene su personalidad y ya irás viendo qué necesita aparte de la sillita de retención para el coche y poco más. Los míos no usaron casi nada el carrito ni la cuna.
El camino profesional de Alma Obregón
Alma Obregón se fue a estudiar el doctorado a Alemania en 2010, donde se interesó por la pastelería. A su regreso, empezó a impartir talleres de cupcakes en lo que se convertiría en el primer local de Alma’s Cupcakes. En 2011 ganó el Premio Bloguera de Oro de Canal Cocina. En paralelo, obtuvo el título de Chef Pastelera por Le Cordon Bleu en 2014 y asistió a cursos que le proporcionaron la titulación PME en decoración de pastelería y la de Instructora Wilton.
Ha asistido, además, a múltiples cursos para completar su formación: presenciales, con profesores de la talla de Xavier Barriga, Ibán Yarza o Zoe Clark, y online, con Antonio Bachour, Dinara Kasko o Julien Boutonnet. En 2012 comenzó su andadura en televisión con un especial de Canal Cocina para luego lanzarse con sus propios programas: primero en Divinity con Cupcake Maniacs y, después, al regresar Canal Cocina, con Dulces con Alma. Ha publicado doce títulos de repostería y en 2014 fue protagonista del set que lanzó El País y que incluyó uno de sus libros.
Durante dos años participó en la Feria Internacional de Pastelería creativa Cake&Bake, en Ciudad de México, como ponente y como presentadora del evento. Su trimaternidad supuso un antes y un después a todos los niveles.
Maternidad Real: Un libro optimista y cercano
En su libro, "Maternidad Real", Alma Obregón deja a un lado la cocina para centrarse en su papel como madre, y cuenta su experiencia de la manera más natural. Siempre es reconfortante y esclarecedor leer acerca de experiencias personales de otras madres, conocer diferentes vivencias, o sentirnos identificadas con lo que estamos leyendo.
Alma Obregón es una persona multitarea, licenciada en Comunicación Audiovisual y en Pedagogía del Violín, es más conocida por sus recetas de cupcakes que nos enseña en sus redes sociales, libros y programas de televisión, y por sus gestas deportivas como maratoniana y ultramaratoniana. Además, es madre de Bruno y Lola, y junto a su pareja Lucas, comparte una vida donde no faltan los viajes, el deporte y los buenos momentos en familia.
Cómo todas las madres y padres, ha tenido que ir probando y equivocándose, aprendiendo y echando en falta muchas veces, que hubiera habido otras madres y padres que la hubieran contando lo que no sale en los libros, ni en los blogs ni en las fotos de IG: la realidad al natural y sin filtros.
Con este ‘objetivo’, ¡pero esta vez no en forma de Cupcakes!, ha escrito el libro Maternidad Real, un libro honesto y en primera persona contando sus aventuras y desventuras como madre de Bruno y Lola,en el que no ha dejado de lado la ‘paternidad real’ que ha vivido su pareja Lucas, porque los hijos son cosa de dos, o deberían serlo.
En su libro nos cuenta muchos pensamientos y experiencias que te han pasado y que te hubieras ahorrado si te lo hubieran contado ¿Qué es lo que te gustaría que te hubieran contando sobre el embarazo? ¿Y sobre el parto?
- Sobre el embarazo, que no iba a ser superwoman.
- Sobre el parto, parecido, me hubiera gustado saber que cuando llega el momento lo más importante es que todo salga bien, que tu estés bien y el bebé también.
- Sobre lactancia y postparto, me hubiera gustado que me contaran lo exigente que es y el cansancio de estar siempre disponible y sin dormir muchas horas.
Pero, sobre todo, que mi vida iba a cambiar al 100%, que lo primero que me iba a importar eran mis hijos por encima de todo lo demás. Que después de ser mamá podría estar trabajando o entrenando, pero sin dejar de estar pensando en ellos en todo momento.
La importancia del deporte y el cuidado personal
Alma, tienes una vida súper activa, no sólo trabajas como autónoma, escribes libros, haces programas de TV, gestionas tus redes sociales como influencer, y además encuentras tiempo para hacer deporte, hasta para correr maratones. Es difícil encontrar un momento para ser madre en la vida de una mujer como tú.
Algunas mujeres sienten que quieren ser madres pero no encuentran hueco en su vida ¿Cómo fue tu momento ‘me voy a quedar embarazada ya’?
Desde siempre he tenido muy claro que quería ser mamá, mi madre es muy maternal y me lo transmitió. Cuando conocí a Lucas, al poco tiempo ya hablábamos de tener hijos, cuántos tendríamos, etc., lo teníamos muy claro.
En mi caso que tenía en mis planes, maratones, carreras, viajes, etc., confieso que con los embarazos siempre he calculado un poco las carreras que podría o no correr dependiendo de la fecha en la que me quedara embarazada. Pero realmente pienso que si lo piensas, nunca hay un momento adecuado entre trabajos, viajes ¡o una pandemia mundial!, por lo que si el cuerpo te lo pide, hay que escucharlo.
En esos momentos difíciles, Alma encuentra refugio en el deporte: "Cuando estoy superada o estresada y me agobio y me afecta a nivel familiar, cojo las zapatillas y salgo a correr, desconecto y vuelvo como una persona nueva."
Tabla resumen: Claves de la Maternidad Real según Alma Obregón
| Área | Clave |
|---|---|
| Crianza | No hay modelos únicos, cada familia es diferente. |
| Apoyo | Es fundamental hacer tribu y pedir ayuda cuando sea necesario. |
| Expectativas | Olvidarse de los estereotipos y vivir la maternidad como se sienta. |
| Cuidado personal | Encontrar tiempo para uno mismo, aunque sea para salir a correr. |
| Pareja | Involucrar al padre en la crianza y trabajar en equipo. |
En definitiva, Alma Obregón nos invita a vivir una maternidad real, sin filtros ni presiones, donde lo importante es disfrutar de cada momento y encontrar el equilibrio entre el cuidado de los hijos y el bienestar personal.
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